«El Estado (un eufemismo para referirse a los blancos) nunca se ha preocupado por el bienestar de la gente negra. No se trata de si el racismo es intencionado o no. Morimos «por accidente» a diario y el Estado es un testigo que documenta esa muerte… La idea que tiene ahora la comunidad negra de que el Estado vaya a intervenir y solucionar nuestros problemas es algo reciente. Hace treinta años no habríamos tenido esa expectativa. Al Estado, formado por gente de las afueras y por quienes han gentrificado nuestros barrios, le importan un comino los hombres negros gais y los que se inyectan drogas, y sería un error fatal que dejáramos nuestra responsabilidad sobre el sida en la comunidad negra en manos de un mecanismo externo así… Que los hombres negros amen a otros hombres negros es la acción revolucionaria de los 80. Así que te pregunto: ¿qué has hecho por nosotros últimamente?»
–Joseph Beam, fragmento de «Caring for Each Other», Black/Out, verano de 1986
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En un editorial publicado en Black/Out en 1986, el escritor y activista Joseph Beam retó a las comunidades negras a «garantizar nuestra propia seguridad y cuidar de nuestros propios enfermos», como respuesta a la crisis del sida y al hecho de que las organizaciones de ayuda a los enfermos de sida no llegaran a las comunidades negras.
Con motivo del Día Nacional de Concienciación sobre el VIH/SIDA entre la Comunidad Negra, el equipo de San Francisco AIDS Foundation comparte sus reflexiones sobre las impactantes palabras de Beam y por qué siguen resonando hoy en día.
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Traye Turner
A veces parece que, cuando las personas negras y de color se benefician del progreso en lo que respecta a la epidemia del VIH, es más bien una casualidad. Es algo secundario [respecto a las comunidades blancas]. Da la sensación de que, si no nos ayudamos a nosotros mismos, si esperamos a que vengan los demás a echarnos una mano, nada va a cambiar. Por eso es tan empoderador sentir cómo la comunidad, desde dentro, se apoya mutuamente —tanto hoy como probablemente lo hacía en los primeros tiempos de la epidemia.
Hace dos fines de semana, fui a un brunch para hacer contactos dirigido a jóvenes profesionales negros y gais. Fue muy inspirador ver cómo todo un grupo de nosotros nos apoderábamos de un bar para cocinar y relacionarnos entre nosotros. La gente tenía todo tipo de trayectorias: había profesores, gente que hacía trabajo comunitario, gente que trabajaba en tecnología, bioingenieros. Solo recuerdo mirar a mi alrededor y pensar: «Esto no es lo que la gente se imagina cuando piensa en hombres negros en la ciudad». Todavía hay muchos prejuicios y estigmas que hay que acabar de una vez por todas.
Es difícil contrarrestar las cosas buenas de la comunidad negra con toda la atención mediática que se centra en lo que es duro, difícil o sale mal. Si formas parte de algún grupo negro, te vas a encontrar constantemente con historias e imágenes negativas y traumáticas. Es como si nos preguntáramos: ¿cómo podemos ayudar a mostrar las cosas positivas que están pasando?
Crecer siendo negro y gay en nuestra sociedad significa que hay aspectos de tu vida que pueden ser estigmatizados. Hay situaciones en las que acabas interiorizando el colorismo o el racismo. Está todo ese rollo «machista» por el que, si eres gay, te dicen: «Ah, eres débil o un marica». Así que te encuentras con toda una mezcla de cosas que te dicen que eres inferior, que no vales nada.
Ser capaces de querernos y abrirnos el uno al otro —simplemente mostrarnos vulnerables— es revolucionario. La intimidad no es algo que los hombres podamos expresar tanto en nuestra sociedad. No es que estemos en una situación en la que los hombres no podamos llorar, pero todavía hay aspectos de eso. Si vas a abrazar a otro hombre, tiene que ser un abrazo de colegas o una palmada rápida. Lo cual es una pena, porque en realidad hace falta mucha valentía y determinación para ser abierto y auténtico contigo mismo.
Compartir tus experiencias con otros hombres negros te aporta mucha validación y claridad. Recuerdo que, antes de conocer « Black Brothers Esteem » (BBE) o DREAAM, ¡sentía que necesitaba un grupo de charla para negros, un grupo de apoyo o algo así! Si no, no tienes un espacio donde hablar de las cosas negativas que te pasan por ser negro. Intentas explicárselo a tus amigos o a otras personas y da la sensación de que te manipulan o intentan hacerte creer que fue culpa tuya o que ni siquiera pasó. Así que, cuando estás con otros hombres negros, es como: «Ah, a mí también me pasó eso». No tienes que dar explicaciones ni justificar cómo te sientes al respecto.
