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Este artículo fue publicado en el verano de 2000 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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beta@sfaf.org

Prevención:
Aprendiendo de los Latinos -- Regulación cultural e individual de la sexualidad

por Bill Snow, Survive AIDS! Writers’ Pool
Traducción y adaptación de Christopher Gortner

Reproducido con el permiso de Ron Baker, PhD,
editor general del sitio de Red: HIVandHepatitis.com

El Doctor Rafael Díaz, del Centro de Estudios de San Francisco para la Prevención del SIDA de la Universidad de California, ha elaborado investigaciones importantes que podrían ilustrar la razón por la que el VIH se está propagando con mayor rapidez entre los hombres gay y bisexuales latinos que entre la comunidad gay general. Basándose en sus estudios, Díaz ha diseñado un modelo cuyas consecuencias afectan no sólo a los latinos, sino también a todos los que afrontamos el riesgo de contraer el VIH.

La mayoría de las investigaciones llevadas a cabo sobre la prevención de la infección por el VIH se centran en la teoría de que cada persona tiene la misma capacidad de controlar sus practicas sexuales y/o uso de drogas intravenosas. De acuerdo con la teoría, si aquellos que experimentan recaídas en su comportamiento reciben bastante asesoría y/o un mensaje correcto sobre cómo protegerse comprenderán sus errores y los corregirán. Los modelos más sofisticados de hoy en día proponen que las personas además pasan por múltiples etapas en su proceso de cambio de comportamiento antes de llegar a un perfecto estado de seguridad.

Pero la tendencia a fiarse de las buenas intenciones de las personas para controlar el comportamiento arriesgado pone un peso tremendo sobre aquellos que intentan elaborar mensajes de prevención y sobre personas en peligro de contraer el VIH. Para estas personas en particular, incluso el fuerte deseo de protegerse del VIH no siempre se transforma en el cumplimiento real y constante de las pautas del sexo con protección.

A través de un estudio llamado Nuestras Voces, Estudio Nacional de Hombres Gay Latinos, el equipo de Díaz trabajó con tres grupos latinos -- mexicanos en California, puertorriquenses en Nueva York, y cubanos en Florida, llevando a cabo encuestas y analizando discusiones en grupo con más de 900 hombres gay y bisexuales latinos. La mayoría de estos hombres (el 75%) eran inmigrantes; el 39% de éstos declaró una estancia en los EE.UU. de 10 años o menos, y un 83% afirmó que usaba sustancialmente su lengua nativa (español) con parejas, amigos, y familiares.

A diferencia de los latinos gay que se asimilan por completo a la cultura estadounidense -- los cuales normalmente son inscritos en estudios de prevención -- esta muestra de la población latina elucidó la perspectiva de hombres homosexuales que además de ser extranjeros y gay también padecen discriminación social y económica.

Y a pesar de que representaban un grupo relativamente joven (el 84% de 24-50 años de edad), con un alto nivel de estudios (el 69% declaró haber asistido a la universidad), sólo el 54% relató haber tenido empleo a tiempo completo en el momento del estudio, con un índice de desempleo del 27%.

Díaz señala que es crucial comprender los contextos que compiten con las intenciones personales en cuanto al sexo con protección. Él propone que todas las personas experimentan una dinámica de tensión entre la regulación cultural e individual de sus prácticas sexuales y que no hemos prestado bastante atención a los procesos y las circunstancias bajo las cuales una persona puede o no llevar a cabo sus intenciones. Díaz cree que las intenciones por sí solas sólo se traducen en un comportamiento sano cuando la persona disfruta de poder y control sobre las consecuencias de su comportamiento o tiene acceso a suficientes recursos para afrontar el resultado de no haber cumplido sus intenciones. Desdichadamente, Díaz nos recuerda, este no es el caso para las poblaciones más afectadas por la propagación del VIH en los EE.UU., es decir, los hombres gay de color, las mujeres, y la juventud.

Al analizar las discusiones en grupo de su estudio, Díaz y su equipo identificaron barreras o factores competitivos que impiden el deseo de los hombres gay y bisexuales latinos de cumplir con las prácticas del sexo con protección. Estos factores pueden resumirse de la siguiente forma: machismo, prejuicios contra los homosexuales (homofobia), relaciones familiares (con parientes o hermanos), silencio sexual, pobreza, y racismo.

Díaz relata que la homofobia y el silencio sexual en la cultura latina (entre familias, en las iglesias y la comunidad) son los obstáculos principales que ciertos hombres gay latinos afrontan al intentar controlar su comportamiento sexual. La interpretación social de que la homosexualidad es algo secreto, prohibido, y avergonzado presenta extremas dificultades para la regulación del comportamiento individual y ocasiona sentimientos profundos pero poco comprendidos. Es como si la liberación homosexual todavía no hubiera alcanzado a este segmento de la población. Es común a estos hombres su incapacidad de explicarse a sí mismos o a otros la razón de su comportamiento sexual arriesgado, e incluso pueden expresarse confuso sobre por qué siguen practicando sexo sin protección a pesar de tener las mejores intenciones de no hacerlo. Pueden simple y genuinamente contestar: "No sé por qué."

