Desde hace muchos años, se sabe que la metanfetamina cristalina es un «factor determinante» de la infección por el VIH. A menudo, los investigadores explican que las personas que consumen metanfetamina cristalina pueden tener más relaciones sexuales, y de mayor riesgo, que el resto de la población, y que esa es la razón por la que se relaciona la metanfetamina cristalina con el VIH. Una nueva investigación apunta a una razón biológica.
Una investigación reciente del doctor Peter Anton, junto con los coinvestigadores Steven Shoptaw, doctor en Filosofía, y Pamina Gorbach, máster en Salud Pública y doctora en Salud Pública, y sus colegas de la UCLA, sugiere que la razón biológica que explica la mayor susceptibilidad al VIH en las personas que consumen metanfetamina también podría explicar por qué a las personas que consumen metanfetamina y viven con el VIH les puede resultar más difícil mantener sus niveles virales indetectables.
«Estamos empezando a ver algunos mecanismos directos que, con más investigación, podrían explicar por qué observamos tasas de infección más altas y más dificultades para controlar el VIH en las personas que consumen metanfetamina», dijo Anton. «Este es el comienzo de las investigaciones sobre cómo la metanfetamina cristalina podría afectar a la susceptibilidad y la progresión del VIH, y esperamos que esto dé lugar a intervenciones que puedan mejorar la salud de las personas que deciden consumir metanfetamina».
En el estudio publicado en JAIDS, Anton y sus compañeros compartieron los resultados de un estudio piloto muy pequeño realizado con 24 hombres que tienen relaciones sexuales con hombres: 16 que eran seropositivos y 8 que eran seronegativos. Todos declararon haber consumido metanfetamina cristalina recientemente (lo cual se confirmó con un análisis toxicológico de orina que detectó consumo en los últimos 3 días).
Los investigadores recogieron muestras de sangre y de secreciones rectales de los participantes. En las muestras de sangre y de secreciones rectales, los investigadores midieron marcadores de inflamación (o «citocinas»): interleucina (IL)-1B, interferón-γ, proteína inflamatoria de los macrófagos, activación de las células T de la sangre periférica y otros.
Los investigadores encontraron indicios de inflamación en la mucosa rectal de personas que habían consumido metanfetamina recientemente. Tanto en los hombres seronegativos como en los seropositivos, el consumo de metanfetamina se asoció con un aumento de la producción de citocinas inflamatorias en la mucosa.
«Como la metanfetamina es un estimulante, planteamos la hipótesis de que aumentaría la actividad de algún elemento clave en la vía de infección del VIH», explicó Anton. «Y como el 70 % de las células inmunitarias del cuerpo se encuentran en el tracto gastrointestinal, decidimos buscar indicios de un aumento en la producción de citocinas en esa zona».
Las citoquinas son las que «potencian» la actividad de las células del sistema inmunitario a las que ataca el VIH. Si el consumo de metanfetamina activara la producción de citoquinas en la mucosa rectal, eso significaría que al VIH le resultaría más fácil provocar la infección en caso de exposición.
El aumento de la producción de citoquinas en el intestino también podría explicar por qué a las personas que viven con el VIH y consumen metanfetamina les cuesta más mantener a raya su carga viral. Las citoquinas facilitan la propagación lateral del VIH de una célula a otra, sobre todo en el intestino, donde las células susceptibles al VIH están muy apretadas unas contra otras (a diferencia de la sangre, donde flotan más dispersas).
Se necesitan más investigaciones para verificar y ampliar estos hallazgos, dijo Anton. El objetivo de este estudio no era evitar que la gente consumiera metanfetamina, explicó, sino ayudarles a conocer los efectos que esta droga podría tener en su salud. A largo plazo, señaló, la investigación podría dar lugar a una intervención biomédica que las personas que consumen metanfetamina podrían utilizar, junto con intervenciones conductuales, para mitigar el impacto de la metanfetamina en su riesgo de contraer el VIH y en su salud.
Fuente
Fulcher, J. A. y otros. Informe breve: El consumo reciente de metanfetamina se asocia con un aumento de las citocinas inflamatorias en la mucosa rectal, independientemente del estado serológico respecto al VIH-1. JAIDS, mayo de 2018.