Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en la primavera de 2000 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Las Suspensiones Estructuradas del Tratamiento: Futuro Protocolo?

por Nicholas Cheonis
Traducción y adaptación de Christopher Gortner

En los cuatro años desde que se aprobó el tratamiento antiretroviral sumamente activo (TARSA) se ha aconsejado que las personas que toman TARSA nunca dejen de tomar una dosis. La principal razón es que puede desarrollarse rápidamente resistencia a un fármaco cuando proliferan cepas mutantes del VIH en ausencia de la supresión farmacológica adecuada. Además, diversos estudios han demostrado repetidamente que cuando se suspende el tratamiento anti-VIH, en la mayoría de los casos la carga viral aumenta drásticamente mientras que el nivel de linfocitos CD4 decae. Puesto que los investigadores y médicos pensaban hasta muy recientemente que sólo se podrían sostener los efectos beneficiosos de TARSA si se empleaba continuamente, muchas personas asumieron que tendrían que tomar los regímenes anti-VIH por un período de tiempo indefinido, incluso de por vida.


Cambio en el horizonte

Mientras que el pensamiento de no dejar de tomar ni una dosis sigue siendo la ley con TARSA, en algunos ambientes clínicos investigadores y médicos están evaluando cuidadosamente a personas VIH positivas que han dejado de tomar su tratamiento antiretroviral. La teoría es que alternar periodos de TARSA con suspensiones reguladas del tratamiento puede inducir a que el propio sistema inmunológico controle el VIH. En particular, se espera que los incrementos de carga viral observados durante los períodos de suspensión de TARSA dén lugar al desarrollo de linfocitos específicos ingenuos al VIH que proliferan durante la fase de infección aguda (inicial) y luego pueden volverse indetectables, particularmente ante el TARSA de máxima supresión.

Una reacción CD4 adecuada facilita la actividad vigorosa de los linfocitos T citotóxicos (LTC), la cual es crucial para establecer y mantener supresión viral sin intervención farmacológica. Las suspensiones de tratamiento también permiten que los investigadores examinen los efectos de los cambios en la cepa predominante del VIH de personas que han desarrollado resistencia a muchos fármacos debido a mutaciones genéticas.


Historia de SET

Este método de tratar la enfermedad por VIH deriva en gran parte de los problemas relacionados con el cumplimiento y la resistencia. Aunque se han simplificado algunos regímenes y algunos fármacos, como ddI (Videx), han sido reformulados para reducir la ingesta diaria de píldoras, la mayoría de las personas que toman TARSA experimentan dificultades para cumplir al 100% su tratamiento de combinación. En muchos casos, la cantidad de píldoras requerida, junto con el estricto horario de dosificación y los requisitos alimentarios, además de una variedad de efectos secundarios, convierten el cumplimiento de TARSA en un auténtico desafío.

Como resultado, muchas personas dejan de tomar su tratamiento por sí solas, bien sea por intervalos cortos e inconstantes denominados con frecuencia "descansos farmacológicos" o durante períodos de tiempo más prolongados. Era quizás inevitable que el problema del cumplimiento penetrara en el campo de la investigación y que los descansos farmacológicos informales se reconfiguraran como ensayos sobre la suspensión estructurada - o estratégica - del tratamiento (SET). El empleo de minuciosos controles, en particular, los análisis frecuentes (cada semana o mes) de los índices inmunológicos y virológicos, es una característica que define la investigación de SET y un componente esencial de seguridad para cualquier protocolo que incluya suspensiones del tratamiento.

El Efecto IP

La Dra. Miller y sus colegas también informaron durante la 7ª CROI de que las personas con números CD4 bajos (menores de 50 linfocitos/mm3) que toman el tratamiento con IP experimentaron una reducción del 43% en el riesgo de progresión patogénica, comparado con aquellas que no toman un IP; los investigadores concluyeron que el régimen de IP ejerce por sí mismo un efecto beneficioso independiente que no es visible en ciertas determinaciones inmunológicas.

