Quizá las cosas se te fueron un poco de las manos anoche. En ese momento no le diste mucha importancia, pero ahora te preocupa ese chorrito que te dio en la cara. Te ha entrado semen en el ojo y te preguntas qué posibilidades tienes de contraer el VIH u otra infección de transmisión sexual por el semen de otra persona. De hecho, es una pregunta que ya me han hecho antes otros clientes en Magnet, la clínica de salud sexual de San Francisco AIDS Foundation, así que debes saber que no estás solo. Esto es lo que necesitas saber.
Lávate los ojos y la cara
Supongo que ya lo habrás hecho. Pero si no es así, ¡límpiate! El semen, al igual que otras cosas que no deben entrar en los ojos, puede causar irritación. Enjuágate los ojos con agua tibia. Quítate las lentillas con cuidado, si las llevas puestas, y no te las vuelvas a poner hasta que tus ojos tengan un aspecto y una sensación normales. Asegúrate de limpiar las lentillas con solución desinfectante antes de volver a ponértelas.
¡No te preocupes por el VIH!
La probabilidad de que te contagies del VIH a través del semen es muy, muy baja. En teoría, es posible que alguien se contagie del VIH a través de las membranas mucosas, incluso por el ojo. Pero, en realidad, eso simplemente no ocurre.
Desde los años 90, se ha sospechado que podría haber transmisiones del VIH a través de la membrana ocular en varios casos de exposición laboral, como los de investigadores de laboratorio y enfermeros. Sin embargo, no hay ni un solo caso publicado en una revista médica de prestigio de una persona que se haya contagiado del VIH porque le entrara semen de una persona seropositiva en el ojo.
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La transmisión del VIH a través de los ojos: lo que sabemos gracias a las investigaciones
Los investigadores han intentado calcular el riesgo de transmisión del VIH a través de los ojos y otras vías mucocutáneas (por ejemplo, la piel del interior de la nariz y la boca). Sin embargo, resulta complicado porque, en general, hay muy pocos casos. Algunos estudios han analizado esta cuestión examinando casos documentados de exposición laboral al VIH (es decir, casos en los que médicos, enfermeros, investigadores y otras personas han estado expuestos a fluidos infectados por el VIH en el trabajo).
Un artículo de revisión de Evans y sus colegas, publicado en 1999, estimaba que el riesgo de infección por el VIH a través de la exposición mucocutánea era del 0,03 % (1 de cada 2910). (En otras palabras, la infección por el VIH que se produce a través de las membranas mucosas que recubren la boca y la nariz). Podemos interpretar su estimación en el sentido de que, en el 99,97 % de los casos en los que te expongas a un fluido corporal infectado por el VIH a través de una membrana mucosa, no te contagiarás del VIH. Además, esta estimación se basa en la exposición a la sangre —no al semen—, lo que probablemente conlleva un riesgo de transmisión aún menor.
Otro estudio, realizado por Henderson y sus colegas, calculó que las personas que se exponen a sangre infectada por el VIH en el trabajo, ya sea por pinchazos con agujas u otras vías que atraviesan la piel, tienen un riesgo de infección por el VIH de alrededor del 0,3 % por cada exposición. Según los autores, «el riesgo asociado a la exposición de las membranas mucosas probablemente sea bastante menor».
Hay un caso documentado de una persona que contrajo el VIH mientras trabajaba en el laboratorio de un hospital, al recibir accidentalmente una gota de suero sanguíneo infectado con el VIH en el ojo. El informe del caso indicaba que, en el momento del accidente, «notó que una gota le caía en el ojo izquierdo, ante lo cual reaccionó parpadeando rápidamente y sin lavarse el ojo». La fuente de la infección —cinco semanas después de que ocurriera— se remontó a un paciente de la unidad de cuidados intensivos del hospital, que había recibido atención durante un mes tras sufrir un grave accidente de tráfico. El paciente no seguía un tratamiento antirretroviral antes de ingresar en el hospital. Los investigadores pudieron confirmar la fuente de la infección comparando las secuencias genéticas de las dos cepas diferentes del VIH presentes en el miembro del personal del hospital y en el paciente que recibía atención.
