Nota del editor: ¿Son seguros los poppers? ¿Crean adicción? ¿Se consideran una droga? ¿Son legales? Tienes preguntas y Jeremy Prillwitz, MA, CATC, terapeuta de the Stonewall Project en San Francisco AIDS Foundation , tiene las respuestas. Jeremy forma parte del equipo de especialistas en reducción de daños que trabaja con los clientes para identificar los cambios que les interesa introducir en su forma de consumir drogas y alcohol. Descubre más en sfaf.org/stonewall.
Como terapeuta especializado en adicciones en the Stonewall Project ( San Francisco AIDS Foundation), los clientes me preguntan a menudo cómo (o si) encajan los «poppers» en el tratamiento de las adicciones. ¿Son los «poppers» una droga «de iniciación» peligrosa que podría provocar una recaída en el consumo de metanfetamina? ¿O son una droga relativamente inofensiva a la que los grupos que abogan exclusivamente por la abstinencia atacan injustamente?
Aunque el carácter individual de dejar de consumir sustancias implica que no hay una respuesta única que sirva para todo el mundo, creo que los poppers pueden ser una herramienta valiosa de reducción de daños para algunos hombres gais. Te explico por qué.
Para empezar, ¿qué son los poppers?
Si te pasas por cualquier tienda erótica o estanco, encontrarás una increíble variedad de «ambientadores» en frasquitos de colores vivos con nombres como «Rush» y «Jungle Juice». Estos frasitos son «poppers»: nitritos de alquilo líquidos, una droga que relaja los músculos y aumenta el flujo sanguíneo.

La gente (y muchos hombres gais) las usan para potenciar el sexo y por la intensa sensación de euforia que provocan. Son una droga muy relacionada con la cultura festiva gay, y se pueden conseguir legalmente sin receta en California, siempre y cuando contengan nitritos de alquilo distintos del nitrito de amilo y se vendan para fines distintos al mero entretenimiento.
La reacción en contra de los poppers
No faltan las reacciones negativas contra los poppers en la comunidad gay. En los primeros tiempos de la epidemia del sida, incluso se culpó a los poppers de provocar el sida.
«No uses poppers. Esto es lo primero y lo último que hay que decir al respecto», escribieron Wilson y John Lauritsen en el libro *Death Rush: Poppers & AIDS*, publicado en 1986.
Este libro (que parece la versión «poppers» de Reefer Madness) defendía lo que por aquel entonces se conocía como la «hipótesis de las drogas» del sida, que sostenía que todas las muertes por sida estaban relacionadas con el abuso de drogas y probablemente eran causadas por él (una suposición bastante habitual en aquella época):
Cada vez hay más estudios médicos que indican que los «poppers» son peligrosos y que, casi con toda seguridad, están relacionados con la aparición del sida. Y, sin embargo, las agencias gubernamentales se tragan sin más la mentira de que los «poppers» no son más que un inofensivo «ambientador».
Años después, sabemos que los poppers no son la causa del VIH/sida y que los ataques descabellados contra ellos como causantes del sida han quedado en el olvido. Ahora, los mensajes en contra de los poppers vienen de un sitio nuevo: la comunidad de personas en recuperación.
La crisis del momento en la comunidad gay a principiosdel siglo XXI fue el consumo de metanfetamina cristalina y sus efectos en la comunidad. La metanfetamina se considera un «factor impulsor» de nuevas infecciones por el VIH, ya que puede reducir las inhibiciones y llevar a comportamientos que entrañan un mayor riesgo de contraer el VIH y otras ITS. Como la metanfetamina está muy relacionada con el sexo gay, al igual que los poppers, muchos grupos de apoyo basados en la abstinencia, como Crystal Meth Anonymous, han adoptado una postura muy pública en contra de los poppers.
En esencia, muchos de los que defienden un tratamiento de adicción basado exclusivamente en la abstinencia sostienen que los «poppers» son una droga de iniciación que lleva de nuevo a la metanfetamina a quienes intentan dejarla. Ningún estudio ha demostrado jamás una relación causal entre el consumo de «poppers» y la recaída en la metanfetamina, pero sigue siendo la postura mayoritaria entre los que siguen el programa de los 12 pasos que considerar que el consumo de «poppers» ES una recaída, independientemente de si lleva o no al consumo de metanfetamina. Aquí tienes un ejemplo de Crystal Meth Anonymous, de Minnesota:
«Sea cual sea tu historia con el alcohol y otras sustancias que alteran la mente, créenos cuando te decimos que nuestras recaídas casi siempre han empezado con una inhalación de poppers, una calada a un porro o una parada en un bar del barrio. A algunos nos llevó tiempo, pero a la mayoría nos pasó bastante rápido: esa escapada inocente nos llevó a acudir a nuestros camellos en busca de la mercancía de verdad».
Por otro lado, la filosofía de la reducción de daños no demoniza ninguna droga en concreto, sino que ayuda a la gente a averiguar por qué el consumo de una o más sustancias no les está funcionando.
Sustituir un medicamento por otro
El tratamiento de la adicción basado en la reducción de daños parte de la idea de que sustituir una droga por otra puede ser una estrategia realista y útil para ayudar a la gente a mantenerse alejada de las drogas que les causan problemas.
