En este artículo te presentamos a una de las grandes mariscales del Orgullo de San Francisco 2022, Mellanique «Black» Robicheaux, que nos cuenta cómo su pasión por ser DJ está relacionada con la liberación negra y la creación de comunidad.
Cada año, con motivo del Orgullo, se eligen a los Grandes Mariscales de San Francisco para representar tanto a personas como a organizaciones de distintos ámbitos que han realizado contribuciones importantes a la comunidad de lesbianas, gais, bisexuales y transgénero.
Mellanique «Black» Robicheaux, que aceptó el homenaje, como mujer negra y queer, siempre se ha preocupado por la liberación de las personas negras y de color. El título de «Gran Mariscal» tiene demasiadas connotaciones policiales y no reconoce lo más importante del Orgullo, dice Black.
Por eso prefiere que la llamen «Grand Marsha».
«Grand Marsha» cumple dos objetivos. En primer lugar, desvía la atención del término «Marshal», que podría recordar a la gente las formas perjudiciales en que instituciones como las fuerzas del orden y las operaciones militares han defendido la supremacía blanca y han afectado de manera desproporcionada a la comunidad LGBTQ. En segundo lugar, «Grand Marsha» rinde homenaje a una de las fundadoras del Orgullo, Marsha P. Johnson.
La capacidad de Mellanique para replantear la narrativa y reivindicar su identidad no es nada nuevo. La importancia de los nombres —de dónde vienen, qué significan y qué nos recuerdan— siempre ha sido clave para Mellanique. Por eso también se puso el apodo de «Black». Se dio cuenta de lo incómodas que se sentían muchas personas que no son negras al pronunciar esa palabra. Pero decir la palabra «Black» es también honrar su humanidad, así que quería que la gente la dijera tanto como fuera posible. Sí, es una activista comunitaria. Sí, es DJ. Sí, es una mujer queer. Y lo más importante: todas esas identidades se ven a través del prisma de su negritud.
Black se mudó a la Bahía de San Francisco en 1991, con el sueño de convertirse en DJ. De hecho, empezó a coleccionar discos cuando era muy joven. Lo que no le hizo ninguna gracia fue el racismo y el sexismo a los que se enfrentó al romper barreras para entrar en esta industria exclusiva y dominada por hombres. De hecho, tiene recuerdos desagradables de todas las veces que en locales de gente blanca —tanto queer como heterosexual— le pedían que cambiara la música que ponía. Preferían escuchar a artistas que cantaran letras y hablaran de experiencias con las que se sintieran más cómodos. Cuando se topó con esa resistencia, empezó a pensar en cómo montar sus propios clubes.
Black organizó grandes fiestas en el Área de la Bahía, como «Tight», «Rise», «Dream EZ», «Hella Gay» y «Ships in the Night» —¡algunas de las cuales siguen celebrándose hoy en día!—. Al mismo tiempo, fue perfeccionando su arte como DJ y empezó a pinchar junto a otros DJ, como MAW, Fuse, Digit, J Boogie, Rusty Lazer y Trackademicks. Con el tiempo, llegó a actuar como telonera de artistas como Medusa, Erykah Badu, Meshell Ndegeocello y Alanis Morissette. Ha enseñado a pinchar a quince DJs y ha sido mentora de muchos otros. Black ha pinchado en cientos de eventos benéficos y sigue pinchando con la misma ilusión que tenía cuando puso sus primeros discos de joven.
Para llegar a donde está hoy como una admirada figura que une a la comunidad, Black reconoce que es el sueño más descabellado de sus antepasados. Recuerda que esa es también la razón por la que se puso el apodo de «Black»: para honrarlos. Pero también es por eso por lo que prefiere «Grand Marsha» en lugar de «Grand Marshal». «Marsha», como en Marsha P. Johnson, era una mujer negra y transgénero que desafió las normas sociales sobre género y sexualidad ya en la década de 1950. Por aquel entonces, bailar con una persona del mismo sexo, así como vestirse con ropa del otro género, era ilegal.
Marsha P. Johnson pasó a ocupar un lugar destacado en la comunidad queer cuando, un día, en el Stonewall Inn, en la madrugada del 28 de junio de 1969, unos agentes de policía irrumpieron en el bar gay. Marsha se levantó para encabezar la resistencia y plantar cara a los agentes mientras estos intentaban detener a la gente por infringir varias leyes discriminatorias.
Stonewall sigue siendo uno de los ejemplos más destacados del enfrentamiento entre la comunidad queer y las fuerzas del orden. Según una encuesta realizada por Lambda Legal, «las personas de color, las de bajos ingresos y las que viven con el VIH denunciaron acoso y agresiones por parte de la policía con más frecuencia que el conjunto de los encuestados». Así que, cuando el Orgullo de San Francisco se unió a lo que otras organizaciones del Orgullo en ciudades como Nueva York e Indianápolis , prohibiendo que los agentes de policía desfilasen con sus uniformes, la decisión le pareció lógica a Black.
La Alianza del Orgullo de los Agentes de Policía de San Francisco ha impugnado la prohibición de llevar el uniforme policial en el Orgullo, y la alcaldesa Breed acabó por negarse a participar en el Orgullo debido a esa controvertida decisión. (Desde entonces, la alcaldesa Breed y la policía han llegado a un acuerdo para desfilar en el desfile del Orgullo). Black reconoce esta reacción negativa, pero sostiene que llevar el uniforme es una elección; ser víctima de la violencia policial por tu identidad queer y que esos recuerdos te afecten profundamente no es una elección.
Black también reconoce que a los agentes de policía se les sigue permitiendo manifestarse, pero sin ningún tipo de instrumento de violencia. Apoya los esfuerzos de la organización del Orgullo por crear espacios seguros para todas las personas LGBTQ*; al fin y al cabo, «para eso está el Orgullo».
Como DJ, quiere crear espacios seguros para las personas negras y queer. A través de la música, la gente puede conectar entre sí, crear comunidad y recargar energías para la liberación negra. Este es su trigésimo año como DJ y aún no ha terminado. «El hecho de que sigamos teniendo conversaciones básicas sobre cómo la actuación policial puede ser perjudicial también me recuerda que aún no he terminado».