Ten en cuenta que el riesgo de infectarse con el VIH a través de los ojos es aún menor (¡casi nulo!) si la persona seropositiva está en tratamiento. Sabemos, gracias a grandes ensayos clínicos, que las personas que viven con el VIH y mantienen una carga viral indetectable no suelen transmitir la infección a nadie más.
¿Y qué hay de la clamidia y la gonorrea?
Es posible contraer una infección por clamidia o gonorrea en el ojo (lo que se conoce como clamidia ocular o gonorrea ocular). De nuevo, probablemente no sea muy probable que esto ocurra tras recibir semen de tu pareja en el ojo. Pero, en teoría, es posible.
La clamidia ocular o la gonorrea pueden provenir de una infección genital, ya sea tuya o de tu pareja sexual. Esto significa que, si tu pareja sexual tiene una infección por clamidia en la uretra (el conducto del pene) y se toca el pene y luego se toca el ojo, podría transmitirte la bacteria de la clamidia al ojo. O bien, si tienes una infección por gonorrea en la uretra y te tocas el pene y luego los ojos, podrías contagiarte la infección por gonorrea en los ojos. La mayoría de los datos sobre la prevalencia de la clamidia ocular provienen de casos neonatales de transmisión materna (cuando una madre transmite la clamidia a su bebé al nacer). El CDC no publica datos sobre la prevalencia de las infecciones oculares por clamidia en adultos, probablemente porque son poco frecuentes.
En teoría, el semen que contenga la bacteria de la clamidia podría provocar una infección ocular por clamidia, o el semen que contenga la bacteria de la gonorrea podría provocar una infección ocular por gonorrea.
Antes de centrarte en los síntomas que debes buscar, es importante que no te asustes. La «conjuntivitis» (ya sea viral, bacteriana o alérgica) es mucho más común y puede presentar síntomas similares. Si te preocupa, esto es lo que debes tener en cuenta.
Síntomas y tratamiento de la gonorrea ocular
Aunque es muy poco frecuente, una infección ocular por gonorrea se considera una urgencia médica, ya que puede provocar pérdida de visión. Los síntomas de la gonorrea ocular pueden incluir enrojecimiento de los ojos, secreción e inflamación. Si no se trata de inmediato, puede provocar pérdida de visión, así que es importante que consultes a tu médico o profesional sanitario si tienes algún síntoma. El tratamiento consiste en gotas oftálmicas, además de antibióticos por vía oral o intravenosa, y puede que sea necesario ingresar en el hospital.
Síntomas y tratamiento de la clamidia ocular
Los síntomas de la clamidia ocular incluyen secreción mucosa en el ojo, hinchazón de los párpados, irritación ocular, sensación de tener algo metido en el ojo o enrojecimiento ocular. Ten en cuenta que estos son los mismos síntomas que podrías tener si te entrara semen en el ojo (independientemente de si el semen contiene la bacteria de la clamidia). La clamidia ocular se puede tratar con antibióticos.
Lo más importante
Habla con tu médico si sigues preocupado o si notas alguna irritación ocular que aparezca o persista durante varios días después del «gran evento». Y recuerda: es muy recomendable que te hagas la prueba del VIH con regularidad (cada tres meses) si eres seronegativo, y que sigas tu tratamiento al pie de la letra (es decir, que te tomes la medicación todos los días) si vives con el VIH.
Si no te apetece ponerte gafas de seguridad durante el sexo y quieres protegerte y cuidar tu salud, quizá te interese plantearte la profilaxis previa a la exposición ( PrEP , PREP) para tener una capa adicional de protección frente al VIH.
Fuentes
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Evans, B. G. y Abiteboul, D. Resumen de las infecciones por VIH contraídas en el ámbito laboral descritas en informes publicados hasta diciembre de 1997. Eurosurveillance, 1999.
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