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La metanfetamina, el estigma y las comunidades afroamericanas de San Francisco

22 de marzo de 2019

Según noticias recientes, la metanfetamina está volviendo a aparecer en San Francisco, lo que está avivando la preocupación por la adicción, las sobredosis, el orden público, el aumento de las visitas a urgencias y las muertes relacionadas con la metanfetamina.

«Es muy fácil usar el término “epidemia de metanfetamina” para describir lo que está pasando en San Francisco», dijo Alex Locust, MS, APCC, CRC, consejero especializado en consumo de sustancias de The Stonewall Project. «La gente habla de una epidemia para describir esta “crisis” en torno a las personas que consumen drogas. Pero cuando lo usas en ese sentido tan amplio, pasas por alto gran parte de la desigualdad que hay en la situación».

Para profundizar en los problemas relacionados con el consumo de metanfetamina cristalina en San Francisco —y sus efectos en las comunidades de personas de color—, la SFAF y la Harm Reduction Coalition organizaron el 14 de marzo una proyección de un documental y una mesa redonda a la que asistieron más de 200 miembros de la comunidad. Alex y Charles Hawthorne, de la Harm Reduction Coalition, hacen un balance tras el evento y hablan sobre el efecto que tiene la metanfetamina cristalina en los hombres queer de color en la sesión de preguntas y respuestas que te dejamos a continuación.

¿Por qué es importante iniciar conversaciones sobre el consumo de metanfetamina cristalina en las comunidades de color y, en particular, entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres?

Alex Locust: San Francisco se enfrenta a un montón de retos en nuestras comunidades relacionados con la metanfetamina, pero es importante intentar arrojar luz sobre los matices y las desigualdades que hay detrás de lo que está pasando. Ha sido emocionante poder proyectar una película que pone el foco en un colectivo concreto —hombres negros y latinos que tienen relaciones sexuales con hombres— y sacar a relucir las dinámicas raciales, las dinámicas de clase y el debate más profundo sobre el consumo de metanfetamina en esta comunidad.

Teníamos muchas ganas de animar a la gente a que se planteara de otra manera el consumo de metanfetamina en nuestra comunidad y a que reflexionara más a fondo sobre lo que está pasando, cómo podemos ofrecer apoyo y cómo podemos ser más empáticos con las personas que viven situaciones que se salen de nuestras propias experiencias.

Charles Hawthorne: Lo que más me gustó de nuestros ponentes fue que compartieron mensajes sobre la reducción de riesgos en relación con el consumo de metanfetamina y estimulantes. Muchas veces no se trata del consumo de metanfetamina en sí, sino de los problemas sociales y estructurales que lo rodean.

Los problemas surgen porque la gente siente que no puede hablar de su consumo de metanfetamina si está estigmatizado en su comunidad. Temen que sus amigos y familiares los rechacen si cuentan que consumen metanfetamina. O puede ser porque se sienten aislados por ser personas queer de color. O porque hay incomodidad en torno al sexo y la intimidad. La forma en que te relacionas con el sexo puede influir en cómo te relacionas con el consumo de sustancias. Es importante analizar cada uno de esos aspectos relacionados con el consumo de metanfetamina, en lugar de limitarte a decir que la metanfetamina es el problema.

¿Qué tipo de matices relacionados con el consumo de metanfetamina se trataron en el debate o en la película?

Charles: Conozco a mucha gente que consume metanfetamina, y conozco a mucha gente que la consume mientras tiene relaciones sexuales. Esta es una de las pocas veces que he tenido estas conversaciones en un entorno como este. Algunos de nuestros ponentes han hablado sobre su consumo reciente o actual de metanfetamina. No queríamos organizar un evento cuyo tema fuera: «La metanfetamina es lo peor del mundo, y ahora estoy limpio». Eso solo genera más vergüenza y miedo en las personas que siguen consumiendo metanfetamina.

