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Se puede contraer por relaciones sexuales, y otras 10 cosas que debes saber sobre la hepatitis C

¿Sabías que en EE. UU. hay unos 3,5 millones de personas con hepatitis C y que, de ellas, casi la mitad no sabe que está infectada? En San Francisco, se calcula que entre el 5 % y el 8 % de los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres tienen hepatitis C.

En un evento reciente de Positive Force, invité a mi compañera, la Dra. Lisa Capaldini, a hablar con nuestro grupo sobre lo que los hombres gais deberían saber sobre la hepatitis C. La Dra. Capaldini es especialista en VIH y hepatitis C y lleva ejerciendo en el Castro desde 1989. A continuación te dejo un resumen de la información práctica y sin rodeos que les dio a nuestros chicos sobre qué es la hepatitis C, cómo se contrae y cómo se trata.

Lisa Capaldini, doctora en medicina
Dra. Lisa Capaldini (Foto: Castro Medical Group)

1. Es posible contraer la hepatitis C al practicar sexo anal sin protección

En la facultad de medicina —en los años 70 y 80— me enseñaron que la hepatitis C no se transmite por vía sexual. Aprendí que, en la mayoría de los casos, se transmite por contacto con la sangre de una persona infectada, al compartir agujas para inyectarse drogas. Pero ahora estamos viendo casos en los que hombres que tienen relaciones sexuales con hombres han contraído la hepatitis C a través del sexo.

Si practicas sexo anal receptivo —es decir, si un chico te mete el pene por el culo sin condón—, puedes contraer la hepatitis C si tu pareja está infectada. Esto ha ocurrido en situaciones en las que, por lo que saben ambos chicos, no ha habido sangre de por medio. Además, en un congreso científico celebrado en 2015, unos investigadores presentaron pruebas de que la hepatitis C puede encontrarse en el líquido rectal y en la mucosa rectal en niveles lo suficientemente altos como para ser transmisible.

Hay una diferencia entre el sexo anal y el vaginal: las personas con vagina no contraen la hepatitis C a través del sexo vaginal. Se cree que las conexiones celulares del recto [el culo] son más frágiles que las de la vagina, lo que podría explicar por qué es más fácil contraer la hepatitis C a través del sexo anal que a través del vaginal.

2. Es posible que tu cuerpo elimine la hepatitis C por sí solo, pero es poco frecuente

Un pequeño porcentaje de personas es capaz de eliminar la infección por hepatitis C sin necesidad de tratamiento. De cada 100 personas seronegativas para el VIH con hepatitis C, quizá entre el 20 % y el 25 % eliminará la infección por sí sola, mientras que entre el 75 % y el 80 % desarrollará una infección crónica. Las personas con VIH que contraen la hepatitis C tienen menos probabilidades de superar la infección de forma natural: quizá entre el 10 % y el 15 % la superen, mientras que entre el 85 % y el 90 % desarrollarán una infección crónica.

Pero no hay forma de saber quién va a tener suerte y no necesitará tratamiento, y quién va a sufrir complicaciones. Así que lo mejor es hacerte las pruebas y recibir tratamiento contra la hepatitis C si puedes.

3. Si te curas de la hepatitis C, puedes volver a contagiarte

La hepatitis C es diferente de otros tipos de hepatitis. Una vez que has tenido hepatitis A o B, salvo contadas excepciones, no volverás a contraerla. Pero si contraes hepatitis C, ya sea que la elimines de forma natural o la cures con tratamiento, puedes volver a infectarte si te expones de nuevo al virus de la hepatitis C. Por eso es importante hacerte pruebas periódicas, incluso si ya has tenido hepatitis C en el pasado.

4. La hepatitis C puede dañar el hígado, pero a veces es difícil saber en qué medida

A largo plazo, la hepatitis C daña el hígado y provoca inflamación y cicatrices. Te hacemos pruebas, como análisis de sangre para medir las enzimas hepáticas, una ecografía o un tipo especial de ecografía llamada FibroScan, o una prueba de biomarcadores llamada FibroSure, para intentar averiguar cuánto daño se está produciendo.

Pero puedes desarrollar el mismo tipo de cicatrización, llamada cirrosis, por beber demasiado alcohol. Las pruebas de función hepática pueden salir normales aunque la hepatitis C ya te haya dañado gravemente el hígado. Así que es un error pensar que la hepatitis C no te está causando problemas solo porque tus pruebas de función hepática sean normales. Es probable que el VIH altere un poco la medición de la fibrosis que te da la prueba FibroSure, así que puede ser difícil saber si la prueba es precisa en personas que tienen una coinfección por VIH y hepatitis C. La prueba tradicional es hacerte una biopsia de hígado, que no da tanto miedo como parece. Con esta prueba, podemos ver al microscopio cuánta cicatrización, fibrosis e inflamación hay. Sin embargo, ya casi nunca tenemos que hacer biopsias de hígado porque nuestras pruebas no invasivas son muy buenas.