Un ejemplo que he visto que la gente usa en su día a día es sustituir el alcohol, los opioides y la metanfetamina por marihuana.
En lo que respecta a la metanfetamina y los poppers en la comunidad gay, el potencial de reducción de daños es enorme. Muchos hombres gais que dejan la metanfetamina se dan cuenta de que no consumirla puede hacer que su vida sexual sea muy complicada. No tener una vida sexual satisfactoria puede ser una de las principales razones por las que algunos hombres recaen y vuelven a consumir metanfetamina.
Es fundamental encontrar otras formas de facilitar las relaciones sexuales, en lugar de la metanfetamina.
Usar poppers como forma de facilitar el sexo sin metanfetamina es una solución real y eficaz para algunas personas. Muchos exconsumidores de metanfetamina tienen bastante experiencia con los poppers y es posible que hayan establecido una asociación entre los poppers y el sexo mucho antes de probar la metanfetamina. La idea de que se pueda restablecer la conexión entre los poppers y el sexo sin que la metanfetamina entre en escena no es para nada descabellada. Muchos hombres gais que han dejado la metanfetamina están haciendo precisamente eso.
¿Qué dice la gente de la comunidad?
Durante mi etapa como asesor en Stonewall Project, nunca he tenido a ningún participante que me dijera que los poppers le hubieran llevado a consumir metanfetamina sin querer. En una encuesta informal sobre los poppers entre personas con antecedentes de consumo de metanfetamina, la gente decía cosascomo1:
«No creo que haya ninguna relación entre la metanfetamina y los poppers. En mi experiencia, siempre he acabado dejando de lado los poppers cuando consumo metanfetamina, aunque mi intención fuera inhalarlos».
En otras palabras, la metanfetamina servía para lo mismo que los poppers: facilitar el sexo.
Varias personas dijeron que la metanfetamina y los poppers no se llevan bien, lo cual es otro indicio de que, para muchos chicos, los poppers no están relacionados con la metanfetamina. «Los poppers y la metanfetamina no se llevan bien» y «Los poppers no afectan a mi capacidad para abstenerme de la metanfetamina», dijeron dos personas.
Hay gente a la que le preocupan los poppers y si pueden llevar al consumo de metanfetamina. «Si uso poppers, probablemente me entrarán ganas de fumar metanfetamina», dijo una persona. Otra afirmó: «Cualquier sustancia que altere la mente es perjudicial».
Consejos para reducir los riesgos al usar poppers
Como con cualquier sustancia, el uso indebido de los poppers puede acarrear problemas. Para reducir los riesgos que puede suponer el consumo de poppers:
- No te tragues el líquido de los poppers. Para evitar ingerirlos, puede ser útil empapar un algodón con el líquido y meterlo en un recipiente aparte, ya que así se reduce la posibilidad de que salpique.
- No uses poppers junto con Viagra u otros medicamentos para la disfunción eréctil. La interacción entre estos medicamentos puede ser muy peligrosa, ya que puede provocar una bajada importante de la presión arterial y posibles desmayos.
- No fumes mientras uses poppers. Los poppers son inflamables.
- Antes de usar poppers, asegúrate de estar en un lugar donde no haya metanfetamina (si te preocupa que el consumo de poppers pueda llevarte a consumir metanfetamina sin querer).
- Si te sientes cómodo haciéndolo, habla con tus posibles parejas sexuales sobre el hecho de que te gustan los poppers, pero que no estás dispuesto a consumir metanfetamina.
Reflexiones finales
Aunque se han producido muchos cambios enormes en la comunidad gay durante las últimas décadas, una constante ha sido ese olor tan característico de los poppers en las discotecas, las saunas y las fiestas privadas. La realidad es que muchos hombres gais siguen usando poppers durante el sexo, y probablemente seguirán haciéndolo.
Haz una evaluación objetiva de tu consumo de sustancias y piensa bien si puedes usar poppers de una forma que te vaya bien. The Stonewall Project puede ayudarte con esta evaluación y a marcarte objetivos que van desde un consumo más seguro hasta la abstinencia total. Habla con un terapeuta especializado en consumo de sustancias si te preocupa cómo encajan (o no) las sustancias en tu vida.
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Jeremy Prillwitz, máster en Humanidades y CATC, lleva trabajando como terapeuta en the Stonewall Project desde 2012. Imparte con frecuencia charlas sobre reducción de daños en congresos y cursos de formación. Ahora mismo está escribiendo un libro en el que cuestiona el monopolio de los tratamientos basados exclusivamente en la abstinencia en EE. UU. y destaca los aspectos positivos y prosociales de las drogas.
¿Te apetece hablar de cómo consumes drogas y alcohol?
The Stonewall Project está aquí para ayudarte. Stonewall ofrece asesoramiento gratuito sobre reducción de riesgos a hombres gais, bisexuales y trans que quieran evaluar su consumo de sustancias y estén pensando en hacer cambios.
Para más información y para solicitar servicios, visita stonewallsf.org.
1. Los participanteshan dado su permiso para compartir los siguientes ejemplos en este artículo.
Artículo escrito con la colaboración de Aníbal Mejía, asesor de the Stonewall Project.