Clarificar el régimen:
Los médicos deben facilitar a sus pacientes dibujos y nombres de los
fármacos si es necesario, incluyendo instrucciones específicas sobre
cada cuánto se debe tomar cada fármaco, sus requerimientos en cuanto
a las comidas, etc. Los médicos también deben preguntar a sus pacientes
qué medicamentos van a tomar por la mañana y cuáles por la tarde y la
noche, contestando las preguntas que esta discusión genere.
Proveer instrucciones
por escrito: Las instrucciones por escrito pueden ayudar
a los pacientes a recordar la información que recibieron durante su
consulta. Los regímenes anti-VIH son muy complejos, y a menudo abrumadores.
Las personas no siempre recuerdan todas las instrucciones que hayan
recibido verbalmente cuando se sienten abrumadas.
Proporcionar el nombre
de los medicamentos: Los médicos deben asegurarse de que
sus pacientes entienden los diferentes nombres de cada medicamento (nombre
genérico, de marca, etc). Es importante que los médicos usen los mismos
nombres que sus pacientes.
Llamar cuando surgen
preguntas: Tanto los médicos como las farmacias pueden conectarse
a una línea gratuita de teléfono que funcione 24 horas al día, a la
cual los pacientes pueden asistir cuando surgen preguntas sobre sus
medicamentos.
Motivación:
Los médicos y sus pacientes pueden delinear juntos todas las razones
positivas para tomar los medicamentos y también elucidar lo que significa
para el paciente el tener control sobre su enfermedad.
Educación:
Los pacientes pueden aprender sobre el VIH y cómo se desarrolla la resistencia,
además de por qué es tan importante cumplir con el tratamiento. Los
médicos y las farmacias pueden proveer materiales educativos para las
personas VIH positivas sobre estos temas.
Controlar la carga viral
y el número CD4: Las pruebas regulares de carga viral y de
linfocitos CD4 pueden ayudar a informar sobre el estado del paciente,
pero no se debe poner demasiado énfasis en los resultados como evidencia
única de la falta de cumplimiento, ya que un paciente puede estar cumpliendo
perfectamente con su tratamiento y experimentar un incremento en su
carga viral.
Incluir la toma de los
medicamentos en la rutina diaria: Los pacientes pueden señalar
actividades diarias que les ayuden a recordar de tomar sus medicamentos
(por ejemplo, programas de televisión, la hora de dormir, el cepillarse
los dientes, la rutina de ejercicio, el sacar a caminar al perro, etc.).
Los pacientes deben planear la toma de los medicamentos preferiblemente
antes, en vez de después, de la actividad indicadora. Desarrollar un
plan diario: El paciente junto con su médico puede desarrollar un plan
diario que conecte la toma de medicamentos con actividades específicas,
o emplear un registro personal que indique las dosis de cada medicamento
según la hora del día.
Anticipar interrupciones:
El paciente puede anticipar potenciales interrupciones en la toma de
sus medicamentos antes de que sucedan, como los fines de semana, fiestas,
vacaciones y otros desvíos de su rutina diaria. Entre estas puede encargarse
de preparar comidas especiales por adelantado y tener suplementos extra
de sus medicamentos si viaja.
Planear una rutina para
los medicamentos: Se puede dedicar un tiempo específico a
organizar los medicamentos y dosis para la semana siguiente, empleando
cajas con compartimentos particulares para cada dosis.
Tener suplementos de
los medicamentos: El paciente debe tener suplementos de sus
medicamentos en su casa, el trabajo, y en otros lugares donde pase bastante
tiempo, guardando los medicamentos en lugares donde pueda tomarlos con
regularidad (por ejemplo, en la mesilla de noche cerca del despertador
o junto a la cafetera).
Usar recordatorios:
El paciente puede emplear dispositivos tales como cronómetros, relojes
con alarmas, listas y cajas con compartimentos para los medicamentos
que le ayuden a recordar sus medicamentos y mantener el horario preciso
requerido por el régimen.
Confidencialidad:
El paciente debe colaborar con su médico o trabajador social para descubrir
formas que le permitan tomar sus medicamentos de manera confidencial.
Controlar efectos secundarios:
El paciente debe informar a su médico sobre todos los efectos secundarios
que padezca en cuanto antes. Los medicamentos y otros tratamientos (por
ejemplo, la acupuntura, el empleo de la marijuana medicinal) pueden
emplearse para ayudar a controlar los efectos secundarios indeseables,
como la diarrea, náusea, y la neuropatía periférica. Los médicos también
pueden regular las dosis o sustituir medicamentos si es posible, para
minimizar el desarrollo de efectos secundarios.
Considerar el estrés,
la depresión emocional y el abuso de las drogas y el alcohol:
El estrés, la depresión emocional y el uso de drogas y el alcohol pueden
ejercer un efecto negativo sobre el cumplimiento. Muchas personas VIH
positivas pueden sentirse abrumadas. Los médicos y trabajadores sociales
deben ayudarles a buscar apoyo social o terapia para controlar su estrés
y estado de ánimo. El vivir con el VIH puede ser difícil, y las personas
VIH positivas deben aprovecharse de los programas de apoyo y ayuda disponibles
en su comunidad. El uso del alcohol y las drogas, particularmente de
la cocaína y las anfetaminas, está asociada con el incumplimiento del
régimen. Las personas VIH positivas deben obtener información sobre
este tema para poder beneficiarse por completo de sus tratamientos.
Tener buena comunicación:
La buena comunicación entre los pacientes y sus proveedores de salud
es una estrategia importante para enfatizar el cumplimiento exitoso
del tratamiento. Los pacientes deben mantener buena comunicación con
sus médicos y otros proveedores de salud por esta razón, y los médicos
deben fomentar preguntas, proveer tarjetas con índices para que los
pacientes escriban sus preguntas, y asegurarse de tener personal capacitado
en sus consultas que pueda ayudar a los pacientes a cumplir con sus
tratamientos.
Tener confianza y ser
sinceros: Las personas VIH positivas deben relatar sus problemas
de cumplimiento a sus proveedores de salud. Los médicos pueden crear
un ambiente sin prejuicios en el cual sus pacientes puedan hablar abiertamente
sobre sus problemas de cumplimiento y discutir las posibles soluciones.
Tener apoyo social:
Si es posible, las personas VIH positivas pueden pedir a los miembros
de su familia, amigos y otros tipos de apoyo social como los grupos
que les ayuden a mantener el cumplimiento de sus tratamientos.
Liliana Eagen es activista de tratamientos del Proyecto del
SIDA de Los Angeles.