Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en agosto 1999 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Las pruebas de resistencia genotípica y fenotípicaA

por Greg Szekeres
Traducción y adaptación de Christopher Gortner

Introducción

La eficacia del tratamiento antirretroviral sumamente activo (TARSA) para suprimir el VIH ha revolucionado el control clínico de la enfermedad por VIH. La capacidad del VIH para desarrollar resistencia a los fármacos antirretrovirales, sin embargo, es una causa significativa del fracaso o insuficiencia de TARSA. (Debe señalarse que "fracaso" o "insuficiencia" en este caso puede referirse al rebrote del ARN del VIH a niveles detectables, y no necesariamente a la progresión clínica de la enfermedad). Debido al fenómeno de la resistencia opuesta, en la cual la pérdida de sensibilidad del virus a un fármaco antirretroviral puede conferir resistencia a otros fármacos de su misma clase, el desarrollo de la resistencia a uno o más fármacos de un régimen puede también limitar las opciones terapéuticas futuras.

Por estas razones, los cambios en el tratamiento ocasionados por el rebrote de la carga viral (denominado como insuficiencia) han sido regulados según el historial de uso de antirretrovirales de la persona y los perfiles de resistencia opuesta de los fármacos que haya tomado. El cambiar todos los fármacos en el régimen que sea posible es una meta principal para evitar la resistencia.

Las pruebas de resistencia genotípica y fenotípica tienen el potencial de ayudar a identificar qué fármacos de un régimen están fracasando y ayudar en la selección de nuevos fármacos. Se puede argumentar que tales pruebas pueden mejorar el cuidado clínico a través de un control más preciso de los antirretrovirales, y que las decisiones sobre tratamientos se tomarán con el apoyo de datos clínicos específicos. A pesar de esto, el papel de la prueba de la resistencia en el cuidado estándar de la enfermedad VIH permanece incierto. Este artículo examina los mecanismos del desarrollo de la resistencia farmacéutica, define las pruebas genotípicas y fenotípicas y presenta unas ideas sobre el mejor modo de emplear la prueba de resistencia en el cuidado clínico.

Los mecanismos de la resistencia

El VIH es un virus basado en el ARN capaz de desarrollar rápidas mutaciones. En contraste con los virus basados en ADN y otros organismos, el VIH carece de la capacidad de evaluar y corregir las mutaciones genéticas que pueden ocurrir durante su reproducción. Durante la enfermedad por VIH crónica, el virus puede generar diez billones de nuevas partículas virales por día; dado que un nucleótido (una molécula ARN, o materia de construcción) tiende a producir aproximadamente una mutación durante cada ciclo de reproducción, es fácil ver cómo la variación genética del VIH ocurre con facilidad. En un solo día, pueden desarrollarse todas las mutaciones potenciales que determinan la resistencia a un fármaco. Esto es significante porque tanto los inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa inversa (INNTRI) actualmente aprobados como el análogo nucleósido 3TC (lamivudina, Epivir) requieren una sola mutación para que el virus desarrolle la resistencia de alto grado a ellos. Este hecho explica por qué la resistencia a estos fármacos puede desarrollarse tan rápidamente y enfatiza la necesidad de emplear estos fármacos únicamente en el contexto de un régimen de combinación de máxima supresión viral.

Mientras que las mutaciones sencillas son comunes durante el proceso de reproducción del VIH, las mutaciones dobles y triples son mucho menos frecuentes - pero son responsables de la mayoría de los casos de resistencia farmacéutica. Ciertos fármacos, como AZT (zidovudina, Retrovir) y algunos de los inhibidores de proteasa pierden su eficacia sólo ante la presencia de múltiples mutaciones. Las mutaciones múltiples especificas tienden a ser generadas más por la presión selectiva de fármacos y menos por casualidad.

La presión selectiva se refiere a la capacidad de los antirretrovirales de suprimir únicamente las cepas del VIH sensibles a los fármacos tomados. Aquellas cepas que han generado mutaciones y son más resistentes al régimen no son afectadas y quedan libres para continuar el ciclo de vida viral, o sea, para reproducirse. La cepa viral resultante es resistente a uno ó más de los fármacos tomados. Cuando los regímenes de combinación TARSA son de máxima supresión, la teoría es que no es probable que la resistencia se desarrolle con facilidad, ya que se ha bloqueado la reproducción viral requerida para generar nuevas partículas virales resistentes. En la práctica, varios factores pueden ocasionar una supresión inadecuada del VIH: el empleo anterior de muchos antirretrovirales, bajas concentraciones de los fármacos en la sangre debido a la falta de cumplimiento y/o problemas con la absorción o metabolismo. Ante la presencia de exposición mínima a los fármacos, estas situaciones pueden ocasionar el desarrollo de resistencia.

