Este otoño, el mundo perdió a una figura destacada en la lucha contra el VIH, el activismo trans y la atención a la comunidad con el fallecimiento de Adela Vázquez, quien en los últimos años fundó y coordinó un grupo para mujeres trans latinas mayores de 50 años en el centro « San Francisco AIDS Foundation ».
«Demostró que la defensa de una causa puede ser algo alegre, que el activismo puede ser fabuloso y que el valor de una sola persona puede iluminar el camino a muchos», dijo el escritor Julián Delgado Lopera, el hijo adoptivo de la Sra. Vázquez.

«Sé que 50 y Fabulosas tuvo un gran significado para la señora Adela en la última etapa de su vida», dijo Jam Chen, coordinadora sénior de programas de Servicios para la Tercera Edad de la SFAF. «Queremos celebrar su legado y poner de relieve todo lo que ha aportado a nuestras comunidades».
Chen y Vince Crisostomo, director de servicios para personas mayores, explicaron que la idea de «50 y Fabulosas» surgió de la evaluación de necesidades realizada entre personas TGNC mayores de 50 años que llevó a cabo la SFAF en colaboración con Gender Health SF y el Centro de Salud Comunitario de San Francisco en 2022. Una de las conclusiones fue que no hay suficientes espacios para las mujeres trans latinas de edad avanzada que hablan español. El equipo de servicios para personas mayores colaboró con Gender Health SF para crear un grupo comunitario, al que la Sra. Vázquez empezó a acudir. Cuando la facilitadora original tuvo que dejar el grupo, la Sra. Vázquez no dudó en hacerse cargo de la facilitación.
«Mantuvo relaciones con muchísima gente de la comunidad trans durante décadas», dijo Chen. «Atrajo a un montón de gente nueva al grupo, y este se convirtió en un espacio muy animado para debatir, compartir recursos y entablar y profundizar en las relaciones».
Como también le dijo la Sra. Vázquez a KQED el año pasado al hablar de su grupo de apoyo: «A veces hablamos; a veces comemos; a veces lloramos. No creo que las personas transgénero a partir de cierta edad tengan mucha representación… Así que ahora tienen un lugar».
Nacida en Cuba, la Sra. Vázquez fue una de las 125 000 personas que solicitaron asilo durante la crisis de los barcos del Mariel en 1980. Su camino hacia una vida llena de fuerza la llevó por Florida, Arkansas y Dallas, antes de encontrar por fin su verdadero hogar en San Francisco en 1983. Fue en la Ciudad de la Bahía donde la Sra. Vázquez se convertiría en la defensora incansable y la querida líder comunitaria que estaba destinada a ser.
En la década de los 90, las tasas de infección por el VIH entre las mujeres trans se encontraban entre las más altas de todos los grupos, y los estudios mostraban tas que llegaban hasta el 27,3 % entre las mujeres trans, y las mujeres negras y latinas se veían afectadas de forma desproporcionada, ya que representaban el 72 % de las mujeres diagnosticadas con sida a pesar de que solo representaban el 19 % del total de la población femenina. Consciente de las devastadoras consecuencias que esto tenía para nuestra comunidad, la Sra. Vázquez quiso hacer algo por las personas transgénero, a las que claramente se les ignoraba, se les prestaba una atención insuficiente y se les asignaba un género erróneo en los centros sanitarios.
«Me di cuenta de que las personas transgénero no se sentían a gusto en esos sitios porque no tenían representación», le contó la Sra. Vázquez a KQED el año pasado. «Sabían que aún no tenían voz en la comunidad. Así que me dije: “Tengo que involucrarme en esto”». Ganar el título de Miss Gay Latina en 1992 supuso un punto de inflexión en los esfuerzos de la Sra. Vázquez por defender a las mujeres transgénero. Esta victoria no fue solo una cuestión de glamour: se convirtió en su trampolín hacia la defensa de la salud, sobre todo cuando la crisis del sida se cernió con más fuerza sobre nuestras comunidades.
En 1993, mientras San Francisco se enfrentaba a las cambiantes definiciones de discapacidad y derechos laborales, la Sra. Vázquez se convirtió en una voz poderosa contra la discriminación institucionalizada. Cuando el gobierno empezó a excluir a las personas transgénero del mercado laboral al clasificarlas como discapacitadas, Vázquez se situó al frente de la resistencia, desafiando un sistema que buscaba patologizar, en lugar de proteger, a su comunidad.
Su protesta marcó un momento crucial en la historia de los derechos de las personas transgénero, poniendo de relieve la relación entre los derechos de las personas con discapacidad y la identidad de género en la discriminación laboral. Como una de las primeras latinas abiertamente transgénero contratadas para abordar cuestiones sociales en San Francisco, la Sra. Vázquez entendía perfectamente cómo esas políticas podían arruinar la estabilidad económica y la dignidad de su comunidad. Su activismo ese año ayudó a sentar las bases para futuras medidas contra la discriminación, incluida una legislación histórica destinada a proteger a la comunidad transgénero de San Francisco frente a la discriminación en el empleo, la vivienda y los espacios públicos.
Más tarde, en San Francisco, cofundó «Las AtreDivas», un grupo artístico que transformó los espectáculos nocturnos del bar gay latinx «Esta Noche» en plataformas educativas sobre sexo seguro. El enfoque innovador del grupo para la prevención del VIH combinaba el entretenimiento con mensajes de salud pública, un modelo que influiría en futuras iniciativas de divulgación. Este trabajo llevó de forma natural a Adela a « San Francisco AIDS Foundation » y «50 y Fabulosas», que marcaron su último año de vida.
Julián, el hijo que ella eligió, siempre la recordará por su cocina cubana, su dedicación a la jardinería, sus consejos prácticos de moda y su calidez inquebrantable. «Era una de esas personas que rompían barreras», dijo.