Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en agosto de 1998 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Esteroides anabólicos para el tratamiento del desgaste relacionado con el VIH

por Mark Bowers
Traducción y adaptación de Christopher Gortner

NOTA: Este artículo fue publicado por primera vez en la edición de septiembre de 1996 de BETA en inglés. Debido al interés expresado por varios lectores sobre este tema, reproducimos el artículo en español. Por favor, consulte con un médico experimentado antes de emplear cualquier estrategia descrita en este artículo. El empleo recreativo, sin supervisión médica de los esteroides y otras sustancias anabólicas puede ser dañino para la salud.


Investigadores y médicos clínicos han empezado a reconocer y describir las anormalidades endrocinológicas que desarrollan en las personas VIH positivas. Los hombres VIH positivos, particularmente aquellos con SIDA, tienen más tendencia a desarrollar trastornos hipogonadotrópicos. En más del 50% de estos hombres, los niveles serológicos de la testosterona son menores de lo normal. Se han considerado u implementado varias estrategias para restaurar el nivel de testosterona al índice normal, incluyendo el uso de inyecciones de testosterona y otras sustancias anabólicas.

Los médicos que especializan en el cuidado de la enfermedad VIH han empezado a reconocer las manifestaciones tempranas del desgaste relacionado con el VIH y la correlación entre el desgaste y la pérdida de masa muscular (músculo). Muchos médicos hoy en día intervienen temprano en el curso de la enfermedad VIH para asegurar la conservación de la masa muscular del paciente por el mayor período de tiempo posible. Algunas de las intervenciones más comunes para restaurar o incrementar la masa muscular incluyen el empleo de testosterona y otras sustancias anabólicas. Durante la IX Conferencia sobre el SIDA en Vancouver (7-12 de julio de 1996), varios investigadores sugirieron que el empleo de combinaciones de testosterona y 1 ó más de las sustancias anabólicas disponibles podría ser la intervención más eficaz contra el desgaste del VIH.

Este artículo presenta en breve la historia y biología de los esteroides anabólicos como tratamiento del desgaste del VIH y el hipogonadismo en los EE.UU, el empleo de sustancias anabólicas establecidas y nuevas como tratamiento del hipogonadismo y el desgaste, las consideraciones legales acerca de estos tratamientos polémicos, la investigación clínica actual y su desarrollo, y cómo el ejercicio de resistencia progresiva contribuye al incremento de la masa muscular cuando se realiza en combinación con el empleo de sustancias anabólicas.

Historia

Los esteroides anabólicos son derivados sintéticos de la testosterona. La testosterona en sí es la hormona sexual producida por células especializadas en los testículos de los hombres y en cantidades más pequeñas por la glándula adrenal de ambos géneros. Charles Edourard Brown-Séquard es reconocido como el descubridor de la testosterona y ayudó a fundar el estudio de la endocrinología. En 1889, reportó que había revertido el proceso del envejecimiento a través de inyecciones auto-administradas de líquido derivado de los testículos de perros y conejillos de Indias.

Tres diferentes equipos europeos lograron elaborar el primer derivado auténtico de testosterona en 1935. Tomando en cuenta que los andrógenos (incluyendo la testosterona) pueden aliviar el dolor, incrementar el apetito y favorecer la sensación de bienestar, en los 1940 los investigadores estudiaron la testosterona como tratamiento del hipogonadismo, la impotencia, el cáncer metastático e incluso intentaron cambiar la orientación sexual de los homosexuales (la intervención incrementó el apetito sexual, pero no afectó la preferencia).

Desde los 1940, se empezó a emplear la testosterona y sus derivados sintéticos, ahora conocidos colectivamente como esteroides anabólicos, para estimular el crecimiento e iniciar la adolescencia en niños cuyo desarrollo se consideraba retrasado, para tratar a los sobrevivientes de los campos de concentración y reducir el trauma asociado con las quemaduras, la cirugía y el tratamiento de radiación. Hasta el desarrollo de la eritropoyetina y el perfeccionamiento de los trasplantes de médula ósea, se empleaban los esteroides anabólicos para aumentar la producción de linfocitos en el tratamiento de la anemia.