Las personas que han tomado diversos fármacos anti-VIH y no han experimentado supresión viral, en particular aquellas que quizás hayan tomado el monotratamiento consecutivo, pueden haber desarrollado resistencia a muchos, si no a todos, los tratamientos actualmente disponibles. Para estas personas, la elaboración de un régimen eficaz puede ser un desafío.

Al margen de que una persona haya tomado muchos tratamientos o esté empezando a tomar un régimen por primera vez, el cumplimiento es crítico. Hoy en día, las personas VIH positivas y sus médicos se están dando cada vez más cuenta de las dificultades de cumplir con los regímenes anti-VIH complejos. Cuando el cumplimiento es "menos de 100%" y se olvida tomar dosis o no se toman de acuerdo con las restricciones alimenticias, las concentraciones sanguíneas de los fármacos pueden descender por debajo del nivel requerido para suprimir el virus. Cuando las concentraciones medicamentosas son menores que las terapéuticas, la reproducción viral puede llevar al desarrollo de resistencia a esos fármacos.

Aunque la falta de cumplimiento es una causa segura del rebrote de la carga viral durante el tratamiento, también hay que considerar otros factores. Estos pueden incluir problemas con la absorción del fármaco, común en personas con desórdenes o complicaciones gastrointestinales, o la eliminación prematura del fármaco, la cual puede también influir en la concentración sanguínea de los antirretrovirales. La detección y corrección de estos problemas pueden ayudar a que los fármacos cumplan con la meta de suprimir el virus antes de que la resistencia tenga oportunidad de desarrollarse.

Aunque la presión selectiva y los problemas ya mencionados asociados con el mantenimiento de la máxima supresión viral son responsables en parte del incremento de la resistencia farmacológica, para comprender la recurrencia de resistencia al nivel molecular es preciso hacer un análisis del código genético del VIH. La secuencia nucleótida de un gen es responsable de imprimir códigos en varios aminoácidos que funcionan como material de construcción de polipéptidos específicos que caracterizan la estructura y función de un organismo.

Un codón es la región específica del ARN en tres nucleótidos contiguos que implementa el código para un aminoácido en particular. Durante la reproducción viral, los cambios en los nucleótidos (conocidos como mutaciones) pueden desarrollarse en codones específicos, produciendo un aminoácido diferente al que normalmente se localiza en ese área. Un ejemplo de este proceso es la mutación D30N asociada con la resistencia a nelfinavir (Viracept). El número, en este caso el 30, indica la localización de la mutación: codón 30. La primera letra representa al aminoácido normalmente localizado en este codón; la segunda letra representa al aminoácido que ha sido producido como resultado de esta mutación. En la mutación D30N, el ácido aspártico ("D') ha sido reemplazado por ácido asparagínico ("N') en el codón 30.

Cuando ocurre esta clase de reemplazo de aminoácidos, el gen proteasa es transformado, confiriendo un cambio estructural a la enzima producida. Por esta razón, los fármacos que inhiben estas enzimas pueden resultar menos eficaces. Las pruebas de resistencia que cuantifican los cambios genéticos y las actividades enzimáticas resultantes pueden proveer información más precisa sobre el proceso y ayudar a los médicos a desarrollar regímenes antirretrovirales óptimos e individualizados.

Clases de pruebas de resistencia

Hay dos clases principales de pruebas de resistencia: la genotípica y la fenotípica. Genotípica se refiere a una constitución genética, reflejando la secuencia de genes de un organismo individual. Fenotípica es la manifestación funcional de uno o más genotipos. La prueba genotípica determina mutaciones en el código genético del VIH que pueden estar asociadas con la resistencia a fármacos antirretrovirales específicos, mientras que la prueba fenotípica determina la capacidad del VIH para replicarse incluso bajo la supuesta supresión de un fármaco. Cada prueba tiene sus ventajas y desventajas.

Puesto que ambas pruebas tienen sus pros y sus contras, es importante comprender cómo su empleo puede ayudar en las decisiones clínicas. El llegar a ese nivel de comprensión ha sido difícil; muchos médicos no están seguros de la utilidad de las pruebas en cuanto a la toma de decisiones sobre el tratamiento con sus pacientes. Las pruebas además son caras, y por ahora no hay consenso entre la comunidad científica y médica sobre el uso regular de las pruebas en el cuidado rutinario de los pacientes.

