Este artículo se ha escrito para celebrar el 40.º aniversario de « San Francisco AIDS Foundation», que conmemoramos en 2022.
Hablar del VIH puede resultar incómodo, confuso o, sencillamente, aburrido… si abordas la conversación de forma equivocada. Por eso, a lo largo de los años, San Francisco AIDS Foundation ha utilizado una serie de mascotas muy llamativas para transmitir información de forma divertida, lúdica y con una visión positiva de la sexualidad.
Les Pappas, que dirigió campañas de sensibilización sobre el VIH para la SFAF a principios de los 80 y hasta bien entrados los 90, recuerda esa época como una mezcla de tristeza y extrema urgencia.
«A todos nos apasionaba mucho todo esto. Estábamos en un momento y un lugar en los que simplemente teníamos que hacer todo lo posible para marcar la diferencia ante la epidemia. Hicimos grupos de discusión y analizamos qué mensajes funcionarían en la comunidad, pero no teníamos tiempo para pararnos a pensar ni hacer un montón de investigaciones antes de desarrollar nuestras campañas».
Esa sensación de urgencia y el ritmo trepidante de los equipos de la SFAF hicieron que la organización se situara a la vanguardia de muchos de los primeros y eficaces mensajes de prevención del VIH.
«Fuimos pioneros en muchos sentidos», dijo Pappas. «De verdad estábamos a la vanguardia de lo que estaba pasando. Hacíamos cosas que nadie más hacía».
Bleachman anima a las personas que se inyectan drogas a que limpien sus jeringuillas con lejía
Una campaña muy interesante que desarrollaron Pappas y su equipo, llamada «Bleachman», se lanzó en 1987 para dar a conocer que las personas que se inyectaban drogas podían limpiar sus agujas y jeringuillas con lejía doméstica normal para reducir la transmisión del VIH (nota: esta estrategia ya no se recomienda ahora que hay un suministro adecuado de jeringuillas nuevas fácilmente disponibles).
«Trabajé mucho con la clínica de Haight Ashbury y con la gente que se involucró desde el principio en el intercambio de jeringuillas», dijo Pappas. «Uno de nuestros primeros mensajes, que pusimos en una valla publicitaria, fue: “No compartas”». Pero durante un tiempo, no había mucho más que pudiéramos recomendar o decir a las personas que se inyectaban drogas sobre cómo prevenir la propagación del VIH. Cuando empezaron a salir estudios que indicaban que se podía usar lejía para limpiar las jeringuillas, supimos que teníamos que difundir ese mensaje».

El equipo empezó por hacer un cartel, con una botella de lejía, para difundir este nuevo mensaje sobre la reducción de daños.
«Esta fue una de las primeras campañas polémicas», dijo Pappas. «Clorox nos mandó una carta de cese y desistimiento porque usamos un diseño que se parecía —aunque no era exactamente igual— a su botella. No les gustó la asociación; no querían que se les relacionara con el VIH ni con el consumo de drogas».
A Pappas se le ocurrió entonces la idea de lanzar una campaña a mayor escala y con mayor repercusión que reconociera la humanidad de las personas que consumían drogas.
«Gran parte de lo que se hacía en salud pública por aquel entonces solo servía para marginar aún más a las personas que consumían drogas: menospreciándolas y diciéndoles lo “malas” que eran», dijo. «Nosotros no queríamos hacer eso. Queríamos que la gente supiera que nos preocupábamos por ellos. Que estábamos comprometidos con su bienestar y que teníamos información que podía proteger su salud y salvarles la vida. Fue entonces cuando empezamos a barajar la idea de usar un superhéroe».
En 1987 nació Bleachman.
Pappas encargó un disfraz que cubría todo el cuerpo, con una máscara en forma de jarra de lejía que se podía poner en la cabeza. Crearon carteles, vallas publicitarias, anuncios de televisión y fanzines, y llevaron a cabo actividades de divulgación y formación presenciales para enseñar a la gente cómo limpiar las jeringuillas con lejía.