Tony Bradford
En San Francisco, como hombre negro y gay, te sientes como el último de la fila. Los demás buscan a hombres blancos, latinos y asiáticos. Los negros quedamos en último lugar. O eso, o simplemente nos fetichizan. Si no soy el típico matón machista, ¿qué soy entonces? Es algo que también noto en mi propia comunidad. No es que venga solo de otras comunidades.
A pesar de la igualdad matrimonial, todavía resulta raro ver a dos hombres negros juntos. Ves a dos hombres blancos juntos, o quizá a un hombre blanco con un hombre negro. Ves a lesbianas blancas, pero no ves a mujeres negras juntas. Hay algo especial en que los hombres negros amen a otros hombres negros, sobre todo en San Francisco, donde simplemente no hay tanta gente negra. Tienen que superar parte de esa mierda machista que todavía persiste aquí en 2020.
Stanley, un miembro de BBE, contó su historia sobre cómo conoció al hombre de sus sueños en BBE [en un vídeo de la SFAF]. Cuando encuentras a alguien que piensa igual que tú, que cree en lo mismo que tú y con quien puedes estar unido en solidaridad, dentro de la comunidad negra, eso es la revolución.
Parte de lo que hacemos con programas como BBE es apoyar a nuestros hermanos. No se trata solo del VIH. Se trata de cómo ser hombres, cómo ser hombres negros, cómo ser hombres negros gais que quizá vivan con el VIH… apoyándonos unos a otros.
He visto cómo ha cambiado mucho el panorama del VIH con el paso de los años. Todavía hay un grupo de gente de base de nuestra comunidad que está comprometida con este trabajo, pero el círculo se está reduciendo. Estamos hablando de cómo conseguir que los jóvenes negros se impliquen, porque la comunidad negra tiene necesidades específicas. Pero la mayoría solo se preocupa por sobrevivir en la ciudad más cara del mundo.
Jamal Bey
Creo que el hecho de que los hombres negros amen a otros hombres negros sigue siendo un acto revolucionario. Creo que el hecho de que los negros amen a otros negros es revolucionario. Con todo lo que tienen que pasar los hombres negros —sobre todo los hombres negros gais, pero los hombres negros en general—, el simple hecho de amar a alguien tal y como es ya es suficiente. Esa es la base.
Para todos los que lleváis mucho tiempo dedicándoos a esto, nos apoyamos en el legado de quienes ya no están y seguimos adelante con esta labor. Yo me apoyo en el legado de los hombres gais negros que me acogieron y me dijeron: «Te necesitamos. Esto es lo que tienes que hacer». Tenemos que seguir con esa tradición de mentoría para que la labor continúe.
Durante mucho tiempo, no había muchos servicios para los hombres gais negros. Los hombres gais negros han sido conscientes del VIH desde el principio, desde que empezaron a morir de sida. Pero durante mucho tiempo, mucha gente pensaba que el VIH solo afectaba a los hombres gais blancos, así que se decían: «Esa es la enfermedad de los gais. No tengo por qué preocuparme».
Se crearon programas e instituciones como el Grupo de Trabajo Nacional para la Prevención del SIDA, la Coalición Negra contra el SIDA y « Black Brothers Esteem » (BBE) para demostrar que esto le estaba pasando a nuestra gente. Durante mucho tiempo, parecía que solo una pequeña comunidad se encargaba de difundir información sobre el SIDA. Nos llevó un tiempo conseguir que las organizaciones religiosas se sumaran a la causa y que la comunidad heterosexual se implicara, todo ello debido al estigma.
Los afroamericanos y las personas negras tienen necesidades muy específicas. Por eso tenemos que estar presentes en las decisiones, tanto a nivel político como de defensa de derechos, para poder impulsar las políticas y no limitarnos solo a reaccionar. La representación no consiste solo en aparecer en los medios. Se trata de que haya personas negras o indígenas en puestos de liderazgo y en roles que influyan en la defensa de derechos y en las políticas.
Seguimos necesitando, sin duda, espacios donde la comunidad negra pueda reunirse para apoyarse mutuamente en lo que respecta al VIH u otros temas. Sobre todo en San Francisco, donde la población negra es pequeña, pero la tasa de infección es tres veces mayor que la de la población blanca. Hay un montón de estigmas que la gente tiene que soportar. Estamos intentando cambiar el enfoque de la conversación para que las personas con carga viral indetectable puedan actuar como embajadores y ayudar a otros a conocer su estado y a alcanzar una carga viral indetectable.