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El «mito del gay rico»

9 de junio de 2023

¿Qué tienen en común personajes como Will Truman, de la popular serie «Will & Grace», Arizona Robbins, de «Anatomía de Grey», y Cameron y Mitchell, de «Modern Family»? 

Estos personajes LGBTQ de series de televisión superpopulares han contribuido, en cierto modo, a moldear la percepción que tiene el público en general de la homosexualidad… y todos son blancos y ricos. Y, desde mi punto de vista, no son casos aislados: la inmensa mayoría de los personajes LGBTQ de la tele son una mezcla de ricos, blancos, con estilo y privilegiados (otras fuentes coinciden).  

«Estas representaciones son perjudiciales», dijo Jennifer Dazols, asesora financiera y fiduciaria que trabaja con profesionales LGBT en el Área de la Bahía a través de su empresa Modern Family Finance. «Forma parte de ese mito del gay adinerado. Hace que la gente queer quiera gastar más dinero para parecerse a los otros gays que ven en la tele o que tienen plataformas influyentes y representan a nuestra comunidad». 

Puede que nos apetezca gastar más dinero para sentirnos valorados, sobre todo cuando, como comunidad, históricamente nos han menospreciado. A muchos de nosotros en la comunidad queer nos han dicho que no somos lo bastante buenos, y por eso, aparentemente, vestir a la moda, conducir el coche adecuado y tener la casa o el piso «correctos» podría ser un antídoto. 

«Queremos demostrar que somos personas queer que tenemos éxito y estamos bien integradas. Y todo eso tiene un precio… una deuda enorme», dijo Dazols. 

A pesar de tener un un poder adquisitivo estimado de 1,4 billones de dólares, se han hecho pocos estudios para entender la situación financiera de la comunidad LGBTQ+. Sin embargo, hay algo que está claro: estamos pasando apuros económicos. 

El mero hecho de sobrevivir como persona queer puede resultar inevitablemente caro de por sí. Si nuestras familias nos rechazan o mantenemos relaciones tensas con ellas debido a nuestra identidad, podemos perder nuestras redes de seguridad económica o vernos obligados a labrarnos una vida sin el apoyo del que dependen muchos jóvenes adultos mientras se establecen profesionalmente o viven al día. Además, las personas LGBTQ+ pueden sufrir discriminación a la hora de buscar trabajo y a medida que avanzan en su carrera profesional.  

Al igual que nos cuesta ganarnos la vida, también nos enfrentamos a un coste de vida más alto. Por eso, muchos de nosotros nos hemos mudado de pueblos rurales y más conservadores a centros urbanos, donde podemos vivir en comunidades que nos aceptan y nos acogen, con servicios para la comunidad LGBTQ+, pero pagamos un alto precio por el coste de vida que conlleva vivir en ciudades liberadoras como San Francisco y Los Ángeles.  

Una encuesta reciente realizada a 2.005 estadounidenses LGBTQ+ reveló que dos tercios afirmaban sufrir «un alto nivel de estrés financiero». Las personas LGBTQ+ eran más propensas a tener deudas por préstamos estudiantiles, tarjetas de crédito y préstamos personales que el resto de los estadounidenses en general, y también menos propensas a tener una hipoteca.

Esta inseguridad económica puede provocar estrés, ansiedad y tener consecuencias negativas para nuestra salud. El estrés económico puede llegar a ser tan agobiante que afecta a nuestras relaciones y puede generar tensiones y conflictos. 

Me identifico con todas las razones por las que las personas queer sufren estrés económico que ya se han mencionado. A mí también me pasó que uno de mis padres me amenazó con dejar de mantenerme porque «había elegido llevar un estilo de vida gay». 

Yo también me mudé al Área de la Bahía con la esperanza de que fuera un lugar más tolerante que el Sur. Al darme cuenta de todo esto, a veces me he quedado sin dormir pensando en cómo pagar las facturas con menos ayuda y en una ciudad tan cara. Lo que me reconforta es recordar la historia de las dificultades económicas a las que se han enfrentado las personas queer a lo largo de los años. Aun así, seguimos encontrando resiliencia y fuerza. Es a mi comunidad queer a la que puedo recurrir cuando más lo necesito. 

Si quieres más información, échales un vistazo a los artículos sobre Modern Family Finance que a mí me han resultado útiles. También puedes echar un vistazo a otros asesores financieros queer, como Michael A. Gregg, de Wealth Vision Advisors, y Steve Branton, de Wealthspire Advisors. Pero lo más importante es que nos comprometamos a estar en contacto y a tener conversaciones sinceras sobre la salud financiera. Solo a través de estas conversaciones podremos empezar a entender la realidad de las dificultades que atraviesan tantas personas queer y también cómo podemos apoyarnos mutuamente.