Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en mayo de 1998 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

BETA en espanol
Mayo de 1998 Contenido

Página principal

Comentarios
beta@sfaf.org

Efectos secundarios de los fármacos anti-VIH

por Liz Highleyman

Adaptación y traducción de Christopher Gortner

Un efecto secundario se define como la consecuencia indeseable del empleo de un medicamento. Los efectos secundarios también son conocidos como reacciones adversas o toxicidad farmacéutica.

Una amplia variedad de efectos secundarios está asociada al empleo de los fármacos anti-VIH. La incidencia de efectos secundarios ejerce un impacto sobre el cumplimiento del paciente con los complejos regímenes del tratamiento anti-VIH; la falta de cumplimiento a su vez contribuye al desarrollo de resistencia viral. Los efectos secundarios que afectan a la absorción del fármaco, como náusea y diarrea, también pueden contribuir al desarrollo de la resistencia.

Un estudio reciente elaborado por la Universidad de California en el Centro de Estudios de Prevención del SIDA en San Francisco descubrió que la preocupación sobre los efectos secundarios a corto y largo plazo es uno de los principales factores que impiden el inicio de un régimen de combinación anti-VIH. Las personas VIH positivas que están en la etapa temprana de la enfermedad pueden sentir un especial temor ante los efectos secundarios, puesto que no están experimentando síntomas y se encuentran saludables. Dichas personas se ven ante el dilema de decidir emplear un régimen que les ayude a mantener el virus bajo control, pero que al mismo tiempo puede ocasionarles una reducción en su calidad de vida debido a efectos secundarios adversos.

La frecuencia y severidad de los efectos secundarios varían sustancialmente de persona a persona. En algunos casos, los efectos secundarios son peores al iniciar el fármaco y disminuyen con el tiempo. Los efectos secundarios frecuentemente resultan más severos y dominantes en personas con la enfermedad VIH avanzada, ya que su sistema inmunológico está más comprometido. Las reacciones adversas pueden ser más complejas y graves cuando se emplean los fármacos en combinación, debido a interacciones y efectos adicionales.

Algunas personas experimentan pocos o ningún efecto secundario con los medicamentos anti-VIH. En muchos casos, las personas que sí experimentan estos efectos pueden aprender a controlarlos y así beneficiarse de un tratamiento anti-VIH potente sin sacrificar su calidad de vida.


Determinación de la frecuencia y severidad de los efectos secundarios

La información básica sobre la incidencia de los efectos secundarios farmacéuticos procede de estudios clínicos. Los estudios fase II son diseñados para evaluar la seguridad del fármaco. Los estudios fase III incluyen un número mayor de participantes, y por esta razón tienen más probabilidades de identificar efectos secundarios menos comunes. A pesar de esto, algunos efectos secundarios no son descubiertos hasta que se ha aprobado y comercializado el fármaco, y miles de personas lo están tomando, como en el caso de los inhibidores de proteasa.

Los investigadores que llevan a cabo los estudios clínicos confían por norma en la frecuencia de efectos secundarios experimentada por los participantes que toman el fármaco o régimen bajo estudio y no en el tiempo en que se experimentan dichos efectos secundarios. Si la incidencia de un efecto secundario es, por ejemplo, del 20%, esto quiere decir que el 20% de todos los participantes en el estudio experimentaron ese efecto, y no que cada participante experimentó el efecto secundario el 20% del tiempo. Algunas veces, las personas que toman el placebo, o tratamiento falso, también experimentan efectos secundarios, así que los investigadores usualmente reportan la incidencia de reacciones adversas en el grupo que tomó el tratamiento comparándola con la incidencia observada en el grupo que tomó el placebo. El folleto de producto elaborado por la compañía farmacéutica al comercializar el fármaco generalmente incluye todos los efectos secundarios asociados con el fármaco, incluso aquellos que son inusuales o poco comunes.


Efectos secundarios comunes

Los efectos secundarios pueden afectar todos los sistemas del cuerpo y variar desde toxicidad severa o peligrosa que requiere la suspensión completa del fármaco a efectos secundarios que son molestos o irritantes e interfieren en la vida diaria. Algunas de las reacciones adversas asociadas a los fármacos anti-retrovirales son:

Efectos secundarios gastrointestinales

Los efectos secundarios más comunes asociados con los fármacos anti-VIH son aquellos que afectan al estómago e intestino. Dolores abdominales, náusea, vómito y diarrea ocurren con frecuencia al tomar ciertos fármacos. Algunas personas experimentan estreñimiento, acidez estomacal y gases intestinales. Los síntomas gastrointestinales han sido asociados a todas las clases de anti-retrovirales, pero algunos fármacos son más propensos a producir efectos secundarios que otros (por ejemplo, entre los inhibidores de proteasa, nelfinavir está más asociado a la diarrea). Los síntomas pueden ser leves, moderados o severos, y pueden resultar intermitentes o continuos. Si el vómito y/o la diarrea es severo y prolongado, puede interrumpir la química natural del cuerpo, impedir la absorción de los fármacos y resultar en desequilibrios nutricionales.

