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Cuando se ataca la atención que afirma el género

28 de octubre de 2024

Imagina un gobierno en el que hablar de «sensibilización de género» o «salud reproductiva» se convierta en un tabú, en el que se retiren los fondos a los programas de apoyo a las víctimas de la violencia de género y en el que se deroguen las leyes que protegen la igualdad de género en la educación y en el ámbito laboral. 

De hecho, ni siquiera tienes que imaginarte esta posibilidad, puedes leer sobre ello en el Proyecto 2025.

El «Mandato para el liderazgo», de 900 páginas, describe un plan claro para reorganizar todo el Gobierno federal, agencia por agencia, con el fin de impulsar una agenda retrógrada que daría prioridad a eliminar las expresiones «concienciación de género» y «salud reproductiva» de los documentos oficiales. Porque, Dios nos libre, que reconozcamos la existencia de diferentes géneros o la importancia del acceso a la atención sanitaria reproductiva. 

La atención para la reafirmación de género es médicamente necesaria para las personas que sufren disforia de género. Basta con pensar en las décadas de investigación y en todas las principales asociaciones médicas que lo confirman. Sin embargo, a fecha de agosto de 2024, el 39,4 % de los jóvenes transgénero (de entre 13 y 17 años) vive en los 26 estados que han prohibido la atención sanitaria de reafirmación de género. Algunos estados han planteado prohibir esta atención para las personas transgénero de hasta 26 años. Los proyectos de ley que se están debatiendo en las asambleas legislativas de todo el país dejan claro hasta qué punto algunos responsables políticos están dispuestos a disputarte tu autonomía personal. 

La retórica política tiene consecuencias. Demonizar a las personas transgénero, presentándolas como una amenaza para la seguridad y la privacidad, da rienda suelta a quienes tienen tendencia a la intolerancia, animándoles a actuar según sus prejuicios. Por eso, y como era de esperar, el aumento de la legislación antitransgénero ha coincidido con un incremento de los delitos de odio contra el colectivo LGBTQ+. Casi 1 de cada 5 delitos de odio está motivado ahora por prejuicios contra el colectivo LGBTQ+, y los incidentes antitransgénero han aumentado un un 40 % entre 2021 y 2022. 

La amenaza constante de la discriminación y el estrés de vivir en una sociedad que se niega a reconocer las identidades podrían afectar gravemente a la salud mental de las personas transgénero y no binarias. Las tasas de ansiedad, depresión e incluso suicidio podrían dispararse ante una desigualdad y una invisibilización tan generalizadas. Los jóvenes transgénero, que ya corren un riesgo elevado de sufrir problemas de salud mental, podrían verse especialmente afectados por las restricciones y la discriminación, lo que supondría una carga adicional a la crisis de salud mental que ya existe en nuestra comunidad.

Las consecuencias para el bienestar y la propia vida de las personas transgénero y no binarias podrían ser devastadoras, y para algunas han supuesto la muerte. Más de 350 personas transgénero y de género no binario han sido asesinadas en la última década, y una cuarta parte de estas muertes se han producido en los últimos tres años, de las cuales el 20 % se han registrado en Texas y Florida .

Lo que hemos visto en los últimos años ha sido, en gran medida, una movilización impulsada por el Estado contra las personas LGBTQ, pero con el «Proyecto 2025» como agenda política prevista, es decir, como programa de gobierno, las amenazas a nuestra comunidad no harían más que extenderse al ámbito nacional. El «Proyecto 2025» pretende redoblar sus esfuerzos para impulsar una agenda que socava la salud de nuestras comunidades. 

En cambio, imagínate una sociedad en la que la atención sanitaria para la reafirmación de género se reconozca como la intervención médicamente necesaria y vital que es. Donde a ningún joven se le niegue la atención que necesita para aliviar su angustia y llevar una vida sana y auténtica. Donde todos los estados y el Gobierno federal trabajen activamente para proteger el acceso a esta atención, en lugar de intentar quitársela.

Imagina un mundo en el que las personas transgénero no sean demonizadas ni sean objeto de debate, sino que se las reconozca y respete. Donde nuestras identidades no se utilicen como arma política para sembrar el miedo y la división. Donde nuestra existencia no sea un tema de controversia constante, sino una parte aceptada de la diversidad humana.

De hecho, ni siquiera tienes que imaginarte esta posibilidad, puedes votar a favor de ella el 5 de noviembre de 2024.