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Este artículo fue publicado en el verano de 2000 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Erradicación del VIH: Las limitaciones de TARSA

La guerra contra el VIH que se esconde en áreas "santuarios" del cuerpo -- áreas donde el virus puede evadir los efectos inhibidores del tratamiento antiretroviral sumamente activo (TARSA) -- terminó antes de que fuera oficialmente declarada.

por L. Joel Martínez
Traducción de Esteban Ibisch

Este artículo fue publicado inicialmente en inglés en Research Initiative, edición del 5 de diciembre de 1999.

Se había esperado que los fármacos actualmente disponibles consiguieran penetrar en estas reservas corporales, disipando y finalmente erradicando el virus subyacente, pero esta esperanza se derrumbó con el descubrimiento de que incluso fuera de las áreas de reserva, el VIH todavía persiste en un estado latente infeccioso, dentro de linfocitos de memoria CD4 inactivos que sobreviven por un tiempo prolongado y no son inhibidos fácilmente por TARSA.

En otras palabras, aunque el tratamiento eficaz pudiera erradicar el VIH de las reservas corporales, la presencia de las células de memoria latentemente infectadas representa otra reserva viral no afectada por este tratamiento. Esta denominada segunda reserva viral ha aumentado el tiempo del tratamiento para la erradicación potencial de los dos o tres años citados inicialmente a un cálculo menos alentador de 10 a 60 años. Sin dejarse intimidar por tan lamentables noticias, los partidarios de interleucina-2 (IL-2) siguieron sus experimentos con la meta de poder eliminar las reservas a través del uso de la citoquina en combinación con TARSA.

Millones de células aisladas de un pequeño grupo de pacientes en los Institutos Nacionales de la Salud [1] fueron evaluadas para determinar si alguna continuaba infectada latentemente por el VIH. A pesar de la aparente ausencia de VIH o de niveles extremadamente bajos del virus, todos los pacientes experimentaron un rebrote viral al suspender sus regímenes. [2] Este pequeño escombro residual de VIH representa un gran obstáculo en la lucha para apagar el constante fuego viral. Además, los científicos creen que este nivel reducido de replicación podría estar reemplazando las reservas restantes de células infectadas. [3]

Por si esto no fuese suficientemente desalentador, un reciente artículo publicado en Nature Medicine complica la situación aún más, al poner en duda algunos de los principios básicos que subrayan las teorías de erradicación, y lo que es más importante, algunas de las suposiciones sobre lo que ocurre durante la supresión viral por TARSA.

En un artículo titulado "Diseminación continua del VIH durante TARSA" [4] los autores cuestionan el modelo generalmente aceptado de la cinética del VIH bajo tratamiento. Bajo su nuevo modelo, la replicación viral continúa incluso después de la denominada supresión "completa" por TARSA y esta replicación constante no es "insubstancial." Además, esta replicación, de acuerdo con los científicos, no se limita a los "tejidos aislados."

Si esto es cierto, entonces es lógico suponer que TARSA es únicamente un "tratamiento antiretroviral moderadamente activo." La sobreestimación de la potencia de los regímenes actuales de hecho podría ser el último toque en la lápida de la teoría de erradicación, al menos empleando los tratamientos actuales. Más alarmante es la posibilidad de que los niveles continuos indetectados de replicación de VIH acaben dando lugar al desarrollo de resistencia a los fármacos y que con el tiempo el virus supere todos los beneficios del tratamiento de combinación. Actualmente, no hay evidencia de que los niveles bajos de replicación ocasionen resistencia. No obstante, el nuevo modelo propuesto por los autores podría derivar en aplicaciones clínicas que influyan en las opciones de tratamiento para el paciente y en el diseño futuro de fármacos dentro de la industria.


El antiguo modelo Ho

En el modelo de tratamiento cinético propuesto por el Doctor David Ho y otros, el empleo inicial del tratamiento de combinación no conlleva la destrucción directa de VIH sino más bien la protección de nuevas células de la infección. De esta forma, las células que producen el VIH en el momento en que se administra TARSA continúan produciendo el virus y es sólo con la muerte de estas células y su sustitución por nuevas células cuando se observa una reducción en el nivel de VIH (carga viral). Esta reducción ocurre rápidamente, ya que la mayor parte del virus (más del 99%) es producido por células que viven sólo un día o día y medio.