La prueba genotípica

Como se ha mencionado, la prueba genotípica determina mutaciones en los genes proteasa o transcriptasa inversa asociadas con la resistencia a uno o más fármacos. Se pueden emplear varias técnicas para cumplir esta meta. Todas las técnicas comienzan con la amplificación de la materia genética del ARN o ADN del VIH en una muestra a través de la tecnología de la reacción de polimerasa encadenada (PCR), amplificando la materia al nivel suficiente para permitir el empleo de la prueba genotípica. Algunas de las pruebas genotípicas determinan con tinta fluorescente las secuencias de nucleótidos, denominando cada nucleótido con un color diferente. Las secuencias son revisadas y analizadas por una persona o una computadora. Otras técnicas, como la prueba Genechip elaborada por Affymetrix, emplean computación para determinar las mutaciones y generan informes sobre los resultados.

Al margen de la prueba genotípica específica empleada, la carga viral de VIH generalmente tiene que ser mayor de 1.000 copias/mL para que la prueba resulte fiable e informativa. Además, sólo se pueden detectar cepas particulares si representan el 20% ó más de la muestra. Si, por ejemplo, la persona desarrolló mutaciones resistentes durante un tratamiento antirretroviral previo, pero estas mutaciones han decaído a concentraciones bajas durante un cambio en el tratamiento, es probable que la prueba no las detecte.

Es posible que la prueba genotípica logre detectar el desarrollo de la resistencia antes que la fenotípica, ya que determina mutaciones genéticas que pueden ocurrir antes del desarrollo de la resistencia fenotípica. La prueba genotípica también resulta más disponible, requiere menos tiempo para proveer resultados (usualmente de unos días a semanas), y es comparativamente más económica, aunque el Hospital General de San Francisco cobra $356 por prueba genotípica y otros hospitales pueden cobrar incluso $800. Puesto que la prueba genotípica no está aprobada por la FDA para el empleo clínico, el precio no es reembolsado por seguros médicos. Además, los resultados de la prueba requieren interpretación experta, porque los informes generados a partir de las mutaciones son complejos.

La prueba fenotípica

La prueba fenotípica comparte algunos rasgos con la genotípica. Igual que la genotípica, la prueba fenotípica requiere una carga viral de al menos 1.000 copias/mL. La fenotípica también puede detectar únicamente esas mutaciones que representan el 20% ó más de la población viral. A pesar de esto, las pruebas presentan diferencias fundamentales. En lugar de determinar mutaciones genéticas que indiquen la probabilidad de resistencia, la prueba fenotípica implica el cultivo del virus de la persona ante la presencia de diversas concentraciones de fármacos antirretrovirales y el resultado es comparado con cepas susceptibles a los fármacos. La prueba fenotípica es parecida a la técnica empleada para determinar la resistencia bacteriana a los antibióticos, que se conoce como prueba de "cultivo y sensibilidad".

Los fenotipos resistentes a los antirretrovirales pueden ser detectados a través de la determinación de la cantidad de fármaco requerida para inhibir la reproducción viral in vitro. Las determinaciones estándar se denominan IC50 y IC90. Estas designaciones se refieren a la concentración inhibitoria del fármaco necesaria para suprimir el VIH en un 50% y un 90%, respectivamente. Por lo común, lo mínimo que puede detectarse es un incremento de cuatro veces en IC50, con respecto a una muestra de laboratorio de una cepa viral salvaje (sin mutación).

Igual que la genotípica, la prueba fenotípica no está aprobada para el empleo clínico, así que su reembolso por parte de un seguro médico es difícil. La prueba fenotípica resulta más cara (generalmente cuesta alrededor de $900) y los resultados pueden tardar incluso seis semanas. Además, sólo se puede determinar la resistencia a un fármaco por cada prueba, y los resultados son generados como resistencia al monotratamiento con ese fármaco, lo cual limita su empleo ya que el estándar hoy en día es el tratamiento con tres o más fármacos anti-VIH.

