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El camino hacia el «poliamor»: aceptar las diferentes formas de expresar el amor

2 de enero de 2024

A lo largo de la historia de la humanidad, el amor se ha celebrado y contemplado, adorado y reprendido. Es una emoción que puede llevarnos a las cimas más altas de la felicidad o hundirnos en los valles más profundos de la desesperación. Tradicionalmente, el amor romántico se ha limitado a una estructura binaria, una relación uno a uno. Pero, ¿y si nuestros corazones tuvieran espacio para más? Y, al mismo tiempo, ¿y si ese espacio también lo llenara a la perfección una sola persona? Este es el viaje para entender el término «policapaz».

Mi camino hacia el descubrimiento del término «policapaz» empezó cuando me di cuenta de que podía sentirme atraída por varias personas a la vez. Darme cuenta de esto parecía contradecir la idea que solía tener de mí misma, la de estar con una sola pareja en una relación monógama. Esto me llevó a preguntarme: ¿Es posible amar de verdad a más de una persona al mismo tiempo? ¿Estoy siendo infiel o injusta? Estas preguntas marcaron el inicio de un viaje de autodescubrimiento, introspección y comprensión.

En mi búsqueda, me topé con el término «poliamor», que se refiere a la capacidad o el deseo de mantener relaciones románticas consensuadas con más de una persona al mismo tiempo. Me sonaba familiar por mis propias experiencias, pero también me di cuenta de que me veía felizmente comprometida con una sola persona. Esto me llevó a darme cuenta de que ni el poliamor ni la monogamia describían del todo mi identidad, sino que soy «policapaz».

Ser «policapaz» significa tener la capacidad de sentirte a gusto tanto en relaciones monógamas como poliamorosas. Se trata de reconocer tu capacidad para participar en diferentes estructuras de relación y entender que el amor, en esencia, no es un recurso limitado, sino una posibilidad que se expande sin límites.

Sin embargo, es fundamental mencionar que esta revelación no resta importancia a mi forma inicial de verme a mí misma como una monógama pura. La monogamia tiene su propia belleza y fuerza únicas. Además, permite establecer vínculos profundos, una historia compartida y un conocimiento íntimo de la otra persona que solo puede surgir tras años de compromiso emocional exclusivo. Es un testimonio de la capacidad humana para entregarse por completo a otra persona, para construir una vida juntos y para seguir eligiéndonos el uno al otro, día tras día.

Ser «policapaz» simplemente significa reconocer que el amor no es igual para todo el mundo.

El amor es tan diverso y polifacético como la propia humanidad. Dependiendo de la persona adecuada y de las circunstancias únicas de cada relación, me imagino teniendo una relación poliamorosa o monógama. Para algunos, el amor se manifiesta como un vínculo profundo y exclusivo con una sola persona. Para otros, florece en forma de conexiones con varias personas a la vez. Y para quienes son «policapaces», puede ser cualquiera de las dos cosas, dependiendo de en qué punto del camino se encuentren y con quién elijan recorrerlo.

Sin embargo, una diferencia importante entre estas experiencias es que el poliamor, cuando se practica con intención y cuidado, a menudo puede suponer más esfuerzo del que uno podría suponer al principio. Fíjate, por ejemplo, en el tema de los celos. Es un tema que sale a relucir con frecuencia y sobre el que yo mismo he pasado mucho tiempo reflexionando; cada vez me ha exigido un esfuerzo emocional para abordarlo, procesarlo y comunicarlo con mis parejas.

Tengo que recordar que sentir celos no me convierte en una mala persona, ni significa que no esté a la altura de la poliamor. Es una emoción habitual que mucha gente experimenta. Lo importante es cómo se gestiona. Con empatía, paciencia y una comunicación abierta, es posible lidiar con los celos sin dejar de mantener relaciones sanas y satisfactorias.

He aprendido que el primer paso para lidiar con los celos es hablar abiertamente sobre ellos. Es fundamental crear un espacio seguro donde todas las personas que forman parte de la relación puedan expresar sus sentimientos sin reservas. Al hablar de los celos, las parejas pueden trabajar juntas para entender sus causas y encontrar formas de aliviarlos. A menudo, los celos surgen de sentimientos de inseguridad o del miedo a que te sustituyan. Las muestras constantes de amor, compromiso y respeto pueden ayudar mucho a calmar esos miedos.

Recorrer este camino requiere una comunicación abierta, saber gestionar los celos y establecer límites. Y cuando alguien se adentra en el poliamor sin el cuidado y la atención que se necesitan, también he visto el conflicto que suele surgir. Requiere estar dispuesto a desafiar las normas sociales y aceptar un estilo de vida que a menudo se malinterpreta. Pero, sobre todo, hay que respetar tus propios sentimientos y vivir con autenticidad. A cambio, me he dado cuenta de que soy totalmente capaz de adaptarme a diferentes estructuras de relación para satisfacer mis necesidades y las de mi pareja.

El amor no consiste en encajar en un molde, sino en liberarnos de él. Se trata de explorar, comprender y celebrar nuestra capacidad de amar, en todas sus formas hermosas, complejas y diversas. Da igual si elegimos la monogamia, el poliamor o algo intermedio: es esta capacidad de amar lo que nos une a todos.