Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en mayo de 1998 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Mayo de 1998 Contenido

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Talidomida: Polémica y potencial

por Leslie Hanna

Adaptación y traducción de Christopher Gortner


Perspectiva histórica

A finales de los años 50 y principios de los 60, nacieron aproximadamente 12.000 bebés con graves deformaciones congénitas cuyas madres tenían un factor de riesgo común: todas habían tomado el fármaco hipnótico talidomida durante su embarazo. Aunque los efectos del fármaco sobre los fetos y los recién nacidos variaron desde malpartos, pasando por daños cerebrales hasta deformaciones masivas internas, el efecto adverso de talidomida más predominante fue la focomelia - el desarrollo defectuoso de las piernas y los brazos, afección que resulta en una condición conocida comúnmente como "aletas de foca." Algunos de los bebés afectados por talidomida nacieron con poco más que su cabeza y torso, pies diminutos, con 7 ó 8 dedos que crecían directamente de su cintura. Para muchas mujeres, la talidomida resultó tan tóxica in útero que sufrieron abortos espontáneos.

La talidomida fue elaborada originalmente por la compañía alemana Chemie Grunenthal en los años 50. El fármaco fue comercializado como sedante en Europa y Canadá por varios años. Puesto que no se estableció una dosis mortal, el fármaco fue considerado como una alternativa segura a los sedantes barbitúricos. Muchos médicos recomendaron talidomida a mujeres embarazadas para aliviar la náusea, los vómitos y otras molestias asociadas al embarazo. En 1961, se descubrió la conexión entre talidomida y las deformaciones natales. Alemania reaccionó de inmediato y suspendió la venta del fármaco en el país. A los pocos días, Inglaterra prohibió el fármaco. Cuatro meses después, Canadá también lo prohibió. Nunca se aprobó talidomida en los EE.UU. Uno de los elementos más alarmantes de esta crisis fue que durante los estudios con animales que dieron lugar a la aprobación del fármaco en Europa, nunca se detectó la teratogenia de talidomida, o su capacidad para causar deformaciones fetales.

Talidomida desapareció del arsenal farmacéutico, aunque no del todo. Se prohibieron las ventas del fármaco en la mayoría de los países, pero la compañía alemana continuó fabricándolo, principalmente para el tratamiento de pacientes leprosos. Hoy en día, 35 años después de la crisis que resultó en la prohibición de talidomida, la Administración de Alimentos y Fármacos de los EE.UU. (FDA) recientemente aprobó por primera vez la comercialización del fármaco polémico en este país. La historia de lo que transcurrió en esos 35 años merece un capítulo aparte.


Historia

Después de su prohibición en 1962, talidomida fue relegada al mercado especializado. Se descubrió su eficacia contra la lepra en 1964, cuando un dermatólogo israelita que recetaba talidomida a sus pacientes leprosos por sus efectos hipnóticos observó que las lesiones asociadas con la lepra se resolvían en aquellos que tomaron el fármaco. A partir de 1975, la talidomida se estableció como tratamiento eficaz para la lepra. Incluso en los EE.UU., donde el número de personas con lepra es muy pequeño, el gobierno federal permitió la importación condicional del fármaco como remedio anti-lepra. Un número menor de personas también recibió el fármaco bajo estrictos controles gubernamentales. Hoy en día, la Organización de Salud Mundial admite que la talidomida es uno de los medicamentos más eficaces para tratar el eritema leproso nudoso (ELN), una complicación común de la lepra. Otros fármacos empleados contra este mal incluyen dapsona y clofazimina.

En 1991, Gilla Kaplan, una experta en lepra de la Universidad Rockefeller en la ciudad de Nueva York, hizo un descubrimiento de enorme e inesperada trascendencia. Sus investigaciones revelaron que la talidomida inhibe una citoquina llamada factor alfa de necrosis tumoral (FNT-alfa), la cual ha sido asociada con la progresión de varias enfermedades, incluyendo la enfermedad VIH.


Talidomida y factor alfa de necrosis tumoral

FNT-alfa es una citoquina, o mensajero químico que lleva información entre las células para que éstas implementen una reacción inmunitaria. Al ser activados, los linfocitos blancos inmunitarios llamados monocitos y macrofágos producen FNT-alfa para combatir la formación de tumores malignos. La producción incrementada del FNT-alfa pone en alerta al sistema inmunológico, pero elevaciones crónicas de la citoquina pueden ocasionar fiebre, hipermetabolismo y anorexia (pérdida de apetito).