Efectos secundarios cutáneos

Varios fármacos anti-VIH pueden ocasionar salpullidos. Los salpullidos pueden ocurrir particularmente en personas que toman los inhibidores no-nucleósidos de la transcriptasa inversa nevirapina y delavirdina, y con menos frecuencia, efavirenz. Los salpullidos pueden indicar una reacción alérgica o hipersensibilidad. El salpullido farmacéutico es frecuentemente rojizo en color, de textura plana o en relieve, y con vesículas (ampollas llenas de fluido). Un salpullido severo puede ocasionar exfoliación (desprendimiento de la superficie de la piel y de las membranas mucosas), formación de úlceras y/o necrosis (muerte localizada de tejidos). Algunos fármacos (como por ejemplo d4T e indinavir) han sido asociados a la sequedad cutánea, mientras que otros pueden causar prurito (picazón). Ciertos fármacos pueden incrementar la fotosensibilidad (sensibilidad a la luz), lo cual da lugar a quemaduras rápidas y severas si se expone la piel al sol.

En casos aislados, es posible desarrollar una afección potencialmente mortal llamada síndrome de Stevens-Johnson. Se han reportado 20 casos de este síndrome entre personas que tomaron regímenes con nevirapina. El síndrome comienza con una fase inicial caracterizada por síntomas gripales, fiebre y dolores musculares, seguida de un salpullido severo con ampollas sobre la piel y en las membranas mucosas. Si se desarrollan estos síntomas, se debe ir inmediatamente a una sala de emergencia o ponerse en contacto con un médico.

Reacciones adversas que afectan al hígado, al páncreas, y a los riñones

Todos los fármacos anti-retrovirales pueden causar efectos secundarios en el hígado. El hígado procesa los fármacos, y si el nivel de toxicidad es elevado puede desbordar la capacidad de funcionamiento del hígado. La toxicidad hepática se detecta por el aumento del nivel de las enzimas hepáticas ALT y AST (determinadas por pruebas hepáticas) en la sangre y/o por incrementos en los niveles del alcalino fosfato o la bilirrubina. Los incrementos en la bilirrubina pueden ocasionar ictericia, o coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos. Numerosos médicos han reportado incrementos en los niveles de enzimas hepáticas en los pacientes que toman fármacos anti-VIH. Las manifestaciones más graves de la toxicidad hepática incluyen la hepatitis clínica y daños del hígado a largo plazo, los cuales resultan en insuficiencia hepática.

Los efectos secundarios hepáticos pueden desarrollarse inmediatamente después de iniciar un nuevo fármaco e incluso hasta 6 meses después. Los efectos secundarios relacionados con el hígado son más comunes y más severos en personas que hayan tenido hepatitis viral o que padezcan compromiso hepático previo. Toda persona con antecedentes de problemas hepáticos debe discutirlos con su médico antes de iniciar un régimen de tratamiento anti-VIH. Para estas personas, y otras que toman los regímenes anti-VIH, se recomienda una evaluación regular de las funciones hepáticas.

Se han reportado casos de hepatitis severa inducida por fármacos en personas que toman los inhibidores de proteasa. En la edición del 29 de marzo de 1997 de la revista médica The Lancet, N. Brau y sus colegas informaron sobre 3 casos de inflamación hepática aguda en personas que estaban tomando indinavir. Una de las personas falleció, pero las otras 2 se recuperaron al dejar de tomar el fármaco. Sin embargo, de acuerdo con Merck and Company, la compañía fabricante de indinavir, no se reportó un solo caso de hepatitis severa entre las más de 20.000 personas que participaron en los estudios clínicos del fármaco, así que este efecto secundario parece ser inusual. Otro informe fue presentado en febrero de 1998 durante la 5ª Conferencia sobre los Retrovirus y Enfermedades Oportunistas. J Arribas y sus colegas de Madrid, España, reportaron que el 7% de sus pacientes que tomaron ritonavir (muchos de los cuales también estaban infectados por el virus de la hepatitis C) desarrollaron inflamación hepática aguda poco después de iniciar el tratamiento con el fármaco.

Los riñones están localizados cerca de la parte inferior de la espalda; ayudan a procesar la sangre y a producir orina. Los cálculos renales (nefrolitiasis) son acumulaciones de materia, como minerales o cristales de medicamentos, en los riñones y el tracto urinario. Los síntomas de la nefrolitiasis incluyen dolor severo en la espalda y/o la ingle, y en algunos casos, sangre en la orina. Los cálculos renales han sido asociados en particular a indinavir. La incidencia de nefrolitiasis entre personas que participaron en los estudios clínicos del fármaco fue aproximadamente del 4%, pero estudios más recientes han revelado incidencias de hasta un 12%. Para reducir el riesgo de desarrollar cálculos renales por indinavir, se debe beber un mínimo de 6-8 vasos de agua diarios. Los investigadores de Merck publicaron recientemente los resultados de un estudio que sugiere que los alimentos altos en grasa podrían ocasionar la precipitación o alojamiento de los cristales del fármaco en los riñones.

Algunas personas que toman los inhibidores de proteasa pueden experimentar daños renales. La edición de junio de 1997 de la revista médica AIDS informó sobre 3 pacientes que tomaron las dosis estándar de ritonavir más saquinavir y experimentaron reacciones adversas relacionadas con los riñones. Las señales de toxicidad renal incluyen niveles incrementados de la creatinina en la sangre y de proteína o glucosa en la orina.

