Este artículo fue publicado en agosto de 1998 en el Boletín
de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA
de San Francisco.
por Lynda E. Bell, RD
Traducción y adaptación de Christopher Gortner
Lynda E. Bell ha trabajado como nutricionista certificada, con especialización en
la enfermedad VIH, desde 1989. Durante los últimos 2 años ha trabajado exclusivamente
con mujeres VIH positivas a través de la clínica Lyon Martin en San Francisco. También
está inscrita actualmente en el Colegio Médico de Stanford como asistente médico en el
Programa Asociado de Cuidado Primario.
Aspectos alimentarios y nutricionistas: Parte de un método de combinación para el
cuidado de la salud
Hay tantos asuntos que resolver y pensar cuando una descubre que es VIH positiva
que puede parecer imposible ocuparse de todo. Primero está el impacto emocional
ocasionado por el resultado de la prueba de anticuerpos. Después vienen las
preocupaciones financieras, posiblemente asuntos de vivienda, y quizás problemas con el
abuso de drogas u otras sustancias. Y además hay que empezar a evaluar el estado de salud
a través del médico, farmacéutico y si es posible, un nutricionista especializado.
¿Nutricionistas? ¿No son esas personas que controlan la comida, que nos dicen que
nuestras comidas favoritas son malas para la salud - que nos hacen sentirnos culpables
porque no comemos bastantes verduras frescas?
Pues no, esa no es la razón de consultar con un nutricionista ni la base de nuestra
capacitación profesional. Los buenos nutricionistas evalúan sus alimentos y formas de
comer, su condición médica y estado clínico, la composición de su cuerpo y su peso.
Los nutricionistas le ayudan a escoger alimentos que se ajustan a lo que conocemos sobre
la nutrición óptima para la mujer VIH positiva.
Durante mis 9 años de trabajar con mujeres VIH positivas, he conocido a pocas para
quienes la nutrición sea una prioridad inicial. Sin embargo, en algún momento, la
mayoría de las mujeres decide tomarse en serio su dieta. Y, a medida que la mujer se va
encargando de áreas en su vida que puede controlar, frecuentemente se da cuenta de que la
comida es algo que ella puede y debe controlar.
En algunos casos, esta observación se produce cuando la mujer desarrolla una
enfermedad que ocasiona un problema nutricional, con el cual se pone de manifiesto la
importancia de la dieta como parte del tratamiento. Por ejemplo, la náusea y el vómito
pueden necesitar una dieta blanda o frugal. En otros casos, los medicamentos usados para
el tratamiento del VIH u otras enfermedades afectan al hígado o los riñones, lo cual
puede requerir restricciones dietéticas en cuanto al consumo de sal, proteínas o
fluidos. El empleo de varios fármacos antirretrovirales, incluyendo los inhibidores de
proteasa, requiere consideración cuidadosa del horario de las comidas, para no interferir
la absorción apropiada del medicamento. En particular, las personas VIH positivas y las
personas con diabetes tienen que establecer un horario alimentario cuidadoso. En algunos
casos, las mujeres que no han puesto mucha atención a su dieta empiezan a hacerlo como
parte de un método holístico de controlar la enfermedad VIH.
La mujer, la comida y el síndrome de desgaste
La pérdida inexplicable de peso es frecuentemente la primera señal que lleva a la
mujer VIH positiva a considerar y modificar su dieta. De acuerdo con mis experiencias,
muchas mujeres al principio expresan entusiasmo al perder algunos kilos de más sin ni
siguiera intentarlo. ¿Cuántas mujeres creen que tienen sobrepeso? La respuesta es
muchas.
