Tina, Crystal, Glass, Ice, Meth… lo conocemos con muchos nombres diferentes, y sabemos que está por todas partes aquí en San Francisco.
La metanfetamina es una droga estimulante cuyo consumo ha ido aumentando cada año en San Francisco en muchas comunidades. Las personas de la comunidad LGBTQ+, en particular, tienen un historial en el que se entrecruzan el consumo de metanfetamina y el sexo, lo que puede dar lugar a diversos problemas de salud, como el VIH, la hepatitis, problemas de salud mental, sobredosis y otros. Aunque algunos logran controlar el consumo de metanfetamina en sus vidas, otros buscan formas de cambiar su relación con esta droga.
Las personas que quieren plantearse dejar de consumir, reducir su consumo o minimizar los efectos negativos que puede provocar la metanfetamina están consiguiendo buenos resultados gracias al programa PROP de San Francisco AIDS Foundation.
«El programa PROP me salvó la vida y me dio la esperanza que necesitaba para salir adelante», dijo uno de los participantes, al que entrevistaron como parte de una evaluación reciente del programa.
Otro participante dijo que «les encantan los voluntarios y [sienten] que son como una familia. No sentir vergüenza es lo que marca toda la diferencia del mundo».
Se basa en una estrategia llamada «gestión de contingencias»,», PROP es un programa de 12 semanas en el que los participantes se reúnen tres veces por semana para recibir apoyo social y asesoramiento sobre el consumo de sustancias. Los participantes en el programa pueden optar por hacerse análisis de orina para detectar drogas en cada visita y obtener incentivos económicos cada vez que el resultado sea negativo.
«La gente puede ganar incentivos si da negativo en las pruebas de detección, pero no hay ninguna sanción para quienes den positivo o decidan no hacerse la prueba», dijo Rick Andrews, director adjunto de gestión de contingencias de la SFAF. «No exigimos abstinencia, y ni el personal ni los voluntarios juzgan a nadie. Se permite a la gente tener todo tipo de objetivos, y nosotros los apoyamos. Cada vez que alguien viene a un grupo, es una oportunidad para que explore cuál es la mejor manera de introducir cambios, y les proporcionamos la información y el apoyo de sus compañeros que puedan necesitar para alcanzar los objetivos que se han marcado».
«Seguir yendo incluso cuando estaba colocado me hacía sentir seguro y me animaba a volver», dijo uno de los participantes. «Contar con un grupo de gente que no me juzgaba me hacía sentir a gusto, estuviera como estuviera».
«La libertad de pasarme por allí cuando me venía bien, sin la presión de tener que hacerlo todo perfecto, y poder seguir a mi propio ritmo», dijo otro participante.
Una evaluación reciente del programa, realizada con una muestra de personas que lo habían completado entre 6 y 12 meses antes, reveló que la mayoría de los participantes redujeron su consumo de estimulantes. En una escala que va del 6 (consumo muy elevado) al 1 (sin consumo), el consumo medio de speed/metanfetamina bajó de 4,79 antes del PROP a 1,86 después del PROP. Entre todas las personas incluidas en el estudio, se registró una abstinencia media de 3,79 meses de metanfetamina tras completar el PROP. Aproximadamente la mitad de los participantes, el 47 %, dijo que confiaba en su capacidad para no consumir metanfetamina si se enfrentaban a una situación que les provocara ganas de consumirla.
Las personas que completaron el programa mencionaron otros beneficios para la salud, y la mayoría afirmó que su salud mental y física había mejorado. Las personas que viven con el VIH y que formaban parte del programa experimentaron mejoras en los indicadores relacionados con el VIH; por ejemplo, el 91 % afirmó que tomaba la medicación para el VIH con mucha frecuencia, tal y como se les había recetado. Todos los participantes seronegativos tomaban PrEP, un medicamento que previene la infección por el VIH.
Algunas de las personas que completaron las entrevistas siguieron consumiendo metanfetamina tras el PROP, y muchas dijeron que habían cambiado algunas cosas relacionadas con su forma de consumirla para reducir los daños que puede causar. Por ejemplo, eran más propensas a decir que hacían cosas como comer lo suficiente y beber suficiente agua cuando consumían metanfetamina, y menos propensas a decir que la consumían durante las relaciones sexuales, que tenían atracones de metanfetamina o que se la inyectaban tras el PROP.
El apoyo social que ofrece PROP es el eje central del programa, y sus beneficios quedaron patentes en los comentarios que nos han hecho llegar los participantes. Las mejoras en los indicadores de salud mental fueron espectaculares: en una escala del 1 (muy malo) al 5 (muy bueno), la satisfacción con la calidad de vida subió de una media de 2,07 antes de PROP a 4,00 después de PROP. La puntuación de salud mental subió de 1,64 a 3,71.
Uno de los participantes dijo que los grupos PROP les ofrecían un espacio para hablar del dolor que causan el estigma y los juicios que pueden venir de quienes no consumen metanfetamina. Poder compartir estas experiencias con el personal y con otros participantes del grupo les permitió reducir parte del estrés que les provocaba ser estigmatizados. Más de la mitad de las personas entrevistadas (64 %) dijeron que PROP les ayudó a crear un sentido de comunidad entre sus compañeros, y el 43 % afirmó estar «totalmente de acuerdo» con tener a alguien en quien poder confiar cuando tenían problemas relacionados con los estimulantes.
«PROP es genial. Después de años usándolo, por fin tengo un programa que me acepta y me entiende, y que para mí es una forma eficaz de satisfacer mis necesidades», dijo uno de los participantes.
Únete a PROP
Descubre cómo unirte a PROP poniéndote en contacto con Rick Andrews en randrews@sfaf.org.
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