Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en mayo de 1998 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Mayo de 1998 Contenido

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La Mujer y El VIH: Informes recientes

por Leslie Hanna

Adaptación y traducción de Christopher Gortner


Alerta de seguridad sobre efavirenz

Recientemente, la compañía DuPont Merck, fabricante del nuevo fármaco anti-retroviral efavirenz (Sustiva) proporcionó datos importantes de seguridad a la División del SIDA (DIADS), la cual revisó estos datos y decidió publicar una alerta nacional. La alerta surge como cnsecuencia de la información procedente de un estudio animal sobre efavirenz, durante el cual varias monas embarazadas recibieron dosis del fármaco parecidas a las dosis empleadas en estudios humanos. De 13 monos nacidos, 3 tenían defectos congénitos de moderados a severos, incluyendo deformidad bucal, ojos anormalmente pequeños y falta de cerebro. Como resultado de esta información, DAIDS añadió lo siguiente al formulario de consentimiento para todo participante humano en un estudio de efavirenz:

  • No se ha determinado si estos defectos pueden ocurrir en fetos humanos; por está razón, toda participante DEBE EVITAR quedarse embarazada mientras está tomando efavirenz;
  • Todo hombre y mujer participante debe emplear un método anticonceptivo de barrera [durante el estudio, la barrera fue física, como el condón, el diafragma, etc.]
  • Todas las mujeres deben además usar anticonceptivos orales o depoprogesterona [anticonceptivo inyectado] además de la barrera

Esta alerta está basada en datos preliminares; no se sabe exactamente en qué medida se relacionan realmente los resultados de estudios animales con lo que pasa en los humanos al tomar el mismo fármaco. Aunque no significan necesariamente que pasará lo mismo en mujeres embarazadas, los datos sí merecen atención, ya que los monos son genéticamente parecidos a los humanos. Merck dice que proveerá mayor información sobre este asunto en cuanto resulte disponible.

Efavirenz es de la misma clase de fármacos anti-VIH que delavirdina (Rescriptor) y nevirapina (Viramune); todos son inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa inversa. Actualmente, nevirapina se encuentra bajo estudio en mujeres VIH positivas embarazadas y sus recién nacidos para evaluar su eficacia como preventivo de la transmisión de madre a hijo.

Luzar Ma, Chief, Regulatory Affairs, Division of AIDS. DMP266 safety alert. March 17, 1998.


Grupo de San Francisco demuestra la capacidad del régimen de combinación anti-VIH para reducir la TPV

El Centro Perinatal sobre el SIDA del Area de la Bahía (BAPAC) en el Hospital General de San Francisco (SFGH) es una coalición de médicos, asistentes médicos y otros proveedores de salud que ofrecen cuidado prenatal y cuidado especializado de la enfermedad VIH a las mujeres, además de cuidados pediátricos.

Recientemente, el BAPAC anunció que, durante los últimos 2,5 años, ninguna de las 60 mujeres que se ha inscrito en su programa de cuidado prenatal y dado a luz ha transmitido el virus a su bebé. Todos los 62 bebés nacidos bajo el auspicio de BAPAC serán evaluados cuidadosamente por lo menos hasta que cumplan 2 años.

La Doctora Karen Beckerman cree que esta falta de transmisión es debida en gran parte al empleo del tratamiento de combinación por parte de las madres. Muchas mujeres llegan a BAPAC habiendo empleado previamente un régimen antiviral, que siguen tomando durante el programa prenatal. Todos los recién nacidos reciben AZT por 6 semanas de acuerdo con las reglas establecidas por el estudio pionero ACTG 076. El BAPAC recomienda que todos los bebés reciban además profilaxis contra la neumonía PCP, y el régimen es ofrecido a todas las madres para administración a sus hijos.

Mientras que los resultados han sido quizás ideales para los niños, el periodo posparto puede ser difícil para las mujeres. Algunas de ellas experimentan aumentos en sus cargas virales; otras empiezan a experimentar problemas con la resistencia. La falta de cumplimiento con el régimen ha influido tanto en los aumentos de carga viral como en la resistencia, y podrían estar relacionados con los desafíos de cumplir con un régimen de tratamiento complejo durante la maternidad.

Por lo general, el acceso al buen cuidado médico sigue siendo un obstáculo importante para las mujeres VIH positivas. La Doctora Beckerman añade que las posibilidades de que una mujer en estado tenga un parto y bebé saludable aumentan de manera significativa si la mujer recibe cuidado prenatal en centros y clínicas donde el personal es experimentado en asuntos del VIH y comprende tanto las consideraciones personales de la mujer como los protocolos clínicos.