Se ha observado en los últimos años que las personas VIH positivas, especialmente quienes padecen la enfermedad avanzada, tienen niveles crónicamente elevados del FNT-alfa. Esta elevación ha sido asociada con la proliferación del VIH in vitro y la reducción de la eficacia de AZT in vitro. Ciertas complicaciones devastadoras de la enfermedad VIH, como el desgaste, han sido relacionadas en parte con la elevación crónica del FNT-alfa. Por estas razones, varios investigadores importantes en el campo del VIH/SIDA han estado buscado fármacos que logren inhibir la sobreproducción del FNT-alfa. Por supuesto, el descubrimiento de Kaplan resultó de gran interés.

Básicamente, Kaplan descubrió que la talidomida funciona a través de la regulación de la reacción inmunitaria en las personas VIH positivas. Estudios subsecuentes in vitro han demostrado que la talidomida suprime tanto el FNT-alfa como el VIH. En cuanto a la formación tumoral, la talidomida inhibe un proceso llamado angiogénesis, responsable del desarrollo de nuevos vasos sanguíneos. Aunque esta capacidad anti-angiogénica es beneficiosa en cuanto a la suspensión del desarrollo de lesiones leprosas y de tumores, también fue la causa de las deformaciones congénitas de los años 50 y 60.

El descubrimiento de Kaplan tiene muchas implicaciones para el tratamiento de varias afecciones auto-inmunitarias, incluyendo el lupus, la enfermedad de transplante y el SIDA. Siempre que no se tome durante el embarazo, la talidomida parece ser segura y eficaz.

Al poco tiempo de la publicación del descubrimiento de Kaplan, los "buyer’s clubs" (organizaciones comunitarias que importan y venden productos no aprobados por el FDA para el tratamiento de enfermedades crónicas) de Nueva York y San Francisco empezaron a importar talidomida y a vendérsela a personas VIH positivas interesadas en el fármaco. Al principio, la FDA no se opuso públicamente. Pero con el paso del tiempo y al darse cuenta de que la talidomida se había convertido en el producto número uno del mercado negro, el FDA reconoció la necesidad de informar al público. Por entonces, ya se podía comprar talidomida a través del Internet y el destacado noticiero televisivo estadounidense "60 Minutos" había informado sobre el nacimiento reciente de bebés con "aletas de foca" en Brasil. (La talidomida ha resultado disponible en farmacias brasileñas durante varios años, con poca regulación gubernamental. Aunque no se conoce el número exacto de personas afectadas, los reportes de deformaciones congénitas recientes son alarmantes y probablemente demostrables.)


Estudios con el VIH/SIDA

Una de las razones de la popularidad de la talidomida en la comunidad VIH positiva es la evidencia que sigue acumulando sobre su eficacia, incluyendo datos de estudios científicos rigurosos elaborados por el Grupo de Estudios Clínicos sobre el SIDA (siglas en inglés: ACTG). Las 2 áreas de investigación más importantes se han centrado en el desgaste y en las úlceras aftosas recurrentes. Ambas afecciones son comunes en las personas VIH positivas y ambas están asociadas con elevaciones del FNT-alfa, además de otros factores. Talidomida resultó eficaz contra los 2.

También se ha considerado el uso de talidomida como tratamiento del sarcoma de Kaposi, la diarrea relacionada con el VIH, y la tuberculosis. Puesto que las pruebas en ratas de laboratorio indicaron que la talidomida reduce la eficacia de los anticonceptivos orales, el ACTG exigió que las participantes femeninas en los estudios clínicos de talidomida usaran métodos anticonceptivos suplementales, además de la píldora oral.

ACTG 251 fue un estudio controlado por placebo donde se estableció que la talidomida era un tratamiento eficaz para las úlceras aftosas recurrentes. Durante este estudio, 57 personas tomaron 200 mg diarios de talidomida o placebo durante 4 semanas. De las 29 personas que recibieron el fármaco, el 61% experimentó una reacción completa, comparado con el 5% del grupo de placebo. El efecto secundario más común fue la somnolencia.

