Este artículo fue publicado en agosto de 1998 en el Boletín
de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA
de San Francisco.
INFORME FARMACÉUTICO:
EPO (Procrit) para la anemia
por Leslie Hanna
Traducción y adaptación de Christopher Gortner
Procrit es el nombre de marca de un fármaco genéticamente derivado de la hormona natural
eritropoyetina, la cual estimula a la médula ósea para que produzca linfocitos rojos. La
versión sintética de la hormona es empleada para tratar la anemia severa. El fármaco
también es conocido como EPO o Epoeitina-alfa. Procrit es elaborado por la compañía
Amgen, de California, y distribuido por Ortho Biotech, una compañía farmacéutica
localizada en New Jersey.
Los científicos de Amgen desarrollaron la versión sintética de eritropoyetina en
1983 y denominaron al compuesto "Epoeitina-alfa." En 1989, la Administración de
Alimentos y Fármacos de los EE.UU. (siglas en inglés: FDA) aprobó el uso del fármaco
como tratamiento de la anemia en personas que padecen insuficiencia renal crónica. A la
vez, se iniciaron estudios clínicos sobre el potencial del fármaco para las personas VIH
positivas que padecen anemia. También en 1989, la FDA aprobó el inicio de un programa de
uso compasivo para distribuir Epoietin-alfa gratuitamente a personas con SIDA y anemia
severa relacionada con el uso de AZT. En enero de 1991, la FDA aprobó EPO como
tratamiento de la anemia severa relacionada con la enfermedad VIH.
Hoy en día, EPO está aprobado por la FDA como tratamiento de la anemia ocasionada por
la enfermedad renal crónica, el uso de AZT, y la quimioterapia. El fármaco se emplea
también, aunque sin aprobación oficial, como tratamiento de la anemia causada por otros
fármacos.
La enfermedad VIH en sí puede reducir la cantidad de linfocitos rojos viables
oxigenados que circulan en la sangre; las personas VIH positivas que toman ciertos
fármacos antirretrovirales, especialmente AZT, corren un riesgo elevado de sufrir
reducciones en sus linfocitos rojos, y en consecuencia de desarrollar anemia.
La dosis estándar de EPO es 100 U por Kg. (dosis variable de 50 a 150) 3 veces por
semana, administrado por inyección subcutánea o intravenosa. Las personas VIH positivas
generalmente toman la dosis de 100 U por Kg. 3 veces por semana por un total de 8 semanas,
y son evaluadas cada 4 semanas. En algunos casos, es necesario aumentar la dosis a 300 U
por Kg.
EPO es empleada en las personas VIH positivas para aumentar o mantener el nivel de
linfocitos rojos reflejado en las determinaciones del hematócrito hemoglobina, y para
reducir la necesidad de transfusiones sanguíneas. EPO es para personas que toman AZT en
dosis de 4.200 mg por semana o menos, y para aquellas que tienen un nivel serológico de
la eritropoyetina de 500 mg U por mL o menos. EPO no debe ser empleado para tratar
la anemia relacionada con las deficiencias de hierro o folato o para la hemorragia
gastrointestinal. Además, EPO no está indicado en personas con hipertensión no
controlada, hipersensibilidad comprobada ante productos derivados de células mamarias, o
hipersensibilidad comprobada ante la albúmina humana. Se debe controlar la presión
arterial de las personas que toman EPO, ya que el fármaco puede ocasionar incrementos de
presión.
Por lo general, se les advierte a todas las personas que usan o administran EPO que
tomen las precauciones apropiadas para el empleo de productos parenterales (inyectados)
para evitar el desarrollo de reacciones alérgicas o adversas. Las personas tratadas con
EPO pueden desarrollar salpullidos transitorios, pero no se han reportado reacciones
severas como la anafilaxis u otras alergias adversas. No existen datos de seguridad y
eficacia para personas con afecciones de sangre subyacentes (como, por ejemplo, la anemia
drepanocítica) o ataques epilépticos.
EPO ha sido evaluado a través de 4 estudios clínicos controlados por placebo, con la
participación de alrededor de 300 personas VIH positivas con anemia. Durante los
estudios, EPO resultó capaz de aumentar el hematócrito y reducir o eliminar la necesidad
de transfusiones de sangre en personas VIH positivas con la anemia ocasionada por AZT. Las
personas que tomaron EPO requirieron un 40% menos de sangre en sus transfusiones que
aquellas del grupo de placebo. Además, no se registraron interacciones farmacéuticas
adversas. Los participantes VIH positivos que recibieron EPO lo toleraron bien; las
reacciones adversas más comunes incluyeron fiebre, fatiga, dolor de cabeza, tos y
reacciones cutáneas en el área de administración del fármaco (por ejemplo, dolor),
pero los participantes que recibieron el placebo declararon reacciones parecidas. Cuando
el fármaco es inyectado, su absorción probablemente no se ve afectada por la
consumición de alimentos.
No se ha estudiado EPO en las mujeres embarazadas. La FDA clasificó al fármaco de
Categoría C para el Embarazo, lo cual significa que aunque se han documentado algunos
efectos adversos en los ratones de laboratorio embarazadas que recibieron dosis 5 veces
superiores a la dosis estándar humana, no se han llevado a cabo estudios apropiados entre
la población femenina humana. Por esta razón, se recomienda el empleo de EPO por parte
de las mujeres embarazadas únicamente si el beneficio potencial del fármaco resulta
igual o mayor que el riesgo potencial al feto. En casos aislados, algunas mujeres con la
menopausia que tomaron EPO declararon la reocurrencia de la menstruación. Toda mujer
interesada en tomar EPO debe discutir con su médico el riesgo que el fármaco puede
ocasionar durante el embarazo y la importancia de emplear métodos anticonceptivos antes
de recibir el fármaco.
Tampoco hay datos procedentes de estudios bien controlados sobre el empleo de EPO en
los niños. Una advertencia: la inyección de EPO contiene alcohol bencilo, el cual ha
sido asociado con la mortalidad cuando es administrado a los bebés prematuros.
EPO representa un avance significativo en el tratamiento de la anemia severa. Antes del
desarrollo de EPO recombinante, las personas que padecían anemia severa, incluyendo
aquellas con la enfermedad VIH, eran tratadas con infusiones de sangre, un procedimiento
complejo que incluye el riesgo de infecciones secundarias. Con EPO, el tratamiento
temprano de la anemia moderada o leve es posible, previniendo así tanto el desarrollo de
la anemia severa como la necesidad de recurrir a transfusiones como tratamiento.
Leslie Hanna es editora asistente de BETA en inglés.
Christopher Gortner es editor de BETA en español y Noticias Positivas.