El papel de la prueba de resistencia en el control clínico

El empleo de las pruebas de resistencia en el cuidado clínico suscita diversas preguntas, entre ellas, ¿Cuándo se deben usar? ¿Cómo deben ser interpretados los resultados? ¿Ayudan las pruebas a mejorar las decisiones sobre el tratamiento? ¿Incrementarán la supervivencia de las personas? ¿Está justificado el gasto de las pruebas por el ahorro de eliminar el uso de fármacos que no resultan eficaces? Aunque que no hay un acuerdo universal sobre las respuestas a estas preguntas, por lo menos existe información disponible para lidiar con ellas.

Cuándo deben usarse las pruebas de resistencia

Las pruebas de resistencia pueden ser útiles en varias circunstancias. Durante la etapa muy temprana de la enfermedad VIH, las pruebas pueden ayudar a determinar la presencia de cepas virales resistentes a los fármacos. Hoy en día, la transmisión del virus resistente es un fenómeno creciente. Si son empleadas a tiempo, las pruebas pueden proveer información que ayude en la selección de un régimen de tratamiento inicial para aquellas personas que hayan sido infectadas por cepas resistentes. Pero tiene que ser a tiempo, porque a medida que la enfermedad progresa, las mutaciones pueden transformarse en minorías, y las pruebas tienen menos probabilidades de detectarlas. Además, es posible que las mutaciones resistentes iniciales no broten de nuevo hasta que se encuentren bajo la presión selectiva del fármaco.

Las pruebas de resistencia también pueden ser útiles para guiar la decisión de cambiar a un nuevo régimen, cuando se haya experimentado rebrote de la carga viral debido a la resistencia farmacéutica. Si la carga viral de una persona está por debajo del límite de detección y se cambia el tratamiento por otras razones, como por efectos secundarios adversos, las pruebas no serán útiles porque es probable que no exista resistencia. Pero si la carga viral es mayor de 1.000 copias/mL y la falta de sensibilidad a los fármacos está presente, el empleo de las pruebas puede sugerir qué fármacos del régimen han perdido eficacia.

En el caso de la prueba genotípica, la información sobre las mutaciones puede proveer claves sobre qué fármacos podrían resultar problemáticos en cuanto a la resistencia, ayudando en la selección de fármacos que no sean de la misma clase o que no tengan tendencia a ocasionar resistencia opuesta. Aunque las pautas actuales del tratamiento anti-VIH apoyan la teoría de cambiar todos los fármacos de un régimen cuando se ha experimentado un rebrote viral significativo, es posible que en ciertas personas la resistencia desarrollada sea a un fármaco en particular. Las pruebas de resistencia podrían permitir el reemplazo del fármaco insuficiente, en vez del régimen completo, preservando así las opciones de tratamiento. En la práctica, sin embargo, la prueba genotípica se emplea principalmente después de padecer el rebrote viral.

La interpretación de los resultados

Las pruebas de resistencia tienen sus limitaciones - las mutaciones genotípicas no siempre se correlacionan con la resistencia fenotípica, y la resistencia fenotípica no se determina en el cuerpo, donde ocurren reacciones múltiples y cambios metabólicos, sino en un cultivo aislado de laboratorio, o in vitro en vez de in vivo. Por esta razón, los resultados de las pruebas de resistencia probablemente proveen su mejor información cuando son interpretados en el contexto del historial antirretroviral, el número CD4, la carga viral, y el estado clínico; o sea, los resultados deben ser interpretados en conjunto con otros factores clínicos. La evaluación del número CD4 y de la carga viral forma la base para determinar el inicio y/o cambio del tratamiento antirretroviral. El hacer decisiones basadas solo en los resultados de las pruebas de resistencia puede ocasionar la suspensión prematura de un régimen eficaz.

La comprensión sobre los resultados de las pruebas y la interpretación de las mismas presentan un desafío, en particular en el caso de la prueba fenotípica, ya que la correlación de mutaciones genéticas con varios fármacos antirretrovirales no es un proceso linear simple. Ciertas mutaciones, como la mutación K103N asociada con la resistencia a los INNTRI, son capaces de ocasionar resistencia de alto grado por sí solas. Otras mutaciones no pueden ocasionar una resistencia elevada por sí solas, pero ocasionan resistencia al acumularse con otras mutaciones. El desarrollo de la resistencia puede ser un proceso complejo; la interpretación de los resultados debe consistir en una evaluación experta que considere tanto los resultados como el historial de tratamiento del paciente y su estado clínico.

Las pruebas de resistencia y las decisiones clínicas

Queda poca duda de que las pruebas genotípicas y fenotípicas proveen información útil. La pregunta es si las personas que se someten a estas pruebas disfrutan de información que les ayude a prolongar sus vidas y mejorar su salud. Recientemente, investigadores que intentaron contestar esta pregunta concluyeron que las pruebas sí tienen un papel importante en el control de la enfermedad VIH.