ACTG 267 fue un estudio fase I controlado por placebo, de dosis incrementada, diseñado para evaluar la seguridad y farmacocinética de talidomida. Treinta y seis (36) personas VIH positivas tomaron 50, 150 ó 300 mg diarios. Los resultados de este estudio todavía no se han publicado.

Un estudio Mexicano, cuyos resultados fueron publicados en la revista AIDS en 1996, inscribió a 28 hombres y mujeres VIH positivas que sufrieron una pérdida de peso del 10% ó más con respecto a su peso corporal normal. El estudio fue doble ciego y controlado por placebo. Los investigadores concluyeron que la talidomida era eficaz contra la pérdida de peso involuntaria. Algunos participantes incluso ganaron peso (8 de los 9 que tomaron talidomida mantuvieron su peso o ganaron algunas libras, comparado con 2 de 9 que tomaron el placebo y únicamente mantuvieron su peso).

Un estudio fase II/III elaborado por la compañía fabricante Celgene evaluó la talidomida como tratamiento potencial de la pérdida involuntaria de peso relacionada con la enfermedad por VIH. Los resultados de este estudio documentaron ganancias de peso significativas en aquellos que tomaron el fármaco. Durante el estudio, 102 personas que habían perdido más del 10% de su peso corporal normal fueron inscritas en 13 emplazamientos diferentes de los EE.UU. Los participantes tomaron 100 ó 200 mg diarios de talidomida o placebo durante 8 semanas. Las personas que tomaron 100 mg experimentaron la mayor ganancia de peso: 4,5 libras, comparado con 0,7 libras en el grupo placebo y 2,2 libras en el grupo de 200 mg. Los investigadores dijeron que el promedio menor de aumento de peso entre el grupo que tomó 200 mg fue debido a la mayor incidencia de personas que dejaron de participar en el estudio. Este estudio tuvo problemas en el proceso de inscripción de participantes, en parte porque excluyó a las mujeres no estériles en edad fértil. Se reportaron los resultados del estudio en abril de 1997.

Celgene también está financiando un estudio actual sobre talidomida como tratamiento de las úlceras aftosas. Este estudio es parecido en diseño al estudio de ACTG. Contiene 3 secciones y 2 metas: establecer la eficacia del fármaco como tratamiento de las úlceras aftosas recurrentes y determinar la dosis preventiva. Otro estudio patrocinado por Celgene está encaminado a evaluar la utilidad del fármaco como tratamiento de la diarrea crónica y determinar el impacto de la talidomida sobre el peso corporal, la calidad de vida y los cambios en los niveles del FNT-alfa dentro de los tejidos intestinales. Ambos estudios están inscribiendo participantes. Para mayor información, llame a Barbara Gerhardt de Celgene al 800-890-4619, o al Servicio de Información sobre los Estudios Clínicos del SIDA al 800-TRIALS-A.

Otros efectos secundarios notables de talidomida son su efecto sedante y su neurotoxicidad, que puede contribuir al desarrollo de neuropatía periférica en las personas VIH positivas. Los datos de algunas investigaciones indican que las personas VIH positivas sufren una mayor incidencia de efectos secundarios al tomar talidomida que las personas VIH negativas. Por esta razón, es probable que la talidomida esté desaconsejada en aquellos que hayan padecido neuropatía periférica anterior. El Doctor C.C. Harland y sus colegas del Colegio Médico del Hospital St. George en Londres sugieren que las personas que quieran tomar talidomida en cualquier dosis deben someterse a pruebas neurológicas antes de tomar el fármaco, y seguir controlando sus funciones neurológicas durante el curso de tratamiento.

Otro efecto secundario reportado en personas VIH positivas es el salpullido cutáneo. Sin embargo, la Doctora Toby Maurer de San Francisco cree que la talidomida podría resultar útil como tratamiento para mitigar la severidad de la fotosensibilidad en las personas de raza negra.

Finalmente, incrementos ocasionales pero no constantes de la carga viral han sido asociados al uso de talidomida.