Durante la misma conferencia, el Dr. Steven Deeks, del Hospital General de San Francisco, y sus colegas, informaron de que en un grupo de 47 personas, los regímenes de IP retrasaron el deterioro inmunológico y la incidencia de pérdidas de CD4 al margen del nivel de carga viral existente.

La explicación probable de este efecto es que la cepa VIH dominante se reproduce con menos rapidez o eficacia. Además, la Dra. Antonietta Cargnel y sus colegas del Hospital Luigi Sacco en Milán declararon que los cinco IP actualmente aprobados (incluyendo Fortovase pero no la formulación Invirase de saquinavir) habían inhibido de manera significativa el crecimiento de Pneumocystis carinii en el laboratorio. Pneumocystis carinii es el organismo que causa la neumonía PCP. Estos descubrimientos sugieren que los IP ocasionan beneficios inmunológicos (relacionados con los CD4) y extra inmunológicos (relacionados con los EO) en aquellos que toman TARSA.

Si se descubre al final que las personas con números basales CD4 reducidos (en tratamiento) no generan virus tipo salvaje, estas personas deben tener mucho cuidado a la hora de plantearse la participación en un estudio de SET; la suspensión del tratamiento de IP podría disminuir los efectos beneficiosos observados por Miller, Deeks y Cargnel. El riesgo de desarrollar una EO aumenta considerablemente cuando el número CD4 decae a menos de 200 linfocitos/mm3, y el riesgo es incluso mayor cuando el número es menor de 50.

El Doctor Franco Lori, del Instituto de Investigación para el Tratamiento Genético y Humano (siglas en inglés: RIGHT) en Washington DC y en Pavia, Italia, introdujo el concepto de SET. Lori trató a un hombre de 29 años, hoy en día conocido como el "paciente de Berlín", que inició TARSA (indinavir [Crixivan]/ddI/hidroxiurea [HU]) durante la etapa aguda de infección (día 57), con una carga viral basal de aproximadamente 85.000 copias/mL. Aunque este régimen redujo su carga viral por debajo de 500 copias/mL, tuvo que suspender todos sus fármacos a partir de las dos semanas debido al desarrollo de epididimitis (una infección testicular).

Su carga viral rebrotó a más de 5.000 copias/mL pero logró suprimirla a la semana cuando reanudó su tratamiento antiretroviral. A los cuatro meses desarrolló hepatitis A aguda y suspendió de nuevo sus fármacos anti-VIH. Aunque reanudó TARSA después de este segundo descanso de dos semanas, su carga viral no rebrotó. En menos de dos meses (día 176), suspendió el tratamiento por completo. Extraordinariamente, su carga viral ha permanecido indetectable por más de tres años sin intervención farmacológica y su vigorosa reacción STL parece ser continua.

El Dr. Lori informó sobre este caso por primera vez durante la 5ª Conferencia sobre Retrovirus y Enfermedades Oportunistas (CROI) en febrero de 1998. A pesar de que los expertos médicos recibieron el informe con un escepticismo comprensible, el "descubrimiento" de Lori despertó considerable interés entre personas VIH positivas en tratamiento. La posibilidad de controlar el VIH sin necesidad de acudir a un régimen continuo de fármacos parecía un cuento, y la verdad es que la teoría casi carecía de datos que la apoyara. Sin embargo, los informes sobre SET volvieron a aparecer durante reuniones científicas subsiguientes.