5. Tener anticuerpos contra la hepatitis C no significa que tengas hepatitis C crónica

Es un poco confuso, porque es diferente al VIH. Pero las personas que se han curado de la hepatitis C, ya sea porque han recibido un tratamiento con medicación con éxito o porque han eliminado la infección por sí mismas, seguirán dando positivo en las pruebas de anticuerpos contra la hepatitis C. La forma de saber si tienes hepatitis C crónica —y si necesitas tratamiento— es hacerte una prueba de carga viral. Si das positivo en anticuerpos, pero la carga viral es negativa (o indetectable), no necesitas tratamiento. Si das positivo en anticuerpos y además tienes el virus de la hepatitis C, entonces sí necesitas tratamiento.

6. Los nuevos tratamientos contra la hepatitis C son eficaces, pero caros

Antes tratábamos la hepatitis C con interferón, que no era muy eficaz y tenía muchos efectos secundarios. Ahora tenemos medicamentos más nuevos que, si se recetan correctamente, tienen una tasa de curación de la hepatitis C del 95 % tras 12 semanas de tratamiento. Y estos medicamentos funcionan igual de bien incluso cuando las personas tienen una coinfección por VIH. Además, se toleran bien: nunca he tenido que pedirle a un paciente que dejara de tomarlos por los efectos secundarios.

Pero estos nuevos medicamentos son muy caros, así que a menudo tengo que devanarme los sesos para averiguar cómo conseguir que mis pacientes tengan cobertura. La buena noticia es que las compañías de seguros suelen autorizar el tratamiento a las personas con VIH y hepatitis C, porque saben que las personas con VIH tienen más probabilidades de desarrollar complicaciones causadas por la hepatitis C.

7. La mitad de los contagios no se diagnostican

Se calcula que en EE. UU. hay unos 3,5 millones de personas con hepatitis C. Aproximadamente la mitad de ellas no sabe que está infectada. En San Francisco, se estima que entre el 5 % y el 8 % de los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres están infectados. Si nos fijamos en las personas que consumen drogas inyectables, el porcentaje es mayor.

8. Las pruebas de la hepatitis C deberían formar parte de tus revisiones de salud sexual

La frecuencia con la que te conviene hacerte la prueba depende de tu actividad sexual y de otros factores de riesgo. Los CDC recomiendan que todos los de la generación del baby boom se hagan la prueba una vez y que las personas sexualmente activas o que consuman drogas inyectables se hagan la prueba con regularidad. Las personas que practican sexo de alto riesgo —con varias parejas o sin usar condones— deberían hacerse la prueba de forma regular. Es un análisis de sangre que se puede hacer junto con la prueba de carga viral del VIH.

9. El VIH influye en la rapidez con la que aparecen los síntomas de la hepatitis C

En general, la hepatitis C no afecta mucho al VIH: no va a empeorar la evolución de tu VIH. Pero lo contrario sí es cierto. El VIH sí afecta a la evolución de la hepatitis C. Las personas con VIH que contraen la hepatitis C desarrollan cicatrices en el hígado antes y tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de hígado que las personas que contraen la hepatitis C y son seronegativas al VIH. Es posible que las personas que no tienen el VIH no presenten síntomas de la hepatitis C hasta pasados entre 15 y 30 años, mientras que las personas con VIH pueden empezar a tener síntomas de la hepatitis C al cabo de cinco años.

10. El « PrEP » no previene la hepatitis C

Si no tienes el VIH y estás tomando « PrEP » como es debido, no vas a contraer el VIH. Pero sigue existiendo el riesgo de contraer la hepatitis C por vía sexual. Los condones pueden actuar como barrera para ayudar a prevenir la hepatitis C.

11. Controlar el VIH también puede ayudarte con la infección por hepatitis C

Tener un sistema inmunitario que funcione bien puede ayudarte a eliminar una infección por hepatitis C. Pero si el VIH no tratado ha dañado tu sistema inmunitario, es posible que tengas menos probabilidades de eliminar la infección por hepatitis C. Una vez atendí a un paciente que tenía una coinfección por VIH y hepatitis C. Aún no tomaba medicación para el VIH y no quería tratar su infección por hepatitis C porque ya había tomado interferón antes y había sufrido muchos efectos secundarios. Así que le traté el VIH. Su recuento de células CD4 pasó de 250células/mm³ a 800células/mm³, y esta mejora en su sistema inmunitario le ayudó a superar la infección por hepatitis C. Esto no ocurre siempre, pero puede pasar.

Joanna Eveland, doctora en medicina, es especialista en el tratamiento del VIH en San Francisco. Supervisa los servicios relacionados con el VIH y las personas sin hogar como jefa clínica de poblaciones especiales en el Mission Neighborhood Health Center, forma parte del cuerpo docente del Centro de Consulta Clínica de la Universidad de California en San Francisco y dirige un grupo de educación sanitaria bimensual para hombres seropositivos a través de San Francisco AIDS Foundation. La Dra. Eveland obtuvo su máster y su título de medicina en el Programa Médico Conjunto de la Universidad de California en Berkeley y la UCSF, y completó su residencia en el Programa de Residencia en Medicina Familiar de Contra Costa.