Alex: Sin duda fue algo único poder dar voz a personas que han pasado por ello, que lo están pasando ahora o que apoyan a quienes lo están pasando [el consumo de metanfetamina]. Isaac contó cómo pasó de inyectarse a fumarla, aunque ahora solo se inyecta en ocasiones especiales. En lugar de descorchar una botella de champán para celebrar algo, consume metanfetamina. No le editaron ni le censuraron nada. Tuvo la libertad de compartir sus experiencias con total autenticidad.

Darnos cuenta de que podemos abordar estos temas sin estigmas en un evento comunitario divertido —y no durante una charla o una sesión de terapia muy intensa— fue una experiencia revolucionaria.

¿En qué se diferencia el consumo de metanfetamina cristalina en las comunidades gais negras del que hay en las comunidades gais blancas?

Charles: Es importante señalar que estas comunidades no están totalmente separadas, sino que hay mucho solapamiento. El consumo de metanfetamina está estigmatizado en ambas comunidades, pero yo lo veo de otra manera. En las comunidades gais blancas, hay más espacios donde la gente se siente cómoda hablando de ello y de lo que hace. Creo que, dentro de la comunidad gay negra, la gente se siente menos cómoda hablando del consumo de metanfetamina. La gente es menos propensa a decir algo a menos que se convierta en un problema grave.

Alex: Quizá no se trate tanto de cómo la metanfetamina afecta de forma diferente a las comunidades, sino de cómo se entrecruzan otros factores que cambian la experiencia del consumo de metanfetamina. Los hombres gais blancos de San Francisco que la consumen tienen más privilegios. Es más probable que tengan trabajos mejor pagados, una vivienda estable o que se sientan más cómodos acudiendo a servicios de salud mental o programas de tratamiento. Con todos esos privilegios, quizá te resulte más fácil consumir metanfetamina de forma discreta. Por eso, los hombres negros que tienen relaciones sexuales con hombres pueden verse afectados de forma desproporcionada por su consumo.

¿Qué importancia tienen los recursos económicos a la hora de proteger a una persona de los efectos negativos que puede causar la metanfetamina?

Charles: Hay distintos factores socioculturales —como la pobreza, el racismo, la homofobia y la transfobia— que influyen en la vulnerabilidad de la mayoría de la gente ante los daños, así como en su capacidad para afrontarlos de forma eficaz. Tener dinero no es lo único que puede ayudarte a protegerte de los efectos negativos del consumo de metanfetamina, pero sí puede ayudarte a consumirla de forma más segura.

Te permite ir a una farmacia a comprar jeringuillas nuevas. La gente puede pensar que las compras para algo como tratar la diabetes o inyectarte hormonas, así que no te mirarán como si estuvieras loco o porque parezcas pobre. El dinero te puede ayudar a comprar drogas de alta calidad, así que corres menos riesgo de que estén adulteradas con otras sustancias nocivas. El dinero te puede proporcionar espacios seguros y cubiertos donde consumir tus drogas, y un mayor control sobre quién está a tu alrededor cuando las consumes. Te puede dar acceso a una buena atención médica. Si te pones enfermo o te haces daño mientras consumes, podrás ir a un médico que no te trate como una mierda solo porque estás en urgencias y pareces una persona sin hogar. El dinero es, sin duda, un factor importante, pero no es el único.

Alex: El dinero y el acceso a los servicios en San Francisco son un problema enorme. La gente que vive en condiciones precarias de vivienda se muda mucho, lo que afecta a la salud si tienes que tomar medicación a diario para el VIH u otra enfermedad. La comida es otro problema para quienes consumen. Es una estrategia de reducción de daños, porque necesitas acceso a la comida cuando te estás bajando del subidón. Si no estás conectado a los sistemas de atención sanitaria porque no confías en los centros médicos, eso supone otra vulnerabilidad. Todas estas cosas están interrelacionadas.

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¿Te interesa cambiar tu relación con la metanfetamina? The Stonewall Project ofrece una variedad de grupos y servicios de asesoramiento, y no es necesario que dejes de consumirla ni que reduzcas tu consumo para participar en los grupos o servicios.