Efectos secundarios neurológicos y mentales

Una serie de efectos secundarios afecta al sistema nervioso - el sistema corporal de los nervios sensoriales y motores, la columna vertebral y el cerebro. La neuropatía periférica señala daños en los nervios periféricos, usualmente en las manos y/o los pies. Tales daños pueden ocasionar sensaciones de ardor, dolor, debilidad y/o entumecimiento. Esta afección está asociada con más frecuencia a ddC, ddI y d4T, pero también puede proceder de daños a los nervios ocasionados directamente por la enfermedad VIH. La neuropatía periférica puede ser particularmente severa si es causada por 2 ó más fármacos. Por lo general, la neuropatía desaparece a los pocos meses de suspender el fármaco (o fármacos) responsable, pero en algunos casos, el daño puede ser permanente. La parestesia se refiere a sensaciones anormales como hormigueo, picazón, ardor o entumecimiento. El hormigueo alrededor de la boca (parestesia circumoral) está asociado a ritonavir y posiblemente amprenavir. Otros efectos secundarios neurológicos pueden incluir dolor de cabeza, mareo, confusión y dificultades con el habla o la coordinación muscular.

Varios fármacos anti-VIH han sido relacionados con efectos secundarios mentales incluyendo confusión, ansiedad, paranoia y depresión. Las personas que ya padecen síntomas mentales pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas al tomar un fármaco anti-VIH, aunque en muchos casos es difícil distinguir entre los efectos secundarios farmacéuticos y los síntomas de una afección mental preexistente, los síntomas de la encefalopatía asociada con la enfermedad VIH o los síntomas ocasionadas por enfermedades oportunistas del SIDA como la toxoplasmosis y la leucoencefalopatía multifocal progresiva. Cualquier cambio de estado mental debe ser reportado a un médico en cuanto antes.

La supresión de la médula ósea

Algunos fármacos (incluyendo AZT y varios medicamentos anti-cáncer) pueden ocasionar toxicidad en la médula ósea. La toxicidad de la médula ósea puede impedir la capacidad de la médula para producir nuevos linfocitos. Esto a su vez puede causar anemia (reducción anormal de linfocitos rojos), leucopenia (bajo nivel de leucocitos, o linfocitos blancos), neutropenia (bajo nivel de neutrofilos, un tipo de célula inmunitaria) y trombocitopenia (bajo nivel de plaquetas, lo cual puede ocasionar una coagulación insuficiente).

Otros efectos secundarios

Varios fármacos anti-VIH han sido asociados con otras reacciones adversas incluyendo fiebres, escalofríos, fatiga (cansancio extremo y prolongado) e insomnio (pérdida de sueño). En términos clínicos, el malestar se define como sensación general de mala salud y es con frecuencia descrito como "malestar gripal." Ciertos efectos secundarios como la anorexia (pérdida de apetito), alteraciones del paladar y el desarrollo de úlceras aftosas pueden afectar la capacidad para comer. La miopatía es debilidad o deterioro muscular, y en la mayoría de los casos está asociada al AZT. La mialgia es el dolor en los músculos y la artralgia el dolor en las articulaciones. Los efectos secundarios cardiacos pueden incluir palpitaciones del corazón e irregularidades del ritmo cardiaco (arritmia).


Reacciones alérgicas y hipersensibles

Algunas personas no pueden tolerar ciertos fármacos y desarrollan reacciones alérgicas o hipersensibles a ellos. Tales reacciones parecen ser más comunes entre las personas VIH positivas que entre la población general.

La hipersensibilidad puede causar reacciones adversas como salpullidos cutáneos o inflamación; y reacciones potencialmente mortales como la anafilaxis, caracterizada por insuficiencia respiratoria (dificultades al respirar) y reducción súbita de la presión arterial. También se han asociado reacciones hipersensibles inusuales a varios fármacos anti-VIH, incluyendo los inhibidores de proteasa y el análogo nucleósido experimental, abacavir. Las personas que tomen los medicamentos sulfamidas (por ejemplo, TMP-SMX para prevenir la neumonía PCP) pueden correr especial riesgo puesto que los inhibidores de proteasa son capaces de afectar el metabolismo de los medicamentos sulfa, ocasionando una intensificación de las reacciones comunes de hipersensibilidad asociadas a estos.


Hipersensibilidad a abacavir

De acuerdo con un informe publicado en diciembre de 1997 por Glaxo Wellcome, alrededor del 2 al 3% de los participantes en los estudios clínicos del análogo nucleósido experimental abacavir (nombre de marca Ziagen; también conocido como 1592) experimentó reacciones hipersensibles anormales. La reacción se caracteriza por náuseas incrementadas, fiebre y síntomas gripales, los cuales son seguidos de un salpullido generalizado parecido al sarampión. Los síntomas se desarrollaron a los pocos días y hasta 4 meses después de iniciar el tratamiento con abacavir. Los síntomas desaparecieron al suspender el fármaco, pero al iniciar el tratamiento de nuevo, volvieron a manifestarse en pocas horas y resultaron más intensos. En algunos casos incluyeron fiebres altas, presión arterial baja, e inflamación de la cara y la garganta. Se ha documentado por lo menos 1 reacción mortal. Las personas que experimenten síntomas sistémicos al tomar abacavir deben ponerse en contacto con su médico inmediatamente. Si se suspende el fármaco debido a una reacción hipersensible, NO se puede tomar el fármaco de nuevo, ya que la siguiente reacción podría ser mortal.


