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Desde los hombres gais hasta la gente queer BIPOC y más allá

25 de enero de 2022

Este artículo se ha escrito para celebrar el 40.º aniversario de « San Francisco AIDS Foundation», que conmemoramos en 2022.


Cuando el VIH y el sida empezaron a sacudir San Francisco y todo el país, lo que los medios llamaban despectivamente la «plaga gay» llevó a las comunidades de hombres gais y a sus aliados a unirse para apoyar a sus parejas, amigos y seres queridos. Y, de hecho, los fundadores y los primeros voluntarios de San Francisco AIDS Foundationprocedían de esta comunidad de hombres gais y sus simpatizantes, que temían por sus propias vidas y las de sus seres queridos. Pero cuando se hizo evidente que el VIH se estaba extendiendo a otras comunidades, SFAF respondió —y sigue respondiendo— prestando servicio a otras comunidades además de a los hombres gais. Ahora, SFAF atiende cada año a unos 25 000 usuarios de la zona de la Bahía. 

Las preguntas sobre a quién da prioridad la SFAF —y a qué comunidades atiende nuestra institución— no son nada nuevo. Aunque nuestro plan estratégico actual se centra claramente se centra en varias comunidades interseccionales, miramos hacia atrás, a nuestra historia, con humildad. A medida que avancemos, seguiremos centrándonos en la justicia racial, la equidad sanitaria y la necesidad de hacer frente a las desigualdades relacionadas con el VIH allá donde se presenten.

Black Brothers Esteem

Uno de los programas más longevos y queridos de « San Francisco AIDS Foundation» se creó hace más de 25 años para dar respuesta a la falta de servicios para hombres gais negros en los barrios de « Tenderloin » y «South of Market» de San Francisco. « Black Brothers Esteem », conocido como BBE, ofrecía un espacio seguro para que los hombres y las mujeres trans que acudían al grupo recibieran apoyo en temas como el VIH, el sexo y las relaciones, los problemas relacionados con el consumo de sustancias y mucho más. 

Este cambio, que consistió en dar prioridad a los hombres negros gais y a los que tienen atracción por personas de su mismo sexo en la respuesta al VIH, fue muy importante y clave en una ciudad donde, por primera vez, la tasa de infecciones entre los hombres negros superó a la de los hombres blancos.

«Ya teníamos programas antes de eso para hombres gais y bisexuales, sin importar su raza, pero BBE fue el primero que se creó para hombres gais, bisexuales y que se sienten atraídos por personas de su mismo género que fueran negros», dijo Jamal Bey, el primer responsable del programa BBE. «No se puede contar la historia de San Francisco AIDS Foundation sin contar la historia de BBE». 

«BBE se fundó en un momento clave de la historia del VIH», dijo Bey. «Fue justo cuando salieron al mercado los inhibidores de la proteasa, así que la gente pasó de tomar un montón de pastillas a empezar con la terapia de triple combinación. La gente seguía hablando y preocupándose por el estado serológico de Magic Johnson respecto al VIH. El director de prevención del VIH de entonces tenía muchas ganas de crear un lugar donde los hombres negros pudieran reunirse y hablar de verdad sobre los riesgos y otras cosas que les importaban». 

Con el paso de los años, los miembros, voluntarios y personal de BBE «llevaron el programa a otro nivel», dijo Bey. Ofrecieron al grupo programas de prevención del VIH basados en la evidencia, añadieron un «Instituto de Liderazgo» y colaboraron con la Red de Defensa del VIH de la SFAF para promover la financiación para el VIH en el evento AIDS Watch, en Washington D.C. A principios de la década de 2000, el grupo impulsó que el Orgullo de San Francisco contara con su primer escenario dedicado a la comunidad afroamericana. Los miembros actuales de BBE participan en clubes de lectura, grupos de apoyo social, noches de juegos, y actividades de defensa y eventos comunitarios.

Miembros del Grupo BBE
Los miembros del Grupo BBE se reúnen en los Jardines de Yerba Buena, 2021

Preston Vargas, doctor y director de « Black Health » en la SFAF, ha dicho que ha notado un cambio en el grupo en los últimos años, ya que movimientos como Black Lives Matter han hecho que el mundo sea más consciente de las cuestiones raciales y la equidad. 

«Durante mucho tiempo, tenía un valor muy profundo poner nombre a los problemas de raza y opresión, porque el mundo los dejaba sin nombrar», dijo. «Pero a medida que la conciencia del mundo ha ido evolucionando para reconocer las realidades de la comunidad negra, los participantes de BBE han empezado a tomar decisiones para superar ese dolor. Quieren saber: “¿Cómo puedo superar las heridas que me han hecho y aportar más sanación a la comunidad?” Seguimos siendo muy conscientes de las heridas causadas por la epidemia del sida, la injusticia racial y la marginación, pero ya no son un obstáculo. Estamos reescribiendo quiénes somos en el mundo, y no solo imaginando un futuro que nunca hemos tenido, sino sabiendo y actuando como si fuera posible».    

