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Más allá de los triunfos: el duelo ambiguo en la comunidad LGBTQIA+ negra tal y como se retrata en «Rustin»

19 de diciembre de 2023

La película «Rustin», de Netflix, narra la evolución de Bayard Rustin desde su etapa como ferviente activista por los derechos civiles hasta convertirse en un símbolo de esperanza y resiliencia en la lucha por la igualdad. Sin embargo, al retratar su inspirador recorrido, la película no profundiza lo suficiente en una emoción que está profundamente entretejida en mi experiencia como persona negra LGBTQIA+, al igual que en la de muchas otras personas: el duelo ambiguo.

El duelo ambiguo es diferente del duelo que solemos asociar con la pérdida de una vida física. Aunque lloro por mis antepasados negros que han fallecido en proporciones desproporcionadas a causa de la crisis del VIH/sida, por aquellos que se han quitado la vida porque vivimos en un mundo que no les hacía un hueco, y por aquellos que fueron asesinados a manos de una policía brutal, también lloro por los sucesos que no terminan con una lápida.

Lamento quién podría haber sido si hubiera nacido y crecido en un lugar que celebrara toda mi identidad negra y queer. Lamento el dolor que supone sentirme aislado o excluido de ciertos espacios, tanto dentro de la comunidad negra por la homofobia como dentro de la comunidad queer por el racismo. Lamento que haya lugares a los que quizá evite viajar, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, debido a los casos documentados de violencia contra las personas queer. Me entristecen las oportunidades a las que no he podido acceder por culpa de la discriminación o los prejuicios, como el ascenso profesional, la vivienda o la asistencia sanitaria. Y me entristece, de antemano, todas las veces que sé que tendré que explicar a la gente en el futuro por qué debería existir y por qué merezco los mismos derechos.

Esta forma de duelo no está relacionada con una pérdida concreta o reconocida, sino más bien con pérdidas intangibles que la sociedad suele pasar por alto —y que, curiosamente, también pasa por alto la película «Rustin»—. Esta forma de duelo forma parte integral de la experiencia de las personas negras LGBTQIA+, sobre todo cuanto más visible es alguien con su identidad, como le pasaba a Bayard Rustin.

Al reflexionar sobre el recorrido de Rustin, me doy cuenta de que su vida no fue simplemente una sucesión de victorias contra la injusticia social. También fue una historia de resiliencia y supervivencia frente a los repetidos ataques contra su identidad y la causa que defendía. Me imagino que Rustin, como muchos de nosotros en la comunidad negra LGBTQIA+, se enfrentó a la ambivalencia de la resiliencia: la dicotomía entre la demostración externa de fortaleza y la experiencia interna de dolor.

La trama de la película se centra principalmente en los momentos de triunfo de Rustin y, aunque estos son sin duda importantes, no reflejan por completo su experiencia vital. La descripción de la vida de Rustin queda incompleta si no se reconoce el dolor que marcó su trayectoria. Su historia, como la de muchas personas negras LGBTQIA+, estuvo marcada por períodos de lucha y dolor ambiguo, entremezclados con momentos de victoria y resiliencia.

El camino hacia la resiliencia, sobre todo en una sociedad que a menudo no entiende ni acepta las identidades diversas, no es lineal. Es un recorrido sinuoso, lleno de retos y marcado por un gran desgaste emocional. Es a través de esta perspectiva de duelo ambiguo como debemos analizar y entender la resiliencia de personas como Rustin.

Una narrativa más integral no solo celebraría sus triunfos, sino que también profundizaría en el dolor que marcó su trayectoria y la de muchas otras personas de la comunidad negra LGBTQIA+. Al reconocer y comprender este tipo de dolor, podemos fomentar un sentido más profundo de empatía y crear espacios para la sanación y el crecimiento dentro de nuestra comunidad.