Los medicamentos contra el VIH, y quizá también la inflamación provocada por el propio VIH, pueden provocar algunos cambios no deseados en el organismo de las personas que viven con el VIH.
Mucha gente conoce el aspecto de la «atrofia facial», un síntoma de la enfermedad muy común en los primeros tiempos de la epidemia, cuando se creía que los medicamentos tóxicos contra el VIH provocaban que la gente perdiera grasa en las mejillas y otras partes de la cara. O la extraña aparición de una barriga prominente, incluso cuando había una pérdida grave de grasa en otras partes del cuerpo, como las piernas y los brazos. A este tipo de cambios se les llama lipodistrofia.
Puede que mucha gente piense que la lipodistrofia es cosa del pasado. Pero los cambios en la composición corporal y en la distribución de la grasa corporal siguen afectando a muchas personas que viven con el VIH. ¿Qué deberían saber las personas que viven con el VIH sobre la lipodistrofia? El Dr. Steven Grinspoon, profesor de medicina del Hospital General de Massachusetts, habló sobre lo que sabemos acerca de la lipodistrofia en este vídeo del Programa para la Recuperación del Bienestar. Esto es lo que hemos aprendido.
¿Qué es la lipodistrofia?
La lipodistrofia no es una enfermedad concreta: en realidad, es un conjunto de signos y síntomas que pueden aparecer en las personas que viven con el VIH. La lipodistrofia puede incluir la pérdida de grasa subcutánea (por ejemplo, en la cara, los brazos, las piernas y otras partes del cuerpo), la aparición de una «joroba de búfalo» o un aumento de la grasa abdominal. El aumento de grasa abdominal que se observa se encuentra en realidad en lo más profundo de la cavidad abdominal, lo que los médicos llaman «grasa visceral». Las personas que viven con el VIH pueden experimentar uno de estos cambios, ambos o una combinación de ellos.
¿Qué causa la lipodistrofia?
Aún no se sabe exactamente qué causa la lipodistrofia, aunque hay algunas teorías bastante convincentes. La primera es que la lipodistrofia está provocada por la inflamación causada por el VIH. Las personas que viven con el VIH tienen más inflamación en el cuerpo que las personas seronegativas, incluso si reciben un tratamiento antirretroviral eficaz.
Lee más sobre la inflamación relacionada con el VIH y sus causas en este artículo de BETA escrito por la Dra. Joanna Eveland.
La otra teoría es que la lipodistrofia la provocan los medicamentos contra el VIH. No hay consenso sobre cuáles podrían ser los culpables, pero hay algunos que son claramente más sospechosos que otros. Cualquier inhibidor nucleósido de la transcriptasa que fuera tóxico para las mitocondrias, como el d4T, provocaba lipoatrofia. Otros antirretrovirales que se usan poco y que también son sospechosos son el AZT y la didanosina (ddl).
¿Cuál es el problema de la lipodistrofia?
La lipodistrofia puede ser indeseable por razones estéticas, pero también por motivos de salud. La grasa que puedes perder debajo de la piel es, en realidad, un buen lugar para almacenarla: es una fuente de energía «de reserva» que el cuerpo puede utilizar. La grasa visceral que acumulas en el abdomen si tienes lipodistrofia es problemática. La grasa visceral puede causar problemas metabólicos, como colesterol alto, triglicéridos elevados, episodios cardiovasculares y resistencia a la insulina. La grasa visceral se acumula alrededor de los órganos gastrointestinales y del hígado, y es muy difícil de eliminar. Es casi como si se tratara de un órgano adicional que se forma en el cuerpo, y no se puede eliminar con liposucción porque está demasiado cerca de los órganos vitales.
«La pérdida de volumen facial tiene un componente emocional, porque nos obliga a enfrentarnos a nuestra propia vanidad, además de a los efectos físicos muy reales de los medicamentos contra el VIH, que a menudo afectan a personas que no han tenido otras manifestaciones de la enfermedad».
