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40 años celebrando la historia y la cultura con El Grupo de Apoyo Latino

30 de septiembre de 2024

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Con motivo del Mes de la Herencia Hispana (del 15 de septiembre al 15 de octubre), hemos hablado con el Programa Latino de la SFAF para saber cómo celebra la historia, la cultura y la identidad esa querida asociación comunitaria que es El Grupo de Apoyo Latino. El grupo, fundado en 1984, celebra este año su 40.º aniversario. 

Descubre más sobre la historia de El Grupo.

¿Por qué es importante la celebración del arte, la historia y la cultura para el trabajo del Programa Latino?

Eduardo Siqueros: Nuestro objetivo es dar un enfoque cultural y lingüístico a los servicios que ofrecemos. Eso tiene que incluir valorar el arte, la cultura y las formas en que nos expresamos, porque la comunidad latina sí que tiene un gran aprecio por nuestra cultura, nuestro arte, nuestra música y nuestra comida.  

El Programa Latino reúne a un grupo de participantes muy diverso: gente de toda Latinoamérica y México, tanto inmigrantes recientes como personas que llevan mucho tiempo en EE. UU. ¿Cómo consigues salvar esas diferencias y tender puentes entre culturas, historias y formas de ver el mundo?

Eduardo: Creo que todos valoramos la diversidad de nuestras comunidades. Por eso usamos la cultura, la comida, la música y las celebraciones para unir a la gente. La cumbia, por ejemplo, que se escucha desde Colombia hasta Ciudad de México y en otras partes de Latinoamérica, tiende puentes entre esas diferencias. Tenemos canciones en nuestras listas de reproducción que despiertan recuerdos, transmiten nostalgia y dan pie a conversaciones. 

Sé que la comida es el alma de El Grupo. Une a la gente y representa el amor y el cariño. ¿Cómo incorporas la comida en tus actividades?

Jorge: ¡En nuestros grupos siempre hay comida! Servimos de todo, desde arroz con alubias hasta guisos tradicionales, pasando por pupusas y tamales (de los que hay muchos tipos diferentes de todas las partes del mundo). ¡Escuchamos las sugerencias de nuestra comunidad y traemos lo que más les gusta! Y nos encantan las aguas frescas, de todos los sabores (como la horchata y el hibisco). Para muchos participantes de nuestro grupo, la comida es el vínculo cultural: los sabores, las texturas, los colores y el aroma de la comida son motivo de debate y de compromiso cultural.

¿Por qué es importante que el programa adopte un enfoque basado en los puntos fuertes, en lugar de uno centrado en el «riesgo»?

Jorge: Es importante destacar que nuestra comunidad tiene muchísimos talentos y puntos fuertes. Tenemos chefs excelentes, cantantes, gente que era profesora en su país de origen, personas con títulos universitarios y una gran experiencia vital. Claro que tenemos retos, y de eso hablamos en el grupo de apoyo. Algunas personas de nuestra comunidad tienen problemas de salud, viven con el VIH, no tienen vivienda o consumen drogas. 

Eduardo: Nos unimos para crear un espacio de apoyo social. Recurrimos a la defensa de los derechos para empoderar a la comunidad. Y nos apetece mucho aprovechar las fortalezas de cada uno para poder ayudarles a superar muchas de las barreras a las que se enfrentan. 

Nuestro programa «Promotores» es el ejemplo perfecto de esto. Estos educadores sanitarios se han beneficiado del apoyo que han recibido del Programa Latino y están motivados para devolver ese apoyo a su comunidad. Usan sus conocimientos, sus habilidades y su comprensión de la comunidad para llegar a gente nueva, dar información y llevar a la gente a los servicios. 

¿Por qué es importante fomentar el orgullo cultural en El Grupo?  

Eduardo: Se trata de sacar partido a los puntos fuertes culturales que tenemos. El orgullo y el sentido de comunidad son motivadores muy potentes: para implicarte, para marcar la diferencia, para ser un líder en tu comunidad. Nos apoyamos en nuestros puntos fuertes en lugar de en el miedo. 

Jorge: En el movimiento chicano hay un dicho que dice: «La Cultura Cura», que significa que practicar los rituales y las costumbres culturales es un proceso sanador. A veces, nos volvemos invisibles por culpa del discurso político y de los entornos en los que vivimos. Pero si practicas y te unes a eventos comunitarios, te acuerdas de que formas parte de una comunidad. Es sanador. 

Una cosa que compartimos con otros grupos de personas —por ejemplo, las comunidades negras y afroamericanas— es la historia del colonialismo y la opresión, y la experiencia de las desigualdades sociales. Nos unimos como comunidad no solo por esa experiencia compartida de opresión, sino para encontrar la fuerza y el poder necesarios para superarla y seguir adelante en nuestro camino.