La Doctora Veronica Miller, de la Universität J.W. Goethe en Frankfurt, Alemania, ocasionó controversia durante las reuniones en Glasgow (noviembre, 1998) y Chicago (febrero, 1999) cuando reportó que SET impulsó el rebrote de virus salvaje (cepas sin mutación) en algunas personas con la enfermedad VIH crónica que no reaccionaban a muchos de los fármacos anti-VIH aprobados. Animados por la posibilidad de que SET pudiera ser algo más que una fantasía y quizás incluso podría tener varias aplicaciones como tratamiento, la Fundación para el SIDA y la Investigación Inmunológica (FAIR), Proyecto Inform, y el Grupo de Acción para el Tratamiento (TAG) convocaron una reunión sobre SET en julio de 1999 en Newton, Massachussets. Durante la reunión, investigadores y activistas discutieron los usos potenciales de SET, diseños para varios estudios que evaluarían la eficacia de las suspensiones, además de la necesidad de establecer un banco de datos y pautas para la práctica clínica. Desde entonces, el interés en SET ha ido en aumento y se han iniciado varios estudios. En febrero de este año, se presentaron por lo menos 22 informes sobre las suspensiones estructuradas durante la 7ª CROI en San Francisco, y se han publicado noticias sobre esta estrategia experimental en la prensa popular.


Poblaciones candidatas

En el presente, los investigadores están evaluando la utilidad de SET en tres poblaciones diferentes: las personas con la enfermedad VIH primaria o temprana cuyo virus ha sido suprimido por completo por TARSA; personas con la enfermedad VIH crónica cuyo virus ha sido suprimido por completo por TARSA; y personas con la enfermedad VIH crónica que han desarrollado resistencia a varios medicamentos anti-VIH y cuya única opción de tratamiento es el denominado mega-TARSA (que consta por lo general de cinco fármacos diferentes). Aunque algunos informes han reportado que SET es beneficioso, es importante recordar que muchos estudios realizados hasta la fecha sobre las suspensiones estructuradas no han proporcionado resultados alentadores.


Infección primaria

Puesto que el concepto de SET fue inspirado por la experiencia con el "paciente de Berlín", la mayoría de los investigadores creían en un principio que sólo las personas que habían iniciado TARSA durante la etapa de infección aguda por el VIH se beneficiarían de SET. La teoría era la siguiente: Si el sistema inmunológico huésped estaba relativamente saludable, como por ejemplo durante la infección aguda, entonces era posible que un curso de suspensiones del tratamiento proveería la exposición necesaria a los antígenos del VIH, los cuales se pierden cuando TARSA suprime el virus, para establecer de nuevo un control LTC eficaz sobre la replicación viral.

Durante la 37a Reunión Anual de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América (en inglés: IDSA), llevada a cabo del 18 al 21 de noviembre, 1999, en Philadelphia, se presentó un informe sobre lo que SET podría hacer por esta población de pacientes recientemente infectados. El Doctor Eric Rosenberg, del Hospital Brigham y el Hospital de Mujeres en Boston, y sus colegas, evaluaron a un grupo de 25 personas (el 18% mujeres, el 12% afroamericanos, y el 12% latinos) que inició TARSA durante la infección primaria, antes de producir anticuerpos al virus.

Las personas que están bajo una SET deben consultar con sus proveedores de salud sobre los riesgos de recibir la vacuna contra la influenza (gripe).

Durante la 7ª CROI, el Dr. J.M. Kilby, de la Universidad de Alabama, declaró que una persona estaba reaccionando bien a su régimen TARSA (carga viral indetectable y número CD4 de 743 linfocitos/mm3). Después de iniciar una SET, la persona recibió la vacuna antigripal sin supervisión médica y desarrolló síntomas de influenza parecidos a los síntomas de la infección VIH severa y aguda (fiebre, diarrea, y vómito), acompañados de rápidos incrementos de la carga viral (a más de 1 millón[6 logo] copias/mL) y una reducción significativa de los CD4 a 164 linfocitos/mm3.

El hombre inició de nuevo TARSA y sus síntomas se resolvieron, al tiempo que la carga viral y el número CD4 mejoraron.