Mujeres, personas que se identifican como «femmes», personas no binarias y comunidades transgénero 

A lo largo de la historia de San Francisco, la gran mayoría de las personas afectadas por el VIH y el sida han sido hombres, y en gran parte hombres gais, bisexuales y queer. Sin embargo, también se han visto afectadas mujeres cis y trans, personas «femmes», personas no binarias y otras personas de todo el espectro de género. 

A lo largo de los años, la SFAF ha prestado apoyo a las mujeres, las personas «femmes», las personas no binarias y las comunidades trans a través de su labor de reducción de riesgos, iniciativas de educación sanitaria, derivaciones a servicios de atención del VIH y programas de apoyo social.  

Desde el inicio de la epidemia, la SFAF ha compartido información sobre «las mujeres y el sida», pero no fue hasta la creación del Programa de Servicios para Mujeres en 1988 cuando la organización desarrolló específicamente servicios adaptados a las mujeres y a las personas de género femenino. (Además, nuestro archivo histórico muestra que el personal de la SFAF colaboró como asesor en el guion de «Midnight Caller», de la NBC, cuando la serie presentó al primer personaje femenino con sida de la televisión. Nuestra directora ejecutiva de entonces, Pat Christen, se fue a Los Ángeles para reunirse con los productores y el guionista de la serie.)

Christen, que fue director ejecutivo de 1989 a 2004, recordó que, a medida que cambiaba el perfil demográfico de la epidemia, la SFAF adaptó sus servicios en consecuencia.  

«En 1989, reformamos el Departamento de Servicios Sociales para asegurarnos de que pudiera dar respuesta a la diversidad de personas que acudían a nosotros —procedentes de todo el país—, entre las que se encontraba un número cada vez mayor de mujeres. Nunca hubo un gran número de mujeres con VIH en San Francisco, pero sin duda queríamos asegurarnos de que aquellas que estuvieran en riesgo o vivieran con el VIH fueran atendidas y recibieran servicios diseñados para abordar sus necesidades con respeto», dijo Christen.    

Christen añadió que los servicios para las personas con sida no se basaban en la forma de contagio.  

«No le preguntábamos a la gente: “¿Cómo te contagiaste?” antes de ofrecerles ayuda», dijo Christen. «Lo que les preguntábamos era: “¿Si necesitas ayuda, cómo podemos apoyarte?”» 

Anuncio en un autobús de MUNI, 1985
Un anuncio de concienciación sobre el sida en el costado de un autobús urbano de MUNI ofrecía información a los miembros de la comunidad china. Foto de 1985, cortesía de las Colecciones Especiales de la Biblioteca de la UCSF.

No fue hasta 2015, con la fundación de TransLife, cuando la SFAF creó un espacio específico para que los miembros trans y no binarios pudieran reunirse y apoyarse mutuamente en cuestiones relacionadas con la salud sexual, la atención sanitaria de afirmación de género, el trabajo sexual y el estigma. El grupo fue cofundado junto con Billie Cooper, una activista trans negra que vive con el VIH desde los años 80. 

Recuerda que la primera vez que acudió a la SFAF fue en los años 80, pero se encontró con que los servicios para las personas trans negras eran muy limitados. 

«Me di cuenta de que mis hermanas también se estaban muriendo por este virus del VIH, igual que los chicos del Castro, pero a nosotras no nos prestaban asistencia. Tuve que cuidar de mis hermanas, que también luchaban contra el virus», le contó a Hank Trout en un artículo para A&U.

«Yo diría que, históricamente, ha habido cierta indiferencia hacia la comunidad trans en San Francisco, y que se ha prestado más atención a los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres», dijo Toni Newman, que ahora es la directora general interina del Black AIDS Institute y antes fue directora ejecutiva de St. James Infirmary en San Francisco. «¿Que si creo que —concretamente— las mujeres trans negras y latinas, y otras mujeres trans de color, se han visto afectadas? Sin duda alguna. Probablemente el 75 % de las mujeres trans de color que conozco son seropositivas, así que hay que prestarles más atención». 

Newman dijo que, en los últimos años, había notado un cambio en las organizaciones comunitarias que se centran en las mujeres trans. «No se trataba solo de ofrecer servicios, sino de crear puestos de trabajo. Contratar a mujeres trans como personal de atención al público, darles un sueldo fijo y seguridad laboral», dijo. 

En los últimos años, la SFAF ha revisado la orientación de « Strut» —el centro de salud del barrio de Castro— para pasar de ser un lugar dirigido a «hombres gais y bisexuales» a acoger a personas de todo el espectro de identidades de género y sexuales. Ahora, a través de nuestro programa «Trans Care» en Strut, las personas transgénero, no binarias y de género expansivo pueden encontrar una variedad de servicios de afirmación de género, como atención de salud sexual, tratamiento hormonal y mucho más.  

