Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en agosto 1999 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Notas Breves de BETA

por Liz Highleyman
Adaptación y traducción de Christopher Gortner

La FDA aprueba la nueva cápsula de Ritonavir (Norvir)

El 30 de junio, los Laboratorios Abbott anunciaron que su cápsula de gelatina suave de la formulación nueva de ritonavir recibió la aprobación de la Administración de Fármacos y Alimentos de los EE.UU. (en inglés FDA). La nueva formulación ha sido analizada para comprobar su estabilidad y requiere refrigeración (entre 36 y 46 grados F) hasta que sea vendida o distribuida directamente a los pacientes. Es preciso conservar el medicamento en la refrigeradora, aunque si se toma en los 30 días después de obtenerlo y se guarda en un área con una temperatura menor de 77 grados F, la refrigeración no es necesaria.

Para aquellas personas que ya están tomando ritonavir, la transición de líquido a la nueva formulación de cápsula no debe resultar un problema. Ritonavir está aprobado para dos dosis diarias y debe ser tomado con comida. No debe tomarse junto con algunos fármacos, tales como los antihistamínicos y ciertos sedantes.

AZT asociado con la progresión rápida infantil

En la edición del 28 de mayo de 1999 de la revista AIDS, Maurizio de Martino y sus colegas, de la Universidad de Florencia en Italia, informaron sobre los resultados de su estudio, el cual señaló que la progresión de la enfermedad VIH resultó más rápida en bebés cuyas madres fueron tratadas con AZT durante el embarazo. El estudio incluyó a 216 niños que resultaron infectados por transmisión vertical (de madre a hijo) entre 1992-1997; 38 de las madres recibieron el monotratamiento con AZT durante su embarazo, mientras que las demás no tomaron fármacos antirretrovirales. Los resultados indican que los hijos de las madres que tomaron AZT experimentaron una incidencia de supervivencia significativamente menor en tres años, en comparación con los hijos de las madres que no tomaron fármacos. Los hijos de las madres tratadas con AZT también manifestaron incidencias más elevadas de compromiso inmunológico severo y de enfermedad clínica.

El VIH persiste a pesar de TARSA

Dos estudios publicados en la edición del 27 de mayo de 1999 del New England Journal of Medicine indican que el VIH permanece en el cuerpo a pesar del empleo de TARSA. Aunque TARSA elimina la mayor parte del virus de la corriente sanguínea, el VIH puede persistir en los linfocitos T CD4 latentes. Los posibles refugios del VIH incluyen el cerebro, los ojos y los testículos, áreas corporales protegidas que los fármacos no pueden alcanzar fácilmente.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad Noreste, demostró que el VIH infecta nuevas células casi a la misma velocidad que los fármacos destruyen las células ya infectadas, incluso en personas que toman TARSA por un tiempo prolongado. De acuerdo con los investigadores, los datos representan "un grave obstáculo para la meta de erradicación [del virus]." Durante el segundo estudio, elaborado por el Centro Aaron Diamond en Nueva York, se detectaron índices genéticos que señalan la presencia de VIH capaz de reproducirse en dos de ocho participantes que habían presentado cargas virales indetectables durante dos a tres años. Los investigadores calcularon que se requerirían de siete a diez años de TARSA para eliminar por completo el depósito viral, aunque reconocieron que "resultaría difícil mantener el tratamiento por un periodo de tiempo tan largo." En un estudio relacionado con el anterior, publicado en la edición de mayo de 1999 de Nature Medicine, los investigadores P. Finzi y sus colegas analizaron el "promedio de muerte" del VIH inactivo en 34 personas con cargas virales indetectables y estimaron que la erradicación completa del virus podría llevar hasta 60 años.

El VIH rebrota durante los descansos farmacológicos

En mayo de 1999, un estudio patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud (en inglés NIH) reveló que la replicación del VIH rebrota poco después de la suspensión de TARSA. De acuerdo con el estudio, "en algunas semanas, se puede detectar una concentración sustancial de rebrote viral."

Investigadores de un estudio canadiense relacionado con el anterior publicaron en la edición del 28 de mayo de AIDS que la replicación del VIH rebrotó de 6 a 15 días después de la suspensión de TARSA en seis personas. En los 21 días siguientes a la suspensión de TARSA, las cargas virales resultaron ser iguales o mayores que las concentraciones anteriores al inicio del tratamiento.

Estos datos son desalentadores para aquellos que esperaban que el tratamiento intermitente, alternado con "descansos", podría mantener al VIH bajo control a largo plazo, o que tomando un descanso de su régimen aumentaría la capacidad natural del sistema inmunológico para combatir el virus. Sin embargo, se presentaron otros resultados más alentadores en la Universidad de Francfort en Alemania que sugieren que, para algunas personas, los descansos farmacológicos podrían ocasionar la sustitución de cepas resistentes del VIH por cepas más sensibles a los fármacos.

