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Reflexiones de una persona queer sobre la cancelación de los desfiles del Orgullo

9 de junio de 2020

Se ha cancelado el famoso desfile del Orgullo de San Francisco.

En 2020 se cumple el 50.º aniversario de la marcha: medio siglo de pancartas y carrozas, bailarines y drag queens… pero este año, ante la llegada del nuevo coronavirus, se ha pedido a la multitud vestida de colores del arcoíris que se quede en casa. Fred López, director ejecutivo del Orgullo de San Francisco, declaró a a The Guardian que los organizadores no tomaron a la ligera la decisión de cancelar los actos de lo que históricamente ha sido uno de los desfiles del Orgullo más grandes del mundo, pero consideraron que era lo mejor para la comunidad durante esta crisis de salud pública.

La zona de la Bahía no es, ni mucho menos, la única que se encuentra en esta situación tan desgarradora. Incluso la ciudad de Nueva York—donde el Orgullo empezó para conmemorar los disturbios de Stonewall— ha cancelado su marcha y el resto de eventos presenciales del mes de junio. En su lugar, Heritage of Pride de Nueva York y más de 300 organizaciones más han apoyado la idea de un «Orgullo Global», una versión virtual de la celebración que se retransmitirá a todo el mundo el 27 de junio. Sin embargo, está muy lejos de la experiencia real, y muchos de nosotros estamos asimilando y lidiando con todo lo que esta nueva realidad de este año supondrá para la comunidad queer.

Llevo ya mucho tiempo dándole vueltas a esta información. Cuando vi la noticia por primera vez, yo (confinada en casa con mi pareja, que tiene el sistema inmunitario debilitado) pensé inmediatamente, sin rodeos: «bien». Las concentraciones masivas suponen un riesgo de propagación del virus a gran escala, lo que multiplica las posibilidades de que se acerque a mí y a mis seres queridos. Así que me sentí agradecida y ni siquiera me lo pensé dos veces.

Entonces mi amigo compartió el anuncio en Facebook, expresando lo destrozado que estaba. Ahí fue cuando realmente me di cuenta, como diciendo: «Ah, sí. Esto es algo realmente importante para MUCHA gente». Me di cuenta de que en mi casa vivimos otras cuatro personas queer que no habían dicho ni pío sobre el Orgullo. Así que, mientras estábamos sentados en el salón, se me escapó: «¿Qué vamos a hacer para el Orgullo?», y lo único que obtuve fueron miradas perdidas, parpadeos y un silencio incómodo.

«No lo sé», dijo al final mi compañero de piso, con esa cara de alguien que ha entrado en una habitación y se ha olvidado al instante de para qué había ido.

Ya estoy aquí y soy queer… ¿Y ahora qué hago?

Sin saber qué hacer, pregunté a la comunidad de Facebook qué demonios pensaban hacer, si es que pensaban hacer algo, y las respuestas de mis amigos fueron tan útiles como emotivas. Me hicieron darme cuenta de todos esos sentimientos que al principio había ignorado.

Mi amiga Cam había viajado a San Francisco para asistir al Orgullo dos veces antes de mudarse a la ciudad en 2012, y desde entonces ha celebrado el Orgullo en Dolores Park todos los años. Ahora, sin embargo, se conformará con colgar las banderas del arcoíris y bi fuera de su escalera de incendios. «Probablemente también me voy a beber una tonelada métrica de vino y me pondré un conjunto divertido», dijo.

Me gusta la idea de disfrazarme en casa, e incluso de decorar la propia casa. Cuando te pasas días y días encerrado en el mismo sitio, no está mal cambiar un poco de aires, y el Orgullo es un buen momento para dar rienda suelta a todo tu espíritu de equipo. Podrías montar una pequeña fiesta en casa, quizá con algo de comida temática (sé que en Safeway suelen tener unas porciones individuales de tarta con capas de colores del arcoíris que están riquísimas…), y hacer algunas fotos para compartirlas en Internet si te gustan las redes sociales. Si tienes compañeros de piso a los que les apetezca, podríais reuniros para ver cualquiera de los eventos virtuales que las organizaciones tienen previsto ofrecer. Cualquier cosa para sentirte menos solo.

Ese es el mayor problema que afecta a la mayor parte de la comunidad en este momento. El autoaislamiento ha sido muy duro, y algunos de nosotros estamos pasando por una gran soledad, sobre todo si pensamos en la época del año en la que estamos. Otra amiga, Mags, que suele venir a la ciudad desde Oakland para asistir a eventos, está completamente perdida. Los festivales de verano como la Trans March y la Up Your Alley Street Fair —festivales pensados específicamente para la comunidad queer— han sido para Mags unas de las pocas oportunidades de formar parte de la comunidad en público de forma segura, de «sentirse cómoda existiendo como un acto radical».

«Mirar a tu alrededor en una sala y no sentirte solo, salir a la calle y sentir esa comodidad y aceptación básicas, es una sensación muy poderosa. No tener que adivinar nada ni tener que esconderte, sino poder ser queer con total tranquilidad, es embriagador, catártico y una fuente de alegría auténtica, sobre todo en la Marcha Trans».

Mags me habló entonces del dolor que supone la privación de contacto físico que viene de la falta de contacto físico, y el vacío devastador que te deja saber que este año no habrá un mar de cuerpos queer, ni esa «sensación compartida y ese contacto físico», de los que formar parte. Aunque Mags ya no va al gran evento del Orgullo del domingo por la creciente mercantilización y la presencia policial, es preocupante que la pandemia nos haya quitado incluso la opción de decidir si ir o no a las fiestas de nuestra comunidad.