De acuerdo con la teoría, TARSA ocasiona una pronunciada reducción en el nivel VIH (fase I), seguida de una reducción más lenta que refleja la infección en otra reserva de células infectadas, tales como macrofágos y monocitos, que generalmente tienen un período de vida más largo (fase II). Ho postula que bajo tratamiento eficaz y potente, estas células finalmente morirán y serán sustituidas por células no infectadas, con el resultado final de que el VIH terminará siendo erradicado del cuerpo. El descubrimiento de la infección latente de células memoria que viven por un período de tiempo más largo que el segundo grupo de células alejó el potencial de erradicación y creó la posibilidad de un nivel de reducción del VIH aún más lento (Fase III).

A pesar de todo, los científicos han especulado que podría ser posible activar estas células inactivas, acortando sus vidas y acelerando la eliminación de la reserva de infección. Bajo este modelo de tratamiento, la reducción del VIH corporal refleja las semividas de diferentes poblaciones celulares: el linfocito CD4 infectado y productivo, la célula con una vida más larga y la célula de memoria latentemente infectada. Mientras más corta sea la vida de la célula, más rápidamente podrá ser sustituida por una célula no infectada y más rápida será la reducción del nivel del VIH. Del mismo modo, cuanto más larga sea la vida de la célula, más tiempo podrá sobrevivir el VIH. Una vez que se haya eliminado la infección en las tres reservas celulares mencionadas (por muerte natural de las células o por estimulación artificial, como con el uso de IL-2), de acuerdo con Ho el paso siguiente será la erradicación del VIH.

Mientras que el tiempo requerido para la erradicación ha ido creciendo, alejando cada vez más la meta de la realidad, la esperanza de poder descubrir un mecanismo que acelere las dos últimas fases de eliminación del VIH continúa siendo una posibilidad verdadera, aunque remota.


El nuevo modelo de "estallido viral"

El nuevo modelo propuesto en Nature Medicine descarta uno de los principios centrales de la teoría de Ho, ya que sostiene que TARSA no es capaz de detener por completo la infección de nuevas células. Al contrario, el nuevo modelo sostiene que la infección viral de nuevas células continúa incluso después de la introducción del tratamiento y que TARSA únicamente afecta a la amplitud y frecuencia de la infección.

De acuerdo con este nuevo modelo, el VIH es producido durante episodios de reacción inmunológica en estallidos intermitentes localizados dentro del tejido linfático. Al ponerse en contacto con un antígeno, los linfocitos CD4 infectados o células que presentan antígenos (CPC) son activados para la lucha. Es durante este proceso cuando las células activadas producen el VIH en "estallidos", facilitando la infección de otras células activadas y células cercanas que no forman parte de la reacción inmunológica. Al final, la reacción inmunológica disminuye y apaga el estallido de producción viral. De acuerdo con los autores de este modelo, la producción de VIH es local y transitoria, pero continua, ya que los estallidos son múltiples, coincidentes y ocurren en diferentes etapas.

La introducción del tratamiento anti-VIH generalmente ocasiona una rápida reducción del nivel del VIH. Este descenso ocurre en las dos primeras semanas de tratamiento (correspondientes a la fase I) y refleja la fuerte, pero incompleta, supresión de la replicación. El empleo de fármacos antiretrovirales reduce la amplitud de los estallidos virales y disminuye su frecuencia, pero de acuerdo con el modelo, el virus sigue replicándose e infectando nuevas células.

Una segunda fase más lenta de reducción sigue al tiempo que el tratamiento reduce los estallidos virales y como consecuencia la cantidad de células de memoria infectadas. Esta reducción más lenta corresponde a la fase II descrita anteriormente. Los autores anotan que esta segunda y más lenta reducción va atenuándose con el tiempo; en otras palabras, la incidencia de reducción del VIH se torna progresivamente más lenta e incluso puede parar por completo. Cuanto esto ocurre, se establece un nuevo estado constante de reproducción viral que no puede detectarse por medio de los análisis actuales.

¿Cuál es la causa de esta reducción atenuada? Una de las explicaciones es que del mismo modo que los eventos de activación disminuyen con TARSA, la reserva de células de memoria también se reduce. Cuando hay menos eventos que activan la reacción inmunológica, la reserva reducida de células de memoria se emplea a un nivel más bajo. Otros factores que podrían contribuir a la atenuación son el crecimiento progresivo de la proporción de partículas virales resistentes a los fármacos y la distribución no uniforme del efecto antiretroviral en los tejidos linfáticos infectados.