TARSA podría reconstituir el sistema inmunológico

Un informe publicado en la edición de mayo 1999 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences sugiere que TARSA podría ayudar a reconstituir el sistema inmunológico dañado por el VIH. Investigadores de la Universidad de Minnesota concluyeron que "incluso después de haber sido atacado durante años por el VIH, los elementos clave del sistema inmunológico no solo se regeneran, sino que proliferan" cuando la carga viral se reduce gracias al empleo del tratamiento antirretroviral potente. Los investigadores descubrieron que la concentración de células foliculares dentríticas, una clase de célula inmunológica, incrementó en 20 personas con la enfermedad VIH avanzada que estaban tomado TARSA.

El estrés incrementa la velocidad de desarrollo del SIDA

Investigadores reportaron recientemente que la progresión del VIH se ve acelerada por el estrés y la falta de apoyo social. Los investigadores de la Universidad del Sur de Carolina estudiaron a 82 hombres VIH positivos por cinco años y medio. Los hombres con un estrés más elevado o un apoyo menor de lo normal desarrollaron SIDA de dos a tres veces más rápido que los hombres con menos estrés y más apoyo. De acuerdo con los investigadores, el estudio demostró que "por cada incremento en el promedio cumulativo de eventos estresantes - equivalente a un evento de estrés severo o dos eventos moderados - el riesgo de progresar al SIDA se duplica." El estudio fue publicado en la edición de junio de 1999 de Psychosomatic Medicine.

Afecciones ginecológicas comunes en las mujeres VIH positivas

En la edición de abril del American Journal of Obstetrics and Gynecology, investigadores del Centro Médico Maimónides de Nueva York publicaron que las mujeres VIH positivas padecen incidencias más elevadas de afecciones ginecológicas. Estas afecciones incluyen las enfermedades venéreas (ETS) tales como el papilomavirus humano (PVH) y la sífilis; infecciones micóticas como la candidiasis; afecciones menstruales como la amenorrea; y resultados anormales de las pruebas Papanicolau. Alrededor de dos tercios de las mujeres del estudio manifestaron al menos una afección ginecológica, mientras que cerca de un tercio mostró más de una afección. Las incidencias de candidiasis, herpes simple y citomegalovirus (CMV) fueron más elevadas en mujeres con números CD4 reducidos.

Investigadores del Estudio Interagencia de las Mujeres y el VIH (en inglés WIHS) recopilaron datos parecidos. El WIHS incluyó la participación de 2.058 mujeres VIH positivas y 567 mujeres VIH negativas en 23 localidades estadounidenses. Los investigadores descubrieron que las incidencias de todas las ETS, con excepción de la vaginosis bacteriana y la clamidia, fueron más elevadas en las mujeres VIH positivas. También descubrieron que los síntomas de las ETS fueron empeorando a medida que disminuían los números CD4. Ambos equipos de investigación recomiendan que las mujeres VIH positivas reciban exhaustivas evaluaciones médicas con regularidad para detectar las posibles afecciones ginecológicas.

Se recomienda la prueba Papanicolau anal para hombres homosexuales VIH positivos

Investigadores de la UCSF publicaron en la edición del 19 de mayo de 1999 del Journal of the American Medical Association que el empleo de la prueba Papanicolau (Pap) anal puede reducir el riesgo del cáncer en hombres que practiquen el sexo anal receptivo. La prueba Pap ha ayudado a reducir significativamente la incidencia de mortalidad debida al cáncer de cuello del útero en las mujeres, y la nueva investigación sugiere que la prueba también podría ser un método eficaz y económico de detectar tanto los cambios precancerosos como el principio de cáncer anal de las células escamosas (una célula cutánea y las membranas mucosas) en los hombres VIH positivos; el cáncer anal y el de cuello del útero están asociados con la infección por el PVH. De acuerdo con los investigadores, "en contraste con otros cánceres que pueden padecer los hombres VIH positivos, este puede prevenirse." Los investigadores recomiendan evaluaciones anuales que incluyan una prueba Pap para los hombres homo y bisexuales, a fin de poder detectar la enfermedad en su estado inicial de desarrollo, cuando resulta más tratable.

Un comité recomienda la suspensión de los estudios de Remune

En mayo, un Comité para el Control de la Seguridad de Datos recomendó la suspensión de los estudios en fase III de Remune, conocido también como vacuna de Salk, cuando no se detectaron diferencias significativas entre el grupo que recibió Remune y el grupo de placebo. Remune es una vacuna del tratamiento del SIDA diseñada para incrementar la capacidad natural del sistema inmunológico y reducir la enfermedad en las personas VIH positivas. Las compañías Immune Response y Agouron Pharmaceuticals, fabricantes de Remune, sugirieron que la falta de resultados se debió a que muchos participantes habían empezado a tomar TARSA después de inscribirse en el estudio, hecho que oscureció cualquier efecto beneficioso de la vacuna. Puesto que TARSA ha reducido la incidencia de índices finales clínicos como el desarrollo de las EO y la mortalidad, Immune Response y Agouron tienen planes de centrar sus estudios en la evaluación de índices de laboratorio, tales como el número CD4 y la carga viral.

 

Liz Highleyman es escritora médica de San Francisco.
Christopher Gortner es el editor de BETA en español.

Revisado el 27 de diciembre 1999


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