Beckerman K, MD, BAPAC. Personal communication. February 12, 1998.


El VIH en las secreciones vaginales durante el embarazo

Un equipo de investigadores franceses estudió a 43 mujeres VIH positivas embarazadas en París para determinar los factores asociados a la detección del VIH en las secreciones cervicovaginales (CV).

Aproximadamente 144 muestras fueron obtenidas de estas mujeres. No se detectó el RNA del VIH en todas las muestras, ni en todas las muestras aisladas de una sola mujer. Se detectó el VIH en una cuarta parte de todas las muestras (36 de 144), el 37% de las mujeres (16).

Tres factores fueron asociados al VIH detectable en las secreciones CV: la infección por el subtipo B del VIH, ningún uso de AZT, y las infecciones vaginales. Por lo general, la detección intermitente pareció estar relacionada con factores que incluyeron semen o sangre en la vagina, infecciones vaginales, empleo del tratamiento anti-retroviral y la sensibilidad de la prueba PCR empleada.

Los investigadores señalaron que sus datos ofrecen evidencia de que el tratamiento anti-retroviral es capaz de reducir la excreción del VIH dentro del tracto genital femenino. Al implementar ajustes para el subtipo de virus y la clase de infección vaginal, la incidencia de detección del VIH resultó significativamente menor entre las mujeres que tomaron un régimen anti-retroviral con AZT.

Solo 8 de las 144 muestras tenían menos de 200 linfocitos CD4 por mm3. Durante este estudio, no se descubrió una relación entre el número CD4 y la detección del VIH en las secreciones CV. Sin embargo, este estudio es demasiado pequeño para llegar a tal conclusión. Además, el estudio no pudo determinar la relación entre el VIH en las secreciones CV y el riesgo de sufrir la transmisión perinatal. Se sabe que tres de los 43 niños que nacieron a participantes del estudio resultaron VIH positivos.

Loussert-Ajaka I and others. HIV-1 detection in cervicovaginal secretions during pregnancy. AIDS 11(13) 1575-1581. November 1997.


Conexión entre el papilomavirus humano y el cáncer

Se siguen acumulando evidencias en favor de una conexión entre la infección genital por el papilomavirus humano (PVH) y el desarrollo del cáncer genital. Ya se ha establecido que las mujeres VIH positivas con elevadas incidencias de la infección PVH (esta ETS es común entre la población general) corren mayor riesgo de desarrollar ciertas afecciones uterinas cancerosas. Un estudio recientemente publicado por un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia en Nueva York aporta más información sobre la infección PVH en las mujeres VIH positivas.

El estudio evaluó datos de 220 mujeres VIH positivas y 231 mujeres VIH negativas en la ciudad de Nueva York y sus afueras. Las mujeres eran parecidas en muchos respectos (edad, raza, educación e ingresos), pero las mujeres VIH positivas tenían menos tendencia a estar casadas y más tendencia a tener un antecedente de prostitución. Todas las mujeres recibieron un examen ginecológico 2 veces por año, el cual incluyó un frotis Pap, la prueba para detectar el DNA viral del PVH, y una colposcopia.

Los investigadores descubrieron que más de la mitad (el 56%) de las mujeres VIH positivas y el 31% de las VIH negativas resultaron positivas al DNA viral del PVH detectable durante su primer examen. Después de 4 exámenes, el número de mujeres VIH positivas con el DNA del PVH detectable aumentó al 83%, comparado con el 62% de las mujeres VIH negativas. Las incidencias son altas para ambos grupos. Sin embargo, el porcentaje de mujeres con la infección PVH persistente resultó bastante diferente: el 24% de las mujeres VIH positivas y el 4% de las mujeres VIH negativas estaban infectadas por el PVH. De aquellas con la infección persistente, el 20% de las mujeres VIH positivas y el 3% de las VIH negativas estaban infectadas por tipos del PVH que son considerados agresivos, virulentos y asociados con mayor frecuencia al desarrollo del cáncer (tipos 16, 18, 31, 33, 35, 45 y 58).

Otro descubrimiento interesante fue que la detección del PVH durante el primer examen entre las mujeres VIH positivas no estaba asociada a una actividad sexual reciente, lo cual sugiere que el virus era persistente, no nuevo. La infección persistente ha sido asociada a reducciones en el número CD4.