Cam también expresó su angustia por esto. «Todos los años he podido celebrar el Orgullo junto a la gente, pero este año tenemos que celebrarlo solos, o casi solos, y eso va en contra de lo que soy. El Orgullo está pensado para celebrarlo con la gente».

Entre la avalancha de arcoíris y la conocida expresión «orgullo gay», es fácil que la gente se olvide de que hay más que solo una «G» en LGBT+. Las celebraciones presenciales a gran escala basadas en el orgullo —sobre todo movilizaciones como la Dyke March y la Trans March— ofrecen a la gente la oportunidad de reivindicar aquellos aspectos de su identidad que a menudo tienen que ocultar, o que simplemente pasan desapercibidos en el día a día.

El Orgullo es especialmente importante para mis amigos Cam (bisexual) y Mags (lesbiana trans/de género fluido), y también para mi amiga mayor, Melinda, que está casada y es pansexual. Lleva «un montón de años» en una relación que a menudo se percibe como totalmente heterosexual y odia que eso defina tanto su sexualidad ante los demás, porque casi nunca hay motivo para decir lo contrario.

«Junio es el mes en el que tengo muchas oportunidades para recordar a la gente que hay más en mí de lo que se ve a simple vista, sin que resulte incómodo ni raro», dijo al hablar de su pérdida. Este año, no puede seguir con las tradiciones que se remontan a su primer desfile del Orgullo de Nueva York en 1973.

Al igual que Mags, Melinda iba cada vez menos al Orgullo de San Francisco a medida que, con el paso de los años, la conmemoración de unos disturbios se fue convirtiendo en un «espectáculo corporativo», pero estos eventos, en los que se muestra abiertamente orgullosa, siguen ocupando un lugar especial en su corazón. Normalmente, allí podía pasar tiempo con gente a la que no ve muy a menudo, y una de sus tradiciones más importantes es ir a la Marcha Trans con su hijo. La única otra vez que no pudo hacerlo fue cuando su hijo estaba fuera de la ciudad, pero se las arreglaron para llamarla y decirle: «Mamá, adivina dónde estoy. ¡Estoy delante del Stonewall!».

En lugar de sus queridas tradiciones, Melinda tiene pensado ver el evento virtual de la Trans March y espera poder organizar algún tipo de reunión con amigos y familiares en el jardín, respetando el distanciamiento social. Aunque no puedas acercarte demasiado, el simple hecho de estar cerca de las personas que quieres, poder verlas y compartir algún tipo de espacio en el mundo, es un regalo.

Mxter Brightside

Muchos de nosotros nos sentimos, como dijo Melinda, «desamparados» ante la pérdida de nuestras oportunidades habituales. Nos sentimos como si nos hubieran robado algo. Bueno, yo siempre soy de los que buscan el lado positivo o, si no lo encuentro, de los que hacen lo mejor que pueden con lo que les ha tocado.

Con todos los eventos del Orgullo cancelados, los organizadores han recurrido rápidamente al popular «Plan B de la pandemia»: pasarlo todo a internet. La web del SF Pride destaca su programa de vídeos, tanto en directo como pregrabados, con discursos y actuaciones como las que se verían en su escenario principal presencial. Trans March está organizando su propio evento virtual para retransmisión en directo el 26 de junio, mientras que las Dykes Go Digital el 27 de junio.

En todo el mundo, las organizaciones se están preparando para pasar a la red, lo que permite a cualquiera con acceso a Internet asistir a varios desfiles del Orgullo a la vez si así lo desea. Así que, aunque pueda parecer una auténtica pena no poder vivir estas cosas de cerca, lo bueno de los eventos virtuales es que cualquiera, esté donde esté, puede conectarse. Las personas que normalmente no podrían asistir al Orgullo de San Francisco, como quienes aún no han salido del armario o quienes viven en otros países, tienen ahora la oportunidad única de sentarse, por así decirlo, en primera fila.

Por supuesto, después de hablar con mis amigos queer por Internet, reconozco las limitaciones de este medio. Sé que estos enfoques optimistas no pueden funcionar para todo el mundo. Hay cosas que simplemente no son tan fáciles de «superar». Muchos de nuestros planes y rituales se han visto interrumpidos, y algunos se han vuelto completamente imposibles de sustituir. La mayoría de las opciones que se ofrecen parecen premios de consolación baratos en comparación con todo lo que teníamos antes y todo lo que esperábamos de este año.

Mi mente tiende a entrar en una espiral hasta que acaba dando vueltas en el mismo círculo vicioso de angustia. Lo único en lo que siempre puedo confiar para salir poco a poco de ahí, para seguir avanzando, es algo que me aconsejó mi encantadora psiquiatra, que apoya a las personas trans: coge esos sentimientos, reténlos un momento y luego déjalos ir como mejor puedas.

Ten orgullo, sácale todo el partido, pero ten en cuenta que también es real, válido y sano pasar por un proceso de duelo.

Por fin he decidido qué voy a hacer para el Orgullo.

En 2020, encenderé las velas de mi altar no solo por mis amigos y familiares queer cuyos espíritus han trascendido esta Tierra, sino también por todos los corazones rotos y las oportunidades perdidas. Encenderé una vela por este momento, para que este año tan difícil también pase, y soñaré con un nuevo futuro que podamos construir juntos.

«Mientras superamos juntos estos momentos difíciles como comunidad, tenemos que recordar que el Orgullo no se limita a un mes concreto ni a un fin de semana de junio. La comunidad LGBTQ+ de Los Ángeles vive y respira el Orgullo cada día». —Madonna Cacciatore, directora ejecutiva de CSW.