—Mark S. King, autor del blog MyFabulousDisease.com
¿Qué tratamientos hay para la grasa abdominal?
Un medicamento llamado tesamorelina (Egrifta) puede ayudarte a reducir la grasa abdominal o visceral. La tesamorelina es un medicamento que estimula la glándula pituitaria para que aumente la producción y liberación de algo que se llama «hormona del crecimiento». El cuerpo produce de forma natural la hormona del crecimiento, y la mayor parte se produce por la noche. Las personas que viven con el VIH producen menos hormona del crecimiento, sobre todo aquellas que tienen grasa abdominal. Por eso, aumentar los niveles de esta hormona ayuda a las personas que viven con el VIH a reducir su grasa abdominal. La tesamorelina funciona en aproximadamente el 70 % de las personas que la toman.
La tesamorelina es un medicamento que hay que inyectarse en la piel de la zona del abdomen, una vez al día, todos los días (los pacientes se lo administran ellos mismos en casa).
Por lo general, la dieta y el ejercicio no suelen influir de forma significativa en los cambios de la grasa abdominal, pero pueden ayudar si se combinan con la tesamorelina.
¿Qué tratamientos hay para la atrofia facial?
Las personas que pierden grasa en la cara pueden recurrir a los rellenos faciales (Radiesse y Sculptra) para reponer la grasa perdida debido al desgaste facial. Como estos dos rellenos faciales funcionan de forma diferente y tienen duraciones distintas, se pueden usar juntos o por separado. Ambos son soluciones semipermanentes, que te aplica un dermatólogo, y que pueden necesitar tratamientos adicionales cada pocos años.
Lee más sobre cómo se pueden usar los rellenos faciales para tratar la atrofia facial.
¿Estos tratamientos los cubre el seguro?
Muchas compañías de seguros sí cubren los tratamientos para la lipodistrofia, al igual que Medicare y Medicaid. Si tu compañía de seguros no lo hace, la empresa que fabrica Egrifta cuenta con un programa de ayuda al paciente. (Echa un vistazo a http://www.egrifta.com/Patients/EgriftaAssistSupport.aspx para más información.)
¿Sigue siendo la lipodistrofia un problema, incluso para las personas que nunca han tomado medicamentos como el d4T o el AZT?
Puede que haya gente que piense que la lipodistrofia es cosa del pasado. Pero sigue pudiendo afectar a algunas personas, incluso si nunca han tomado algunos de los medicamentos contra el VIH más antiguos y tóxicos, como el AZT o el d4T. Lo importante es recordar que no debes retrasar ni dejar el tratamiento contra el VIH por miedo a cómo pueda cambiar tu cuerpo. Cuanto antes empieces el tratamiento contra el VIH y cuanto más constante seas a la hora de tomar la medicación para mantener baja tu carga viral, mejor será tu salud general y el funcionamiento de tu sistema inmunitario. Sin embargo, hay personas que viven con el VIH y siguen un tratamiento que nunca desarrollan lipodistrofia. Los médicos no pueden predecir quién la desarrollará y quién no. Hay cosas que puedes hacer si te preocupa desarrollar lipodistrofia.
¿Qué deberían saber las personas que aún no han desarrollado lipodistrofia, pero a las que quizá les preocupe?
Si acabas de empezar el tratamiento contra el VIH o te preocupa desarrollar lipodistrofia, mídete la circunferencia de la cintura (o pídele a tu médico que te la mida). Así tendrás un valor de referencia para comparar cualquier cambio que se produzca. Probablemente, tu médico también te hará otras pruebas, como medir tus niveles iniciales de glucosa (azúcar) y lípidos. Estos valores se pueden ir controlando cada seis meses más o menos.
Si notas algún cambio, o si tu médico lo nota, puedes tomar la iniciativa y hablar sobre cambios en la dieta u otras estrategias, como la tesamorelina, para el tratamiento. Es mejor empezar el tratamiento cuanto antes, si puedes, en lugar de esperar a que se convierta en una lipodistrofia más grave.