Las investigaciones sobre la capacidad de la testosterona y sus derivaciones sintéticas para incrementar la masa muscular comenzaron durante esta época y continúan hasta la fecha, aunque en su mayoría son elaboradas para apoyar un mercado negro internacional valorado en $1 millón de millones. A partir de 1970, los comités olímpicos y organizaciones deportivas implementaron programas de pruebas de drogas para evitar el uso de esteroides anabólicos por parte de los atletas. En marzo de 1991, el Acto Federal del Control de los Esteroides Anabólicos entró en la legislación. Los esteroides anábólicos fueron clasificados como narcóticos y drogas con un potencial grave de resultar adictivos, a pesar de la falta de datos clínicos que apoyaran tal clasificación. Además, en los 1990, los esteroides anabólicos han sido empleados médicamente para reducir la reducción en la masa esquelética que ocurre con el avance de la edad, para incrementar el apetito y la función sexual y mejorar la cognición espacial y la memoria. Y la Organización de la Salud Mundial ha elaborado un estudio mundial de 10 centros sobre la posibilidad de emplear esteroides anabólicos como anticonceptivos, ya que reducen la producción de esperma.

Efectos biológicos

El sistema endocrino corporal afina las actividades de otros sistemas a través de la liberación de varias hormonas, incluyendo las aminas, aminoácidos, polipéptidas, proteínas y esteroides. El proceso lento que emplea el cuerpo para consumir carbohidratos, grasa y proteína y convertirlos en energía se llama catabolismo, mientras que el proceso que usa el cuerpo para convertir la energía en nueva proteína, grasa y carbohidratos complejos se llama anabolismo. Los esteroides anabólicos son las hormonas (y hormonas sintéticas) que construyen tejido muscular nuevo, entre otras funciones.

Los andrógenos son hormonas secretadas por las gónadas y el cortejo adrenal que confieren características masculinas; los estrógenos son las hormonas que proveen características sexuales secundarias femeninas. Los andrógenos incrementan la retención corporal del nitrógeno e incrementan masa muscular y peso corporal. Ningún andrógeno es completamente anabólico; todos estimulan las características secundarias masculinas de alguna forma, aunque algunos las estimulan menos que otros. Los andrógenos incluyen hidroepiandrosterona (DHEA), sulfato de DHEA, androstendiona y testosterona - todos anabólicos en cierto grado. El grupo de esteroides anabólicos incluye drogas que son anabólicos y androgénicos. Los estrógenos no son anabólicos.

Los andrógenos y estrógenos no funcionan aisladamente dentro del cuerpo. Las hormonas son secretadas por muchas glándulas endocrinas y cada hormona potencialmente afecta la liberación de muchas otras hormonas a través de sistemas de bioalimentación o por supresión directa. Los endocrinólogos están tratando de comprender y manipular los sistemas de bioalimentación que son pertinentes a muchas enfermedades y síndromes, incluyendo las enfermedades de la tiroide, la obesidad, diabetes, hipogonadismo y el desgaste relacionado con el VIH.

Una hormona importante capaz de afectar el nivel de producción de la testosterona en los hombres es la hormona que descarga gonadotropina (GnRH), elaborada por el hipotálamo en el cerebro. Cuando GnRH es descargada en la sangre, busca las células que producen gonadotropinas, hormonas luteinizantes (LH), y hormonas foliculoestimulantes (FSH). Las LH se acoplan con receptores en las células Leydig de los testículos para incrementar el metabolismo del colesterol (del cual están hechos los esteroides anabólicos) y así inician la producción de la testosterona. Las FSH se acoplan a receptores en las células Sertoli de los testículos para iniciar la producción del esperma.

Los andrógenos y estrógenos ejercen un efecto sobre la regulación de la gondatropina al incrementar o reducir la cantidad de GnRH, LH ó FSH que es liberada. A través de este proceso, regulan la cantidad de testosterona producida y liberada. Niveles suficientemente elevados de testosterona suprimen la liberación de LH, que a su vez suprime la producción de testosterona nueva. Además, la administración de testosterona exógena (no producida por el cuerpo) o de estrógeno exógeno (como el que contiene el megestrol acetato o la marijuana cruda) y algunos medicamentos (notablemente ketaconazola, ganciclovir, y fármacos quimioterapéuticos contra el cáncer) también pueden afectar los sistemas corporales de bioalimentación y reducir la producción de testosterona.

La testosterona se acopla a los blancos celulares o se convierte en dihidrotestosterona (DHT) o estradiol. DHT se acopla a receptores androgénicos mejor que la testosterona, y es de mayor androgeneidad. Ambos andrógenos mantienen los tejidos de los testículos, el pene, el epidídimo, las vesículas seminales, y la próstata. Otras áreas de acoplamiento de los andrógenos incluyen las células musculares, las glándulas sebáceas (de grasa) y los folículos del pelo corporal. Adicionalmente, la testosterona o DHT elevada incrementa la síntesis de los factores de coagulación sanguínea, reduce las concentraciones de las lipoproteínas de alta densidad y mantiene o incrementa la masa esquelética.

