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Este artículo fue publicado en agosto de 1998 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.
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ACTIVISMO: ¿Es TARSA responsable de efectos secundarios anormales?por Ronald Baker, PhD
Sin embargo, junto con los avances en el tratamiento, algunas personas han empezado a experimentar cambios anormales metabólicos que parecen estar relacionados con el tratamiento anti-VIH. Los efectos secundarios inusuales han alarmado a muchas personas y afectan de manera adversa la calidad de vida y potencialmente la salud. En ausencia de cualquier tratamiento capaz de prevenir o revertir estos efectos adversos, varios activistas sobre el tratamiento están preocupados de que las personas VIH positivas decidan no iniciar o abandonar el tratamiento anti-VIH, incluso cuando este sea indicado. Lo siguiente es un resumen de lo que se sabe sobre los efectos secundarios y presenta comentarios sobre las implicaciones potenciales para el tratamiento anti-VIH. Cambios en la composición corporal y redistribución de grasaEstos efectos secundarios están relacionados con la distribución anormal de grasa en el cuerpo. Entre los pacientes, los efectos son conocidos por nombres descriptivos como "panza de proteasa" y "joroba de búfalo." Los cambios más notables visualmente son (1) un incremento en el tamaño de la cintura (grasa en la parte inferior del estomago y las caderas, afección llamada "panza de proteasa" u obesidad troncal), acompañado de pérdida de tejido muscular en los brazos y piernas; y (2) aumento de grasa en la parte superior de la espalda, conocido como "joroba de búfalo", o grasa dorsocervical. Entre las mujeres, los cambios visibles incluyen adelgazamiento cutáneo en los brazos y las piernas y arrugas anormales e incluso severas en la piel facial. El aumento rápido del tamaño de la cintura y desarrollo de la "joroba de búfalo" fueron los primeros efectos secundarios metabólicos inusuales reconocidos por los pacientes y sus médicos. Los efectos fueron documentados y descritos en 1997 entre personas que llevaban varios meses tomando regímenes de combinación con un inhibidor de proteasa. Poco después, la Administración de Fármacos y Alimentos de los EE.UU. (FDA) publicó una alerta presentando los reportes de médicos que habían diagnosticado diabetes melitus en ciertos pacientes que tomaron inhibidores de proteasa, algunos de los cuales también desarrollaron obesidad troncal. Otras personas que toman los inhibidores de proteasa han experimentando elevaciones anormales en su nivel de triglicéridos (hipertrigliceridemia). Los triglicéridos son lípidos (grasa) que a altos niveles (mayor de 1.000) pueden incrementar el riesgo de desarrollar pancreatitis o enfermedad cardiovascular. Algunos pacientes que toman los inhibidores de proteasa también han experimentado elevaciones en su nivel de colesterol (mayor de 400), lo cual puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardiacas y circulatorias. (Nota del editor: En algunos casos, estos aumentos del colesterol y de triglicéridos ocurren simultáneamente.) Una carta reciente al The Lancet (2 de mayo, 1998) anota que durante una evaluación de fichas médicas de 124 pacientes que estaban tomando los inhibidores de proteasa, se descubrió que el 33% padecía de elevaciones de lípidos tan altas que requerían tratamiento con un medicamento para reducir el nivel de lípidos o necesitaban implementar cambios en su dieta y empezar un régimen riguroso de ejercicio. ¿Cuál es la causa de estos efectos secundarios?Los expertos médicos no saben con certeza cuál es la causa o causas de estos cambios metabólicos, aunque en su mayoría los pacientes afectados estaban tomando un inhibidor de proteasa. Pero no todos los pacientes desarrollan estos efectos, lo cual complica el asunto. Investigadores australianos han documentado aumentos de la grasa troncal en el 64% de participantes que estaban tomando un inhibidor de proteasa. El estudio también descubrió que puede existir un efecto directo por parte de los inhibidores de proteasa sobre el metabolismo de las grasas, o en otras palabras, que los inhibidores de proteasa son responsables