Al analizar in vitro las reacciones celulares CD4 de cada persona a los antígenos VIH, el equipo del Dr. Rosenberg descubrió que el iniciar el tratamiento antiretroviral durante el período de seroconversión ocasionaba un gran aumento en la reacción linfoproliferativa CD4 (RLP) contra el virus. (RLP se refiere al crecimiento de los linfocitos cuando se les añaden antígenos del VIH en el laboratorio.) Una fuerte reacción RLP se considera deseable, ya que está relacionada con la capacidad de las personas que no experimentan progresión a largo plazo (PNLP) de mantener una carga viral constantemente baja y un número CD4 estable. (Las PNLP son un pequeño grupo de personas VIH positivas que, sin intervención farmacológica, no demuestran síntomas relacionados con la enfermedad VIH por un período de al menos 10 años.)

Dos personas del grupo de 25 también se sometieron voluntariamente a las suspensiones del tratamiento para determinar si su RLP inducida por TARSA podría suprimir eficazmente al virus sin apoyo de los fármacos. El primer participante, un hombre de 32 años con una carga viral de ARN del VIH indetectable, suspendió TARSA por un promedio de 3 semanas. Su carga viral rebrotó a 17.000 copias/mL, mientras que su nivel RLP, determinado por un índice de estimulación (IE), sobrepasó los 100. (Un IE elevado se corresponde con una mayor reacción CD4 al VIH; el nivel significativo más bajo es 10). El hombre inició TARSA de nuevo y su carga viral se redujo a indetectable. Suspendió TARSA de nuevo por un promedio de cuatro meses debido a una infección aguda por hepatitis A. Dos semanas después de iniciar su segundo SET, su carga viral incrementó a 37.000 copias/mL, pero a los tres días experimentó una reducción a 400 copias/mL sin ayuda de medicamentos. Su índice IE resultó mayor de 800, un nivel muy elevado para una persona VIH positiva. Su RLP se dirigió contra las proteínas VIH de la superficie, de regulación y las proteínas integrasa además de la enzima transcriptasa inversa. La reacción CD4 ampliada estuvo acompañada de incrementos mayores en la actividad LTC a medida que iban progresando los cursos de SET (este participante se sometió luego a una tercera SET.)

La segunda persona manifestó inicialmente un IE de RLP de un promedio de 20. Inició un curso de SET de tres semanas, que incrementó su carga viral a 120.000 copias/mL y elevó su IE a 130. Al suspender el tratamiento anti-VIH por segunda vez, la determinación de la carga viral fue diferente: durante cuatro meses sin tratamiento, su carga viral nunca resultó mayor de 5.000 copias/mL, y a veces incluso fue indetectable. Este hecho sugiere que esta persona desarrolló un nivel basal menor de carga viral; en otras palabras, experimentó una reducción que ocasionó una estabilización de la carga viral. Su actividad RLP también incrementó. Es significativo el hecho de que no se detectaran cepas resistentes a los fármacos en su sangre.

De este estudio surgieron algunos puntos clave. En primer lugar, los incrementos de la carga viral parecen corresponderse con los incrementos en RLP específicas al VIH, las cuales presuntamente aumentan la supresión viral durante los cursos subsiguientes de SET. Además, ninguno de los participantes experimentó la reacción adversa de la resistencia farmacológica; cada ciclo de TARSA suprimió la carga viral repetida y eficazmente incluso después de varias suspensiones. Sin embargo, una cohorte de dos personas es muy pequeña para extraer conclusiones, y los resultados de este estudio pueden no ser aplicables a otras personas VIH positivas.

