Hay dos avances que han transformado la epidemia del VIH: los potentes medicamentos contra el VIH y la recomendación de que todas las personas que viven con el VIH empiecen a seguir un tratamiento y lo mantengan. Como resultado, las personas que viven con el VIH viven más tiempo, y la esperanza de vida estimada de las personas seropositivas ha aumentado de forma espectacular, al menos en los lugares donde se puede acceder fácilmente a las pruebas, el tratamiento y la atención del VIH.
Un estudio publicado en *Lancet HIV* en 2017 examinó la esperanza de vida de las personas que viven con el VIH mediante el análisis de 18 conjuntos de datos procedentes de cohortes europeas y norteamericanas de personas que viven con el VIH.
Los investigadores examinaron los datos de 88 504 personas que viven con el VIH y que empezaron el tratamiento antirretroviral (TAR) al menos tres años antes de 2012. Analizaron la información sobre los CD4 y la carga viral de los participantes, además de los datos sobre mortalidad, incluida la causa de la muerte.
Esperanza de vida general
En general, la esperanza de vida de las personas que empiezan el tratamiento ha aumentado bastante en la era actual de la terapia antirretroviral. Entre 1996 y 2010, la esperanza de vida de las personas que viven con el VIH aumentó unos 10 años, tanto para los hombres como para las mujeres, en Europa y Norteamérica.
En el caso de una persona de 20 años que empezara el tratamiento antirretroviral (TAR) entre 2008 y 2010, con un recuento de CD4 superior a 350 células/ml un año después de empezar el TAR, se estimó que su esperanza de vida era de 78 años, una cifra cercana a la esperanza de vida de la población general.
Mortalidad durante el primer año de tratamiento contra el VIH
Un total de 2.106 personas fallecieron durante el primer año tras iniciar el tratamiento antirretroviral (el 2 % de los participantes) y 2.302 personas (el 3 %) fallecieron a lo largo de los 15.813 años-persona que abarcó el estudio.
Las personas que empezaron el tratamiento contra el VIH en los últimos años (2008-2010) tenían muchas menos probabilidades de fallecer durante el primer año de tratamiento que las que lo empezaron en años anteriores (1996-2007). Según los autores, es probable que la mayor disponibilidad, con el paso del tiempo, de medicamentos contra el VIH más eficaces y mejor tolerados haya contribuido a esta diferencia. La mortalidad durante el primer año de tratamiento contra el VIH se vio «muy influida» por las personas que empezaron el tratamiento en una fase muy avanzada de su infección por el VIH (que ya presentaban un grave deterioro inmunológico).
Mortalidad durante el segundo y tercer año de tratamiento contra el VIH
Entre 1996 y 2010 se observaron descensos espectaculares en la tasa de mortalidad durante el segundo y tercer año de tratamiento contra el VIH. Estos descensos fueron similares en toda Norteamérica y Europa, en los distintos grupos de edad y en los distintos recuentos de células CD4 al iniciar el tratamiento antirretroviral (TAR). Sin embargo, las personas que se inyectan drogas tenían tasas de mortalidad más altas que el resto de la población.
«Las mejoras en la supervivencia durante el segundo y tercer año de tratamiento antirretroviral probablemente se deban a una mayor supresión viral, a la disminución de las tasas de fracaso viral y al aumento de las opciones terapéuticas», afirmaron los autores. «Es posible que los regímenes más sencillos hayan contribuido a mejorar la adherencia al tratamiento antirretroviral, tanto a corto como a largo plazo».
Comorbilidades y envejecimiento saludable
Dado que los medicamentos actuales contra el VIH son muy eficaces y se toleran bien, las intervenciones destinadas a mejorar la esperanza de vida de las personas que viven con el VIH tendrán que abordar otras afecciones de salud que puedan afectarles en mayor medida o con mayor gravedad.
Mejorar la salud de las personas que envejecen con el VIH es una prioridad fundamental, según afirmaron Harris, Rabkin y El-Sadr en un editorial publicado en la revista *AIDS*. Las personas mayores que viven con el VIH pueden sufrir efectos secundarios más graves de los medicamentos antirretrovirales, un mayor riesgo de padecer enfermedades renales, disminución de la densidad mineral ósea, neuropatía periférica y enfermedades cardiovasculares. Se calcula que, para el año 2020, 6,9 millones de personas que viven con el VIH tendrán más de 50 años.
«El “envejecimiento de la epidemia” plantea cuestiones importantes sobre cómo entender el efecto del envejecimiento en las personas que viven con el VIH, el efecto de la infección por el VIH en el proceso de envejecimiento y los enfoques óptimos para la prevención del VIH entre las personas mayores», afirmaron Harris y sus colegas.
Fuentes
La Colección de Cohortes de Terapia Antirretroviral. Supervivencia de pacientes seropositivos que iniciaron la terapia antirretroviral entre 1996 y 2013: un análisis colaborativo de estudios de cohortes. The Lancet HIV, 2017.
Harris, T. G., Rabkin, M. y El-Sadrr, W. M. «Achieving the fourth 90: healthy aging for people living with HIV». AIDS, 2018 .