Consideraciones clínicas

La enfermedad VIH está siendo asociada cada vez con mayor frecuencia a las reducciones en el anabolismo e incrementos en el catabolismo corporal. El número de hombres VIH positivos que se quejan de la falta de apetito sexual o impotencia aumenta a medida que avanza la enfermedad. Los niveles de testosterona en tales hombres frecuentemente resultan significativamente más bajos que el nivel normal de referencia y en muchas comunidades, incluyendo San Francisco, el estándar de cuidado médico incluye la restauración del nivel de testosterona al índice fisiológico normal a través de inyecciones intramusculares periódicas de derivados de la testosterona o mediante parches transdérmicos (Testoderm o Androderm).

Un síndrome más complejo y que aparece con frecuencia durante la etapa avanzada de la enfermedad VIH es el desgaste relacionado con el VIH. El desgaste es definido usualmente como una pérdida de peso no intencional del 10% o más del peso corporal normal. Esta pérdida de peso puede ser ocasionada por varios factores, tales como la desnutrición, malabsorción, diarrea severa crónica, e incrementos en el catabolismo que parece seleccionar selectivamente la masa muscular pero no los depósitos de grasa. Una consideración clínicamente importante es que la cantidad de masa muscular está correlacionada directamente con la supervivencia, mientras que la masa grasa no. Varios estudios indican que la pérdida de peso moderada a severa antes de recibir un diagnóstico del SIDA es un pronóstico independiente de la supervivencia; aquellos con mayor pérdida de peso tienen tiempos de supervivencia significativamente más cortos después de desarrollar el SIDA que aquellos sin pérdida de peso.

Una manera lógica de evaluar la pérdida de peso en el contexto de la enfermedad VIH es asesorar primero el estado nutricional de la persona y emplear suplementos si este resulta deficiente. Los medicamentos megestrol acetato (Megace) y dronabinol (Marinol) están aprobados por la FDA como estimulantes de apetito para el tratamiento de la pérdida de peso relacionada con la enfermedad VIH. Una observación común sobre el aumento de peso ocasionado por estos medicamentos, sin embargo, es que raramente consiste en masa muscular.

El Dr. David Kotler, de la Universidad de Colombia, sugiere que se debe confirmar si

el paciente con desgaste padece desnutrición relacionada con problemas orales, faríngeos, o esofágicos ocasionados por medicamentos u otros factores. Los pacientes cuyos niveles metabólicos están incrementados deben ser evaluados por infecciones sistémicas, y tratados apropiadamente. Kotler dice que los pacientes que no reaccionan a los estimulantes de apetito podrían requerir tratamientos como la nutrición parenteral para compensar los trastornos alimenticios o la desnutrición, pero si el paciente está comiendo bien, entonces los compuestos anabólicos pueden resultar útiles.

Muchos médicos han reportado incrementos de masa muscular en los pacientes hipogonádicos que reciben la testosterona exógena, particularmente cuando el tratamiento es acompañado de un programa de ejercicio de resistencia progresiva. En los casos en que el hipogonadismo no es el origen de la pérdida de peso, algunos médicos escogen otro esteroide anabólico para incrementar el balance entre masa muscular y grasa y favorecer la supervivencia. Aunque la hormona está disponible únicamente a través de acceso expandido para el desgaste del SIDA, algunos médicos están empleando la hormona del crecimiento humano (HCH) para tratar a los pacientes que padecen desgaste, están perdiendo peso rápidamente y no reaccionan a otras intervenciones. Varios informes sobre casos individuales indican que las combinaciones de testosterona, otros esteroides anabólicos y la hormona del crecimiento proporcionan el mayor aumento de masa muscular, pero esta estrategia no ha sido evaluada por estudios clínicos rigurosos.

Una hormona importante que regula la producción de la testosterona es la gondatropina coriónica humana (GCH, elaborado por Steris Labs) y se emplea en algunos casos para tratar el hipogonadismo. Casi toda la información disponible sobre GCH procede de casos individuales; el tratamiento requiere inyecciones intermitentes al final de un "ciclo esteroide", un período de varias semanas durante el cual se emplean varias combinaciones de testosterona y esteroides anabólicos para incrementar la masa muscular. GCH se emplea para recargar la producción endógena de testosterona, ya que los esteroides exógenos suprimen esta producción por varias semanas. No se ha evaluado HCG como tratamiento del hipogonadismo en las personas VIH positivas.