Un informe parecido del Dr. Lori, la Dra. Julianna Lisziewicz (investigadora con Lori en el programa RIGHT) y sus colegas fue publicado en la edición del 22 de enero, 2000, del Lancet. Tres personas con infección por VIH aguda tomaron un régimen TARSA que incluía hidroxiurea durante tres semanas seguido de una SET de una semana. El tratamiento se inició y suspendió de nuevo de manera controlada en un total de cinco ocasiones; TARSA se iniciaba cuando la carga viral alcanzaba las 5.000 copias/mL. Uno de los tres participantes no logró controlar la replicación del VIH; su nivel ARN del VIH rebrotaba a 5.000 cada vez que suspendía el tratamiento. El segundo participante suspendió su tratamiento sólo dos veces. Durante la segunda SET de seis meses logró mantener una carga viral de alrededor de 2.000 copias/mL, casi 1 logo (ó 10 veces) menor que su nivel basal. Cuando la carga viral aumentó posteriormente a más de 5.000 e inició de nuevo el mismo régimen TARSA, su carga viral se redujo a indetectable.

El tercer participante, un residente de Washington DC, denominado "el paciente de Washington", experimentó una reacción favorable a SET. Con cada SET sucesiva, transcurrió más tiempo hasta que se llegó a niveles mayores de 5.000 entre los rebrotes de carga viral; sus incrementos diarios de carga viral se redujeron desde un máximo alcanzado de 0,264 logo (1,8 veces) por día a partir de la segunda suspensión hasta 0,036 logo (1 vez) por día a partir de la quinta suspensión. Además, su carga viral permaneció de dos a tres logos por debajo de su nivel basal -- tan baja como la carga viral del segundo participante - por casi cinco meses durante la última SET, lo cual sugiere una reducción en el nivel basal total.

Los resultados de este estudio indican que un régimen con hidroxiurea (posiblemente en combinación con un IP) puede permitir en algunos casos suspender el tratamiento varias veces y experimentar períodos de tiempo más prolongados entre rebrotes virales. El hecho que la reintroducción del tratamiento antiretroviral redujera con rapidez la viremia a nivel indetectable en todos los casos sugiere que la resistencia farmacológica inducida por SET se desarrolla con menos frecuencia de lo que se temía, aunque se desconoce la durabilidad de este efecto. Es posible que TARSA sea capaz de mantener la salud clínica a pesar del incremento del nivel de virus en el plasma.

El estudio Lori refleja muchos puntos descubiertos por el estudio Rosenberg. El empleo del VIH en sí como especie de vacuna de estimulación inmunológica es una hipótesis intrigante que parece beneficiar a algunas personas. A pesar de esto, es imprescindible evaluar SET en cohortes más grandes para poder comprender mejor las consecuencias completas a largo plazo de SET en las personas con la infección VIH aguda. Si SET resulta beneficiosa, es posible que al menos esta población de personas pueda disfrutar de verdaderos descansos en cuanto a su tratamiento.


Enfermedad VIH crónica con supresión viral

Los Drs. Lori y Lisziewicz también descubrieron que SET puede ser beneficiosa para algunas personas cuya enfermedad VIH crónica, y su sistema inmunológico, hayan sido suprimidos por TARSA. Antes de que se presentaran los resultados de su estudio durante la conferencia CROI de este año, existían muy pocos datos sobre SET entre esta población. Los dos investigadores creen que, del mismo modo que una inoculación, el iniciar y suspender el tratamiento puede despertar las defensas inmunológicas, permitiendo así una recuperación a pesar de la enfermedad crónica y una reversión al estado normal de funcionamiento que pueda controlar al VIH y retrasar la progresión de la enfermedad.

El estudio RIGHT sobre esta teoría, denominado estudio PANDA, evaluó dos grupos de participantes. Una cohorte de nueve personas, el grupo PANDA, tomó solo ddI e hidroxiurea. El segundo grupo fue tratado con un régimen TARSA que incluía al menos tres fármacos. Cinco de las ocho personas en esta cohorte tomaron d4T (Zerit)/3TC (Epivir) / saquinavir (Fortovase) / ritonavir (Norvir); dos tomaron d4T/3TC/indinavir (Crixivan); y una persona tomó AZT (Retrovir) / 3TC / saquinavir / ritonavir.