de los trastornos metabólicos. Sin embargo, médicos en Nueva York y San Francisco han reportado el desarrollo de "jorobas de búfalo" en pacientes que no están tomando los inhibidores de proteasa, aunque es importante anotar que estos casos son escasos. Además, se han reportado alteraciones en la distribución de grasa en pacientes VIH positivos antes de la disponibilidad de los inhibidores de proteasa. Desde luego, estos hechos no eliminan la posibilidad de que los inhibidores de proteasa jueguen un papel en el desarrollo de estos efectos secundarios anormales. Control de los efectos secundariosNo hay un tratamiento para prevenir o revertir la redistribución de grasa que resulta en afecciones como la "panza de proteasa", "joroba de búfalo" o arrugas faciales. Sin embargo, si existen tratamientos eficaces y estándares para la diabetes, hipertrigliceridemia, el colesterol elevado y la enfermedad cardiovascular. Es importante señalar que estos tratamientos también pueden ocasionar efectos secundarios hepáticos, renales, y otros. Implicaciones para el tratamiento anti-VIHActualmente, no se dispone de bastante información para identificar el curso de este fenómeno. No se sabe con seguridad si los cambios metabólicos son un efecto directo del tratamiento con un inhibidor de proteasa, el resultado del tratamiento anti-VIH en general, o un síndrome ocasionado por la enfermedad VIH en sí. Tenemos pocas respuestas por el momento y muchas preguntas. Teniendo en cuenta la incertidumbre asociada a este síndrome, no es probable que se recomiende la suspensión o cambio en las pautas actuales sobre el tratamiento anti-VIH. La situación está generando bastante controversia entre los pacientes y sus médicos sobre el valor de TARSA, especialmente con relación a la calidad de vida. Mientras que los informes sobre los efectos secundarios anormales aumentan, también aumenta la ansiedad del paciente VIH positivo, que se ve enfrentado por una decisión que no tiene respuesta fácil. Algunas personas se han sometido a la liposucción y la cirugía plástica para mitigar los efectos de los cambios anormales visibles; y hay preocupación de que algunos pacientes decidan dejar de tomar su tratamiento anti-VIH para evitar el desarrollo de los efectos, incluso cuando no muestren estos síntomas. Además, las personas que no están actualmente tomando tratamiento podrían ignorar las recomendaciones sobre el inicio del tratamiento antirretroviral porque temen padecer efectos secundarios que les desfiguren. Por estas razones, es importante que los grupos de pacientes, investigadores, fabricantes farmacéuticos y la FDA trabajen juntos lo más rápido posible para establecer un foro de discusión sobre la incidencia elevada de estos efectos secundarios entre personas que están tomando los inhibidores de proteasa. Se debe establecer de inmediato un comité compuesto de investigadores, médicos clínicos, pacientes y activistas para examinar lo que está ocurriendo y formular recomendaciones para la acción coordinada, incluyendo la formulación de una definición de caso del síndrome y pautas para el control y los estudios clínicos. Comité de la FDA niega la aprobación de fármaco para la diarrea criptosporidialEl 6 de mayo de 1998, el Comité de Consejo Antiviral de la FDA votó contra la aprobación de nitazoxanida (NTZ, nombre de marca Cryptaz) de Unimed Pharmaceuticals, fármaco elaborado como tratamiento de la diarrea criptosporidial. NTZ es el primer fármaco anti-criptosporodiosis que ha sido evaluado por la FDA oficialmente. Durante una reunión inicial pública sobre la solicitud de aprobación por Unimed, representantes de la Fundación del SIDA en San Francisco y otros grupos activistas pidieron a la FDA que aprobara el fármaco teniendo en cuenta los escasos tratamientos actualmente disponibles contra el mal. Sin embargo, a pesar del hecho que NTZ parece ser seguro y bien tolerado, los datos presentados por Unimed no convencieron al comité de que el fármaco produce reducciones significativas de la diarrea asociada con la infección por cripto. Un obstáculo principal citado por el comité fue la falta de datos sobre NTZ a consecuencia de la suspensión prematura de un estudio controlado por placebo (ACTG 