Disponibilidad

La testosterona está disponible en formulaciones orales, intramusculares, transdérmicas, subcutáneas y sublinguales. Las formulaciones orales de testosterona son desactivadas rápidamente por el hígado y pueden ocasionar toxicidad hepática. Sin embargo, otros esteroides anabólicos como Winstrol (stanozolola) y Oxandrin (oxandrolona) no son eliminados tan rápidamente por el hígado y pueden ser útiles en la restauración de la masa muscular. Anadrol (oximetalona) y Halostestin (fluoximesterona) son muy tóxicos para el hígado.

Esteres de testosterona con base de aceite están disponibles por receta para inyecciones intramusculares: propinato o fenilpropionato (eficacia a corto plazo, inyecciones cada 5 días), cipionato (eficacia moderada, inyecciones cada 7 días) y enantato, deconato o undecaconato (eficacia a largo plazo, inyecciones cada 10 a 14 días). Muchos de los esteroides anabólicos sintéticos también pueden ser empleados como inyección intramuscular, incluyendo nandrolona decanoato (Deca-Durabolin) o nandrolona fenilpropionato (Durabolin).

Determinaciones clínicas

Solo el 1 al 2% de toda la testosterona en circulación es libre; el resto está acoplada a las globulinas de hormonas sexuales, las cuales no pueden acoplarse a células. Los análisis de sangre médicos determinan el nivel de testosterona total, incluyendo las fracciones libres y acopladas, para establecer si una persona padece hipogonadismo.

Datos reportados por el Doctor Adrian Dobs de la Universidad John Hopkins en Baltimore sugieren que las reducciones del nivel de testosterona en los hombres VIH positivos pueden ser un pronóstico de la pérdida de peso y el desgaste. Veintiséis participantes en el Estudio Multicentro de Cohorte del SIDA fueron evaluados para determinar si la reducción de la testosterona antecedía o estaba relacionada con el desgaste o si la pérdida de peso ocasionaba reducciones en el nivel de testosterona. Las determinaciones iniciales indicaron que 13 hombres habían perdido más del 10% de su peso original, siendo la causa independiente de la diarrea o enfermedades oportunistas, mientras que 13 hombres habían aumentado de peso. Después de 6 meses, los niveles de la testosterona decayeron en los 13 con una pérdida de peso significativa, pero los niveles permanecieron estables en aquellos con peso normal. Dobs concluyó que las reducciones en los niveles de la testosterona podrían pronosticar qué pacientes están a riesgo de sufrir una rápida pérdida de peso y desgaste.

Los datos de un estudio relativo a este tema sugieren que la reducción de la testosterona puede contribuir a la reducción en la masa muscular y que la resistencia incrementada a la hormona del crecimiento acompaña la reducción de la testosterona. De un grupo de 65 hombres con el SIDA, se seleccionaron 20 hombres hipogonádicos para el estudio. Los niveles de testosterona libre resultaron correlacionados de manera significativa con la masa muscular y los niveles incrementados de la hormona resultaron inversamente correlacionados con el peso corporal. La resistencia adquirida a la hormona del crecimiento es considerada como un factor clásico en la pérdida de masa muscular. Ambos estudios sugieren que el control del nivel de testosterona y el empleo de suplementos exógenos cuando sean necesarios puede ser un método fácil y económico de prevenir el síndrome del desgaste del VIH.

Un estudio sobre el estado nutricional y los niveles de la testosterona en las mujeres VIH positivas, elaborado por el Doctor Donald Kotler y sus colegas del Hospital St. Luke’s-Roosevelt en Nueva York, concluyó que con frecuencia el nivel serológico de la testosterona resulta bajo en las mujeres VIH positivas fértiles y este bajo nivel está asociado con la desnutrición definida por la masa corporal celular reducida (Tu.B.2382).

