Ir al contenido

Esto no es una derrota de nuestro movimiento: Un llamamiento a la acción tras las elecciones

6 de noviembre de 2024

Muchos de nosotros nos hemos despertado esta mañana con una mezcla de emociones complicadas. Para algunos, las noticias de hoy han despertado frustración, inquietud y una profunda preocupación por el futuro de nuestro país. La SFAF y todos los que apoyamos su misión hemos trabajado sin descanso estos últimos años para defender la inclusión, la justicia y la compasión en nuestras comunidades y en nuestro país. El resultado de hoy puede parecer un revés para esos ideales. Y quiero aseguraros a todos que nuestro trabajo para proteger la salud, la seguridad y la dignidad de todas las personas a las que atendemos es más importante que nunca.

Como directora general de San Francisco AIDS Foundation, quiero recordaros a todos que no es la primera vez que nos enfrentamos a situaciones políticas difíciles. Nos fundamos en una época en la que nuestro gobierno nos dio la espalda: a las personas que viven con el VIH y a las más vulnerables ante esta epidemia. Sin embargo, a pesar de ese abandono, nos levantamos. Nos organizamos. Creamos sistemas de atención y de apoyo comunitario, incluso cuando parecía que estábamos librando una batalla cuesta arriba.

Esta mañana estoy aquí para decirte que estamos preparados para levantarnos de nuevo. Puede que el resultado de estas elecciones sea un golpe duro, pero no supone la derrota de nuestro movimiento. Ahora no es momento de huir. Ahora es el momento de levantarnos, de plantar cara y de proteger todo lo que hemos construido y a todas las personas a las que servimos. Nuestra misión no cambia según quién ocupe el cargo; de hecho, se vuelve aún más urgente. Seguiremos defendiendo a las personas que viven con el VIH y a las afectadas por él, a las personas que consumen sustancias, el derecho a la vivienda, la equidad sanitaria y las vidas de las comunidades negras, latinas, queer y trans, que suelen ser las más afectadas por las decisiones que se toman en las altas esferas.

Que te quede claro: nos espera una lucha larga y dura. El camino que tenemos por delante exigirá resiliencia y valentía por parte de todos nosotros, pero estamos preparados para defender nuestras comunidades y nuestra democracia con todo lo que tenemos. No nos quedaremos de brazos cruzados mientras alguien intente desmantelar nuestros derechos o hacer retroceder el progreso. Y si alguna política pretende silenciar, marginar o despojar de su humanidad a aquellos a quienes servimos, la enfrentaremos de frente, con todas las herramientas que tengamos.

A todos los que, por todo el país, habéis apoyado este resultado y a los que no habéis votado, voy a ser claro: vuestras decisiones tienen un impacto real y doloroso en las vidas de las personas a las que atendemos, de quienes trabajan y colaboran como voluntarios en SFAF, y en mí personalmente. Este resultado electoral no es una abstracción; supone mayores obstáculos para las personas que viven con el VIH, mayores riesgos para las personas LGBTQ+ y más dificultades para quienes dependen de los servicios de reducción de daños. Significa que las comunidades vulnerables —especialmente las comunidades negras, morenas y queer— deben luchar una vez más por su derecho a existir, a ser tratadas con dignidad y a recibir atención sin ser juzgadas. También debemos hacer frente al racismo contra los negros que subyace en este cambio político, que amenaza con desmoronar los avances que tanto nos ha costado conseguir en materia de justicia racial, reforma de la justicia penal y equidad sanitaria. Esto nos recuerda que votar nunca es solo una decisión individual: afecta a la vida de las personas, a sus familias y a su futuro.

Este resultado electoral también supone un paso atrás para nuestro país a nivel mundial. En todo el mundo, la gente está pendiente, fijándose en cómo trata Estados Unidos a su propia gente, sobre todo a los más necesitados. Este resultado transmite el mensaje de que las vidas de las personas LGBTQ+, de las personas de color y de quienes viven con el VIH vuelven a ser objeto de debate y menosprecio. Indica que el racismo contra los negros y las desigualdades sistémicas no solo se toleran, sino que se están fomentando. Y sugiere que nuestro país está dispuesto a dar la espalda a la compasión, a los derechos humanos básicos y a los mismos ideales que decimos representar. Pero te lo aseguro: nosotros, en San Francisco AIDS Foundation, seguiremos siendo un faro de apoyo y defensa, incluso cuando nuestro gobierno quizá no lo sea.

Las consecuencias de esta decisión se dejarán sentir durante generaciones. No se trata solo de un revés para el presente: amenaza con echar por tierra décadas de avances y dejar a la próxima generación un país más dividido, más desigual y más hostil hacia aquellos a quienes debería estar apoyando. Corremos el riesgo de dejar un legado en el que el racismo, la xenofobia hacia los negros y la discriminación se refuercen en lugar de desaparecer. Y tenemos que preguntarnos: ¿es este realmente el mundo que queremos dejar a quienes vengan después de nosotros?

Pero ahora que nos enfrentamos a lo que puede parecer un camino cuesta arriba, recordemos ser comprensivos con nosotros mismos y con los demás. La historia de los derechos LGBTQ y del movimiento contra el VIH nos enseña que el cambio de verdad requiere perseverancia. Y eso significa cuidarnos a nosotros mismos y velar los unos por los otros en los días que vienen. Está bien sentirse agotado o desanimado; esos sentimientos son válidos y reales. Tómate un tiempo para descansar, recargar pilas y conectar con la gente que te anima. Juntos, podemos reunir fuerzas para afrontar los retos que nos esperan.

Aunque este resultado político nos plantea nuevos retos, que sirva también como un llamamiento para reafirmar nuestro compromiso mutuo. Estamos unidos, somos indestructibles y estamos preparados para mantenernos firmes. Estamos juntos, sin vacilar en nuestra visión de un mundo sin estigma y sin barreras para acceder a la atención sanitaria. Nos mantenemos firmes en nuestro compromiso con la justicia racial y social, con la defensa de los derechos y la dignidad de las personas que viven con el VIH, y con garantizar que nuestros servicios sigan estando disponibles y sean accesibles para quienes más nos necesitan.

Recordemos lo que nos ha enseñado nuestro movimiento: que el valor, la resiliencia y la comunidad son la columna vertebral del progreso. Cuando la comunidad LGBTQ+ y las personas con VIH se vieron abandonadas, creamos nuevas formas de cuidarnos unos a otros, exigir cambios y asegurarnos de que se escucharan nuestras voces. Este movimiento se basa en el poder de las personas que se niegan a rendirse, y seguiremos honrando ese legado.

Así que convirtamos nuestros sentimientos en acciones. Sigamos con nuestra defensa, nuestra educación y nuestra labor de divulgación. Defendamos los valores por los que sabemos que vale la pena luchar. Y recordemos que esto es una maratón, no un sprint. Tómate un momento para hacer una pausa, respirar y recargar pilas cuando lo necesites, sabiendo que nuestro trabajo seguirá adelante, más fuerte que nunca.

Gracias, y recuerda: juntos somos más fuertes, y siempre lucharemos por lo que es justo.

En solidaridad,

Dr. T