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Del miedo a los hechos

27 de mayo de 2022

Este artículo se ha escrito para celebrar el 40.º aniversario de « San Francisco AIDS Foundation», que conmemoramos en 2022. 


Desde los primeros tiempos del VIH y el sida, el estigma ha complicado la prevención, las pruebas, el tratamiento y la atención. Hoy en día —cuando el VIH se trata como una enfermedad y se puede controlar con éxito con medicación— puede resultar difícil creer hasta qué punto el miedo y el estigma dominaban la reacción de la sociedad. A lo largo de nuestros 40 años de historia, « San Francisco AIDS Foundation » ha hecho de la lucha contra el estigma del VIH un pilar fundamental de nuestro trabajo, esforzándonos por difundir datos, no miedo. 

La vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad

Debido a los estrechos vínculos de la SFAF con la comunidad LGBTQ+, nuestro trabajo ha sido en numerosas ocasiones objeto de homofobia, lo que ha suscitado polémica y ha puesto en peligro nuestra capacidad para transmitir mensajes fundamentales sobre el VIH a nuestras comunidades. 

La popular campaña «Vida, libertad y la búsqueda de la felicidad», creada en 1990, no fue una excepción. Producida y difundida en colaboración con la Clínica Gratuita de Haight-Ashbury, la campaña iba dirigida a los jóvenes gais con el objetivo de fomentar el uso del preservativo. 

En los anuncios, dos chicos jóvenes aparecen de pie mirando a la cámara —desnudos de cintura para arriba—, uno con un condón en la mano y ambos envueltos en la bandera estadounidense. El texto que acompaña al anuncio, «Vida, libertad y la búsqueda de la felicidad», transmite un mensaje positivo y alentador que busca despertar el orgullo y los sentimientos positivos entre los jóvenes gais. 

«Vida, libertad y la búsqueda de la felicidad», una producción de SFAF y la Clínica Gratuita de Haight-Ashbury. Derechos de autor: San Francisco AIDS Foundation. Fotografía: Warwick May.

De hecho, los anuncios tuvieron una acogida espectacular entre los hombres gais de todas las edades. En un artículo de la SFAF publicado en 1990, se cita a un miembro de la comunidad diciendo: «Ojalá hubiera habido algo así cuando tenía 18 años y estaba descubriendo mi sexualidad». La bandera es un refuerzo positivo de lo que he aprendido en los últimos años. Me dice que ser gay está bien, que el sexo está bien y que el sexo seguro garantiza mi bienestar y el de mi generación. Y lo más importante: me dice que yo también soy un miembro valioso de esta sociedad y que tengo mi lugar aquí». 

La campaña se exhibió en más de 30 marquesinas de autobús, y varias organizaciones que trabajan contra el sida y personas de todo Estados Unidos se pusieron en contacto para pedir copias del cartel. Aunque la campaña tuvo muy buena acogida entre el público al que iba dirigida, la SFAF recibió críticas nada más hacerse pública. Pero la SFAF no se echó atrás y siguió imprimiendo y difundiendo el cartel lo más ampliamente posible. 

«La mayoría de las críticas al anuncio se han centrado en la bandera, con acusaciones de uso antipatriótico y profanación», según un artículo de la SFAF de 1990. Pat Christen, el director ejecutivo de entonces, fue citado diciendo: «Los que dicen que este cartel es antipatriótico están usando la bandera para disimular su homofobia. La Fundación no le tiene miedo a la polémica y estamos orgullosos de formar parte de esta campaña positiva para educar a los jóvenes gais». 

En 1991, otra campaña generó polémica, avivada por la homofobia y el estigma del sida. 

La campaña «Sex is Good» mostraba a dos hombres con el torso desnudo abrazados, y uno de ellos lucía un tatuaje bien visible del Cuerpo de Marines de EE. UU. en el brazo. 

En una carta dirigida a la SFAF en 1992, un comandante del Cuerpo de Marines de EE. UU. escribió que nuestro uso del emblema era «no autorizado y se consideraba inapropiado», y que «el uso del emblema podría dar a entender que el Cuerpo de Marines es, de alguna manera, parcialmente responsable de la propagación del sida en la zona de San Francisco». La carta continuaba diciendo que mostrar a un hombre con el emblema en el brazo, abrazando a otro hombre, «podría interpretarse como una aprobación tácita de la homosexualidad en el Cuerpo de Marines».

