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Este artículo fue publicado en la primavera de 2003 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco. |
La coinfección por el VIH y la hepatitispor Liz Highleyman La coinfección por el VIH y el virus de la hepatitis C (VHC) o el virus de la hepatitis B (VHB, consulte el apartado de la pág. 30) constituye un creciente problema de salud pública. Dado que ambas enfermedades se transmiten de forma parecida—principalmente a través del uso de agujas compartidas para inyectarse drogas y mediante la actividad sexual—muchas personas están coinfectadas con el VIH y el VHC, con el VIH y el VHB o incluso con los tres virus. La hepatitis C y la hepatitis B son infecciones virales del hígado que, con el paso del tiempo, pueden acarrear graves consecuencias, como cirrosis hepática y cáncer de hígado. Casi todos los estudios muestran que la infección por el VIH hace que la hepatitis C ó B sea más agresiva y aumenta el riesgo de lesiones hepáticas. Los estudios acerca de la influencia del VHC y el VHB sobre el VIH dan resultados menos claros. La mayor parte de las investigaciones muestran que el VHC no acelera la progresión a la enfermedad por el VIH, pero la coinfección con el VHC puede obstaculizar la recuperación del sistema inmunitario cuando se comienza el tratamiento antirretroviral. La coinfección puede complicar el tratamiento. Las personas con lesiones hepáticas debido a la
hepatitis crónica son más propensas a experimentar hepatotoxicidad (toxicidad en el hígado)
a causa de los fármacos anti-VIH. Además, los medicamentos para tratar el VIH y la hepatitis
pueden interactuar y empeorar los efectos secundarios. Casi todos los expertos recomiendan controlar el VIH
antes de iniciar el tratamiento contra el VHC. Con una vigilancia adecuada, la mayor parte de las personas
con la coinfección pueden recibir tratamiento eficaz para las dos enfermedades. De hecho, varios estudios
recientes sugieren que las personas coinfectadas cuya enfermedad por el VIH está bien controlada y
con una concentración relativamente alta de linfocitos CD4 pueden estar tan bien como las que tienen
el VHC solo.
Liz Highleyman (liz@black-rose.com) es escritora y redactora médica independiente y reside en San Francisco. Revisado el 17 de agosto 2003 |
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