Ir al contenido

Los homosexuales siempre se han protegido unos a otros contra las catástrofes. El cambio climático no es diferente.

4 de abril de 2025

Las comunidades indígenas, el Partido de las Panteras Negras y las iniciativas actuales de ayuda ante la COVID-19 demuestran cómo la gente lleva generaciones practicando la ayuda mutua. Así que, mientras los científicos climáticos predicen que las temporadas de huracanes e incendios forestales serán cada vez más intensas, las redes de ayuda mutua LGBTQ+ de todo el país se están movilizando utilizando los mismos métodos probados y eficaces para proteger a la comunidad queer. 

«Aunque hoy en día parece más cierto que nunca que no podemos confiar solo en el Gobierno federal, los grupos de ayuda mutua siempre han sido fundamentales para atender las necesidades específicas de nuestra comunidad queer», dice Kevin Chadwin Davis, que investiga la relación entre el VIH, la salud pública y el cambio climático. 

Pero más allá de la ayuda mutua, la comunidad queer lleva mucho tiempo centrada en cómo organizarnos para mantenernos a salvo. Durante la crisis del sida, aprendimos a distribuir medicamentos cuando los sistemas sanitarios no nos ayudaban. En épocas de criminalización de las personas LGBTQ, creamos refugios donde podíamos relacionarnos. Ante el rechazo familiar, construimos familias elegidas y forjamos lazos inquebrantables. Las catástrofes climáticas solo suponen aplicar esos mismos métodos de crear redes comunitarias a mayor escala.

En la práctica, esto se traduce en mapas detallados del barrio, el almacenamiento de recursos y sistemas de comunicación que no dependen de la infraestructura tradicional. En Houston, la Montrose Mutual Aid Coalition mantiene una red de estaciones de recarga alimentadas con energía solar en las casas de los vecinos. En las zonas propensas a los incendios de California, la Red Rural Rainbow ha establecido rutas de evacuación que incluyen refugios seguros específicos para personas LGBTQ+ evacuadas. En Florida, el Equipo de Respuesta Rainbow de Tampa Bay mantiene una base de datos actualizada de miembros de la comunidad que necesitan almacenamiento a temperatura controlada para su medicación hormonal durante los cortes de luz.

La respuesta tradicional ante emergencias da por hecho que todo el mundo puede acceder de forma segura a los refugios oficiales. Pero sabemos que eso no es cierto. Las personas trans, sobre todo las personas trans de color, suelen sufrir discriminación o correr peligro en los refugios de emergencia. Las personas mayores LGBTQ+, que suelen vivir solas y estar alejadas de su familia biológica, pueden pasar desapercibidas para los sistemas oficiales de respuesta.

«Estas redes se están expandiendo, pero no es fácil», dice Kevin. La financiación siempre es escasa. La coordinación entre redes de diferentes ciudades aún está en fase de desarrollo. Y está ese delicado equilibrio entre mantener los recursos públicos y proteger la privacidad de los miembros más vulnerables de la comunidad. Por ejemplo, algunas subvenciones no permiten que las organizaciones comunitarias presten servicio a la comunidad de personas que ejercen el trabajo sexual. «Para las personas que ejercen el trabajo sexual, la ayuda mutua puede ser la única ayuda que reciban», subraya Kevin. 

Sin embargo, estos retos no pueden frenar el progreso que se está logrando, porque está claro que cada vez habrá más huracanes, olas de calor y otros desastres que se convertirán en algo habitual. Y cuando ocurran, todo el mundo tiene que saber exactamente quién necesita ayuda y cómo ayudarle. Tenemos que saber qué vecino tiene una furgoneta para las evacuaciones, qué sótano es seguro para alojarse en caso de emergencia, quién tiene medicación de sobra para compartir. Eso no es algo que se pueda averiguar fácilmente en el momento. Es algo que se construye con el tiempo, a través de la comunidad. Empezando ya mismo.

¿La buena noticia? Estas redes se pueden replicar. 

Los pasos clave son los siguientes:

  • Identificar las necesidades y los recursos específicos de tu comunidad
  • Establecer relaciones con los servicios de emergencia locales
  • Crear sistemas de comunicación que funcionen durante los cortes de luz
  • Identificar lugares seguros y vías de evacuación
  • Hacer acopio de productos básicos, como medicamentos
  • Comunicaciones periódicas con la comunidad y actualizaciones

¡Pero esto puede seguir pareciéndote mucho! Reúne a entre 3 y 5 miembros comprometidos de la comunidad y abordad juntos los pasos clave. ¿Te preguntas cómo puedes encontrarlos? Empieza por los espacios en los que ya participas. Los centros comunitarios LGBTQ+, los grupos de lectura queer, los grupos de apoyo locales y las comunidades religiosas inclusivas son auténticas minas de oro. Pero no te limites a aparecer y anunciar tus intenciones: primero, escucha. Asiste a las reuniones, entiende cómo funcionan las cosas, fíjate en quién acude siempre, quién hace preguntas interesantes y quién se queda al final para ayudar a recoger.

Los espectáculos de drag, los eventos del Orgullo y los locales de actuaciones queer no son solo entretenimiento: son ocasiones para hacer contactos. El técnico de sonido, el camarero, el artista que se queda a charlar… Todos ellos son posibles colaboradores que entienden a la perfección lo que significa cuidar de la comunidad.

Enviar mensajes privados funciona, pero sé sincero. No te limites a pedir ayuda. Comparte tu visión y muéstrate vulnerable explicando por qué esto te importa. La gente se compromete con otras personas, no solo con proyectos. Explica lo que estás intentando construir y por qué la ayuda mutua no es caridad, sino supervivencia.

Tus primeras conversaciones no son para reclutar gente, sino para crear vínculos. Prepárate para apoyar a los demás antes de pedirles que apoyen tu proyecto. La ayuda mutua es precisamente eso: mutua. No se trata de encontrar gente que trabaje para ti, sino de encontrar gente con la que construir algo transformador.

Pero quizá lo más bonito de la ayuda mutua es que nos recuerda que ya tenemos lo que más necesitamos: los unos a los otros. Solo tenemos que organizarnos para ello.