Este artículo se ha escrito para celebrar el 40.º aniversario de « San Francisco AIDS Foundation», que conmemoramos en 2022.
Desde que empezó la epidemia del sida, los voluntarios han dado un paso al frente para cuidar de sus amigos, parejas y su comunidad.
En los primeros tiempos del sida, cuando muchos le daban la espalda a las personas que padecían una enfermedad nueva y extraña, la comunidad LGBTQ y sus aliados se unieron para crear servicios, programas, organizaciones y fuentes de financiación. En SFAF, muchos de nuestros programas y servicios los pusieron en marcha voluntarios que formaban parte de las mismas comunidades a las que pretendían ayudar. Las mujeres queer han liderado (y siguen liderando) la respuesta al VIH en San Francisco y en todo el mundo.
«Gracias a los voluntarios hemos llegado hasta donde estamos hoy», dijo Robert Quon, médico, que lleva 23 años participando en el AIDS/LifeCycle (y en el California AIDS Ride) y 6 años como miembro de la junta directiva de la SFAF. «La fundación se ha construido realmente gracias a todas las horas y el tiempo que han dedicado todas y cada una de las personas que se han ofrecido como voluntarias. Esas personas son la esencia misma de la fundación».
«Nacimos del voluntariado», dijo Jody Schaffer, directora de Servicios de Voluntariado. «Nacimos de la compasión y del cuidado mutuo en la comunidad. Y ese legado sigue vivo».
El primer servicio de la fundación, la línea de atención telefónica, lo gestionaban íntegramente voluntarios que proporcionaban toda la información que podían a quienes llamaban. Con el paso de los años, a medida que los servicios de la fundación se fueron formalizando y ampliando, los voluntarios de la línea de atención realizaban turnos de tres horas entre las 9:00 y las 21:00 para responder a preguntas (en varios idiomas) sobre tratamientos y servicios, y para derivar a las personas a los servicios adecuados.
«Los voluntarios asistían a una formación de varios días en la que se ofrecía una visión general de la información más reciente sobre el sida», explicó Pat Christen, la cuarta directora ejecutiva de la SFAF. «Después, hacías simulacros de llamadas a la línea de ayuda para familiarizarte con cómo hablar con las personas que llamaban, dándoles la información más actualizada disponible en ese momento. Tras la formación, los voluntarios se apuntaban a turnos: algunos hacían un turno a la semana y otros, más. Durante tu turno, acababas atendiendo llamadas procedentes, literalmente, de todo el mundo. Todavía no había Internet, así que toda la información se recopilaba, analizaba y catalogaba en grandes carpetas impresas, que se actualizaban a diario para que las utilizaran los voluntarios. Fue un esfuerzo extraordinario».

Durante los dos primeros años de existencia de nuestra organización, de 1982 a 1984, la mayoría de los servicios y gran parte del trabajo lo realizaban voluntarios. No fue hasta 1984, cuando el Departamento de Salud Pública de San Francisco intervino para ayudar a coordinar los servicios sociales profesionales y aportar financiación, que la SFAF pudo contratar a algo más de personal para dar respuesta a la demanda de servicios.
Los voluntarios también han desempeñado (y siguen desempeñando) un papel importante en nuestro trabajo de reducción de daños:colaborando en los programas de intercambio de jeringuillas (ahora conocidos como programas de acceso a jeringuillas) y trabajando en la prevención de sobredosis.
Jody Schaffer, directora de Servicios de Voluntariado, dijo que, hoy en día, suele haber unas 300 personas al año que dedican regularmente su tiempo y esfuerzo a la fundación como voluntarios. Si contamos a los grupos de voluntarios, esa cifra sube a casi 3.500.
