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Formar a la próxima generación en salud comunitaria

1 de agosto de 2024

Las carreras profesionales en el ámbito de la salud comunitaria no siempre empiezan con una carrera universitaria de cuatro años. Muchas veces, son las «experiencias vividas» de nuestro personal que está en contacto directo con los usuarios las que llevan a estas personas a dedicarse a este trabajo y les aportan los conocimientos y la perspectiva necesarios para lo que hacen. 

Los profesionales sanitarios LGBTQ aportan su competencia cultural queer a nuestra clínica « Magnet » en el barrio del Castro. El personal, que cuenta con experiencia en el consumo de sustancias y en la reducción de riesgos, enseña a los miembros de la comunidad a administrar Narcan, el medicamento para prevenir sobredosis, y ofrece servicios de asesoramiento sobre el consumo de sustancias. Los supervivientes a largo plazo dirigen nuestros servicios comunitarios relacionados con el VIH y el envejecimiento. Para muchos de nosotros, este trabajo es algo personal. 

Las ventajas son evidentes: los clientes, los participantes y las comunidades a las que atendemos tienen más posibilidades de sentir que forman parte de algo, de seguir participando en los servicios y de recibir una atención excelente cuando los profesionales que les atienden conocen a fondo a las personas a las que prestamos servicio. Y es importante que la comunidad «se vea reflejada» en el personal, desde la puerta de entrada hasta las salas de asesoramiento. 

Esa es una de las razones por las que el programa de prácticas clínicas «Black Health » de la SFAF está formando a la próxima generación de profesionales: acogiendo y echando una mano a los becarios que vienen de las mismas comunidades a las que prestamos servicio. 

«Intentamos buscar a gente que tenga experiencia de primera mano», explicó Traye Turner, responsable del programa. «Este programa va dirigido a personas que viven en la comunidad y forman parte de ella; eso es realmente importante. Y les damos formación para que adquieran una amplia y variada experiencia trabajando en el ámbito de la salud comunitaria. Les apoyamos en la forma en que quieren crecer».

El programa de formación, que dura unos 4 meses, ofrece un conjunto concreto de oportunidades de formación y desarrollo de habilidades que incluye un curso de una semana sobre asesoramiento para pruebas del VIH e ITS impartido por el Departamento de Salud Pública de San Francisco. Además, los becarios trabajan junto al personal de la SFAF en los departamentos de salud sexual, laboratorio, orientación en servicios, servicios para personas mayores, TransLife, asesoramiento sobre consumo de sustancias y « Black Health ». 

«Este programa te va a ayudar a crecer, ya sea a nivel personal, profesional o en ambos», explicó Alyssia Lailauni, que se graduó en el programa en febrero de 2024.   

Lailauni, que se mudó a la Bahía de San Francisco hace solo dos años, se unió al programa para empezar su carrera en salud pública. Ahora trabaja a tiempo completo como educadora sanitaria en el equipo de servicios de acceso a jeringuillas de la SFAF, y le interesa dedicarse al ámbito del asesoramiento.  

«Soy una persona muy sociable, así que aproveché esta oportunidad para conocer a gente de distintos departamentos de la SFAF y para explorar a fondo todo lo que pude sobre el trabajo en salud pública», dijo. «Cuando empecé el programa, ni siquiera había oído hablar de Narcan [el medicamento para revertir una sobredosis] ni de la reducción de daños, por ejemplo. Y ahora estoy enseñando a otras personas cómo usarlo». 

«Ha sido muy gratificante», dijo Joy Bastet, una becaria actual. «El programa te abre la mente a nuevas posibilidades. Estaba convencida de que quería hacer las prácticas de flebotomía, pero cuanto más me he ido involucrando en el trato con los usuarios a nivel de programa, como con Stonewall y TransLife, y al tener la experiencia de tratar con usuarios que son, literalmente, como yo, me he dado cuenta de que me interesa más el trabajo en los programas». 

Bastet va a terminar pronto el programa y ahora mismo está valorando las oportunidades laborales que podría aprovechar. 

«Me ha encantado que hayamos podido pasar tiempo con tantos equipos diferentes haciendo cosas distintas», dijo Bastet. «El personal ha dedicado tiempo a los becarios, y eso es muy estimulante. La fundación nos ha abierto las puertas y nos ha animado a los becarios a ser curiosos, a ver dónde encajamos. A preguntarnos, no solo si la salud comunitaria es lo nuestro, sino que, dentro de la salud comunitaria, ¿dónde te ves realmente? Si alguien me preguntara por las cosas que he hecho en mi vida y que me han permitido crecer de formas que no esperaba, esto estaría sin duda entre las primeras de la lista».