«Los marines nos amenazaron con demandarnos», dijo Christen. «Estaban muy alterados por la campaña y querían que retiráramos el anuncio. Su homofobia era evidente y realmente lamentable».

En un comunicado de prensa de 1992, se cita a Christen diciendo: «No tenemos ninguna intención de cumplir con la petición de los marines. Es claramente absurdo. Aquí no vendemos perfume. Estamos intentando frenar la propagación de una epidemia devastadora educando a las personas sexualmente activas sobre las responsabilidades que conlleva la actividad sexual. Estas responsabilidades incluyen conocer tu estado serológico». 

«No nos echamos atrás en esa campaña», recuerda Larry Zapatka, nuestro director de presupuesto, finanzas, análisis y contratos. «Nos enviaron una orden de cese y desistimiento, pero pudimos defendernos. Ese momento se me quedó grabado, porque demostró que esa fundación estaba dispuesta a defender lo que sabíamos que era lo correcto». 

Cómo acabar con la iniciativa de LaRouche 

Quizá nada sirva como recordatorio más claro del odio que se sentía hacia las personas que vivían con el VIH en los primeros años de la epidemia que la llamada «Iniciativa LaRouche», que acabó en las urnas de California en 1986. 

La medida habría obligado a cualquier persona que viviera con el VIH a se les notificara a las autoridades estatales y se les habría prohibido asistir a centros educativos o trabajar en restaurantes. Además, los funcionarios estatales habrían podido poner en cuarentena a las personas con VIH. 

Un artículo del *Washington Post* de ese año cuenta cómo la «gran comunidad homosexual» de California se opuso casi por unanimidad a la Iniciativa. Las fotos del archivo de la SFAF muestran al personal de aquella época manifestándose en contra, con pancartas en las que se leía «No al internamiento» y «Basta ya de LaRouche». 

Foto: 1986; Cortesía de la Biblioteca de la Universidad de California en San Francisco, Colecciones Especiales.

La Iniciativa LaRouche —la Proposición 64— fue rechazada por una mayoría abrumadora en 1986. En 1988, se volvió a presentar como la Proposición 69 y volvió a ser rechazada. 

AIDS/LifeCycle y la California AIDS Ride  

La visibilidad siempre ha sido clave para acabar con el estigma: combatir el miedo humanizando el VIH. AIDS/LifeCycle (y antes, el California AIDS Ride), una iniciativa para recaudar fondos para San Francisco AIDS Foundation y los servicios relacionados con el VIH del Centro LGBT de Los Ángeles, lleva 28 años aumentando la concienciación sobre el VIH y el sida en toda California —y en todo el país—. 

El evento, que se celebra cada año a principios de junio, reúne ahora a más de 3.000 participantes (unos 2.400 ciclistas y 600 voluntarios) en una carrera ciclista que recorre la costa desde San Francisco hasta Los Ángeles. Los participantes en el evento, que recorre un total de 545 millas, pedalean para recordar a las personas que han perdido y para concienciar sobre el VIH y el sida. 

Foto de la 4.ª edición de la California AIDS Ride, de 1998. Foto: M. McClelland.

Un artículo del Los Angeles Times de 1996 cuenta que el evento, ««tiene como objetivo recaudar fondos, pero también que personas con diferentes estilos de vida y orientaciones sexuales formen una comunidad en torno a una causa común», y que, en la primera edición, los organizadores se devanaron los sesos pensando si algún patrocinador corporativo aceptaría asociarse con el sida (al final, Tanqueray se convirtió en uno de los primeros patrocinadores). 

«A medida que los ciclistas se dirigen hacia el sur, prometen ser un grupo muy colorido», continúa el artículo. «Un año, un hombre participó con un tutú. Otros llevan camisetas con fotos de seres queridos que han fallecido por complicaciones del sida. Algunos lucen muñecas Barbie en sus cascos». Los trajes coloridos y las elaboradas decoraciones en el campamento y en las paradas de descanso son un aspecto de la marcha que se mantiene hasta hoy. Un día de la marcha, todos los participantes se visten de rojo en homenaje al lazo del sida. 