«Nos compramos una cámara Polaroid y salíamos con alguien vestido con el disfraz, y la gente se hacía fotos con nosotros. Fuimos a ruedas de prensa, a programas de rehabilitación… Llevábamos a Bleachman a todas partes».
La campaña generó cierta polémica, pero, según todas las opiniones, fue un éxito rotundo como iniciativa basada en la comunidad que logró llegar y involucrar de forma efectiva a las personas de nuestra comunidad que consumen drogas por vía intravenosa.
En los años siguientes, gracias a la mayor disponibilidad y al acceso libre a jeringuillas nuevas, la SFAF fue dejando de lado el mensaje de «Bleachman» para centrarse, en su lugar, en aumentar la distribución y la recogida de jeringuillas, así como en otras estrategias de reducción de daños.
Rubberman fomenta el uso del condón entre los hombres gais
Unos años después del lanzamiento de Bleachman, en 1990, la SFAF puso en marcha la campaña «Rubberman» para fomentar el uso del condón, con una serie de hombres con poca ropa como modelos. Además de promover la prevención del VIH mediante el uso del condón, la campaña publicitaria también pretendía normalizar y difundir mensajes positivos sobre la sexualidad gay y queer.
«Sé un Rubberman: usa condón siempre», se leía en los carteles y tarjetas promocionales creados para el desfile y la celebración anuales del Día de la Libertad de Lesbianas y Gais de San Francisco.

«Sé que los activos pueden contraer el sida, pero este no… Yo uso condones siempre. ¿Y TÚ?», decía el modelo que aparecía en uno de los carteles.
«Suena una locura, pero hay tíos que se acostarían sin condón solo porque se lo pidas. Hazme un favor… NO SE LO PIDAS», comentó otra.
Además de carteles y anuncios, la campaña también contó con los «Rubbermen» de carne y hueso, que se ponían máscaras y capas y repartían condones en bares y discotecas en las famosas «rondas de bares».
Un «noviato» honorario de Rubberman pidió a los miembros que «se comprometieran a ser embajadores del condón: usarlos cada vez que tuvieran relaciones sexuales y animar a todos sus conocidos a hacer lo mismo».

En un artículo del Bay Area Reporter de mediados de los 90, Ellen Goldstein, copresidenta del Consejo de Planificación para la Prevención del VIH, atribuyó a los esfuerzos educativos constantes de la SFAF y otras organizaciones, como Stop AIDS Project, la reducción de los nuevos casos de infección por el VIH en toda la ciudad.
«Al principio de la epidemia, entre principios y mediados de los 80, hubo campañas como «Bleachman» y «Rubberman». Se repartieron botellas de lejía a los usuarios de drogas inyectables (UDI) y se hizo hincapié entre los hombres gais en la necesidad de usar condones. Se colocaron vallas publicitarias con chicos atractivos animando a los hombres a «ser rubbermen», dijo Goldstein. «Eso tuvo un impacto enorme. Gran parte del trabajo era educativo y mucho incluía debates en grupo. Ahora, lo que hace falta es mantener los hábitos y fomentar comportamientos seguros. A San Francisco sigue llegando gente nueva, y los jóvenes necesitan información».
Douchie: Nuestra mascota para la salud anal
En los últimos años, la SFAF ha presentado a un nuevo personaje, «Douchie», un personaje con forma de pera de ducha que comparte información sobre temas relacionados con la salud anal, poniendo de relieve cuestiones como el placer y la satisfacción, además de la salud.«La guía de Douchie para la salud del culo», publicada en 2018, te cuenta de todo: desde consejos para que la experiencia como pasivo sea más placentera, hasta pasos a seguir para los que se inician en el fisting, pasando por experiencias con verrugas anales.

En 2022, Douchie volvió para difundir mensajes sobre cómo reducir el riesgo de contraer la viruela del simio antes de «Dore Alley», un popular festival callejero de San Francisco.
«Douchie nos ha permitido compartir contenido difícil y potencialmente embarazoso con la gente de una forma abierta y divertida», dijo Eric Jost, director adjunto de marketing y uno de los creadores de la campaña Douchie. «Creo que, al abordar este tema de una forma con la que la gente se siente identificada, hemos podido compartir mucha información con una comunidad muy amplia».
Échale un vistazo a la guía de Douchie sobre la salud del trasero y, a partir de 2022, a la guía de Douchie sobre la viruela del simio (mpx).
Celebrando los 40 años
Acompáñanos cada mes de 2022, cuando« San Francisco AIDS Foundation » celebre sus 40 años al serviciode la comunidad.
En esta ocasión, echamos la vista atrás y compartimos nuestra dilatada trayectoria de liderazgo en la prevención, la educación, la defensa y la atención del VIH, así como la historia del VIH en San Francisco y el Área de la Bahía desde el inicio de la epidemia.
Al echar la vista atrás a nuestra historia, miramos hacia el futuro con esperanza y con una visión renovada de todo lo que nuestra pasión e ingenio pueden aportar para lograr un cambio positivo en nuestra comunidad. Actuaremos con audacia y valentía para poner fin a la epidemia del sida y garantizar que se alcance la justicia sanitaria para todos los que vivimos con el VIH o estamos en riesgo de contraerlo.
Después de 40 años, no vamos a perder de vista nuestro compromiso con nuestra comunidad ni nuestra visión de un futuro mejor.