Con el paso de los años, el VIH se ha convertido en una enfermedad crónica que requiere tratamiento de por vida. Ahora, los investigadores están estudiando la eficacia y la aceptabilidad de los medicamentos contra el VIH de acción prolongada que podrían mantener el virus bajo control durante un mes o más. ¿Pueden las terapias de acción prolongada ser una alternativa a la toma diaria? Y, ¿qué opinan las personas que podrían beneficiarse de esta forma de dosificación sobre la posibilidad de no tener que tomar medicamentos orales todos los días?
«El VIH lleva formando parte de mi vida desde hace 33 o 34 años, y la medicación, casi 20», dijo Efrén Solanas, un superviviente de larga duración de la zona de la Bahía. «Llevo tanto tiempo tomando pastillas que esa rutina se ha integrado por completo en mi vida. Vaya donde vaya, me las tomo. Pero no tener que ir a la farmacia a por recetas, preocuparme por los copagos o acordarme de cuándo me las he tomado sería, sin duda, una opción muy atractiva. Sería genial no tener que preocuparme por esas cosas».
Los medicamentos de acción prolongada pueden resultar especialmente útiles para las personas a las que les cuesta seguir la rutina de tomarse una pastilla cada día.
«No es difícil tomar la medicación a diario, pero sí es un rollo», dijo Guillermo Vélez, un vecino de San Francisco que se seroconvirtió en 1995 y empezó a tomar antirretrovirales en 1996. «A veces simplemente se me olvida. Para el quinto día de la semana, a veces pienso: “¿Me tomé la medicación ayer?”. En lugar de volver a tomarme la dosis, simplemente me salto un día».
Durante más de 20 años tomando antirretrovirales, Vélez ha sufrido efectos secundarios horribles, tratamientos complicados y una dosificación poco práctica. «Siempre hay que elegir entre una cosa y otra», dijo. «Estos medicamentos nos hacían la vida imposible, pero nos mantenían con vida. Con el paso de los años, los medicamentos han mejorado. Pensar que un nuevo medicamento sea eficaz y, además, se administre una vez al mes mediante una inyección… eso sería una auténtica comodidad. No tendrías que preocuparte por tener siempre el medicamento a mano ni por llenar esas bandejas de pastillas».
En la conferencia de la IAS de 2019, celebrada en julio, Miranda Murray presentó unos resultados alentadores de un estudio que analizaba la aceptabilidad de una inyección de cabotegravir/rilpivirina de acción prolongada entre las personas que viven con el VIH.
Se asignó al azar a un total de 611 personas para que siguieran tomando la medicación oral diaria contra el VIH o pasaran a las inyecciones mensuales. A los investigadores les interesaban las experiencias de las personas que se pasaron a las inyecciones, y evaluaron aspectos como el dolor de la inyección, la aceptabilidad general del tratamiento y si recomendarían las inyecciones a otras personas que viven con el VIH.
En general, los participantes otorgaron puntuaciones altas de aceptabilidad a las inyecciones de acción prolongada. A lo largo del estudio, las personas que recibieron las inyecciones mensuales registraron una mejora de 13,7 puntos en las puntuaciones de aceptabilidad (desde el inicio hasta la semana 48).
Hubo muy pocos casos de abandono a lo largo del estudio, y solo cuatro personas (de un total de 303) tuvieron reacciones en el lugar de la inyección que les llevaron a abandonar el estudio.
La mayoría de los participantes (el 90 %) dijeron que las reacciones en el lugar de la inyección (por ejemplo, hinchazón) eran «totalmente aceptables» o «muy aceptables». El 86 % de los participantes dijeron que el dolor de las inyecciones era «totalmente aceptable» o «muy aceptable».
En comparación con las personas del estudio que tomaban medicación oral a diario, las que recibían las inyecciones mensuales obtuvieron puntuaciones más positivas en aspectos como la disposición a seguir con el tratamiento, la flexibilidad del mismo, la comodidad y la disposición a recomendarlo.
«Esto indica que el tratamiento de acción prolongada cumple con las expectativas de los participantes y respalda el potencial terapéutico de la administración mensual», dijo Murray.
En abril de 2019, ViiV Healthcare solicitó la autorización de comercialización ante la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA), y la FDA ha fijado una fecha prevista de aprobación el 29 de diciembre de 2019. Si se aprueba, este régimen terapéutico sería el primer tratamiento de acción prolongada contra el VIH para las personas que viven con el VIH.
Fuente:
Murray, M. y sus colegas. Opiniones de los pacientes sobre el tratamiento de larga duración contra el VIH: cabotegravir + rilpivirina como terapia de mantenimiento (resultados de ATLAS a las 48 semanas). IAS, 2019, resumen MOAB0103.