Ha sido un verano ajetreado en la SFAF, por decirlo suavemente.
A principios de julio, compartí nuestra preocupación por la escasa respuesta de las autoridades sanitarias y del Gobierno ante la creciente amenaza del MPX (viruela del simio) en nuestras comunidades. En aquel momento, SFAF solo había recibido 60 dosis de la vacuna JYNNEOS, una mínima parte de lo que necesitábamos para nuestros usuarios, nuestro personal y nuestra comunidad con el fin de frenar y prevenir la propagación del MPX.
Desde entonces, hemos actuado con rapidez y en coordinación con otras organizaciones comunitarias de San Francisco y con el Departamento de Salud Pública de San Francisco. Hemos expresamos nuestras preocupaciones, muchas veces más, y hemos hecho hincapié en la necesidad de una respuesta de salud pública más sólida en las noticias locales y nacionales, ante los cargos electos, en las manifestaciones y en foros y eventos comunitarios. Hemos ampliado los servicios para el tratamiento, la prevención y la atención del MPX, resolviendo problemas junto con nuestros equipos clínicos en lo que respecta al acceso y la equidad. Mantuvimos la única lista de espera para vacunas de la ciudad, creamos una línea de atención dedicada al MPX gestionada en colaboración con el Departamento de Salud Pública de San Francisco y hemos organizado campañas de vacunación en nuestro propio centro de salud y en colaboración con socios municipales, como Kaiser Permanente. Encontramos formas de sortear la burocracia en torno al tratamiento del MPX, para que las personas con síntomas de MPX recibieran tratamiento y atención a tiempo. También participamos en un estudio nacional de seroprevalencia con los CDC.
En los últimos tres meses más o menos, nuestros equipos clínicos han vacunado a más de 2.100 personas de la comunidad, han realizado unas 200 pruebas de MPX y han tratado a más de 100 personas de la comunidad con síntomas de MPX. Hemos respondido literalmente a miles de llamadas de gente con dudas sobre los servicios y los síntomas de la MPX, y hemos llegado a decenas de miles de personas en todo EE. UU. con la información sobre la MPX que tenemos disponible en línea. Hemos hemos presionado a los gobiernos locales, estatales y federales para que declararan el estado de emergencia de salud pública por el MPX y hemos dado mayor visibilidad al MPX como un asunto urgente.
Hasta ahora, unas 800 personas han sido diagnosticadas con MPX en San Francisco. El mayor número de casos diarios se registró en julio y principios de agosto, y la cifra fue disminuyendo a finales de agosto y en septiembre. Aunque no podemos saber con certeza qué nos depara el futuro —ni si los casos volverán a aumentar—, somos optimistas y creemos que la alta cobertura de la vacuna contra el MPX podría evitar futuros brotes a gran escala.
Estoy especialmente orgulloso de los esfuerzos de SFAF en materia de equidad y acceso a las vacunas. Desde el principio, nos dimos cuenta de que había que llegar a las comunidades que a menudo se quedan atrás o se pasan por alto en la atención sanitaria. Muchas de estas comunidades —por ejemplo, las personas que consumen drogas, las personas sin hogar, las comunidades trans, las comunidades negras y las personas que solo hablan español— son personas que están conectadas con SFAF a través de nuestra red de servicios y programas de reducción de daños y participación comunitaria.
Nos habría resultado fácil ofrecer todas nuestras vacunas contra el MPX a través de nuestro centro de salud sexual en el Castro, a las personas que pueden conseguir cita durante la jornada laboral y los fines de semana, cuando estamos abiertos. En cambio, nuestros equipos clínicos encontraron formas creativas de ofrecer las vacunas en nuestros puntos móviles de acceso a jeringuillas y de reducción de daños, en eventos para las comunidades negras y latinas, a los usuarios que forman parte de nuestro programa TransCare y en otros eventos comunitarios. Incluso hemos servido de puente con muchos socios comunitarios de confianza, redirigiendo parte de nuestro suministro de vacunas a quienes cuentan con una larga trayectoria de confianza y respeto en estas comunidades, como Street Medicine, un programa del Departamento de Salud Pública de San Francisco, y el Centro de Salud Comunitario de San Francisco.
Estoy increíblemente orgulloso de las muchas formas en que nuestra organización, junto con los voluntarios y los socios de la comunidad, dio un paso al frente para hacer frente a la crisis y responder a la difícil situación en la que nos encontramos. Nos mostramos resilientes ante un fallo del sistema de salud pública y llenamos el vacío para atender las necesidades de nuestras comunidades. Sensibilizamos a la gente, compartimos recursos y salimos a la calle para defender esta causa.
A medida que el número de casos de MPX vaya disminuyendo, es posible que las organizaciones de salud pública y los gobiernos reduzcan sus medidas de respuesta. Puede que haya menos puntos de vacunación sin cita previa, menos información preventiva de libre acceso y menos ruedas de prensa que acaparen titulares y destaquen la necesidad. Es entonces cuando organizaciones como la SFAF dan un paso al frente, redoblan sus esfuerzos y siguen adelante. Si seguimos viendo cómo el MPX circula por nuestras comunidades, será entre quienes más lo necesitan: conexión, atención y recursos. Estaremos ahí para acompañarlos hasta el final.