Efectos secundarios asociados con fármacos anti-VIH específicos

Aunque muchos de los fármacos anti-VIH pueden ocasionar una amplia variedad de reacciones adversas, ciertos fármacos están más asociados que otros a efectos secundarios específicos. El Cuadro 1 señala los efectos secundarios identificados durante estudios clínicos como efectos comunes del fármaco correspondiente.


Cuadro 1: Efectos secundarios de fármacos anti-VIH específicos

Análogos nucleósidos y nucleótidos

AZT (Retrovir): dolor de cabeza, calambres abdominales, náusea, diarrea, malestar, fiebre, escalofríos, artralgia, mialgia, anorexia, anemia, leucopenia, neutropenia, niveles elevados de enzimas hepáticas, sensaciones alteradas del paladar, mareo, fatiga, insomnio, vómito

Consideraciones especiales: supresión de la médula ósea, miopatía

ddC (Hivid): neuropatía periférica (22-35%), dolor de cabeza, fiebre, úlceras bucales, neutropenia, dolor abdominal, náusea, diarrea, vómito, salpullido, mialgia, anemia, leucopenia, niveles elevados de enzimas hepáticas y de amilasa.

Consideraciones especiales: pancreatitis (aproximadamente el 1%) lesiones de la retina en los niños

ddI (Videx): diarrea (16-29%), neuropatía periférica (16-22%), sensaciones alteradas del paladar, leucopenia, niveles elevados de enzimas hepáticas, amilasa y triglicéridos, úlceras orales, dolor abdominal, náusea, vómito, fiebre, escalofríos, fatiga, dolor de cabeza, mialgia, salpullido, neutropenia, nivel elevado de creatinina

Consideraciones especiales: pancreatitis (7-13%), lesiones de la retina en los niños

d4T (Zerit): neuropatía periférica (15-21%), dolor abdominal, náusea, vómito, diarrea, piel seca, dolor de cabeza, escalofríos, fiebre, malestar, artralgia, mialgia, insomnio, salpullido, nivel elevado de enzimas hepáticas, anorexia, estreñimiento, depresión, mareo, fatiga, anemia, neutropenia, amilasa elevado

3TC (Epivir): diarrea, náusea, fatiga, dolor de cabeza, malestar, dolor abdominal, vómito, anorexia, escalofríos, fiebre, artralgia, mialgia, depresión, mareo, insomnio, pérdida del cabello, neuropatía periférica, salpullido, neutropenia, anemia

Consideraciones especiales: pancreatitis en los niños

abacavir (Ziagen) [experimental; también conocido como 1592]: náusea, vomito, dolor de cabeza, fatiga, diarrea, salpullido, fiebre, insomnio

Consideraciones especiales: reacción hipersensible (2-5%) caracterizada por síntomas gripales, posiblemente seguidos de salpullido severo. Potencialmente mortal si se toma el fármaco de nuevo.

adefovir dipivoxil (Preveon) [experimental; también conocido como bis-POM-PMEA]: náusea, diarrea, nivel elevado de enzimas hepáticas

Consideraciones especiales: toxicidad renal, nivel reducido de caritinina-L

Inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa inversa

delavirdina (Rescriptor): salpullido (18%), náusea (7%), dolor de cabeza (6%), nivel elevado de enzimas hepáticas (6%), diarrea (4%), fatiga (4%)

Consideraciones especiales: síndrome Stevens-Johnson

nevirapina (Viraimune): salpullido (24%+), fiebre, dolor de cabeza, neutropenia, nivel elevado de enzimas hepáticas

Consideraciones especiales: síndrome Stevens-Johnson

efavirenz (Sustiva) [experimental; también conocido como DMP-266]: dolor de cabeza, fatiga, salpullido, insomnio, mareo, diarrea, náusea, malestar, sinusitis, ansiedad, nivel elevado de enzimas hepáticas

Inhibidores de proteasa

amprenavir [experimental; también conocido como 141]: diarrea, náusea, vomito, gases intestinales, dolor de cabeza, salpullido, mareo, parestesia alrededor de la boca

indinavir (Crixivan): náusea (12%), bilirrubina elevada (10%), enzimas hepáticas elevadas (>10%), dolor abdominal (9%), dolor de cabeza (6%), diarrea (5%), vómito (4%), fatiga (4%), insomnio (3%), acidez, piel seca, deshidratación, sensaciones alteradas del paladar, salpullido; triglicéridos elevados, glucosa elevada, redistribución de grasa corporal asociada a indinavir

Consideraciones especiales: cálculos renales (4-12%), indicados por dolor de espalda y/o ingle, anemia hemolítica

nelfinavir (Viracept): diarrea (16-23%), náusea (7%), gases intestinales (3%), salpullido (3%), fatiga, dolor abdominal, enzimas hepáticas elevadas, creatinina elevada; triglicéridos elevados, glucosa elevada y redistribución de grasa corporal asociada a nelfinavir

ritonavir (Norvir): náusea, diarrea, vómito, sensaciones alteradas del paladar, parestesia (especialmente bucal), fatiga, debilidad, enzimas hepáticas elevadas, creatinina elevada, dolor abdominal, anorexia, mareo, dolor de cabeza, mialgia, adormecimiento, salpullido, sensibilidad cutánea incrementada; triglicéridos elevados, glucosa elevada, y redistribución de grasa corporal asociada a ritonavir