La infección persistente por el PVH también está asociada al desarrollo subsecuente del cáncer de cuello uterino. Aparentemente, las mujeres infectadas por el VIH y el VPH sufren una incidencia incrementada de "descarga" del VPH. Se cree que esta descarga explica las incidencias elevadas de cáncer entre estas mujeres.

Sun XW and others. Human papilomavirus infection in women infected with the human inmunodeficiency virus. New England Journal of Medicine 337(19):1343-1349. November 6, 1997.


Deficiencias nutricionales en las mujeres VIH positivas

La Doctora Mariana Baum y un equipo de investigadores de la Universidad de Miami publicaron recientemente los resultados de un estudio detallado sobre deficiencias nutricionales. Para este análisis, Baum evaluó un grupo de drogadictos VIH positivos de ambos géneros.

Se han documentado ciertas deficiencias inmunitarias que ocurren como resultado de la enfermedad VIH. En algunos estudios, las deficiencias han sido asociadas a la aceleración de la progresión de la enfermedad. En otros estudios, se ha observado que los drogadictos VIH positivos padecen deficiencias nutricionales particulares, posiblemente debidas a una dieta baja en alimentos saludables e interacciones entre los nutrientes y la droga. Puesto que sabe que las mujeres tienen necesidades específicas, los investigadores decidieron evaluar el estado de nutrientes específicos y de nutrición general en un grupo compuesto de hombres y mujeres.

Los participantes fueron seleccionados de una población de drogadictos que ya habían sido evaluados por 9 años. Las mujeres y los hombres del estudio resultaron parecidos en cuanto a su raza (el 88% negra, el 8% hispana y el 4% blanca), nivel de ingresos y educación. Sus estados inmunitarios - determinados a través del promedio CD4 - resultaron parecidos en ambos grupos. El 85% de los hombres y el 80% de las mujeres reportaron el uso de cocaína.

Los 125 participantes fueron evaluados en una clínica comunitaria cada 6 meses por 3,5 años. Se obtuvieron muestras de sangre entre las 8 y las 8 de mañana, en ayunas, para determinar el nivel sanguíneo de cada nutrientes. Los participantes también reportaron su consumo alimenticio por un periodo de 6 meses. Los principales nutrientes evaluados incluyeron las vitaminas A, E, B6, B12, y cinc y selenio, además de las proteínas prealbúmina, que indica el estado general de nutrición, y retinol, que se acopla con la vitamina A.

Al evaluar los reportes alimentarios de los participantes, se descubrió que su consumo diario de alimentos era igual o inferior a las recomendaciones diarias provistas por el gobierno. Pocos de los participantes tomaban suplementos nutritivos; aquellos que los tomaban manifestaron menos deficiencia en vitamina E (el 50% contra el 26%), aunque ambos grupos resultaron equivalentes en deficiencias de las vitaminas A y B y el mineral cinc.

Tanto los hombres como las mujeres con la enfermedad avanzada (o número CD4 menor de 200 linfocitos por mm3) manifestaron un estado general de nutrición parecido. Pero las mujeres con la enfermedad avanzada mostraron niveles significativamente más bajos de vitamina A, vitamina E y selenio, además de las proteínas ya mencionadas. Se detectó un estado de nutrición insuficiente, determinado a través de niveles bajos de prealbúmina, en el 73% de las mujeres con la enfermedad avanzada, comparado con el 25% de los hombres.

Se documentaron niveles severamente bajos de las vitaminas A y E en el 40% y el 50% de los hombres y las mujeres, respectivamente. Los investigadores observaron que tanto hombres como mujeres con la enfermedad VIH que usan drogas parecen tener mayores deficiencias nutricionales, en comparación con homosexuales VIH positivos que no usan drogas. Las deficiencias de cinc, sin embargo, son más o menos comunes en ambos grupos. El problema de las deficiencias severas de antioxidantes entre la población drogadicta es particularmente preocupante, ya que la función antioxidante y la enfermedad VIH están relacionadas.

Este estudio demostró que la mujer drogadicta VIH positiva padece una mayor deficiencia en su estado nutricional que el hombre drogadicto. Esta diferencia es más marcada entre aquellos con la enfermedad VIH avanzada. El estado de nutrición podría afectar la progresión patogénica y la supervivencia; queda por demostrar si la corrección de las deficiencias será útil.

Baum MK and others. HIV-1 and nutritional deficiency in women. Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes and Human Retrovirology 16(4): 4272-278. December 1, 1997.

Leslie Hanna es editora asistente de BETA en inglés

Christopher Gortner es editor de BETA en español y Noticias Positivas.

Revisado el 30 de junio 1998


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