Efectos secundarios y riesgos

La cantidad de efectos secundarios asociados con el empleo de los esteroides anabólicos varía dependiendo de su fuente y el esteroide individual. Libros de referencia médica pueden reflejar datos antiguos y no reflejar la información más reciente sobre los esteroides, pintando un cuadro incompleto de los efectos secundarios y riesgos relacionados. La fuente más completa de información sobre los efectos secundarios aparece en el texto Anabolic Reference Guide, el cual menciona reacciones cutáneas (acné, efectos masculinizantes como exceso de vello corporal, empeoramiento o inicio de calvicie y seborrea), efectos endrocrinológicos, urinarios y genitales (ginecomastia, inflamación de la próstata, orina excesiva y duración excesiva de erecciones), efectos sobre los fluidos y electrolitos (sodio, cloruro, agua, potasio, calcio y retención de fosfato inorgánico), efectos gastrointestinales (dolor de estomago, náusea), efectos hepáticos (alteraciones en los análisis de la función hepática, neoplasmas hepatocelulares y la hepatitis peliosis), efectos hematológicos (supresión de los factores de coagulación), efectos cardiacos (hipertensión, enfermedad cardiovascular, palpitaciones, inflamación cardiaca), además de cáncer, dolores de cabeza, heridas musculares, supresión inmunológica, insomnio, y ataques anafiláxicos como riesgos independientes asociados al uso de esteroides.

Los derivados sintéticos de la testosterona no tienen el mismo perfil de seguridad. Los esteroides orales están asociados a reducciones en la concentración del colesterol de alta densidad, incrementos en el colesterol de baja densidad e incrementos del riesgo de daños hepáticos. La ictericia -color amarillento de la piel, los blancos de los ojos y otros tejidos-, causada por un exceso de bilirrubina circulante (un producto de descarga resultante de la destrucción de glóbulos rojos) puede ser una señal de efectos secundarios tóxicos del uso de un esteroide anabólico o síntoma de la enfermedad hepática, como la hepatitis.

Efectos secundarios adicionales resultan de nuevos sistemas de administración de los esteroides anabólicos, incluyendo incidencias raras de salpullido, lesiones rectales en la próstata, celulitis del escroto y papiloma en el escroto asociado con el empleo del parche de testosterona Testoderm. Androderm, el cual es administrado a otras áreas de la piel, está asociado con efectos secundarios como el prurito (picazón), ampollas, eritema, dermatitis alérgica, sensación de ardor o desarrollo de vesículas en el área de aplicación del parche.

Muchos de los esteroides anabólicos son administrados a través de inyecciones intramusculares; no deben ser inyectados directamente en una vena. La testosterona está rodeada de aceite para retrasar la difusión por el cuerpo de la hormona. Las agujas empleadas tienen que ser de un tamaño más grande, y no deben ser usadas más de una vez.

El empleo de técnicas para la inyección saludable puede evitar varios de los riesgos asociados con la inyección de esteroides. Los esteroides ilegales frecuentemente contienen impurezas que pueden causar infecciones o abscesos. La inyección frecuente en un área corporal particular también puede resultar en la formación de abscesos. Es importante limpiar el área cutánea antes de inyectarse con alcohol puro para evitar la transmisión de bacterias junto con el esteroide. Si no se desinfecta el área, la infección resultante puede ser difícil de tratar. La selección incorrecta de un área de inyección puede ocasionar ruptura en un nervio principal, como el nervio ciático, lo cual puede resultar en bastante dolor y parálisis temporal en el área correspondiente al nervio.

Las innovaciones recientes en la administración de la testosterona son los parches transdérmicos y cápsulas subcutáneas. Un parche, Testoderm, fue evaluado en estudios clínicos como tratamiento de la pérdida de peso relacionada con la enfermedad VIH. El parche es aplicado al escroto y provee niveles fisiológicos de testosterona por 24 horas, a partir de los cuales es necesario reemplazarlo por un parche nuevo. Una ventaja de ambos sistemas de administración - el parche y la cápsula - es que la persona no experimenta un aumento inmediato en su nivel serológico de testosterona a un nivel mayor del normal, lo cual sí ocurre después de la inyección intramuscular. Existe evidencia de que los niveles excesivos de testosterona ocasionan una reacción de bioalimentación en el cuerpo que suprime la producción natural de testosterona y puede afectar negativamente los niveles de otras hormonas. El parche Androderm es aplicado a áreas cutáneas no genitales; se recomiendan 2 parches al día (de 2,5 mg cada uno) para producir resultados parecidos a una inyección de 200 mg de testosterona.

La testosterona ciclodextrina (Androtest SL) es una formulación de la hormona de corta duración que se administra debajo de la lengua y evita la mayoría de los problemas con la toxicidad hepática. Un estudio clínico comparó 2,5 o 5 mg 3 veces al día de testosterona oral con inyecciones intramusculares de 200 mg de testosterona enantato cada 20 días durante un total de 60 días. Se descubrió que la formulación oral era tan eficaz como la inyección, sin efectos secundarios significativos. Una ventaja de la píldora es que los niveles corporales de testosterona no resultan excesivos; sin embargo, la eficacia de la testosterona sublingual para el mantenimiento de la densidad esquelética y la masa muscular no ha sido establecida.

