La temporada navideña está llena de buen rollo —¡tanto el que se siente como el que se bebe!—. Ahora que se acercan las celebraciones de fin de año, las personas que viven con el VIH —además de las que toman medicación para otras enfermedades— quizá se pregunten cómo afecta el alcohol a su salud y cómo podría interactuar con sus medicamentos. Aquí te voy a señalar algunas cosas a las que debes prestar atención si estás tomando medicación y tienes pensado beber, para que puedas brindar con tus amigos, tu familia y tus seres queridos sin preocupaciones.
Aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses dicen que beben con regularidad, algo que, como sabemos, puede ser beneficioso si se hace con moderación. Los estudios observacionales han señalado beneficios como un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y un mejor funcionamiento cerebral en la vejez. Por otro lado, el consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de padecer enfermedades hepáticas, hipertensión, diabetes, ictus y muchas otras afecciones de salud.
Para la mayoría de la gente, tomar un poco de alcohol suele estar bien, pero beber en exceso puede ser perjudicial. Y definimos el consumo excesivo de alcohol como, en el caso de las mujeres, tomar tres o más bebidas alcohólicas al día, o más de siete a la semana. En el caso de los hombres, beber en exceso significa tomar cuatro o más bebidas alcohólicas al día, o más de 14 a la semana. El consumo compulsivo de alcohol —cuando se toma una gran cantidad de alcohol en poco tiempo— también puede ser perjudicial.
Pero, ¿qué pasa con el alcohol cuando estás tomando medicación? ¿Sigue siendo la moderación la clave?
Esta es una de las preguntas más habituales que les hacen a los farmacéuticos. Y es una pregunta estupenda: siempre es importante saber cómo puede interactuar el alcohol con los medicamentos que estás tomando, ya que muchos de ellos no se llevan bien con el alcohol. El alcohol puede interferir en la forma en que tu cuerpo procesa los medicamentos, alterar su efecto en tu organismo o provocar efectos secundarios o agravarlos.
La buena noticia es que, en realidad, el alcohol no tiene muchos efectos directos sobre cómo tu cuerpo metaboliza los medicamentos contra el VIH, así que beber con moderación suele estar bien si estás tomando antirretrovirales. Dicho esto, hay algunas cosas que debes tener en cuenta si bebes en exceso.
Beber alcohol aumenta la concentración de abacavir (Ziagen, que también forma parte de Trizivir, Epzicom y Combivir) en tu organismo en un 41 % aproximadamente. Este aumento no es lo suficientemente grande como para que tengas que reducir la dosis de abacavir, pero sí significa que tienes más probabilidades de sufrir efectos secundarios relacionados con el abacavir. Por eso, debes estar atento a un aumento de las náuseas o los dolores de cabeza y asegurarte de comunicárselos a tu médico si los sufres.
El consumo excesivo de alcohol junto con inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa inversa y inhibidores de la proteasa puede provocar hepatotoxicidad (inflamación del hígado). El consumo excesivo de alcohol mientras se toma didanosina (Videx) o estavudina (Zerit) también puede provocar o agravar la neuropatía periférica (daño nervioso que causa hormigueo o dolor en las extremidades). Si estás tomando alguno de estos medicamentos, asegúrate de consultar regularmente con tu médico sobre cuánto y con qué frecuencia bebes.
Tomarte un cóctel de vez en cuando mientras tomas antirretrovirales para el VIH no suele suponer ningún problema, pero hay muchos otros medicamentos que pueden resultar perjudiciales si se mezclan con alcohol.
Beber alcohol mientras tomas un medicamento sin receta para la tos, el resfriado o las alergias, como Benadryl, Zyrtec o Robitussin, puede hacer que te sientas más somnoliento, mareado o sedado. La verdad es que no hay una regla fija sobre cuánto tiempo hay que esperar después de tomar uno de estos medicamentos antes de tomarte una copa. Esto se debe a que cada uno de estos medicamentos permanece en el organismo durante un tiempo diferente, y cada persona puede sentir un grado distinto de somnolencia al tomarlos. Lo mejor que puedes hacer en esta situación es pedir consejo a tu farmacéutico de confianza. Él o ella podrá darte recomendaciones personalizadas en función del medicamento que estés tomando, tu peso y tu sexo.
Tomar analgésicos como la oxicodona o el Vicodin, ansiolíticos como el Klonopin y el Ativan, o el relajante muscular Flexeril antes o después de beber puede ser muy peligroso. Estos medicamentos aumentan los efectos depresores del alcohol: ralentizan la respiración, te dan sueño y empeoran el control muscular. Si puedes, evita el alcohol por completo si estás tomando alguno de estos medicamentos.
El paracetamol (Tylenol), un medicamento de venta libre, puede provocar problemas muy graves si se toma de forma incorrecta junto con alcohol. Como se trata de un medicamento tan común (y probablemente uno que la mayoría de la gente tiene en su botiquín), es importante saber en qué situaciones puede suponer un riesgo para la salud.
Tampoco deberías tomar paracetamol (Tylenol) de forma habitual si bebes alcohol con frecuencia. Tanto el alcohol como el paracetamol, por separado, pueden dañar tu hígado si se consumen con frecuencia durante un periodo prolongado. Pero los efectos combinados del paracetamol y el alcohol pueden ser aún peores, tanto para el hígado como para los riñones. Si bebes alcohol con frecuencia, usa otro analgésico de venta libre, como el ibuprofeno, o toma paracetamol con moderación. O bien, si estás tomando paracetamol de forma habitual para el dolor crónico, intenta limitar tu consumo de alcohol a una copa de vez en cuando. Recuerda que, a menos que tu médico te indique lo contrario, no debes tomar más de 3000 mg de paracetamol al día, o 2000 mg si tienes una enfermedad hepática.
Si eres diabético, beber alcohol puede provocar niveles muy bajos de azúcar en sangre hasta seis u ocho horas después. Esto puede sumarse a los efectos hipoglucemiantes de los medicamentos para la diabetes, como la gliburida o la glipizida, lo que te hará sentir mareado, débil, tembloroso y cansado. Beber grandes cantidades de alcohol si eres diabético y tomas estos medicamentos puede hacer que tus niveles de azúcar en sangre bajen drásticamente, lo que puede provocar una afección grave llamada cetoacidosis. Por eso, solo debes beber alcohol con moderación y llevar siempre contigo algo para picar y tu medidor de glucosa.
Muchos medicamentos para la hipertensión, como el metoprolol, el benazepril y la amlodipina, pueden provocarte mareos o somnolencia si bebes alcohol. También existe riesgo de desmayo al combinar el consumo de alcohol con estos medicamentos.
Los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), como la fenilzina, que se recetan para la depresión, no se llevan bien con el alcohol. Si estás tomando un IMAO y bebes alcohol, corres el riesgo de sufrir una crisis hipertensiva, es decir, que la presión arterial suba a niveles peligrosos. Se trata de una afección muy grave que requiere tratamiento médico de urgencia inmediato.
Aunque estos son los medicamentos más comunes que la gente toma y que interactúan con el alcohol, esta lista no es exhaustiva. Así que, si tienes dudas sobre tus medicamentos y cómo se combinan con el alcohol, lo mejor es que consultes con tu médico y tu farmacéutico. Saber de antemano cómo van a interactuar tus medicamentos con el alcohol te ayudará a disfrutar de las fiestas navideñas sin descuidar tu salud.
Referencias seleccionadas
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