Este año se prevé que haya más de 650 sobredosis mortales en San Francisco, y que los residentes negros y latinos se vean afectados de forma desproporcionada. Para entender mejor los contextos específicos en los que los residentes latinos consumen drogas —y los factores que pueden aumentar su riesgo de sufrir una sobredosis—, los trabajadores sanitarios comunitarios y los investigadores de « San Francisco AIDS Foundation » y la «National Harm Reduction Coalition» han unido fuerzas para averiguarlo. Los resultados de su estudio, elaborado por Carlos Martínez, Nik Altenberg, Julia Casas e Isabella Permenter, se han publicado recientemente en un informe pionero que arroja luz sobre algunos problemas clave a los que se enfrentan los miembros de la comunidad latina que consumen drogas.
A partir de entrevistas en profundidad realizadas en español e inglés a más de 100 miembros de la comunidad latina que consumen drogas, los investigadores obtuvieron información valiosa de este grupo de participantes, que en su mayoría habían nacido en el extranjero (aproximadamente la mitad, en México), en gran parte eran indocumentados (48 %) y se encontraban en situaciones de vivienda precarias, como personas sin hogar (25 %) o en habitaciones individuales (SRO) u otras formas de vivienda asistida (37 %).
Más de una cuarta parte (28 %) de los participantes había sufrido una sobredosis al menos una vez, y muchos habían sufrido varias sobredosis. El consumo de metanfetamina era habitual y era la sustancia que, según los informes, causaba más sobredosis, seguida del fentanilo. Más de una cuarta parte de los participantes dijo haber consumido fentanilo al menos una vez.
Aunque la mayoría de los participantes consumían drogas de forma habitual (varias sustancias), su conocimiento sobre la reducción de daños era escaso. La gran mayoría (67 %) no conocía el término ni su significado. Por el contrario, más de la mitad de los participantes había participado en programas basados en la abstinencia, aunque muchos afirmaron que estos programas no les habían servido para satisfacer sus necesidades relacionadas con el consumo de sustancias.
«Me sorprendió descubrir que el conocimiento sobre la reducción de daños fuera tan escaso entre las personas latinas que consumen drogas en San Francisco, sobre todo teniendo en cuenta la amplia disponibilidad de servicios de reducción de daños en la ciudad y la experiencia en el consumo de sustancias de las personas encuestadas», dijo Carlos Martínez, máster en Salud Pública y doctor, profesor adjunto de la Universidad de California en Santa Cruz. «Está claro que hay una gran necesidad de servicios e información sobre la reducción de daños que sean cultural y estructuralmente adecuados para llegar a esta población».
Más de la mitad de los participantes encuestados no conocían la naloxona, el medicamento para revertir una sobredosis de opiáceos, y muchos de los que sí lo conocían no sabían dónde conseguirlo. Además, los participantes comentaron que el miedo a la policía, las barreras lingüísticas y el desconocimiento de los servicios disponibles también les dificultaban el acceso a los servicios de reducción de daños y prevención de sobredosis.
Es importante destacar que el informe recomienda una serie de opciones prácticas que deberían tenerse en cuenta a la luz de estas conclusiones.
Se han identificado como prioridades mejorar la distribución de los recursos para la reducción de daños y la prevención de sobredosis, como la naloxona (Narcan), un medicamento para revertir las sobredosis; ampliar el alcance de los programas existentes de reducción de daños y de tratamiento y asesoramiento sobre el consumo de sustancias; y ofrecer los servicios en español o en lenguas mayas. Otras recomendaciones señalan la necesidad de contar con servicios a los que puedan acceder fácilmente las personas indocumentadas y aquellas que no puedan acudir a los servicios durante el horario habitual de atención.
«Nos alegra que ya estén disponibles los resultados de esta investigación», dijo Claudia Figallo, responsable de equidad en salud en materia de sustancias de la SFAF. «No podemos limitar a copiar y pegar de otros modelos para atender a la comunidad hispanohablante. Tenemos que pensar en estrategias para llegar mejor a las personas latinas que consumen drogas, con servicios e información en español que sean culturalmente accesibles y relevantes. Es una cuestión de justicia racial y una responsabilidad para todos los que estamos involucrados en este trabajo».
«Los resultados de este estudio de evaluación de necesidades nos han recordado de forma impactante las barreras a las que se enfrentan las personas latinas que hablan español y maya y que consumen drogas, así como el trabajo en el que debemos centrarnos para mejorar la salud y la vida de esta comunidad», dijo Jorge Zepeda, director de Latinx Health en la SFAF. «Estamos muy agradecidos a todas las personas que participaron en esta investigación y esperamos seguir avanzando en nuestro trabajo por la justicia sanitaria, social y lingüística para todos».