Buyer’s Clubs, Celgene y el FDA: Acceso a talidomida

La primera solicitud oficial al FDA para la aprobación de talidomida se presentó en 1960 por una pequeña compañía estadounidense llamada Richardson Merrill. Una representante de la FDA llamada Frances Kelsey, preocupada por los informes de que la talidomida ocasionaba neuropatía periférica, retrasó el proceso de aprobación. Durante este retraso, llegaron las noticias de las deformaciones congénitas, y la aprobación de talidomida en los EE.UU. se paralizó, exceptuando su uso condicional como tratamiento anti-lepra.

Hoy en día, Celgene Corporation es la compañía fabricante de talidomida (nombre de marca Synovir). Sus investigadores han estudiado talidomida como tratamiento de varias afecciones, incluyendo el desgaste del SIDA, las úlceras aftosas, la artritis reumatoidea y varias complicaciones de la lepra. No es sorprendente que las discusiones actuales sobre el acceso a la talidomida impliquen en casi todos los casos a Celgene como el distribuidor y fuente principal del fármaco.

De acuerdo con la Doctora Sally Cooper del Grupo de Salud PWA en Nueva York, y Matthew Sharpe de la Fundación Healing Alternatives en San Francisco, en 1993 ambas organizaciones comunitarias empezaron a pedir acceso a talidomida para las personas VIH positivas con desgaste. Frustrados por la falta de atención a sus demandas, en junio de 1995, las 2 organizaciones crearon el "Programa para el Uso Compasivo de Talidomida" e hicieron disponible el fármaco a las personas VIH positivas a través de ventas en el mercado negro. Al mes de iniciarse el programa, representantes de Celgene anunciaron su programa para el uso compasivo, patrocinado por la FDA, y diseñado para personas con desgaste. Desafortunadamente para Celgene, el programa contenía una cláusula que provocaría reacciones inmediatas: la "recuperación de gastos," o en otras palabras, el requisito de que las personas que cumplieran el criterio de admisión pagarían por el fármaco, el cual costaba $500 para 12 semanas de tratamiento. En reacción a las protestas unidas de la comunidad, Celgene canceló la cláusula y proporcionó el fármaco gratuitamente a quienes lo necesitaban.

En diciembre de 1995, Celgene recibió la aprobación de la patente para fabricar talidomida. El 21 de marzo de 1996, la compañía anunció que la FDA había reconocido la "urgente necesidad" de la comunidad VIH positiva y aprobado el uso condicional de talidomida como tratamiento de la caquexia (desgaste). Este hecho incrementó el empleo (y la venta) potencial del fármaco, pues la talidomida ya había recibido aprobación condicional como tratamiento de las úlceras aftosas, y para las personas VIH positivas y personas con cáncer, como tratamiento de las enfermedades micobacterianas, además de su anterior aprobación contra la lepra. Ese mismo año, Celgene empezó a distribuir talidomida a través de su programa federal de acceso expandido a médicos en los EE.UU. y en Canadá, con la indicación de que el fármaco podía ser empleado contra 15 afecciones clínicas, incluyendo la caquexia relacionada con el SIDA o el desgaste severo. En diciembre de 1996, Celgene presentó su Solicitud para un Nuevo Fármaco (en inglés: NDA) a la FDA para la aprobación del empleo de talidomida como tratamiento de la afección leprosa, ELN.

El 4 de septiembre de 1997, un comité de consejo de la FDA se reunió para discutir la NDA de Celgene. El 5 de septiembre, Celgene anunció que el comité había recomendado la aprobación de talidomida para el tratamiento de ELN, basándose en las investigaciones y más de 30 años de experiencia con el fármaco. El 19 de ese mismo mes, Celgene recibió la carta oficial del FDA concediéndole la aprobación condicional para la comercialización de talidomida. Celgene podía iniciar su campaña de comercialización y distribución de talidomida en cuanto recibiera la aprobación del FDA de su folleto de producto y otros materiales educativos requeridos.


Acceso expandido actual

Hoy en día, hay 2 programas de acceso expandido para talidomida. El primero es un protocolo formal para el uso del fármaco contra el desgaste del SIDA. El segundo es un proceso individual de aplicación, controlado por la FDA. Celgene distribuye talidomida gratuitamente para el tratamiento de cualquier afección bajo recomendación médica, incluyendo el cáncer y algunas afecciones dermatológicas. Las personas interesadas en recibir talidomida a través del programa de la FDA son remitidas a diferentes secciones de la FDA, dependiendo de su caso particular.