Consideraciones especiales: reacción hipersensible, síndrome Stevens-Johnson (raro)

saquinavir (Invirase/Fortovase): náusea, diarrea, dolor abdominal, acidez, gas intestinal, fatiga, creatinina elevada, salpullido, enzimas hepáticas elevadas; triglicéridos elevados, glucosa elevada y redistribución de grasa corporal asociada a saquinavir

Nota: la nueva formulación de cápsula suave (Fortovase) contiene mayor biodisponibilidad que la formulación anterior de cápsula dura (Invirase) y por dicha razón se espera que Fortovase ocasione más efectos secundarios

Los efectos secundarios mencionados aparecen en el orden de más a menos comunes. Los porcentajes específicos de manifestación en los participantes se encuentran entre paréntesis; la variación refleja resultados diferentes de distintos estudios. Los efectos secundarios de "consideración especial" pueden ser poco comunes, pero son graves.


Efectos secundarios inusuales posiblemente asociados a los inhibidores de proteasa

Además de las reacciones adversas ya descritas, quienes toman el tratamiento de combinación VIH que incluye un inhibidor de proteasa han empezado a manifestar una variedad de efectos secundarios inusuales. Aunque no se observaron estos efectos durante los estudios clínicos, el año pasado ya empezaron a surgir informes individuales de médicos y personas que tomaban los regímenes. Durante la 37a Conferencia Intercientífica sobre Compuestos Antimicrobiales y Quimioterapia (en inglés: ICAAC) celebrada en septiembre de 1997, y durante la reciente 5a Conferencia sobre los Retrovirus y Enfermedades Oportunistas, se presentaron varios informes sobre este fenómeno.

La mayoría de los efectos secundarios inusuales consisten en cambios metabólicos e incluyen diabetes, niveles elevados de triglicéridos (grasas) y colesterol, y la redistribución anormal de grasa corporal. Estos cambios metabólicos tienden a desarrollarse desde pocos meses hasta 1 año o más desde que se inicia el tratamiento, lo cual explica en parte la creciente incidencia de informes sobre los efectos desde el año pasado, ya que la combinación triple con los inhibidores de proteasa resultó disponible en casi todo el mercado en 1996.

La diabetes y la hiperglucemia

Algunas de las personas que toman 1 de los inhibidores de proteasa actualmente aprobados han desarrollado diabetes o elevaciones menos graves del nivel de azúcar en la sangre (hiperglucemia) o han padecido un empeoramiento de su diabetes o hiperglucemia preexistente.

En junio de 1997, la Administración de Alimentos y Fármacos de los EE.UU. (en inglés, FDA) envió una carta de advertencia a los médicos indicando que la incidencia de diabetes en las personas que toman los inhibidores de proteasa parecía ser menor del 1%. Sin embargo, algunos estudios han sugerido que la incidencia es más alta. Los síntomas iniciales de la hiperglucemia y la diabetes incluyen sed y apetito incrementado, pérdidas de peso inexplicables, un incremento en la orina, fatiga, y piel seca que pica.

La carta de la FDA señalaba que la agencia había recibido informes de 83 casos de diabetes en personas que estaban tomando un inhibidor de proteasa. Veintisiete de estas personas tuvieron que ser hospitalizadas y 6 casos resultaron potencialmente mortales. La diabetes se desarrolló en un promedio de 75 días después de iniciar el tratamiento con el inhibidor de proteasa. La FDA no sugirió que las personas dejaran de tomar los inhibidores de proteasa, pero sí recomendó que los médicos controlaran bien el nivel de azúcar en la sangre de sus pacientes VIH positivos.

Niveles elevados de los triglicéridos y del colesterol

Ha habido varios reportes sobre elevaciones en los niveles en la sangre de los triglicéridos y del colesterol entre personas que toman los inhibidores de proteasa. Antes del inicio del tratamiento anti-VIH triple, las personas VIH positivas manifestaban con frecuencia niveles elevados de triglicéridos en comparación con las personas VIH negativas, pero nunca niveles tan elevados como se están observando hoy en día. También es inusual la manifestación de niveles elevados de colesterol en quienes toman el tratamiento triple, ya que las personas VIH positivas que no toman el tratamiento anti-VIH generalmente manifiestan niveles de colesterol más bajos que las personas VIH negativas.

A corto plazo, la elevación crónica de triglicéridos puede ocasionar pancreatitis. Se desconocen los efectos a largo plazo de las elevaciones de grasas en la sangre, aunque se ha establecido que las elevaciones consistentes de triglicéridos y colesterol están asociadas al desarrollo de enfermedades cardiacas, infartos, y ataques de corazón. Los médicos deben controlar regularmente los niveles de triglicéridos y colesterol en los pacientes que toman el tratamiento de combinación triple con un inhibidor de proteasa.

Redistribución de la grasa corporal

Quizás el efecto secundario que ha despertado mayor polémica es la redistribución anormal de grasa corporal, o la lipodistrofia. Estos cambios metabólicos también se denominan popularmente "tripa de crix", "panza de proteasa" y "joroba de búfalo". En casos típicos, las personas afectadas pierden grasa de sus muslos, brazos y cara, y acumulan grasa en el torso o en la base del cuello. Con frecuencia, el peso corporal total sigue siendo el mismo. K. Miller y sus colegas de los Institutos Nacionales de Salud reportaron durante la conferencia en Chicago que sus evaluaciones por tomografía computarizada, un instrumento diagnóstico que examina los tejidos internos del cuerpo, detectaron depósitos grasosos en la cavidad corporal, y no solo bajo la superficie de la piel. Algunas personas han reportado que estas acumulaciones grasosas van acompañadas de incomodidad y un sentido de molestia "apretada."

