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Juneteenth: Es hora de poner en marcha el cambio

18 de junio de 2020

Me dirijo a ti ahora con el alma abatida y el corazón apesadumbrado tras la muerte de otra persona negra asesinada en la calle. 

George Floyd es uno más de un número casi infinito de personas negras en Estados Unidos cuyo asesinato se ha hecho público desde el asesinato de Emmett Till. Esto no es noticia, Estados Unidos, porque no es nada nuevo. Pero, por primera vez en la historia, tenemos acceso constante a los medios de comunicación al alcance de la mano, y la COVID-19 nos ha convertido a todos en consumidores incansables de noticias. Conoce tu historia. 

El miedo al arquetipo del hombre negro es la principal causa de los tiroteos contra personas desarmadas en EE. UU. Se trata de un miedo basado únicamente en la raza y el género, con suposiciones sobre la clase social, la educación y las intenciones. Nuestra falta de conocimiento mutuo más allá de las barreras raciales y de género es lo que perpetúa estos miedos y estas acciones. NO ESTÁ BIEN que un hombre negro no pueda, sencillamente y con seguridad, ser un hombre en este país.

El problema es que la gente negra se está agotando de luchar siempre por lo mismo, por nuestras vidas, y sabemos que esto no es una carga que la comunidad afroamericana deba seguir intentando llevar sola. 

Durante la época de Martin Luther King, en plena lucha por los derechos civiles, nos solidarizamos con aliados de todas las razas. El movimiento por los derechos civiles de los asiático-americanos no habría sido posible sin la estructura que proporcionaban los acontecimientos que se estaban produciendo en la comunidad negra, y los asiático-americanos, a su vez, nos apoyaron. Los nativos americanos, a quienes se les habían arrebatado sistemáticamente sus nombres y sus tierras, también nos apoyaron.  

Necesitamos que nos apoyéis ahora mismo, y que alceis la voz en defensa de las vidas negras. No podemos hacerlo sin la comunidad latinx, La Raza, los judíos estadounidenses, Baruch Atah Adonai Eloheinu Melech Ha-Olam: Bendito seas, Adonai, nuestro Dios, Rey del Universo. Os pido que nos apoyéis ahora mismo.

Lo que no necesitamos son movimientos contrarios: los manifestantes de «All Lives Matter» restan importancia al movimiento «Black Lives Matter». No es solo una «frase bonita», sino un intento malintencionado de hacer la vista gorda ante el sufrimiento de la gente negra en este país y de frenar el movimiento fundamental para acabar con la brutalidad policial y los asesinatos de personas de color. 

Es hora de desmantelar este sistema. Quitar los monumentos y las estatuas de personas que, a lo largo de la historia, han triunfado a costa de la esclavitud no es más que el principio. Es hora de seguir adelante con este movimiento. La mayor parte de la información sobre la cultura negra viene de la gran pantalla. Donde películas como «The Help» siguen contando la historia de la comunidad negra a través de la mirada de los blancos. Nuestra historia NO es para tu entretenimiento. O peor aún, a través de los medios de comunicación, donde a las personas negras y morenas que se comportan pacíficamente se las sigue retratando y tratando como animales. Nuestra sangre en las calles NO es para tu entretenimiento. Nuestra historia debería servir para la educación de todos. 

Te lo ruego, no te sientes. Cada vez que nos sentamos, muere otra persona negra; cada vez que nos olvidamos, muere otra persona negra. Y cada vez que nos dejamos distraer, perdemos unos cuantos derechos más y muere otra persona negra.

El 19 de junio de 1865, dos años y medio después de la firma de la Proclamación de Emancipación y dos meses después del fin de la Guerra Civil, las personas esclavizadas de Galveston, Texas, se enteraron de que habían sido liberadas de la esclavitud. Casi cuatro millones de personas negras y de color quedaron libres para aquel verano, pero tuvieron que pasar otros noventa años hasta que se empezó a aplicar la igualdad de trato. Y, aunque no lo creas, las cosas no mejoraron. Aunque nuestros cuerpos habían sido liberados, el trauma de la esclavitud sigue afectando a las personas de color hasta el día de hoy.