El primer programa específico para la enfermedad VIH provee el fármaco gratuitamente a personas VIH positivas. Los requisitos principales de este programa incluyen pérdida de peso premórbida (antes de la enfermedad activa) de por lo menos el 5%, una esperanza de vida de por lo menos 6 meses, y el empleo de un régimen estable anti-retroviral. No se requiere una dosis inicial establecida de talidomida, aunque Celgene recomienda 100 mg 1 vez por día a la hora de dormir para quienes no hayan tomado el fármaco previamente. Sin embargo, se puede pedir y recibir de 50 a 250 mg diarios. Para más información, llame a Barbara Gerhardt de Celgene al 800-890-4619 en los EE.UU. Cuando el fármaco resulte disponible en el mercado comercial como tratamiento del ELN, el acceso expandido continuará hasta que la FDA conceda a Celgene la aprobación para el uso de talidomida contra afecciones adicionales.


El estado actual de talidomida

Celgene calcula que menos de 10.000 personas tomarán talidomida durante el primer año de comercialización pública. Esta cantidad es tan pequeña por el recelo que todavía despierta el fármaco en la población, debido en parte a su papel en los famosos defectos congénitos. Entre el grupo de personas VIH positivas que tomarán el fármaco, Celgene calcula que quizás el 10% serán mujeres en edad fértil, y aquí es donde radica otra controversia.

Mientras que muchos expertos están de acuerdo que las mujeres que quieran tomar el fármaco deben poder hacerlo y manejar además de manera apropiada sus propios asuntos sexuales y anticonceptivos, algunos médicos y otros especialistas están preocupados - y con razón. Además, algunas mujeres - también con razón - no querrán tomar el fármaco, temiendo sus efectos a largo y corto plazo sobre su sistema reproductivo.

Para contestar las inevitables preguntas y preocupaciones que talidomida ocasiona, Celgene está desarrollando materiales educativos para los médicos y los pacientes. Los materiales estarán concebidos para contrarrestar el miedo, y proveerán educación a las farmacias, las consultas médicas y a las personas interesadas en tomar talidomida sobre los beneficios y riesgos potenciales del fármaco. Se espera la aprobación comercial final de la FDA en cuanto estos materiales estén completos y aprobados por la división gubernamental competente.


Prevención de una segunda crisis

Randy Warren es el fundador y director de la organización Víctimas de Talidomida en Canadá, un grupo compuesto de personas con deformaciones ocasionadas por talidomida. Warren nació con sus brazos y piernas severamente deformadas, sin dedos pulgares y pies no funcionales. Vivió los primeros 8 años de su vida en un hospital. La meta de su organización ha sido que no se puede aceptar un mundo donde la talidomida esté disponible. Pero el grupo ha empezado a modificar su opinión, a pesar de su aversión natural al fármaco, reconociendo que el mismo fármaco que destruyó tantas vidas ahora podría ayudar a otros a sobrevivir.

Sin embargo, aunque las personas que forman la organización creen que es preferible distribuir talidomida legalmente que dejarla sin regulación en el mercado negro, están muy preocupadas de que la nueva disponibilidad del fármaco precipite una nueva ola de defectos congénitos. Warren en especial enfatiza que los bebés que nacieron con defectos causados por talidomida "no son minusválidos: Estamos deformados por vida." Recientemente, Warren ha trabajado con Celgene para asegurar que no ocurra esta temida segunda crisis, porque ninguna mujer que esté embarazada recibirá ni tomará talidomida.

Por su parte, Celgene también quiere prevenir un desastre. Los materiales educativos bajo desarrollo subrayan la importancia de no recetar talidomida a mujeres embarazadas o a mujeres que sospechan que están embarazadas. En cuanto al potencial teratogénico del fármaco para causar deformaciones en fetos, el folleto oficial incluye indicaciones específicas y explícitas señalando la importancia de no estar embarazada o quedarse embarazada mientras se toma talidomida. Además, Celgene tiene planes de mantener un registro de todas las farmacias y oficinas médicas (quienes se registrarán voluntariamente pero no proporcionarán nombres de pacientes) donde se recete y venda talidomida. Los médicos que recetan el fármaco y se registran recibirán materiales educativos adicionales, y los pacientes tendrán que firmar formularios de consentimiento con sus médicos para documentar que han sido asesorados sobre el fármaco antes de tomarlo.