Durante la conferencia CROI, los investigadores de los Programas de Comunidad Terry Beirn para la Investigación Clínica del SIDA presentaron los resultados de su estudio CPCRA 046. En este estudio de la Prueba de Resistencia Antirretroviral Genotípica (PRAG), 153 participantes que experimentaron un rebrote significativo de la carga viral, a pesar del empleo de regímenes de combinación que incluyeron dos análogos nucleósidos y un inhibidor de proteasa, fueron seleccionados al azar para recibir la prueba genotípica con o sin la interpretación experta. Dicho de otro modo, todos los participantes se sometieron a la prueba genotípica pero no todos los resultados fueron interpretados y explicados por expertos a los participantes para guiar las decisiones sobre el tratamiento (grupo PRAG y grupo no PRAG). Ambos grupos recibieron el estándar de cuidado médico. Los médicos del grupo PRAG pudieron usar los resultados de la prueba junto con los historiales de medicamentos y otra información para hacer decisiones sobre un nuevo régimen. El grupo no PRAG tuvo que hacer la misma decisión basada únicamente en su historial y números de laboratorio (CD4 y la carga viral).

Aunque ambos grupos iniciaron el estudio con cargas virales de un estimado de 28.000 copias/mL, la carga viral en el grupo PRAG se redujo a un promedio de 815 copias/mL mientras que el grupo no PRAG sólo experimentó una reducción a un promedio de 7.950 copias/mL a partir de las 12 semanas. Además, el 51% del grupo PRAG experimentó una carga viral indetectable a partir de las ocho semanas, comparado con el 25% del grupo no PRAG. Los resultados sugieren que, al menos con interpretación experta, el empleo de la prueba genotípica puede mejorar la selección de fármacos apropiados cuando se está cambiando un tratamiento a consecuencia del rebrote viral. Debe señalarse que este estudio no incluyó una sección donde los participantes recibieron consejo experto basado solo en sus números de laboratorio e historiales médicos. La evaluación de esta información junto con el consejo médico podría haber generado resultados parecidos.

En un estudio que evaluó la prueba fenotípica, investigadores del Hospital General de San Francisco (SFGH) inscribieron a personas cuyas cargas virales rebrotaron después de la insuficiencia de un régimen de combinación con indinavir (Crixivan); los participantes recibieron un régimen de salvamento de abacavir (Ziagen), nelfinavir (Viracept) y saquinavir (Fortovase), más un INNTRI. El empleo de la prueba fenotípica reveló que los participantes que eran sensibles a ninguno o solo uno de los nuevos fármacos en el momento de cambiar de régimen experimentaron una reducción en sus cargas virales de solo 0,14 logo copias/mL a partir de los cuatro meses, mientras que las personas cuyos resultados fenotípicos revelaron sensibilidad a dos o tres de los nuevos fármacos experimentaron una reducción en la carga viral de 2,25 logo copias/mL. Estos datos sugieren que el uso de la prueba fenotípica antes de hacer un cambio en el tratamiento puede ayudar en la selección de una combinación de fármacos que resulte tan potente como sea posible para cada persona.

Conclusión

A medida que va progresando la investigación sobre el empleo de las pruebas de resistencia genotípica y fenotípica en el cuidado médico rutinario, los datos disponibles sugieren que la prueba de resistencia tiene un papel en las decisiones sobre el tratamiento. Actualmente, la prueba de resistencia es cara y los resultados, particularmente de la prueba genotípica, presentan un desafío en cuanto a su interpretación. Si los estudios demuestran que la prueba de resistencia incrementa la posibilidad de seleccionar regímenes de máxima eficacia, preservando así las opciones futuras del tratamiento, entonces las pruebas podrían convertirse en una parte importante del control rutinario de la enfermedad VIH. Si, como muchos expertos esperan, la incidencia de la resistencia farmacéutica en las personas que toman TARSA y la transmisión del VIH resistente continúan en aumento, también aumentará la necesidad de contar con pruebas de resistencia que sean útiles, económicas y exhaustivas.

Greg Szekeres es miembro del equipo de investigación del Consorcio de Comunidad del Programa de Salud Positivo en UCSF.

Christopher Gortner es editor de BETA en español.

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Revisado el 28 de diciembre 1999


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