Al mismo tiempo, muchos hombres gay latinos sí cumplen con sus intenciones de practicar sexo con protección a pesar de que éstas contradigan las normas culturales. Esta capacidad de poder protegerse del VIH parece estar asociada con lo que Díaz y su equipo llaman "factores de viveza": aceptación por parte de la familia, satisfacción sexual y social, acceso a redes de apoyo político, social y activista, y una perspectiva sana de la homosexualidad desde la niñez.

Estudios de las razones "subjetivas" que los hombres gay emplean al practicar el sexo sin protección no son nuevos. Sin embargo, abundan estudios basados en problemas personales, en contraste con estudios que intentan elucidar el significado de la experiencia subjetiva. A veces incluso este tipo de estudio comete el error del estudio personal al interpretar las explicaciones significativas de sus participantes como momentos de "auto-justificación" en vez de realidades que estas personas afrontan todos los días.

Parece haber una "congruencia" o relación significativa entre dos temas aparentemente opuestos: la realidad de lo que es ser un hombre gay o bisexual latino y los aspectos más difíciles de practicar el sexo con protección. La lealtad a la comunidad latina en todos sus aspectos, y a la vida cotidiana en familia donde la homosexualidad no es un tema de discusión abierta, son factores importantes que pueden obstaculizar el deseo de practicar el sexo con protección. La situación puede de un lado ocasionar negación por parte de la persona afectada, o de otro lado sentimientos de aislamiento y soledad que promueven su impulso a arriesgarse en la intimidad o demostrar su "masculinidad".

Tales problemas complican la capacidad de mantener comportamientos sexuales sanos, a pesar de tener las mejores intenciones, y tienen paralelos en la comunidad afroamericana y otras comunidades donde la incidencia del VIH sigue en aumento. Diaz señala que "aunque se está desarrollando este modelo psicológico-cultural de riesgo en el contexto de un segmento de la población gay y bisexual latina de los EE.UU., puede ser adaptado y empleado para cualquier población o grupo donde haya discrepancias entre intenciones personales y comportamientos actuales."

El modelo de Díaz explica cómo el deterioro de los buenos propósitos se experimenta como comportamiento significativo en su propio contexto y no necesariamente como decisión racional de tomar "riesgos." Díaz está de acuerdo en que aunque sus datos son adecuados para explicar el comportamiento arriesgado que ocurre ante la decisión de mantenerse protegido, su modelo no incluye a las personas que toman riesgos calculados a pesar de reconocer con perfecta lucidez las posibles consecuencias de sus acciones.

Para poder transformarse en un esfuerzo de verdadera colaboración y participación integrada, los programas de prevención del VIH tienen que tomar en cuenta el significado cultural de sus mensajes, en vez de enfatizar deficiencias personales o patología, al tratar de cambiar el comportamiento sexual arriesgado de los hombres gay. Sólo así puede existir una relación de colaboración genuina entre los profesionales del campo de la prevención y las personas en riesgo. "Existe una urgente necesidad," afirma Diaz, "de aprender a valorar las experiencias subjetivas de los hombres gay."

Los profesionales de prevención y los investigadores también pueden beneficiarse enormemente de estudios que evalúen en detalle las ideologías y/o los valores morales culturales que apoyan el denominado comportamiento sexual arriesgado. Además, es vital poder elucidar estas ideologías y teorías implícitas del riesgo para desafiar las teorías existentes de culpabilidad individual y desarrollar modelos de prevención superiores, que respeten la experiencia subjetiva y las creencias culturales de aquellos que corren mayor riesgo de contraer el VIH.

Como se esperaba, el estudio de Díaz no reveló simplemente un listado de "razones" aisladas, sino ideologías bien organizadas e ideologías culturalmente relevantes que los hombres emplean para interpretar, explicar y dar sentido al riesgo de contraer el VIH en sus vidas y las vidas sexuales de sus amigos. Las ideologías presentadas aquí no deben interpretarse como "causas" simples del sexo sin protección; al contrario, son oportunidades que ofrecen perspectivas sociales, con las cuales podamos comprender mejor la experiencia subjetiva de aquellos latinos que experimentan dificultades emocionales y culturales en cuanto al sexo. Son puntos clave para construir un puente de colaboración entre la prevención y las personas en riesgo de esta comunidad tan vulnerable.

Concluye Díaz: "Tenemos que afrontar los aspectos sociales de esta epidemia. Es una catástrofe de salud apoyada por el racismo, la pobreza, la homofobia y la discriminación de género, entre otras causas. La prevención no puede evitar la labor inminente de luchar por la justicia y en contra de la opresión social, puesto que, en último término, estas son las fuentes principales del fatalismo, la impotencia y el riesgo."


Referencias

Rafael M. Diaz. "Cultural Regulation, Self-Regulation and Sexuality" in Framing the Sexual Subject by R. Parker and others. University of California Press, 2000.

Diaz R. and Ayala G. "Love, Passion and Rebellion: Ideologies of HIV Risk Among Latino Gay Men in the USA." En Culture Health & Sexuality 1 (3). 1999.

Revisado el 15 de octobre 2000



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