Mientras que algunos científicos consideran que la reproducción residual está dentro del contexto de áreas corporales aisladas como el cerebro, donde la producción viral puede continuar aunque haya sido bloqueada en el resto del cuerpo, este modelo propone que la transmisión viral puede ser esencialmente un evento local (transmisión directa entre células). Los fármacos sólo bloquean la transmisión parcialmente, y la distribución de sus efectos en el tejido puede variar, permitiendo así una replicación viral que varía considerablemente de tejido a tejido.


¿Qué consecuencias se derivan de este nuevo modelo?

Puesto que las células continúan produciendo el VIH incluso después del inicio de TARSA, y dado que el virus es producido en estallidos múltiples que son difíciles de eliminar, los autores del nuevo modelo postulan que alcanzar la erradicación a través del empleo de los fármacos actualmente disponibles sería un "esfuerzo formidable". Afirman que la eficacia de los fármacos actualmente disponibles ha sido sobrestimada y -- más sorprendentemente -- cuestionan que tenga sentido estimular células latentemente infectadas ante la presencia de TARSA. Bajo su modelo, tal estimulación puede dar lugar a la infección de nuevas células.

El Dr. Grossman y otros predicen que el descubrimiento de distintas formas de aumentar la actividad anti-VIH de los linfocitos T citotóxicos (asesinos) o de generar anticuerpos neutralizantes o incluso el desarrollo de fármacos con mayor eficacia, que penetren los tejidos de manera más uniforme, podrían formar parte de la solución al problema de la erradicación.


Preguntas planteadas

Este nuevo modelo de dinámica viral ante TARSA plantea diversas preguntas que merecen investigación. Si TARSA sólo crea un nuevo estado constante de replicación viral que se escapa a los niveles actuales de determinación, ¿cuál sería el verdadero nivel "seguro" constante de replicación que no implique el riesgo de desarrollar resistencia? ¿Menos de 50 copias? ¿20 copias? Además, ¿varía este nivel de persona a persona? El fenómeno aberrante de "desconexión" [5] y la experiencia de pacientes que no progresan clínicamente a pesar de recibir tratamientos subóptimos (por ejemplo, dos análogos nucleósidos) presenta argumentos en favor de la teoría de que un nivel constante de carga viral superior al nivel de detección no pronostica automáticamente la progresión clínica.

En cualquier caso, este modelo favorece el uso de tratamientos con una farmacocinética superior. Fármacos como ABT-378/r, con su elevado nivel mínimo, efavirenz (Sustiva) con su semivida larga y aparente capacidad para penetrar el tejido, y la combinación de indinavir (Crixivan) y ritonavir (Norvir), con su elevada y uniforme distribución, son los candidatos favorables aparentes si este modelo se confirma como el más lógico.

De interés, también, es el uso de interleucina 2 (IL-2) como método de purgar la infección del VIH. El nuevo modelo da a entender que el uso de IL-2 podría ser contraproducente, pero la evidencia práctica parece contradecir tal suposición. Finalmente, el empleo potencial de medicamentos inmunosupresores para disminuir más la amplitud y frecuencia de los estallidos virales parece estar fundamentado en teoría.

Al igual que los estallidos virales descritos en este artículo, es seguro suponer que el nuevo modelo de infección por el VIH en el cuerpo provocará muchos otros "estallidos" de debate sobre la dinámica virológica.

L. Joel Martinez trabaja en el Centro del SIDA en Houston, Texas.


Referencias

1. En inglés denominado "National Institutes of Health" o con las siglas "NIH".

2. Nature Medicine, 5:6,p. 651, 1999.

3. New England Journal of Medicine, p.1614, 1999 y más recientemente en Journal of the American Medical Association, 282;17, p. 1668, 1999.

4. En inglés denominado "Ongoing HIV dissemination during HAART", Nature Medicine 5:10, p. 1099, 1999.

5. "Desconexión" se refiere a aquellos pacientes que nunca llegan a alcanzar niveles incontables de VIH aun tratados con TARSA o que muestran rebrotes virales desde un nivel incontable a un nivel detectable y mantienen el aumento de células CD4.

Revisado el 15 de octobre 2000



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