Cada año, el Departamento de Salud Pública de San Francisco (SFDPH) publica un informe exhaustivo sobre la incidencia y la prevalencia del VIH en la ciudad, en el que se muestran las tendencias del VIH para orientar la respuesta de salud pública. Siguiendo con la tendencia a la baja desde el pico de la epidemia del VIH en los años 90, el informe más reciente, con datos de 2018, recoge un hito histórico alcanzado por la ciudad: en San Francisco se registraron menos de 200 diagnósticos de VIH.
El año pasado se diagnosticó el VIH a un total de 197 personas en San Francisco. Esto supone un descenso del 13 % respecto a los 227 casos diagnosticados en 2017, y una caída del 62 % respecto a los 523 casos registrados hace diez años, en 2008. El número máximo de diagnósticos de VIH en San Francisco se alcanzó en 1992, con 2.327 casos.

La mayoría de las personas (94 %) que viven con el VIH conocen su estado, y el 91 % de las personas a las que se les diagnosticó el VIH en 2018 empezaron a recibir tratamiento en el plazo de un mes. Se calcula que el 74 % de las personas con última dirección conocida en San Francisco que viven con el VIH tenían la carga viral suprimida en 2017.
«Me alegra muchísimo que en San Francisco, desde los años 80, hayamos estado a la vanguardia a la hora de impulsar formas innovadoras de cambiar las políticas, así como nuevas ciencias y tecnologías que nos han ayudado a alcanzar este hito», dijo el alcalde London Breed en una rueda de prensa celebrada en la sala 86 del Zuckerberg San Francisco General. «Esto demuestra que, cuando trabajamos juntos con la comunidad, con nuestros responsables políticos, con nuestros expertos en salud pública y con nuestras organizaciones sin ánimo de lucro, podemos marcar la diferencia y salvar vidas».
«Estamos contentos, pero no satisfechos», dijo la Dra. Diane Havlir, que habló en nombre del consorcio Getting to Zero. «No estamos satisfechos porque hemos tenido casi 200 nuevos casos de VIH en nuestra ciudad, y es una enfermedad que se puede prevenir».
Diferencias según la raza y el origen étnico, la situación de vivienda y entre las personas que se inyectan drogas
Las personas de color, las personas sin hogar y las personas que se inyectan drogas siguen registrando tasas de diagnóstico más altas, tasas de supresión viral más bajas y tasas de supervivencia más bajas.
Las personas de color se ven afectadas de forma desproporcionada por el VIH
Los hombres afroamericanos y latinos registraron las tasas de diagnóstico más altas (145 y 89 por cada 100 000), y estas tasas aumentaron con respecto a años anteriores. Las tasas de diagnóstico entre los hombres blancos han disminuido de forma constante desde 2012. Entre las mujeres, las afroamericanas tuvieron una tasa de diagnóstico mucho más alta (35 por cada 100 000) que las mujeres de otras razas.
En general, el 74 % de las personas que viven con el VIH en San Francisco presentaban supresión viral, mientras que las tasas de supresión viral eran más bajas entre los afroamericanos (68 %), las mujeres trans (68 %), las mujeres (66 %), las personas que consumen drogas por vía intravenosa (65 %), los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y que consumen drogas por vía intravenosa (68 %) y las mujeres trans que consumen drogas por vía intravenosa (64 %).
«San Francisco sigue avanzando como nunca antes para acabar con la epidemia del VIH», dijo Joe Hollendoner, director general de San Francisco AIDS Foundation. «Sin embargo, seguimos viendo desigualdades raciales en los resultados sanitarios relacionados con el VIH. Para acabar con la transmisión del VIH y las muertes relacionadas con el sida, el sistema de salud pública tiene que abordar el racismo sistémico que está frenando nuestro progreso.»
«Tenemos que centrarnos más en estas carencias que estamos viendo», dijo Havlir. «Tenemos que escuchar y tenemos que poner en marcha nuevos enfoques innovadores con las herramientas que ya tenemos. Con PrEP. Y con herramientas que están por llegar, como las terapias inyectables de acción prolongada [contra el VIH] que podrían facilitar mucho las cosas a algunos de nuestros grupos de población».
La falta de hogar agrava el riesgo de contraer el VIH y la gravedad de las consecuencias para la salud
Mientras el número de nuevos casos de VIH diagnosticados va bajando año tras año en San Francisco, y el el número de personas sin hogar aumenta, cada vez se diagnostican más casos de VIH entre personas que no tienen acceso a atención médica, apoyo social ni recursos de prevención —sobre todo entre quienes no tienen vivienda—.
En 2018, el 20 % (40) de los nuevos casos de VIH diagnosticados correspondían a personas sin hogar, frente al 10 % (29) de 2015. Había 8.011 personas sin hogar en San Francisco en enero de 2019, según el «Recuento y Encuesta Puntual de Personas sin Hogar de San Francisco de 2019», lo que supone un aumento del 14 % desde 2013.
