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La visión desde aquí: Hank Plante y Don Lemon

11 de octubre de 2011

En 2011 se cumplen 30 años desde la aparición del sida. «The View from Here» es una serie especial que durará todo el año para conmemorar este aniversario. Activistas, médicos, investigadores, políticos, filántropos, educadores, profesionales de la salud pública, periodistas y famosos responden cada mes a las mismas preguntas.

Este mes te presentamos a dos periodistas que tienen un compromiso tanto profesional como personal con la lucha para acabar con el sida. Hank Plante ha cubierto la epidemia del VIH/sida durante más de 25 años en KPIX-TV, en San Francisco. Don Lemon sigue informando sobre la enfermedad como presentador y reportero de la CNN, y será uno de los ponentes principales en la Conferencia de Estados Unidos sobre el SIDA que se celebrará en Chicago en noviembre. Al vivir abiertamente su identidad como hombres gais, están reduciendo el impacto del estigma en nuestra cultura, algo fundamental para acabar con la epidemia del VIH/SIDA.

Hemos aprendido mucho en estos 30 años. ¿Qué nos queda por aprender?

Plante: Lo que aún nos queda por averiguar es por qué las campañas de prevención del sida no funcionan, o pierden eficacia, para tanta gente. Por ejemplo, es desconcertante que, tras 30 años de excelentes campañas de prevención en San Francisco, sigan produciéndose entre dos y tres nuevas infecciones cada día en la ciudad. Quizá 30 años sea mucho tiempo para que la gente practique sexo seguro, y por eso no se puede dejar de difundir el mensaje.

Lemon: Todavía tenemos que aprender que tener el VIH/sida no es diferente a tener cáncer o cualquier otra enfermedad.

¿Cuál fue ese momento decisivo en el que el VIH/sida se convirtió en algo importante en tu vida?

Lemon: Vi de cerca cómo era el VIH/sida en Nueva York a principios de los 90, durante algunos de los peores años. Me afectó de verdad a principios de los 2000, cuando me convertí en periodista y me di cuenta del poder que tenían mi trabajo y mi profesión. Los afroamericanos estaban muriendo más rápido y en mayor número que cualquier otro grupo en Estados Unidos. Pero la comunidad se negaba a creerlo. Sabía que tenía que hablar y mostrar la verdad al respecto.

Plante: Para mí, el momento decisivo llegó cuando mis amigos empezaron a ponerse enfermos. Como hombre abiertamente gay que vivía en Los Ángeles en 1981, conocí a algunas de las primeras personas que enfermaron. Como periodista, el sida siempre fue para mí algo más que una simple noticia. Era una tragedia personal que afectaba a la gente a la que quería.

Con tantos problemas de salud pública cada vez más graves a los que hay que hacer frente, ¿por qué debería alguien seguir dando prioridad al VIH/sida?

Plante: El sida debería ser una prioridad en materia de salud porque, a diferencia de muchas otras enfermedades, se puede prevenir. Además, deberíamos preocuparnos por él simplemente por compasión humana.

Lemon: Hay que darle prioridad porque cada día se lleva la vida de gente en todo el mundo y eso no tiene por qué ser así. Salvar vidas siempre debería ser una prioridad.

¿Qué te quita el sueño?

Lemon: Solo hay unas pocas cosas que me quitan el sueño. La principal de ellas es la desigualdad social. Estamos programados para pensar, actuar y aceptar ciertas cosas. ¿Por qué? Normalmente nos dicen: «siempre ha sido así». Pues bien, eso no me vale. Y no debería valerle a nadie. Tenemos que cambiar la actitud de «así es como se hace» por una mentalidad de «así es como se debería hacer».

Plante: A menudo pienso en los amigos que he perdido. Pienso en los años que se han perdido y en cómo se merecían haber vivido hasta mi edad. Veo sus caras, oigo sus voces. Pienso en lo mejor que sería la sociedad si todavía estuvieran aquí.

Tras tres décadas de epidemia, ¿qué es lo que te da esperanza?

Plante: Me dan esperanza los nuevos medicamentos y los profesionales sanitarios y voluntarios que siguen trabajando en la lucha contra el sida, muchos de ellos desde el principio. También me dan esperanza las personas que viven con el VIH y que no han dejado de vivir, sino que se implican de lleno en la vida. Son una inspiración para mí.

Lemon: Recuerdo los tiempos en los que nos disuadían incluso de hablar o informar sobre el VIH/sida. No sé si eso sigue pasando en algunas redacciones. Pero a mí, desde luego, ya no me pasa. Quizá sea porque soy muy franca. O quizá la gente sabe que ya no sigo ese juego. Sea cual sea la razón, la libertad de poder arrojar luz sobre la enfermedad me da esperanza.