¿Qué hace que el sexo sea bueno? ¿De qué formas se puede disfrutar del sexo sin metanfetamina? ¿Cómo puedo conocer a chicos si quiero dejar de beber o mantenerme alejado de los bares del Castro?
Estos son ejemplos del tipo de preguntas que surgen cada semana en el Club de Lectura sobre Sexo y Citas que se celebra en el centro de salud y bienestar « San Francisco AIDS Foundation », Strut, en el barrio de Castro.
«El sexo, las citas, la intimidad, las relaciones y el consumo de sustancias… todas estas cosas pueden estar relacionadas en nuestras vidas», dijo Christopher Powers, LMFT, terapeuta especializado en el consumo de sustancias en Strut, que coordina el grupo junto con el becario clínico Erik Deiter, MFTI.
Esta es una de las razones por las que el sexo y las citas pueden resultar difíciles para las personas que quieren cambiar su forma de consumir drogas o alcohol, o dejar de hacerlo. «A veces les pregunto: “¿Cuándo fue la última vez que tuviste relaciones sexuales sin estar bajo los efectos de ninguna sustancia, incluido el alcohol?”. Y puede que les cueste responder», dijo Powers.
Las drogas y el alcohol, según Powers, pueden ayudar a mucha gente a superar las inhibiciones relacionadas con el sexo, como hablar sobre el estado serológico respecto al VIH o hacer cosas en la cama que puedan salirse de lo convencional. Para algunas personas, el consumo de metanfetamina, en particular, puede llegar a estar muy relacionado con el sexo.
«Muchos chicos acaban sintiendo, tras su experiencia con las drogas, que el sexo en sí mismo es un desencadenante del consumo de drogas. Así que tienen que romper esa conexión de verdad, para poder tener sexo sin drogas. Y a veces, la gente tendrá que lidiar con la decepción de que el sexo quizá no sea tan apasionante y placentero como lo era cuando tomaban drogas —cuando salía bien—. Aunque la mayoría de la gente admita que el sexo bajo los efectos de las drogas no siempre era bueno».
Estas son algunas de las cuestiones que se tratan en el grupo semanal de puertas abiertas. Puedes asistir a tantas sesiones como quieras sin necesidad de comprometerte de antemano, y no hace falta que tengas un objetivo relacionado con el consumo de sustancias para unirte al grupo.
Cada semana, Powers utiliza fragmentos de libros, blogs o artículos para iniciar el debate en grupo. En febrero y marzo, el grupo leyó fragmentos de *The Ethical Slut* , de Dossie Easton y Janet Hardy; *Boy Crazy: Why Monogamy is So Hard for Gay Men and What You Can Do About It*, de Michael Shelton; y la entrada del blog *BETA* de Jake Sobo titulada «Promiscuous Gay Nerd: What Makes Sex Good», entre otros materiales.
«La idea era hacer que el grupo fuera más accesible, quitando un poco de presión en cuanto a los temas que tratamos», dijo Powers. «Si te presentas en un grupo de debate en el que se espera que hables de tu vida sexual, de tu intimidad o del consumo de drogas durante 90 minutos, eso puede resultar intimidante. Como el grupo está organizado como un club de lectura, tenemos un punto de partida para el debate. Empezamos leyendo un fragmento de un libro o un blog, y cada uno es libre de relacionar lo que hemos leído con su propia vida, o simplemente comentar lo que acaba de leer si es tímido o le cuesta compartirlo».
Powers dice que el grupo, que cuenta con varios miembros habituales que vuelven semana tras semana, ayuda a los participantes a resolver los problemas que surgen en sus vidas.
«Miro a mi alrededor y veo una sala llena de expertos. Tenemos gente de diferentes generaciones, con un montón de experiencias distintas. Hay gente que consume sustancias y quiere cambiar, y hay gente que no bebe ni se droga y quiere hablar de relaciones. Es realmente increíble cuando alguien puede preguntarle al grupo sobre algo que le está pasando en su relación o en su vida, y quizá alguno de los chicos ya haya pasado por eso antes y pueda ofrecer algún consejo práctico o sugerencias sobre qué hacer».
Hace poco, Powers contó que el grupo ayudó a uno de sus miembros a pensar en formas de decir «no» al sexo. «Esto es una generalización, pero a los hombres se nos enseña a decir «sí» al sexo. Incluso de adultos, a veces creemos que no podemos decir «no». Y puede resultar confuso, sobre todo si se trata de alguien que nos atrae o con quien ya hemos tenido relaciones», explicó. «Hablamos de esto en grupo y luego cada uno contó su experiencia personal sobre cómo decir “no” y cómo hablar de ello también».
En primer lugar, Powers deja que el grupo decida hacia dónde van las conversaciones y en qué temas se centran. Dice que, muchas veces, a los chicos les resulta útil conectar entre ellos y hablar de cosas personales relacionadas con el sexo y las relaciones.
«Hay chicos que dicen que no solo quieren sexo, sino intimidad. Y la intimidad puede ser algo difícil de conseguir. Este grupo te da la oportunidad de hablar con otros hombres sobre lo que buscas en las relaciones o con tus parejas, lo cual es un buen entrenamiento para hablar con ellas en el mundo real. Porque hablar de intimidad es, en sí mismo, algo íntimo», dijo.
¿Te apetece unirte al club de lectura sin cita previa de « The Stonewall Project»? El «Sex & Dating Book Club» está pensado para hombres gais, bisexuales y heteroflexibles que quieran abordar su consumo de sustancias sin que los entresijos del sexo y las citas les desvíen del camino. El grupo se reúne en « Strut » (470 Castro Street) en San Francisco todos los jueves de 18:00 a 19:30. Para más información, envía un correo a Christopher Powers a cpowers@sfaf.org o busca el evento en la web de Strut .