SAN FRANCISCO — El supervisor del Distrito 8, Rafael Mandelman, presentó el martes ante la Junta de Supervisores de San Francisco una propuesta legislativa que exige al Departamento de Salud Pública de San Francisco que elimine las normas actuales que obligan a vigilar las actividades sexuales de los clientes y prohíben las salas privadas en las casas de baños y los locales comerciales de servicios sexuales para adultos.
«Nuestra normativa actual sobre locales de servicios sexuales para adultos se estableció como medida de emergencia en pleno apogeo de la crisis del sida, cuando San Francisco estaba desesperado por frenar la propagación del VIH/sida», dijo Mandelman. «Décadas después, con la llegada de PrEP y teniendo en cuenta que en San Francisco los diagnósticos de VIH han bajado por primera vez desde los años 80 a menos de 200, estas normas —incluida la prohibición de las salas privadas y la obligación de supervisar las actividades sexuales de los clientes— ya no tienen justificación desde el punto de vista de la salud pública y hay que cambiarlas».
En 1984, en pleno apogeo de la crisis del sida, la ciudad y el condado de San Francisco interpusieron una demanda contra los propietarios de las casas de baños, alegando que constituían una amenaza para la salud pública. El tribunal dictó una orden que permitía que los locales permanecieran abiertos con la condición de que contrataran a supervisores para evitar que se practicara sexo de riesgo y de que retiraran la mayoría de las puertas de las cabinas, los cubículos o las salas individuales con vídeo. Aunque, técnicamente, las casas de baños podrían haber seguido abiertas según las normas establecidas por el tribunal, todas cerraron. En 1997, el Departamento de Salud Pública adoptó unas normas mínimas que exigían que el personal supervisara regularmente las actividades sexuales de los clientes y que prohibían que los locales tuvieran cabinas, cubículos o habitaciones con cerradura. Las normas mínimas vigentes hoy en día incluyen estas mismas restricciones.
Los últimos avances en las estrategias de prevención del VIH han reducido la transmisión del virus y han minimizado los efectos negativos que tiene el VIH en la salud de la comunidad y de las personas. Entre ellos se incluyen la amplia disponibilidad de la profilaxis previa a la exposición ( PrEP , PrEP) para prevenir la infección por el VIH, el acceso rápido al tratamiento antirretroviral para las personas recién diagnosticadas con el VIH y una mayor supresión viral entre las personas que viven con el VIH en San Francisco gracias a una mayor retención en la atención médica. Según el Departamento de Salud Pública de San Francisco, en 2018 el número de nuevos diagnósticos de VIH en San Francisco bajó a 197, lo que supone una disminución del 58 % en comparación con el número de nuevos diagnósticos de VIH en 2011.
«Ya es hora de que las normas que se establecieron en una época marcada por el miedo y la falta de conocimiento se pongan al día con los avances que hemos logrado en la lucha para acabar con el sida», dijo Joe Hollendoner, director general de San Francisco AIDS Foundation. «Con PrEP, U=U y otros avances en salud sexual, las restricciones en las casas de baños son anticuadas y estigmatizantes. Ya es hora de que estas normas sin fundamento se eliminen del código, y le damos las gracias al concejal Mandelman por liderar esta iniciativa para despenalizar la sexualidad».
Los defensores de la comunidad LGBTQ llevan mucho tiempo argumentando que la normativa actual se centra injustamente en los hombres gais y sostienen que, sin acceso a habitaciones privadas, la gente es más propensa a tener relaciones sexuales de riesgo en otros locales donde no hay acceso a educación ni material sobre sexo seguro. La noticia de la propuesta de ley de Mandelman fue recibida con gran entusiasmo por estos defensores.
«La comunidad queer lleva décadas luchando para que se modifiquen estas normas, y cada vez nos hemos topado con un callejón sin salida», dijo Blade Bannon, un fotógrafo erótico y autor afincado en San Francisco que lleva varios años trabajando para que se aprueben cambios en la normativa. «Hay ciudades de todo el país y del mundo en las que los locales eróticos para adultos funcionan con éxito sin estas restricciones, y ya es hora de que San Francisco se sume a ellas. Me alegro de que el concejal Mandelman esté de acuerdo en que es hora de hacer un cambio».
La ordenanza de Mandelman modificará el Código de Salud para exigir al Departamento de Salud Pública que adopte nuevas normas mínimas de salud y seguridad para los locales comerciales de servicios sexuales para adultos, y prohibirá que el departamento apruebe normas que exijan la supervisión de las actividades sexuales de los clientes, o que prohíban las cabinas, los cubículos o las salas privadas con puertas con cerradura. Establece que estas normas mínimas incluyan la obligación de que los locales pongan a disposición de los clientes material para practicar sexo seguro y material educativo. La ordenanza exige que estas nuevas normas mínimas se adopten a más tardar el 1 de julio de 2020 y que haya un aviso público y un proceso de consulta ciudadana.
«Cuando se gestionan adecuadamente, al ofrecer acceso a materiales educativos y productos para practicar sexo seguro, así como pruebas del VIH y de enfermedades de transmisión sexual, estos locales ayudan, en lugar de entorpecer, nuestros esfuerzos por controlar la transmisión del VIH», dijo Mandelman, que es gay y representa al distrito de Castro. «Espero que esta ordenanza respalde nuestros esfuerzos por llegar a cero nuevas infecciones por VIH y ponga punto y final a un capítulo doloroso de la historia de la comunidad queer de San Francisco».
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