Pero el perder peso sin estar a régimen se llama desgaste. Dentro del contexto de la
enfermedad VIH, se denomina síndrome del desgaste del SIDA, y es una de las afecciones
principales que dan lugar a un diagnóstico del SIDA en las mujeres y hombres VIH
positivos. Además, el desgaste es una de las 5 principales causas de mortalidad para
ambos géneros. Las causas del desgaste ocasionadas por la enfermedad VIH son complejas y
poco comprendidas. El desgaste en la mujer es un tema que carece de mucha información
importante. Los cambios en la consumición de alimentos, y la absorción y metabolismo de
los nutrientes juegan un papel en este síndrome. Las fluctuaciones en los niveles de
hormonas y cambios en el sistema endocrino también podrían tener un papel, y ser
responsables de las diferentes formas en que el desgaste se desarrolla en las mujeres en
comparación con los hombres.
Aunque las mujeres VIH positivas que pierden peso pueden sentirse inicialmente poco
molestas e incluso contentas, el desgaste es una afección grave y potencialmente mortal
que requiere tratamiento. Además, es preferible prevenir o atrasar el inicio del desgaste
que tratarlo - y esto concierne a los hombres igual que a las mujeres.
Alimentando la salud
Hoy en día, es imposible aconsejar inequívocamente la mejor forma en que una persona
VIH positiva debe alimentarse para mantener unaa salud óptima. Se han elaborado algunas
pautas generales para la población VIH positiva que discuten los requerimientos para
mantener la energía (determinados en calorías), el nivel de proteínas, y de vitaminas y
minerales, además de presentar estrategias para resolver problemas relacionados con la
nutrición - por ejemplo, cómo controlar la diarrea que resulta de la intolerancia
láctea o la náusea que se deriva de los regímenes antirretrovirales. La mayoría de
estas pautas están basadas en investigaciones hechas fuera del contexto de la enfermedad
VIH, como la investigación sobre el cáncer. Sin embargo, existen algunas pautas
derivadas directamente de investigaciones con personas VIH positivas, que proveen consejos
apropiados y sólidos para quienes estén considerado sus dietas.
Por ahora, las necesidades masculinas para la energía y proteína están mejor
establecidas; hay muy poca investigación específica para la mujer VIH positiva. Algunos
estudios clínicos han incluido mujeres como participantes, pero generalmente en números
demasiado bajos para proveer datos estadísticamente significativos. La mayoría de los
estudios son solo de hombres.
Uno de los pocos informes que tenemos sobre datos femeninos revela cambios específicos
al género que ocurren en la composición corporal de la mujer que padece desgaste. Estos
cambios son distintos a los cambios observados en los hombres. Las mujeres pierden una
cantidad exagerada de grasa corporal en comparación con su masa muscular, especialmente
cuando se compara esta pérdida con el tipo de cambios que experimentan los hombres (en
general, lo opuesto). ¿Pero qué significa este dato para la clase o clases de alimentos
que las mujeres VIH positivas deben consumir? ¿Significa que las mujeres requieren menos
proteína que los hombres? ¿Cómo puede una mujer mantener su masa muscular? ¿Juega un
papel el tratamiento con esteroides anabólicos, incluyendo el uso de la testosterona, en
la corrección de la deficiencia de estrógeno y el mantenimiento de la masa muscular?
Esteroides anabólicos para las mujeres
El empleo de los esteroides anabólicos por las mujeres es menos entendido que su
empleo por los hombres. A pesar de esto, algunos informes sugieren que los esteroides
pueden ser útiles para prevenir o tratar el desgaste femenino igual que el masculino. Uno
de los candidatos más alentadores para las mujeres VIH positivas con desgaste es
oxandrolona (Oxandrin), un esteroide anabólico que ya ha sido estudiado y aprobado para
los hombres con el desgaste del SIDA.
Actualmente, la clínica Lyon Martin está patrocinando un estudio clínico sobre
Oxandrin. El estudio es solo para mujeres, así que representa una oportunidad de
recopilar datos importantes sobre un grupo que carece de éstos. La inscripción en el
estudio es continua, aunque muchas mujeres temen probar algo que pueda resultar en
aumentos de peso, incluso si es bueno para su salud. Este estudio y otros parecidos deben
ser elaborados para obtener información valiosa para las mujeres VIH positivas, y se
espera que sean apoyados, bien diseñados y patrocinados.