El trauma generacional, sobre todo el trauma derivado de las agresiones sexuales, y los prejuicios de género basados en la raza siguen influyendo en la percepción que se tiene de los afroamericanos y otras personas de color en todo el mundo. El trauma generacional se refiere a la idea de que el trauma y sus efectos pueden transmitirse de una generación a otra a través del entorno, los patrones de comportamiento aprendidos, los mecanismos de supervivencia y los ciclos repetidos de abuso. 

Voy a ser muy clara: todos tenemos traumas generacionales. Sin embargo, en las comunidades de color, la atención sanitaria, los recursos, la educación y los conocimientos sobre cómo superar estos problemas se niegan de forma desproporcionada y sistémica, sobre todo a las comunidades negras. Se cree que muchos afroamericanos no valoran la terapia, pero lo que la gente no entiende es que muchas personas negras tienen traumas y miedo al sistema sanitario. Ese miedo les impide buscar atención médica y terapia para cualquier tipo de trauma. Hasta que no entiendas a qué nos enfrentamos, por favor, no des por hecho que entiendes el porqué. 

En los años cincuenta, mi abuela murió porque la rechazaron en el hospital más cercano. En ese centro no atendían a personas de color. Mi primo murió en los sesenta, a los 23 años, al intentar que le atendieran en un barrio que no era el suyo y sin tener seguro. En los ochenta, a mi tía la esterilizaron a la fuerza cuando era adolescente durante una apendicectomía, porque el movimiento eugenésico estadounidense había legalizado la esterilización forzosa de cualquier persona considerada no apta para procrear (lo que incluía a las personas negras). 

Y, hace tan solo unos años, a principios de este siglo, un joven negro llamado Oluchi Nowadi McDonald falleció a los 19 años en la sala de espera de urgencias de un hospital de Los Ángeles, a causa de un defecto congénito común y que se podía haber tratado. Hijo de Akilah Oliver, una reconocida artista y poeta, lo examinaron y le hicieron una radiografía en un hospital privado, pero luego lo rechazaron porque no tenía seguro. Con un dolor insoportable, lo trasladaron al otro lado de la ciudad, al King/Drew Memorial Hospital, donde esperó a que lo volvieran a examinar y le hicieran otra radiografía. Lo dejaron en la sala de espera y lo encontraron muerto por asfixia, causada por la misma afección por la que había acudido a buscar tratamiento 18 horas antes. A su madre no se le informó de lo ocurrido hasta dos semanas después. 

Sabemos que años de discriminación hipotecaria permitieron a las comunidades blancas acumular riqueza de generación en generación, mientras que a los antepasados negros y a otras personas de color se les negaban préstamos y servicios públicos, y muchos acabaron endeudados por prácticas crediticias abusivas. Así es el sistema. Las familias negras que lograron alcanzar cierta estabilidad económica tuvieron que seguir enfrentándose al terror de que sus hogares y sus familias se vieran amenazados por haber alcanzado el más mínimo éxito.

Incluso nuestra historia está expuesta a ser borrada: hasta la década de los 90, lo que se sabía públicamente sobre la masacre de la comunidad negra en Tulsa, Oklahoma, en 1921, había sido en gran medida ocultado e ignorado por las versiones de la historia de los supremacistas blancos. 

Así es como las instituciones cometen asesinatos. Así es como el racismo sistémico afecta a nuestra salud y a nuestras vidas. 

A día de hoy, el Juneteenth se celebra a nivel local en 46 de los 50 estados, pero es raro que las escuelas públicas y los lugares de trabajo conmemoren este día. Las celebraciones locales en 46 de los 50 estados pueden parecer «muchas» para el país, pero la desigualdad educativa sigue existiendo. Una de las razones por las que el Juneteenth no se reconoce a nivel nacional es que no existen los requisitos curriculares necesarios para respaldarlo. No solo se enseña de forma diferente a las personas de color en los sistemas educativos, sino que los requisitos curriculares a nivel nacional no incluyen las experiencias y contribuciones que las personas de color han aportado a esta nación. La falta de conocimiento es lo que perpetúa el miedo y la opresión. El reconocimiento nacional del Juneteenth puede empezar a aumentar la conciencia sobre la importancia del conocimiento, la igualdad y la unidad para todos.

Hagamos que el «Juneteenth» sea fiesta nacional para que todo el mundo en nuestro país conozca la historia de la comunidad negra.

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Puedes encontrar más información en Juneteenth.com y Hella Juneteenth

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