Los voluntarios participan en muchos aspectos de los programas y servicios de la SFAF: hacen de todo, desde ayudar a montar y servir la comida en eventos grupales hasta comunicar los resultados de las pruebas del VIH como asesores formados para ello. Los que colaboran como voluntarios en un grupo ayudan a preparar kits de higiene o de reducción de riesgos, o a preparar materiales para eventos de recaudación de fondos. Eventos comunitarios como «Santa Skivvies» y «Dining Out For Life» también cuentan con la participación de voluntarios de la comunidad. Los voluntarios que forman parte del grupo activista HIV Advocacy Network dan a conocer los problemas a los que se enfrenta nuestra comunidad y presionan a los representantes políticos para que cambien las políticas.
«No describiría el voluntariado simplemente como “divertido”», dijo Schaffer, que colabora regularmente como voluntario con Syringe Access Services, además de dirigir los Servicios de Voluntariado de la SFAF. «Puede ser difícil si eres asesor de pruebas y tienes que mantener conversaciones complicadas sobre salud sexual o comunicar el resultado de una prueba del VIH. O puede ser todo un reto si prestas servicio a una comunidad que ha sufrido traumas. Pero el voluntariado te cambia la vida. Es un privilegio acompañar a la gente en su camino y tener un impacto directo».
En el caso de AIDS/LifeCycle, los «Roadies» se ofrecen como voluntarios durante la semana del evento y en los preparativos previos a la marcha, encargándose de todo, desde montar los campamentos hasta prestar servicios médicos, pasando por preparar y servir la comida. Los líderes de la marcha y los ciclistas dedican una semana al año (además del tiempo extra de entrenamiento previo) a recorrer cientos de millas en bici para recaudar fondos para nuestros servicios.
La andadura del Dr. Quon como voluntario empezó en 1999, cuando se apuntó para participar en la California AIDS Ride (la predecesora de AIDS/LifeCycle).
«Para mí empezó como un simple reto físico. No me gustaba el ciclismo de larga distancia, pero tenía un amigo que me convenció para que me apuntara. Todavía estaba terminando mi residencia y, la verdad, no conocía a mucha gente que tuviera mucho dinero para donar. Recuerdo que me preocupaba conseguir el dinero para apuntarme. Pero ese año recaudé unos 5.000 dólares. Fue toda una sorpresa para mí».
Este año el Dr. Quon celebra su 23.ª edición de la carrera ciclista. Por 23.ª vez, recorrerá en bici la costa desde San Francisco hasta Los Ángeles (eso son más de 12 500 millas, por si alguien las cuenta) y, por 23.ª vez, recaudará fondos para ayudar a poner fin a la crisis del sida y concienciar sobre el VIH y el sida.
«Todos tenemos un papel que desempeñar», dijo. «Para mí, esto es una forma de cuidar de mi comunidad, una comunidad que, durante mucho tiempo, ha sido marginada u olvidada».
Celebrando los 40 años
Acompáñanos cada mes de 2022 para celebramos 40 años al servicio a la comunidad.
En esta ocasión, echamos la vista atrás y compartimos nuestra dilatada trayectoria de liderazgo en la prevención, la educación, la defensa y la atención del VIH. Celebramos a las personas extraordinarias de la SFAF y de la comunidad que han impulsado la innovación con compasión. Rendimos homenaje a quienes hemos perdido a causa del VIH a lo largo de este camino. También reflexionamos sobre las muchas formas en que nuestra organización ha crecido y evolucionado para responder al panorama cambiante del VIH y a las necesidades cambiantes de nuestra comunidad.
Al echar la vista atrás a nuestra historia, miramos hacia el futuro con esperanza y con una visión renovada de todo lo que nuestra pasión e ingenio pueden aportar para lograr un cambio positivo en nuestra comunidad. Actuaremos con audacia y valentía para poner fin a la epidemia del sida y garantizar que se alcance la justicia sanitaria para todos los que vivimos con el VIH o estamos en riesgo de contraerlo.
Después de 40 años, no vamos a perder de vista nuestro compromiso con nuestra comunidad ni nuestra visión de un futuro mejor.