Diferentes equipos clínicos reportaron durante la misma conferencia que la incidencia de redistribución grasosa varía de menos del 5% a más del 60%. Una incidencia del 64% fue reportada por David Cooper y sus colegas en Sydney, Australia, donde preguntaron a pacientes que estaban tomando los inhibidores de proteasa si habían observado cambios en este sentido. La redistribución anormal de grasa parece afectar con mayor frecuencia a personas que están reaccionando bien virológicamente al tratamiento anti-VIH. La afección es parecida al síndrome de Cushing, que está ocasionado por elevaciones de la hormona adrenal cortisol, aunque las personas VIH positivas que experimentan dicha redistribución generalmente no manifiestan elevaciones de esta hormona.

Los depósitos de grasa dura pueden acumularse alrededor del abdomen y/o en los lados y la mitad del torso ("panza de proteasa"). H. Rosenberg y sus colegas del Colegio Médico de la Universidad de Cornell reportaron que el 7% de un grupo de pacientes de edad media (promedio de 38 años) que estaban tomando los inhibidores de proteasa experimentaron incrementos en su grasa abdominal. La grasa también puede acumularse en la parte superior de la espalda, debajo del cuello ("joroba de búfalo"). El Doctor Peter Ruane reportó durante la conferencia ICAAC que 3 pacientes masculinos que estaban tomando indinavir desarrollaron depósitos grasosos debajo del cuello. Roth y sus colegas informaron en otra conferencia sobre 7 pacientes que desarrollaron la "joroba de búfalo".

La redistribución anormal de grasa ha sido asociada a los 4 inhibidores de proteasa aprobados. También hay informes sobre esta redistribución en personas que toman regímenes anti-VIH que no incluyen un inhibidor de proteasa. El Doctor Stephan Deeks del Hospital General de San Francisco (SFGH) señaló durante la teleconferencia BETA Live! del 5 de febrero que se observaron casos de "joroba de búfalo" en SFGH de 3 a 4 años antes de iniciarse la era del inhibidor de proteasa. El Doctor Deeks indicó que todos los casos de la afección – tanto los anteriores en SFGH como los casos recientes – afectaron a personas que estaban tomando 3TC.

Hay varias teorías, pero la verdad es que nadie sabe todavía si estos cambios metabólicos son realmente efectos secundarios de los inhibidores de proteasa, consecuencias del efecto de estos fármacos sobre el sistema inmunológico, manifestaciones de la enfermedad VIH en sí o los resultados de un factor desconocido. Aunque los cambios metabólicos experimentados por las personas que toman el tratamiento anti-VIH parecen ser en su mayoría similares a los cambios causados por ciertos desequilibrios hormonales, los estudios realizados han demostrado que estas personas usualmente no manifiestan anormalidades en sus niveles de hormonas (con la excepción de la deficiencia de testosterona en algunos casos). Muchos de los procesos metabólicos del cuerpo son regulados por el hígado, y los cambios observados podrían estar relacionadas con efectos tóxicos hepáticos causados por el uso prolongado de ciertos fármacos anti-VIH. Carr y sus colegas reportaron durante la conferencia en Chicago que ciertas sustancias químicas vitales para el metabolismo – incluyendo un receptor del colesterol LDL – se parecen a una porción de la enzima proteasa del VIH, el blanco de los inhibidores de proteasa. Es posible que los inhibidores de proteasa estén atacando esta sustancia química, ocasionando posiblemente en el proceso una disfunción metabólica.

Algunos sugieren que los nuevos efectos secundarios podrían estar relacionados con el estado de enfermedad VIH, y no con los fármacos en sí. Por ejemplo, el síndrome de desgaste es una afección devastadora del VIH que fue reportada mucho antes del inicio del tratamiento triple, y algunos atribuyen los aumentos de peso observados actualmente en pacientes al hecho de que los fármacos anti-VIH potentes están manteniendo el virus bajo control y permitiendo la recuperación de peso. Sin embargo, esta teoría no explica por qué las ganancias ocurren solo en áreas específicas del cuerpo.

Los efectos secundarios metabólicos afectan con más frecuencia a personas VIH positivas mayores. Dawn Averitt de Project Inform en San Francisco sugiere que como las personas VIH positivas están viviendo por más tiempo, es posible que estén pasando por cambios normales de la edad media, como la obesidad estomacal, la diabetes y niveles altos de colesterol, los cuales son afecciones comunes de la población mayor general. Sin embargo, los efectos secundarios que se están observando son exagerados y se desarrollan con más rapidez que los cambios normales relacionados con la edad.