Las personas sin hogar también tienen muchas menos probabilidades de lograr la supresión viral. Solo el 33 % de las personas sin hogar lograban la supresión viral, frente al 74 % del total de la población.
«Sabemos que muchos aspectos clave para el éxito de las personas que viven con el VIH resultan difíciles si no tienes un lugar donde vivir», dijo Mónica Ghandi, doctora en Medicina y máster en Salud Pública, directora médica de la clínica de VIH del SFGH. «Por ejemplo, concertar y acudir a las citas. Dónde guardar tus medicamentos y cómo mantenerlos a salvo. Practicar sexo seguro y llevar una alimentación saludable. Todos estos obstáculos para tomar la medicación a diario se multiplican por cien si no tienes un hogar».
«Nuestro enfoque en las desigualdades tiene que centrarse realmente en asegurarnos de llegar a la gente allí donde está», dijo Hyman Scott, doctor en Medicina y máster en Salud Pública, de Bridge HIV en el SFDPH. «No hay poblaciones “difíciles de alcanzar”, solo hay servicios “difíciles de prestar”. Tenemos que replantearnos la forma en que abordamos algunos de estos servicios que ofrecemos».
El VIH y las personas que se inyectan drogas
Las personas que se inyectan drogas representan el 25 % de los nuevos casos de VIH diagnosticados (el 10 % son hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y se inyectan drogas; el 1 % son mujeres trans que se inyectan drogas; y el 14 % son otras personas que se inyectan drogas), una proporción que ha ido aumentando con el paso de los años.
Además de representar una mayor proporción de los diagnósticos de VIH, el consumo de drogas por vía intravenosa se asocia a peores resultados de salud: las personas que se inyectan drogas tienen menos probabilidades de alcanzar la supresión viral y presentan menores tasas de supervivencia a los tres años tras un diagnóstico de sida.
El porcentaje de personas a las que se les diagnostica el VIH y que se inyectan drogas está aumentando de forma constante cada año, mientras que se observan descensos en otros grupos de población, como los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres.
«San Francisco cuenta con un sólido programa de acceso a jeringuillas, que ha mantenido bajas las tasas de transmisión del VIH entre las personas que se inyectan drogas, pero no es suficiente para eliminar la transmisión del VIH entre este colectivo», dijo Laura Thomas, directora de políticas de reducción de daños en San Francisco AIDS Foundation. «La inestabilidad en la vivienda y el desalojo hacen que a las personas que consumen sustancias les resulte difícil hacerlo siempre de forma segura. Por eso es tan importante para nosotros crear espacios de inyección segura en nuestra ciudad».
«A menos que invirtamos en ampliar los servicios de asesoramiento sobre consumo de sustancias y salud mental de fácil acceso, como los que ofrecemos en nuestro Centro de Reducción de Daños y en the Stonewall Project, me preocupa que sigan aumentando las infecciones por VIH, como las que estamos viendo entre las personas que se inyectan drogas», dijo Mike Discepola, máster, director sénior de servicios de salud conductual y the Stonewall Project en San Francisco AIDS Foundation. «No conseguiremos reducir a cero las nuevas infecciones en San Francisco a menos que centremos los servicios en nuestras poblaciones más vulnerables. Esto incluye a quienes se inyectan y consumen drogas, a quienes no tienen hogar o a quienes padecen problemas de salud mental sin tratar».
Una población con VIH que envejece
De las casi 16 000 personas que viven con el VIH en San Francisco, dos tercios (10 691 personas) tienen 50 años o más.
«Sabemos que esta es la generación que no tenía pensado vivir», dijo Vince Crisostomo, director de la red Elizabeth Taylor 50-Plus en San Francisco AIDS Foundation. «No hicieron planes económicos, no se abrieron planes de pensiones 401K. Pero sí que vivieron. Y los proveedores de servicios tienen que pensar en cómo adaptar sus servicios para satisfacer las necesidades de estos supervivientes a largo plazo. ¿Cómo podemos ofrecer servicios culturalmente adecuados a las personas mayores que viven con el VIH?»
«Para acabar con la epidemia, no podemos dejar a nadie atrás», dijo Hollendoner. «Tenemos que lograr este ambicioso objetivo juntos y demostrarle al mundo que se puede hacer».
Guiados por un nuevo plan estratégico de cinco años, San Francisco AIDS Foundation marca el rumbo para mejorar los resultados en materia de salud sexual de las personas de color y otras comunidades prioritarias, establecer puntos de inyección seguros, crear una red integral de servicios de salud y bienestar para personas mayores de 50 años que viven con el VIH, y poner en práctica nuestros valores de justicia racial.