«En mis primeros años en la Ride, sobre todo el Día del Vestido Rojo, el mensaje tácito que transmitían los participantes a veces me parecía desafiante: “Somos queer… estamos aquí… acostúmbrate”. O, a menudo, un jubiloso “¡Aquí estamos otra vez!”, escribió Kenneth Kann, que participó por primera vez en el evento en 1999.   

«La Ride es más que una prueba deportiva exigente. Es un desfile de una semana de duración, un seminario público itinerante sobre el sida y una demostración pública y sin complejos de la presencia gay. La Ride arrasa en las comunidades de California como un gran evento, con miles de ciclistas y voluntarios en las carreteras, docenas de camiones, coches y motos, espectadores que animan y niños que chocan los cinco con los ciclistas que pasan. Los ciclistas llevan trajes de colores, decoran sus bicis y hablan del espectáculo con los peatones y los medios locales».

Únete a «Be Here for the Cure» 

En 1992, una colaboración increíble entre la SFAF y la famosa fotógrafa Annie Leibovitz abordó de frente el estigma del VIH. Leibovitz, conocida por sus retratos de famosos, se ofreció voluntaria para hacer retratos de personas que vivían con el VIH para una campaña que difundía la importancia del tratamiento precoz del VIH. 

Para la campaña «Be Here for the Cure», Leibovitz creó una serie de impactantes retratos en blanco y negro que ofrecen una mirada compasiva a las personas que viven con el VIH. Las personas que aparecían en la campaña incluyeron mensajes personales sobre sí mismas, escritos de su puño y letra y garabateados sobre sus retratos. Las fotografías se expusieron por todo San Francisco y en otras ciudades de EE. UU., como Seattle, Los Ángeles, Nueva York y Washington D. C.

En un artículo del LA Times de 1993 se recogía la opinión de un miembro de la comunidad que había visitado la exposición, al que se citaba diciendo que los retratos «parecían tan corrientes»… De verdad que parecen gente que podría conocer».  

Una joven que aparecía en el reportaje escribió: «Soy mucho más que seropositiva. Me encanta pintar, ir a bailar a la discoteca, jugar al billar y pasar el rato con mis amigos». 

Derechos de autor: San Francisco AIDS Foundation, 1993. Foto de Annie Leibovitz.

«Que me dieran positivo en el VIH fue una llamada de atención para mí», escribió otra persona. «Hoy tengo más claro quién soy y qué quiero de la vida. Creo que todo irá bien. No tengo intención de desaparecer a corto plazo».

Derechos de autor: San Francisco AIDS Foundation, 1993. Foto de Annie Leibovitz.

En un comunicado que acompaña a la exposición, la SFAF ha dicho que: «Las imágenes que ha creado Leibovitz son retratos de valentía. Muestran a mujeres, hombres y un niño que viven con el VIH a su manera. Las fotos, con sus dedicatorias personales, dan vida a las diversas voces de estas personas».


Celebrando los 40 años 

Acompáñanos cada mes de 2022, cuando« San Francisco AIDS Foundation » celebre sus 40 años al serviciode la comunidad.

En esta ocasión, echamos la vista atrás y compartimos nuestra dilatada trayectoria de liderazgo en la prevención, la educación, la defensa y la atención del VIH, así como la historia del VIH en San Francisco y el Área de la Bahía desde el inicio de la epidemia.

Al echar la vista atrás a nuestra historia, miramos hacia el futuro con esperanza y con una visión renovada de todo lo que nuestra pasión e ingenio pueden aportar para lograr un cambio positivo en nuestra comunidad. Actuaremos con audacia y valentía para poner fin a la epidemia del sida y garantizar que se alcance la justicia sanitaria para todos los que vivimos con el VIH o estamos en riesgo de contraerlo.

Después de 40 años, no vamos a perder de vista nuestro compromiso con nuestra comunidad ni nuestra visión de un futuro mejor.