No se ha determinado cuál es la mejor forma de lidiar con los cambios metabólicos asociados al empleo de los inhibidores de proteasa. El verano pasado, la Doctora Lisa Capaldini comentó en la revista AIDS Treatment News que los efectos secundarios metabólicos que afectan a las personas que toman el tratamiento triple "no parecen ser un riesgo a corto plazo." Pero la Doctora Mary Romeyn, especialista en nutrición, contradice que no se puede asumir que el riesgo no exista. La verdad es que no se sabe si el tratamiento anti- VIH triple ocasiona riesgos a largo plazo. Lo único que sí se sabe es que los niveles altos de colesterol y de triglicéridos están relacionados con el incremento del riesgo de sufrir una enfermedad arterial cardiaca y/o un ataque de corazón; y que un nivel consistentemente elevado de la glucosa puede ocasionar una variedad de complicaciones.

Es posible que los efectos positivos de mantener el VIH bajo control resulten más importantes que los peligros a largo plazo del tratamiento de combinación. Las personas VIH positivas que estén preocupadas por cambios metabólicos no deben dejar de tomar o cambiar sus fármacos sin consultar primero con su médico, ya que los cambios inoportunos en un régimen anti-VIH pueden aumentar el riesgo de desarrollar resistencia viral y reducir la oportunidad de experimentar beneficio de tratamientos futuros. La investigación sobre este asunto continuará desarrollándose a medida que los pacientes sigan tomando los fármacos por periodos de tiempo más extensos.


Control de los efectos secundarios

La manifestación y severidad de los efectos secundarios son muy individuales. Mientras que algunas personas experimentan muchos efectos secundarios, otras experimentan pocos o ninguno. De cualquier forma, se pueden emplear varios métodos que ayuden a reducir la incidencia o severidad de los efectos secundarios.

Lo primero que se puede hacer es obtener información adecuada. El médico es responsable de informar al paciente sobre los efectos secundarios potenciales de un fármaco, y ayudar al paciente a prepararse si aparece un efecto secundario. Sin embargo, el paciente tiene que reconocer que muchas personas no experimentan reacciones adversas, puesto que el temor de que los efectos secundarios sean inevitables puede incrementar el riesgo de que se manifiesten, en parte debido a la ansiedad y estrés que el miedo precipita en el cuerpo.

Las personas VIH positivas deben reportar todo efecto secundario – incluso aquellos que parezcan leves – a su médico. No se debe intentar ajustar dosis o cambiar medicamentos sin consultar primero con el médico. Para evitar la posibilidad de sufrir interacciones farmacéuticas o desarrollar resistencia viral, es preciso seguir los consejos médicos y recibir evaluaciones médicas y análisis de sangre regularmente.

Con algunos fármacos, los efectos secundarios pueden resultar severos durante las primeras semanas después de iniciar el tratamiento, pero disminuir en severidad con el tiempo e incluso desaparecer. En este caso, es muy posible mantenerse en tratamiento a pesar de los síntomas porque se sabe que con el tiempo, los efectos desaparecerán. Para otros fármacos, se puede emplear un protocolo de desensibililización, en el cual se toma una dosis menor del fármaco al inicio y se incrementa la dosis poco a poco hasta llegar a la dosis completa. Este tipo de protocolo es usado rutinariamente con fármacos como nevirapina, ritonavir, y los medicamentos sulfa.

Se pueden emplear estrategias específicas para controlar diferentes tipos de síntomas. Si el fármaco no requiere que se tenga el estómago vacío, su ingestión junto con comida puede aliviar la náusea y el vómito. Varios fármacos antieméticos como procloroperazina (Compazine), metoclopramida (Reglan) y odansetrona (Zofarn) alivian la náusea, pero también pueden causar sus propios efectos secundarios. La acupuntura, presión en la muñeca y los remedios herbales (por ejemplo, la menta y el jengibre) son métodos alternativos que han sido usados por siglos para aliviar la náusea. Además, muchas personas han reportado un efecto anti-náusea al emplear marijuana o su derivación sintética dronabinola (Marinol). La marijuana también puede estimular el apetito en aquellos que lo hayan perdido como efecto secundario de los fármacos.

La diarrea relacionada con los fármacos puede ser controlada a través de medicamentos antidiarreicos disponibles sin receta médica, como loperamida (Imodoum AD), atapulgita (Kaopectate) y Pepto Bismol, además de compuestos como Metamucil o fármacos más potentes con receta como difenoxilate (Lomotil). Los tratamientos alternativos para la diarrea incluyen las cápsulas de acidófilo, las hierbas y la acupuntura. También se debe reducir la consumición de productos lácteos, azúcar, grasas y cafeína.

Tanto con el vómito como con la diarrea es importante evitar la deshidratación y los desequilibrios de electrolitos. Los refrescos para deportistas, como Gatorade, o la mezcla de 1 cucharada de sal y 4 cucharadas de azúcar en un litro de agua pueden ayudar a prevenir ambas complicaciones.

Los salpullidos cutáneos y la picazón pueden ser tratados con frecuencia con antihistamínicos como difenohidramina (Benydral) o hidroxizina (Atarax). Los corticoesteroides tópicos pueden resultar beneficiosos, pero no deben ser empleados en combinación con ciertos fármacos anti-VIH. El evitar la exposición directa al sol y el uso de un bloqueador de sol potente pueden ayudar a prevenir daños cutáneos ocasionados por reacciones de fotosensibilidad.

Los síntomas de la neuropatía periférica farmacológica pueden ser reducidos con fármacos antidepresivos como amitriptilina (Elavil) o desipramina (Nopramin). Otros métodos incluyen la acupuntura, el masaje, baños con agua templada, y evitar guantes y zapatos apretados.