Conclusión
Espero que se decida ahora mismo, en lugar de esperar más, a comer mejor, porque los
beneficios para su salud pueden ser significativos. Con la nutrición apropiada, el
sistema inmunológico tiene las materias brutas (proteína, minerales, vitaminas) y
energía (calorías) necesarias para el funcionamiento, mantenimiento y la curación
óptima. La nutrición afecta cada función de su cuerpo: el movimiento, la mente, la
salud y la respiración. El comer bien y regularmente le proporcionará el mayor nivel de
energía posible y el más sostenido. Incluso experimentará una estabilización
emocional. Será menos propensa a enfermarse y se curará más rápidamente. Los
trastornos digestivos de cualquier origen, ya sea por medicamentos, infección o estado
emocional - son más fáciles de controlar si sabe comer bien.
Como nutricionista le ofrezco los siguientes consejos:
Tenga acceso a buena comida en abundancia
Enfóquese en la nutrición como base de sus comidas diarias
Ponga la nutrición como prioridad en su vida, hasta que esta sea automática, una cosa
de todos los días; una consulta con un nutricionista titulado puede ser un primer paso.
Edúquese sobre la nutrición para ganar confianza en su capacidad de hacer buenas
decisiones acerca de su dieta.
Mantenga el peso apropiado más saludable que pueda; consulte con su médico o
nutricionista sobre su peso ideal.
Controle su peso. Evalúe su peso al menos 1 vez al mes, más si no se encuentra bien.
Si pierde más de 5 libras en un mes o menos de un mes, consulte con su médico. La
pérdida inexplicable de peso puede ser una señal de enfermedad.
Use las pautas provistas en este artículo para ayudarle en sus decisiones alimentarias.
Finalmente, disfrute la comida y el comer - ¡disfrute la vida!
Un plan básico de comida
El azúcar, la grasa y el aceite, y algunas bebidas, añaden sabor y
calorías a la comida. Estos ingredientes complementan, pero no reemplazan, los cuatro
grupos básicos, puesto que no contienen un valor nutritivo alto.
Leche/lácteo
2 a 3 raciones diarias
Una fuente de proteínas, carbohidratos y vitaminas B y D
Una ración:
1 vaso de leche
1 copa de yoghurt
1- ½ onzas de queso
1- ¾ copas de helado (con base de leche)
1 copa de budín
1 vaso de leche con chocolate
1 vaso de leche baja en lácteo
Frutas y verduras
5 ó más raciones de frutas y verduras por día
Fuentes de carbohidratos y altos en vitaminas C, A, E y potasio
Una ración:
½ copa de verdura cocida o 1 copa de verdura cruda
1 fruta cruda como media manzana, naranja, plátano o ½ copa de fruta en conserva
½ vaso de jugo de frutas naturales
Carne, pollo, pescado, huevo, o alternativos
2 a 3 raciones diarias
Nuestra fuente principal de proteína y alto en hierro, cinc y vitamina B
Una ración:
3 onzas de carne, pescado u pollo cocido o queso
2 huevos cocidos
1 copa de guisantes o frijoles secos
4 cucharadas de manteca de cacahuete
¾ copas de requesón
Cereales y pan
6 a 11 raciones diarias
Fuente de carbohidratos, vitaminas B, hierro y fibra
Una ración:
1 lonja o rebanada de pan
1 copa de cereal seco
2/3 copa de cereal cocido, arroz, pasta, patatas
5 galletas
1 panqueque o wafle
1 pan pita o tortilla
1 onza de "pretzals" o chips
Las mujeres y sus proveedores del cuidado médico interesados en el estudio de
Oxandrin pueden comunicarse con Lynda Bell, RD, llamando al 415-565-7672, ext. 313.
Christopher Gortner es editor de BETA en español y Noticias Positivas.
Apéndice
Grinspoon S and others. Body composition and endocrine function in women
with acquired immunodeficiency syndrome wasting. Journal of Clinical
Endocrinology and Metabolism 83(5): 1332-1337. May 1997.
Women and HIV. Project Inform Discussion Paper. January 1998.