Riesgos legales

En los EE.UU., los esteroides anabólicos están clasificados como sustancias reguladas de Nivel III. El Acta de Control de los Esteroides Anabólicos de 1990, que añadió 28 esteroides a la Sección 102 del Acta de Sustancias Controladas, convirtió la distribución, o posesión con intento de distribuir, de cualquier esteroide anabólico o hormona del crecimiento para el uso recreativo (no para el tratamiento de una enfermedad u otra afección médica reconocida) como delito federal que lleva una condena de no más de 5 años en prisión, o si el culpable es menor de 18 años, no más de 10 años en un correccional. Legalmente, "esteroide anabólico" significa cualquier droga o sustancia hormonal (excluyendo los estrógenos, progestinas y corticoesteroides) capaz de promocionar el crecimiento muscular.

El ejercicio de resistencia progresiva

La evidencia de casos individuales, que lleva acumulándose por muchos años, indica que las personas que hacen el ejercicio de resistencia progresiva (pesas) mientras están tomando esteroides tienen mucha más tendencia a incrementar su masa muscular que las personas que no hacen ejercicio. Un estudio elaborado por el Dr. Bhasin en Los Angeles comparó los aumentos en masa muscular de 43 hombres VIH negativos que fueron divididos en 4 grupos de tratamiento. El estudio doble ciego de 30 semanas comparó la testosterona enantato contra placebo, con o sin el ejercicio de resistencia progresiva.

Los aumentos mayores (un promedio de 13,5 libras) fueron documentados en los hombres que recibieron testosterona (600 mg por semana, inyección intramuscular) e hicieron ejercicio con pesas, seguido por el grupo que recibió solo testosterona (un promedio de aumento de 7 libras) y seguido finalmente por los hombres que recibieron el placebo pero hicieron ejercicio (promedio de 4 libras). El grupo de menos aumentos fue aquel que recibió las inyecciones de placebo y no hizo ejercicio. Todos los participantes fueron provistos con una dieta controlada basada en su peso corporal, que tomaron desde las 2 semanas anteriores al curso de 10 semanas de tratamiento. Además, varios médicos experimentados y sus pacientes VIH positivos ya reconocen la importancia del ejercicio con pesas para construir y mantener la masa muscular e incrementar el peso corporal, la fortaleza y energía antes de que los síntomas del desgaste aparezcan.

En contraste con los datos que señalan que el uso de andrógenos sin ejercicio no incrementa la masa muscular y la fortaleza, un estudio australiano de 13 hombres saludables que no hicieron ejercicio pero recibieron 200 mg de testosterona enantato una vez por semana por 6 meses demostró incrementos en la masa muscular de alrededor del 10% e incrementos en la masa grasosa de alrededor del 16%. El estudio Bhasin también demostró aumentos de peso incluso en hombres que no hicieron ejercicio pero no se sabe si estos resultados pueden ser aplicados a personas VIH positivas.

Direcciones futuras y conclusión

La causa subyacente del desgaste del VIH debe ser identificada clínicamente lo antes posible. Las estrategias de nutrición deben ser exploradas primero, si son apropiadas para tratar la afección. Si estas no resultan eficaces o no resuelven el problema, entonces el paso siguiente puede ser el empleo de una combinación de compuestos anabólicos disponibles. El tratamiento con testosterona es apropiado para los hombres hipogonádicos. Si un hombre o mujer con hipogonadismo experimenta una pérdida de peso repentina o inexplicable, la administración intermitente de un esteroide anabólico adicional podría ayudar a restaurar la masa muscular más rápidamente y fiablemente y resultar de mayor duración que la testosterona sola. Los casos severos del desgaste del SIDA pueden beneficiarse del tratamiento con la hormona del crecimiento humano (Serostim). El Dr. Marc Hellerstein, de la Universidad de California en San Francisco, cree que la combinación de testosterona, esteroides anabólicos y la hormona del crecimiento puede ser la manera más razonable y fisiológicamente apropiada de revertir el desgaste.

Mark Bowers es el editor gerente del departamento de las publicaciones.

Christopher Gortner es editor de BETA en español y Noticias Positivas.

Apendice

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  Revisado el 26 de agosto 1998


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