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Fomentar el diálogo y cambiar las percepciones dentro de la comunidad asiática y de las islas del Pacífico, y en beneficio de esta

2 de mayo de 2018

A lo largo de todos estos años que llevo trabajando y defendiendo los derechos de las personas que viven con el VIH, algunas de mis experiencias más significativas han sido con la comunidad asiática y de las islas del Pacífico (A&PI). « The Elizabeth Taylor 50-Plus Network », el programa que coordino en San Francisco AIDS Foundation, trabaja con las comunidades A&PI a través de colaboraciones intergeneracionales con organizaciones locales como la Gay Asian Pacific Alliance (GAPA).

Últimamente me están impresionando los activistas de las comunidades asiáticas y de las islas del Pacífico. Respetan la experiencia de mi generación: quieren saber qué pasó en los primeros tiempos de la epidemia y conocer nuestras historias de aquella época. Pero no siempre fue fácil llamar la atención sobre las necesidades y los problemas de estas comunidades.

Había un mito —cuando vivía en Nueva York en los 80— de que los hombres asiáticos no podían contraer el VIH. Cuando empecé a trabajar en el ámbito del VIH, a las comunidades asiáticas e isleñas del Pacífico (A&PI) se las incluía en la categoría «otros» en los sistemas de vigilancia del VIH y otras herramientas de información. Es curioso recordar que una vez un asesor sobre el VIH me dijo que marcara «caucásico» como mi raza en un formulario, cuando no sabía cómo identificarme (soy de las islas del Pacífico). En aquel momento, no dije nada porque no sabía que esa fuera una opción. Con el tiempo y gracias a mi trabajo, he aprendido a aprovechar esas situaciones —en las que no te cuentan ni te reconocen— para impulsar tu causa. Tienes que alzar la voz y exigir un sitio en la mesa.

Sí que alzar la voz cuando revelé públicamente que vivía con el VIH en Guam, el Día Mundial del Sida de 1992. Me dijeron que era la primera persona de las islas del Pacífico en hacerlo, porque en aquella época la gente tenía miedo de que la estigmatizaran y la persiguieran por ser seropositiva.

No fue fácil tomar la decisión de revelar públicamente mi situación. Recuerdo que hablé con un amigo después de recibir la invitación para intervenir en el acto del Día Mundial del Sida de 1992 en Guam, y él me dijo: «Prefiero arrepentirme de las cosas que he hecho que de las que no he hecho». Y yo pensé: «¡Dios mío! ¡Eso significa que voy a hacerlo!».

La charla que di tuvo una acogida increíble, aunque me preocupaba que me atacaran o me humillaran. Recuerdo que vinieron chicos del instituto local al que yo iba. También vinieron los familiares que aún tenía en Guam. Estaban allí políticos locales y otros peces gordos. Se hizo una película que recoge gran parte de lo que pasó, titulada «Out in Silence».

Una de mis tías me dijo que dijera lo que pensaba de verdad durante mi discurso. Me dijo: «Nadie te va a hacer daño, ¡porque eres mi HIJO!». Creo que también les dijo a todos mis tíos «butch» que tenían que portarse bien conmigo porque era de la familia, uno más de ellos. El apoyo que me dio tanto antes como después de que revelara que soy seropositivo fue sencillamente increíble.

Volví a vivir a San Francisco después del acto del Día Mundial del Sida en Guam, pero mis lazos con la comunidad de las islas del Pacífico siguieron siendo muy fuertes. Más o menos cada año, volvía a Guam para asistir a diversos actos relacionados con el VIH/sida.

En 1996, tuve la oportunidad de llevar la colcha conmemorativa del Proyecto NAMES a Guam. Fue una semana muy significativa y emotiva. Conocí a una joven que estaba buscando el panel de su hermano, John. Empezamos a hablar y me di cuenta de que conocía a su hermano: era mi profesor de aeróbic cuando vivía en Nueva York allá por los 80. No sabía que había fallecido.

Esa semana di una charla y, al final, dediqué el día a mi amigo; después, nombré a 30 de mis amigos de la comunidad asiática y de las islas del Pacífico (A&PI), así como a personas de San Francisco y de todo el país a las que había perdido en los dos años previos a la exposición de colchas. Mientras íbamos caminando a cenar, se me acercó un hombre que me dio las gracias por honrar a su hijo, John. Me dijo: «Era un buen chico. Ojalá hubiera sido un padre mejor». Me enteré de que, cuando John murió, sus padres lo habían repudiado.

En los años siguientes tuve la oportunidad de servir a la comunidad asiática y de las islas del Pacífico (A&PI) de otras formas, tanto en EE. UU. como a nivel internacional: como director de la primera organización comunitaria que recibió financiación para trabajar en el Pacífico; llevando a cabo un estudio nacional sobre pruebas del VIH para hombres asiáticos en Georgetown; como coordinador regional de una coalición de redes regionales de la región de Asia-Pacífico con sede en Bangkok; y creando una red de defensa de las personas con VIH en toda Asia y el Pacífico. Formé parte de la Junta de Coordinación de Programas de ONUSIDA (PCB de ONUSIDA), donde desarrollamos la iniciativa «Getting to Zero».

Incluso ahora, en San Francisco, puede resultar difícil llamar la atención sobre las necesidades relacionadas con el VIH de las personas de origen asiático y de las islas del Pacífico (A&PI) en San Francisco y en Estados Unidos, ya que la proporción de personas A&PI que se infectan cada año y el número de personas A&PI que viven con el VIH cada año parecen pequeños si se comparan con la proporción y el número de personas de otras razas.

Pero la población asiática en EE. UU. está creciendo, y el número de diagnósticos de VIH entre las personas de origen asiático y de las islas del Pacífico (A&PI) ha aumentado en los últimos años. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han señalado que 1 de cada 5 asiáticos que viven con el VIH en EE. UU. no sabe que está infectado.

Siempre hemos tenido que luchar por hacernos un hueco, y estamos dispuestos a seguir luchando por cada persona de nuestra comunidad asiática y de las islas del Pacífico.

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Mayo es el Mes de la Herencia Asiática y del Pacífico, una celebración dedicada a las personas de origen asiático y de las islas del Pacífico que viven en Estados Unidos. Descubre más sobre el Mes de la Herencia Asiática y del Pacífico.