Contacto: Emily Land o Chad Ngo, media@sfaf.org
San Francisco, 9 de julio de 2020 – La Fundación para la Seguridad de San Francisco (San Francisco AIDS Foundation , SFAF) felicita al fiscal general de California, Xavier Becerra, a la Junta de Supervisores de San Francisco y a los investigadores de RTI International por impulsar avances hacia la apertura de espacios de consumo seguro en San Francisco y California. A medida que crece el apoyo a los espacios de consumo seguro en San Francisco, instamos a la Asamblea Legislativa de California a que apruebe el proyecto de ley AB 362, que permitiría a San Francisco y Oakland poner en marcha programas piloto de espacios de consumo seguro que funcionen al amparo de la legislación estatal.
Los espacios de consumo seguro (también llamados centros de inyección segura y programas de prevención de sobredosis) son centros médicos autorizados por la ley donde la gente puede consumir sustancias que ya tiene bajo la supervisión de profesionales sanitarios. Se ponen a disposición de los usuarios material estéril para el consumo de drogas, derivaciones a programas de tratamiento de la adicción, recursos para la prevención de sobredosis y otras herramientas de reducción de daños, con el fin de evitar las sobredosis y la propagación de enfermedades infecciosas. Aunque los espacios de consumo seguro son intervenciones eficaces y basadas en la evidencia que funcionan en Europa, Canadá y otros países del mundo, su funcionamiento en EE. UU. está prohibido por la ley federal.
«Dado que la sobredosis es una de las principales causas de muerte entre las personas que viven con el VIH y que los usuarios de drogas inyectables representan el 25 % de todos los nuevos casos de VIH diagnosticados en San Francisco, seguimos comprometidos a trabajar con nuestros socios del Ayuntamiento y de Sacramento para legalizar los servicios de consumo seguro», dijo Joe Hollendoner, director general de San Francisco AIDS Foundation. «Sabemos que nuestra ciudad no puede alcanzar sus objetivos de cero nuevas transmisiones del VIH y cero muertes sin estos servicios. Ahora que el mundo se reúne virtualmente esta semana para la Conferencia Internacional sobre el Sida, es importante que recordemos que nuestra respuesta debe basarse en la ciencia y las mejores prácticas, no en el estigma ni en la vergüenza».
Datos sobre la eficacia de un espacio subterráneo de consumo seguro que funciona en EE. UU. se publicaron el 8 de julio de 2020 en la revista New England Journal of Medicine por Alex Kral, doctor, Barrot Lambdin, doctor, y Lynn Wenger, máster en Trabajo Social y máster en Salud Pública, de RTI International, y Pete Davidson, doctor, de la Universidad de San Diego, California. Los investigadores aportan datos de seis años de este centro, incluyendo el número de inyecciones, las sobredosis de opiáceos y las muertes por sobredosis. Con más de 10 500 inyecciones, se registraron 33 sobredosis y ninguna muerte por sobredosis en el centro.
«Nuestros resultados sugieren que la puesta en marcha de centros de consumo seguro autorizados en Estados Unidos podría reducir la mortalidad por sobredosis relacionadas con los opioides», afirmaron los autores. «Estos centros autorizados podrían permitir que las personas accedan a otros servicios médicos y sociales, incluido el tratamiento por consumo de sustancias, y facilitarían una evaluación rigurosa de su puesta en marcha y de su efecto a la hora de reducir problemas como el consumo de drogas en la vía pública y el desecho inadecuado de jeringuillas».
El 6 de julio, el fiscal general de California, Xavier Becerra, se sumó a un escrito de amicus curiae multiestatal para apoyar a a Safehouse, una organización sin ánimo de lucro que trabaja para abrir un centro de consumo seguro en Filadelfia, Pensilvania. Además, Becerra expresó su apoyo a la apertura de espacios de consumo seguro en California.
«La epidemia de opiáceos ha devastado comunidades por todo el país. Los centros de inyección segura tienen como objetivo mejorar la salud y la seguridad públicas ofreciendo servicios integrales a las víctimas de la epidemia de opiáceos, al tiempo que reducen las molestias que supone el consumo de drogas en espacios públicos», ha dicho el fiscal general Becerra. «Los centros de inyección segura como Safehouse son una herramienta innovadora para combatir la epidemia de opiáceos y la adicción a las drogas, a la vez que reducen las muertes por sobredosis y la transmisión de enfermedades. California siempre ha sido pionera, y estamos comprometidos a hacer lo que sea necesario para mantener nuestras comunidades sanas y seguras».
El 23 de junio, en San Francisco, la Junta de Supervisores aprobó por unanimidad una ordenanza que modificaría el Código de Salud para autorizar que los centros de consumo seguro funcionen legalmente con un permiso del Departamento de Salud Pública.
El proyecto de ley de la Asamblea de California (AB) 362—que ahora mismo está pendiente en la Asamblea Legislativa estatal— legalizaría programas piloto de centros de consumo seguro en San Francisco y Oakland. Conscientes del increíble impacto positivo que estos centros tendrían en las personas que consumen drogas y en nuestra ciudad, la SFAF se ha sumado como copatrocinadora del proyecto de ley.
«La actual crisis de salud pública provocada por la COVID-19 ha acentuado la necesidad de contar con servicios de consumo supervisado, ya que las muertes por sobredosis han aumentado en San Francisco desde que empezó el confinamiento. El proyecto de ley AB 362 nos permitiría ofrecer servicios que se necesitan urgentemente para que nuestras comunidades sean más seguras y saludables. San Francisco quiere y necesita estos programas. Las organizaciones dedicadas al VIH/sida y a la hepatitis viral, los programas de tratamiento de trastornos por consumo de sustancias, los profesionales sanitarios, los defensores de la salud de los consumidores de drogas y los proveedores de vivienda llevan más de 10 años presionando para que se pongan en marcha estos programas», afirmó Laura Thomas, directora de políticas de reducción de daños de la SFAF.
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