El uso de mascarillas, el distanciamiento social, la cuarentena, las vacunas y las donaciones de sangre. ¿Te has parado a pensar en el papel que desempeñan las donaciones de sangre para sacarnos de la pandemia de la COVID-19?
El plasma procedente de las donaciones de sangre es esencial para desarrollar terapias con plasma de convalecientes que previenen de forma eficaz la enfermedad grave y la muerte en pacientes con COVID-19. También es un recurso fundamental, que no se puede fabricar y para el que no hay alternativa, y del que hay escasez. El aumento repentino de casos de la variante Ómicron del SARS-CoV-2 ha agotado las reservas de sangre en los hospitales y los bancos de sangre.
Los hombres gais y bisexuales, así como otros hombres queer, pueden formar parte de la solución, aunque, tal y como están las cosas ahora, hay normas y políticas obsoletas que impiden que muchas personas perfectamente sanas donen sangre. Ahora, estas políticas están siendo objeto de un nuevo escrutinio.
Solicitud inmediata para que se elimine el periodo de exclusión para la donación de sangre
Esta misma semana, el comisionado de Seguros de California, Ricardo Lara, junto con cuatro organizaciones LGBTQ+ de California, han pedido al secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., Xavier Becerra, y a la comisionada en funciones de la FDA, la Dra. Janet Woodcock, que eliminen de forma inmediata y permanente todo el periodo de exclusión para la donación de sangre de los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres.
Quizá ya sepas que, en los primeros tiempos de la epidemia del sida, la FDA de EE. UU. anunció una prohibición de por vida para donar sangre a los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Sin más, sin excepciones. A partir de 1983, cualquier hombre que hubiera tenido relaciones sexuales con hombres después de 1977 ya no podía contribuir al suministro de sangre de nuestro país, que salva vidas.
Si avanzamos hasta hoy, ya podemos detectar tanto los anticuerpos como los antígenos del VIH en muestras de sangre. Podemos hacer preguntas de cribado específicas que permitan evaluar el riesgo de infección por el VIH de cada persona. Tenemos a nuestra disposición herramientas de prevención del VIH muy eficaces, como el tratamiento como prevención («indetectable = no transmisible»), las pruebas periódicas del VIH y PrEP. Ya no es aceptable que sigamos aceptando la prohibición de la FDA establecida en 1983.
De hecho, la FDA sí que suavizó las restricciones en noviembre de 2014, limitándose a añadir que los hombres gais, bisexuales y queer podrían ser aptos para donar sangre tras haber mantenido abstinencia sexual durante un año antes de la donación. Con razón, muchos grupos de defensa de los derechos Lsostenían que la nueva norma era poco realista y no iba lo suficientemente lejos. No fue hasta hace poco, impulsada por la disminución de las reservas debido a la pandemia de COVID-19, cuando la FDA acortó el periodo de espera a tres meses.
Ahora, el comisionado Lara está instando a la FDA y al Departamento de Salud y Servicios Humanos a que antepongan la ciencia al estigma y deroguen por completo el periodo de exclusión de tres meses y cualquier prohibición de donar sangre para los hombres gais, bisexuales y queer.
«Se trata de unas directrices obsoletas y discriminatorias basadas en prejuicios y estigmas —y no en la salud pública— que están contribuyendo a la crisis nacional actual en materia de donación de sangre», decía la carta. «Ahora es más importante que nunca eliminar el periodo de exclusión discriminatorio para la donación de sangre».
El comisario Lara siguió diciendo que, según un estudio del Instituto Williams de la Facultad de Derecho de la UCLA revelaban que levantar la prohibición de donar sangre a los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres permitiría que 360 600 hombres más pudieran donar, lo que supondría 615 300 pintas de sangre más al año.
«Al principio de la pandemia de COVID-19, no me dejaron donar plasma por ser queer», dijo Russell Roybal, director de desarrollo de San Francisco AIDS Foundation. «Como persona que se contagió de COVID-19 en una de las primeras oleadas, sabía que donar mi plasma podría haber ayudado a los investigadores que acababan de empezar a estudiar vacunas y tratamientos, pero me excluyeron del proceso porque exigía un periodo de exclusión de 12 meses para los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Incluso con el periodo de exclusión reducido a tres meses, sigue transmitiendo el mensaje de que nuestra sangre es peligrosa y no vale nada, lo que solo sirve para fomentar el estigma y la vergüenza. Tenemos que acabar con esta prohibición ya».
Sobre el estudio ADVANCE
También hay un nuevo estudio de investigación financiado por la FDA, que ahora está reclutando participantes, y que podría ayudarnos a adaptarnos a los conocimientos científicos actuales.
El estudio ADVANCE (Evaluación de la variabilidad de los donantes y nuevos conceptos en materia de elegibilidad) fue puesto en marcha en 2020 por la Cruz Roja Americana, Vitalant y OneBlood, que juntas representan alrededor del 60 % del suministro de sangre del país. El estudio analizará cómo se podrían revisar, si es que se revisan, los criterios actuales de elegibilidad para la donación de sangre en el caso de los hombres gais y bisexuales.
ADVANCE se propone averiguar si se podría aplicar una política diferente para los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Los voluntarios responderán a preguntas sobre sus hábitos sexuales y donarán una pequeña muestra de sangre. En lugar de tachar a todos los hombres gais y bisexuales de «peligrosos» con una política de exclusión temporal, ADVANCE podría ayudar a la FDA a determinar si se podría utilizar un cuestionario sobre los antecedentes que evalúe el comportamiento, en lugar de la identidad.
Es una pena que las deficiencias en el suministro de donaciones de sangre de nuestro país se hayan hecho cada vez más evidentes durante el último repunte de la variante Ómicron, porque los cambios en la prohibición de la FDA realmente podrían y deberían haberse estudiado hace muchos años. Aunque me alegra ver que se está avanzando, no debería haber hecho falta una pandemia mundial para llegar a este punto.
¿Te apetece participar?
ADVANCE está buscando activamente a hombres gais y bisexuales que vivan en una de las ocho ciudades en las que se lleva a cabo el estudio: el área de la bahía de San Francisco, el área metropolitana de Los Ángeles, Atlanta, Memphis, Washington D. C., Nueva Orleans y Baton Rouge, y Miami. Los participantes deben tener entre 18 y 39 años, y recibirán una compensación por su tiempo. Para más información, visita https://advancestudy.org/.