El arte y las actuaciones atraen a nuevas comunidades a Strut

«Recuerdo que hace años, cuando me contrataron por primera vez, me preguntaron cómo atraer a diferentes comunidades a Strut », dijo Baruch Porras-Hernández, el responsable de eventos comunitarios de la SFAF. «Yo solo dije: “¡Bueno, creo que solo hay que pedírselo a la gente con educación! Invítalos y dales una razón para que vengan”».

Eso es exactamente lo que se propuso hacer Porras-Hernández, organizando de forma intencionada una variedad de eventos y actuaciones en colaboración con artistas y intérpretes locales. Cada mes (antes de la pandemia), « Strut » celebraba una inauguración de una exposición de arte en la que se mostraba el trabajo de un artista queer, y también organizaba una variedad de eventos gratuitos de arte, música, comedia y formación. Durante la pandemia de COVID-19, muchos de estos eventos siguieron celebrándose de forma virtual.  

Strut exposición de arte
La exposición de arte «Takeover Tokyo» en Strut. Los eventos culturales, las actuaciones, las actividades educativas y la música atraen a gente nueva a Strut. Foto: SFAF, 2020.

«Creo que el 50 % de la gente que viene por primera vez a Strut simplemente no había oído hablar de él antes. El otro 50 % quizá encuentre alguna excusa para no venir al Castro o piense que no es el barrio adecuado para ellos. Así que les estamos ayudando a encontrar una razón para venir a este barrio y a nuestro centro de salud, y para que descubran qué tipo de servicios, recursos sanitarios y eventos hay aquí para ellos». 

A lo largo de los años, Porras-Hernández ha ayudado a crear ciclos de actuaciones continuados como «Black Love», un espectáculo protagonizado por artistas e intérpretes negros, creado conjuntamente por los artistas Beatrice L. Thomas y Na’amen Gobert Tilahun; «Trans Voices», un espectáculo protagonizado por artistas trans y no binarios, creado conjuntamente por los guionistas Julian Shendelman y Kay Nilsson; «Parivar», una experiencia cultural para la comunidad del sur de Asia, creada conjuntamente por los artistas SNJV, Anjali Rimi y el escritor Anand Vedawala; fiestas de presentación de libros; exposiciones de arte y mucho más. 

Porras-Hernández dijo que, sobre todo, su objetivo es asegurarse de que los intérpretes y artistas de diferentes comunidades tengan la oportunidad de aprovechar el espacio y el tiempo del evento para crear los espectáculos o las experiencias que mejor sirvan a sus comunidades. 

«Cuando trabajábamos con Parivar, les pedí a las tres personas de ese grupo que se reunieran sin mí, porque yo no soy de origen sudasiático. Les dije: “¡Hablad de lo que os encantaría que pasara aquí!”. Y se les ocurrió un festival de tres días: un día dedicado a la familia, otro al sexo y la salud sexual, y otro a celebrar el patrimonio sudasiático. Durante los espectáculos, pudieron hablar de cuestiones culturales, de la vergüenza cultural, de la masculinidad tóxica y de su comunidad, y nada de eso se abordó desde una perspectiva blanca. Fue realmente maravilloso ver a esta comunidad unirse de esta manera». 

Nota del editor: A lo largo de 2022, seguiremos contando la historia de muchas más de nuestras comunidades, incluyendo a las personas que consumen drogas, a nuestros voluntarios comprometidos, a los supervivientes de larga duración y a otras personas que viven con el VIH, a nuestras comunidades hispanohablantes y latinx, y a los activistas contra el VIH. 

Celebrando los 40 años 

En 2022, San Francisco AIDS Foundation se cumplen 40 años de servicio a la comunidad. 

En esta ocasión tan especial, echamos la vista atrás y compartimos nuestra dilatada trayectoria de liderazgo en la prevención, la educación, la defensa y la atención del VIH. Celebramos a las personas extraordinarias de la SFAF y de la comunidad que han impulsado la innovación con compasión. Rendimos homenaje a quienes hemos perdido a causa del VIH a lo largo de este camino. También reflexionamos sobre las muchas formas en que nuestra organización ha crecido y evolucionado para responder al panorama cambiante del VIH y a las necesidades cambiantes de nuestra comunidad. 

Al echar la vista atrás a nuestra historia, miramos hacia el futuro con esperanza y con una visión renovada de todo lo que nuestra pasión e ingenio pueden aportar para lograr un cambio positivo en nuestra comunidad. Actuaremos con audacia y valentía para poner fin a la epidemia del sida y garantizar que se alcance la justicia sanitaria para todos los que vivimos con el VIH o estamos en riesgo de contraerlo. 

Después de 40 años, no vamos a perder de vista nuestro compromiso con nuestra comunidad ni nuestra visión de un futuro mejor.