Actualmente, Celgene no tiene planes de comercializar el fármaco en el extranjero, donde su capacidad para regular la distribución y uso se vería seriamente comprometida. "Estos [asuntos] no son solo legales," comenta Bruce Williams, vicepresidente de Celgene. "Son fundamentalmente de ética y seguridad."

Por supuesto, en cuanto el fármaco llegue al mercado, los médicos podrán recetarlo esencialmente como les parezca. Por ejemplo, talidomida ha sido aprobada como tratamiento de la lepra, no de la enfermedad por VIH, pero se sabe de antemano que los médicos ya están recetando el fármaco a sus pacientes VIH positivos. La pregunta clave es: ¿Cómo manejarán los médicos a sus pacientes VIH positivos que quieran o necesiten tomar talidomida?

La investigación clínica indica que existe un periodo específico durante la etapa temprana del embarazo en el que talidomida ocasiona sus efectos más devastadores: durante los 34 -50 días después del último ciclo menstrual, cuando las extremidades y las orejas del feto empiezan a desarrollarse. La breve vida media del fármaco en la corriente sanguínea también es una consideración importante. A partir de un periodo indeterminado de suspensión, el fármaco es eliminado del cuerpo sin rastro o efectos a largo plazo. Por esta razón, es muy probable que las mujeres puedan tener un embarazo normal después de haber tomado talidomida. Se ha establecido que muchas mujeres que tomaron talidomida en los años 50 y dieron luz a niños con defectos severos dejaron de tomar el fármaco y luego tuvieron embarazos sin complicaciones y niños sin defectos.

Además, es preciso considerar el hecho de que a pesar del riesgo, muchas mujeres en edad fértil toman el fármaco Accutane, un potente teratógeno fabricado por Hoffman-La Roche como tratamiento del acné adulto. Para proveer acceso al fármaco y minimizar al mismo tiempo el riesgo de sufrir daños fetales, Roche elaboró estrictas indicaciones para el empleo de Accutane, los cuales incluyen avisos sobre la importancia de usar anticonceptivos y hacerse pruebas regulares de embarazo. Es razonable deducir que Celgene, los médicos y las farmacias quieran educar y aconsejar a mujeres interesadas en tomar talidomida de la misma manera, permitiendo así que el control sobre sus cuerpos y su salud queden en las manos de las pacientes y no del gobierno.


Conclusión

Talidomida ha pasado por etapas muy particulares, y hoy en día ha surgido como un tratamiento potencialmente seguro y eficaz para las personas no embarazadas que padecen afecciones graves del sistema inmunológico, incluyendo la enfermedad por VIH. Las mujeres que quieran beneficiarse del fármaco deben tener acceso al mismo y recibir una educación completa sobre los riesgos que el fármaco impone sobre los fetos y la importancia de no quedarse en estado. La decisión sobre el empleo de talidomida como tratamiento debe estar bien fundamentada y corresponde al paciente tomar la decisión final con la cooperación y consejo de su médico.

Leslie Hanna es editora asistente de BETA en inglés.

Christopher Gortner es editor de BETA en español y Noticias Positivas.


Extracto de apéndice

Harland CC and others. Thalidomide-induced neuropathy and genetic differences in drug metabolism. European Journal of Clinical Pharmacology 49(1-2): 1-6. 1995.

Haslett P and others. The emerging role of thalidomide therapy in HIV-infected patients. Infectious Medicine 14(5):393-398, 405-406. 1997.

Jacobson JM and others. Thalidomide for the treatment of oral aphthous ulcers in patients with human immunodeficiency virus infection. New England Journal of Medicine 336: 1487-1493. May 22, 1997.

Klausner JD and others. The effect of of thalidomide on the pathogenesis of human immunodeficiency virus type 1 and M. tuberculosis infection. Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes and Human Retrovirology 11: 247-257. 1996.

Reyes-Teran G and others. Effects of thalidomide on HIV-associated wasting syndrome: a randomized, double-blind, placebo-controlled clinical trial. AIDS 10(13): 1501-1507. 1996.

Williams B, Vice President, Celgene. Personal communication. February 26, 1998.

Revisado el 26 de junio 1998


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