Los participantes en ambas cohortes iniciaron el estudio con niveles CD4 y CD8 parecidos (alrededor de 550 linfocitos/mm3 y 850 linfocitos/mm3, respectivamente). Aunque ambos grupos habían tomado tratamiento en los dos años anteriores, la cohorte PANDA manifestó un promedio de carga viral menor de 50 copias/mL. El empleo de SET se diseñó para una duración de ocho semanas; el tratamiento se iniciaría de nuevo cuando la carga viral incrementara a más de 10.000 o el número CD4 se redujera a menos de 200.

Los resultados fueron sorprendentes. A la semana 6 de la primera suspensión, la mayoría de las personas que tomaban TARSA (5 de 8) tuvieron que iniciar de nuevo el tratamiento, en comparación con ninguna de las personas de la cohorte PANDA, las cuales mantuvieron su suspensión durante las ocho semanas completas. Basándose en todas las determinaciones clínicas, PANDA fue el grupo queexperimentó mayor beneficio con SET. El promedio de la carga viral en esta cohorte incrementó a sólo 16.863 copias/mL a la semana seis de SET. La proporción CD4/CD8, otro índice del estado inmunológico, decayó a menos de 0,3 entre el grupo TARSA a la sexta semana, mientras que permanecieron relativamente estables en alrededor de 0,7 en la cohorte PANDA. Un índice de alrededor de 2 es normal.

Los números CD4 tampoco disminuyeron significativamente en la cohorte PANDA. Entre algunos del grupo TARSA, sin embargo, los números se redujeron a 200. Igualmente, los números CD8 incrementaron en el grupo TARSA pero permanecieron estables en la cohorte PANDA. La reintroducción de TARSA ocasionó una reversión inmediata de los índices de viremia a sus niveles de pretratamiento en ambos grupos. En general, los números CD4 y CD8 también reaccionaron cuando se reinició TARSA en el grupo TARSA, mientras que en la cohorte PANDA simplemente se mantuvieron.

La reacción positiva a SET en la cohorte PANDA sugiere que las personas con la enfermedad VIH crónica pueden experimentar resultados beneficiosos con suspensiones estructuradas del tratamiento, aunque la cohorte bajo estudio todavía es demasiado pequeña para llegar a conclusiones definitivas. En conversación con BETA, los Drs. Lori y Lisziewicz explicaron que los niveles bajos pero detectables del ARN del VIH en la cohorte PANDA aparentemente mantuvieron al sistema inmunológico en alerta y facilitaron su capacidad de controlar al virus.

El desarrollo de resistencia a ddI no fue preocupante, ya que, de acuerdo con el Dr. Lori, el empleo de hidroxiurea compensa esta resistencia. Cuando preguntamos sobre cuántas SET podrían ser necesarias para que el sistema inmunológico fuera capaz de un control viral óptimo, el Dr. Lori contestó que por ahora no se sabe. "Pero es importante recordar," añadió, "que el éxito se puede determinar de otras formas. Por ejemplo, si una persona [que se somete a SET] experimenta menos toxicidad, necesita sólo la mitad de medicamentos, lo cual costará menos, etc., y eso debería considerarse una ventaja [de SET]."


Enfermedad VIH crónica sin supresión viral

La Dra. Veronica Miller ha aumentado el interés por SET con su sugerencia de que esta estrategia podría ser de ayuda para personas crónicamente infectadas que experimentan una supresión viral inadecuada. Durante el Segundo Seminario Internacional sobre el Tratamiento de Salvamento de la Enfermedad VIH, llevado a cabo del 19 al 21 de mayo de 1999 en Toronto, Miller presentó datos provisionales sobre la cohorte VIH de Frankfurt. Este grupo de 39 personas con un amplio historial de tratamiento anti-VIH y niveles elevados de resistencia farmacológica se sometió a una suspensión del tratamiento de al menos dos meses entre 1996 y 1999 después de haber tomado por lo menos dos regímenes con IP por un período de un año como mínimo. El virus cultivado de los 39 participantes manifestó resistencia genotípica a un promedio de ocho fármacos. SET no se inició para fortalecer el sistema inmunológico como en los estudios previos, sino para proveer un breve descanso de tratamiento antes de iniciar un régimen mega-TARSA.