Existen tratamientos específicos para la supresión de la médula ósea. El fármaco eritropoietina (Epogen) puede ayudar a reconstituir el nivel de los linfocitos rojos. La disminución de los niveles de ciertos linfocitos blancos puede tratarse con el factor estimulante de colonias de granulocitos (Neupogen).

En cuanto a los efectos secundarios metabólicos, no se sabe todavía que métodos son útiles. Por lo general, la diabetes se controla con medicamentos orales que reducen la glucosa o a través de inyecciones de insulina. Las elevaciones de triglicéridos y del colesterol pueden ser tratadas con modificaciones en los hábitos nutricionales o medicamentos orales como gemfibrozil (Lopid) o clofibrato (Atromid). Sin embargo, estos medicamentos no han sido evaluados clínicamente como tratamientos para el control de las elevaciones de glucosa y grasa asociadas a los fármacos anti-VIH; y su procesamiento podría requerir más esfuerzo por parte de los riñones y el hígado. El ejercicio, una dieta baja en grasa y alta en verduras y frutas, y no fumar son algunos de los métodos prácticos recomendados para todas las personas que tienen niveles altos de grasa y/o del colesterol. También se deben hacer pruebas regulares del nivel de testosterona y de otras hormonas, ya que estas pueden afectar al metabolismo de la grasa y la glucosa.

En algunos casos, los efectos secundarios resultan demasiado severos para ser controlados sin sacrificar sustancialmente la calidad de vida. Cuando esto ocurre, es posible ajustar las dosis de los fármacos responsables o cambiar a otros que provean beneficios parecidos pero ocasionen menos reacciones adversas. En el caso de los inhibidores de proteasa, este cambio puede constituir un desafío, puesto que cada inhibidor tiene un perfil similar de efectos secundarios. El proceso de cambiar un régimen anti-VIH resulta complejo y algunas personas son capaces de tolerar los efectos secundarios de un fármaco que para otras resultan intolerables.


Conclusión

Las personas VIH positivas han tomado fármacos anti-VIH por un máximo de 10 años, y usualmente por plazos de tiempo mucho más cortos. No se sabe todavía qué efectos secundarios se desarrollarán a largo plazo en personas que tomen el tratamiento de combinación durante el resto de sus vidas. Los informes recientes sobre los cambios metabólicos asociados con el tratamiento anti-VIH son preocupantes y subrayan la urgencia de implementar mayores investigaciones sobre los efectos secundarios a largo plazo. También es importante evaluar nuevas formulaciones de fármacos, diferentes horarios de dosificación y métodos de proveer el fármaco que permitan el máximo beneficio terapéutico posible sin destruir la calidad de vida de las personas VIH positivas.

Liz Highleyman es editora asistente de BETA en inglés.

Christopher Gortner es editor de BETA en español y Noticias Positivas.


Apéndice

American Foundation for AIDS Research. AIDS/HIV Treatment Directory. Vol. 8. No. 3. January 1997.

Arribas JR and others. Acute hepatitis in AIDS patients during ritonavir treatment. 5th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. Chicago. February 1-5, 1997. Abstract 417.

Brau N and others. Severe hepatitis in three AIDS patients treated with indinavir. The Lancet 349: 924-925. March 29, 1997.

Carr A and others. A syndrome of peripheral lipodystrophy, hyperlipidemia and insulin resistance due to HIV protease inhibitors. 5th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. Chicago. February 1-5, 1997. Abstract 410.

Food and Drug Administration. Health advisory for newest class of AIDS drugs. FDA Talk Paper. June 11, 1997.

James J. 1592 (abacavir): do not rechallenge after hypersensitivity reaction. AIDS Treatment News 285. December 19, 1997.

James J. Protease inhibitors' metabolic side effects. Interview with Lisa Capaldini, MD. AIDS Treatment News 277. August 15, 1997.

Miller K and others. Increased intra-abdominal fat deposits in patients on indinavir. 5th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. Chicago. February 1-5, 1997. Abstract 413.

Project Inform. Drug Side Effects Fact Sheet. August 1997.

Project Inform. The HIV Drug Book. Second Edition. Pocket Books, New York. 1998.

Richter R and others. Motivators and barriers to use of combination therapies in patients with HIV disease. Center for AIDS Prevention Studies monograph #5. January 1998.

Rosenberg HE and others. "Protease paunch" in HIV+ persons receiving protease inhibitor therapy: incidence, risks and endocrinological evaluation. 5th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. Chicago. February 1-5, 1997. Abstract 408.

Roth V and others. Development of a cervical fat pad following treatment with HIV-1 protease inhibitors. 5th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. Chicago. February 1-5, 1997. Abstract 411.

Ruane P. Atypical accumulation of fatty tissue. 37th Interscience Conference on Antimicrobial Agents and Chemotherapy. Toronto, Ontario. September 28-October 1, 1997. Abstract I-185.

Warren, K and others. Nevirapine-associated Stevens-Johnson syndrome. The Lancet 351(9102):567. February 21, 1998.

Witzke O and others. Side effects of ritonavir and its combination with saquinavir with special regard to renal function. AIDS 11(6): 836-838. June 1997.

Revisado el 26 de junio 1998


Sobre SIDA | Tratamiento | Prevención | Política | La Fundación | Voluntarios | Donaciones In English | Buscar | El Mapa del Sitio | Comentarios | La Página Principal