336), el cual fue diseñado para establecer la eficacia del fármaco. ACTG 336 fue suspendido debido a inscripción insuficiente de participantes. El uso amplio de regímenes anti-VIH potentes ha producido una reducción drástica en la incidencia de enfermedades oportunistas, incluyendo criptosporidiosis. Este desarrollo alentador tiene sus faltas, como lo demuestra la suspensión prematura de ACTG 336: hay tan pocas personas con criptosporidiosis activa que resultó imposible inscribir a los voluntarios necesarios para un estudio de eficacia. Se han visto problemas parecidos con estudios sobre la enfermedad CMV. Además, el número relativamente menor de personas actualmente afectados por cripto ha reducido la iniciativa de compañías interesadas en desarrollar fármacos contra el mal. Unimed quiere que la FDA apruebe NTZ para que la compañía pueda comercializarlo y empezar a recuperar los gastos de fabricación. Activistas de la comunidad quieren la aprobación para que las personas afectadas tengan acceso al fármaco, pero después de la decisión de la FDA, muchos expertos ya no apoyan ni la aprobación estándar ni la condicional. Aunque los datos de varios estudios pequeños sobre NTZ son alentadores, no habrá oportunidad de solicitar de nuevo la aprobación hasta que se haya llevado a cabo un estudio que ofrezca pruebas evidentes de su eficacia, además de mayor información sobre la dosis óptima del fármaco. Para alcanzar esa meta, Linda Grinberg y Martin Delaney de Proyecto Inform han elaborado un informe de consenso que relata una opción que quizás pueda facilitar el estado actual de suspensión de acceso a NTZ: "Pedimos que Unimed solicite la certificación de Nuevo Fármaco para el Tratamiento Experimental (en inglés, IND), con recuperación de gastos, para el uso de Cryptaz como tratamiento de la diarrea criptosporidial. Además, pedimos que la FDA y Unimed trabajen juntos inmediatamente para ponerse de acuerdo sobre el diseño de un estudio adicional que pueda responder de manera más precisa las preguntas sobre la eficacia, y así permitir el reemplazo de la certificación IND con la solicitud de Aprobación para un Fármaco Nuevo (NDA) si los resultados del estudio lo apoyan." Bajo la certificación IND, cuando se deniega la aprobación de un fármaco patrocinado por una compañía pequeña de recursos financieros limitados por no cumplir con los estándares de la FDA, pero aún así promete una eficacia significativa, la compañía puede solicitar "recuperación de gastos" por proveer el fármaco a pacientes. En este escenario, aunque el fármaco no haya sido aprobado para la comercialización amplia, la compañía puede cobrar por ello. El arreglo le da la iniciativa a compañías de escasos recursos para que provean su producto a pacientes con necesidad de un tratamiento experimental alentador. El gasto del paciente (o de su seguro médico) es negociado entre la FDA y la compañía fabricante. No se sabe si Unimed y la FDA podrán llegar a un acuerdo mutuo sobre cómo proceder con el mecanismo que proveería NTZ a personas con diarrea criptosporidial. El informe de consenso ofrece una guía razonable y productiva para el inicio de las discusiones y la resolución futura de este problema tan importante. Por ahora, NTZ está disponible solo en los EE.UU. a través de 2 procesos. Unimed continuará proveyendo el fármaco gratuitamente a personas ya inscritas en el programa de uso compasivo de Cryptaz. Sin embargo, no se admitirán nuevas personas al programa (los médicos pueden comunicarse con Unimed llamando al 800-864-6330.) La única otra fuente fiable de NTZ en los EE.UU. es el Grupo de Salud de las Personas con SIDA en Nueva York (New York Citys People with AIDS Health Group), que trae el fármaco de México. A una dosis de 1.000 mg diarios, el curso de 1 mes de NTZ cuesta alrededor de $150 a través del Grupo PWA. El número de teléfono es 212-255-0520. NTZ está certificada para la venta y disponible a un precio menor en México y la mayoría de los países latinoamericanos. Si su organización quiere apoyar el informe de consenso sobre NTZ, por favor póngase en contacto con Linda Grinberg (310-471-6565) o por e-mail: Linda-Grinberg @ prodigy. com
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