Como con sus descubrimientos anteriores, Miller declaró que durante SET, la mayoría (en este caso, 29 de 39, o un 66%) de las personas experimentó una reversión total a tipo salvaje como la cepa dominante, hecho determinado por análisis fenotípicos y genotípicos. Las cargas virales incrementaron en un promedio de 0,71 logo copias/mL, ó 5 veces. De interés particular es que los números CD4 basales (previos a SET) resultaron mayores en quienes revertieron a cepa salvaje (un promedio de 180 linfocitos/mm3), en comparación con aquellos cuyos virus no revertieron (promedio de 50 linfocitos/mm3).

Las personas con virus salvaje aparentemente padecieron una enfermedad menos severa; no se ha determinado si existe una plataforma CD4 debajo de la cual no habría reversión del VIH a tipo salvaje. Una consecuencia potencialmente desalentadora de estos resultados es que los números CD4 disminuyeron en todos los participantes en un promedio de 89 linfocitos/mm3, lo cual incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades oportunistas (EO), y que el retorno a niveles basales con el reinicio el tratamiento llevó bastante tiempo. Las reducciones CD4 mayores observadas en las personas con reversión a tipo salvaje podría explicar en parte la incidencia prologada de reemplazo de CD4.

Se demostró un beneficio de la reversión a tipo salvaje cuando, al concluir la SET, se administró el tratamiento mega-TARSA a los 39 participantes del estudio Miller. La carga viral del plasma se redujo en un promedio de 1,02 logo copias/mL (10 veces) entre las personas que no generaron virus salvaje, mientras que aquellas que sí generaron virus salvaje experimentaron una reducción impresionante de 2,8 logo copias/mL (630 veces). Además, las personas generativas reaccionaron rápidamente al tratamiento. El 72% mostró una reducción de la carga viral a menos de 500 copias/mL después de tan solo ocho semanas de tratamiento, comparado con sólo el 10% entre las personas no generativas.

Hay diversas explicaciones que pueden dilucidar esta diferencia. Puede ser, por ejemplo, que el virus farmacológicamente resistente en las personas generativas resultara menos capaz de reproducirse que en las no generativas. Varios investigadores creen que esto es verdad; sin embargo, el virus resistente es tenaz, como se ha visto con cepas resistentes a los INNTRI. Por otra parte, las personas generativas podrían poseer un rasgo inmunológico poco comprendido, como por ejemplo una reacción especifica al VIH más fuerte, que facilitara la reversión del virus mutante a salvaje sin la presión selectiva de los fármacos anti-VIH. En cualquier caso, dos estudios pequeños han asociado las fluctuaciones más pronunciadas de carga viral y número CD4 con la presencia de virus salvaje durante ciclos de SET. La forma de disminuir los incrementos súbitos de la carga viral y las reducciones del número CD4 probablemente será una prioridad de los futuros estudios sobre el empleo de SET en esta población.

En otra presentación durante la CROI, el Dr. Deeks y sus colegas de UCSF registraron incluso un porcentaje mayor de personas generativas (el 88%, o 16 de 18) durante una SET de 12 semanas. El propósito de este pequeño estudio era evaluar las reacciones celulares CD4 durante la insuficiencia virológica (incapacidad de suprimir el virus). Del mismo modo que la cohorte de Frankfurt, los participantes del estudio Deeks eran candidatos al tratamiento de salvamento con un amplio historial de tratamiento, aunque este estudio también fue dividido para incluir a un grupo de personas que habían tomado un régimen de IP de supresión viral parcial.

De entre quienes se sometieron a SET, el tiempo transcurrido hasta la reversión a tipo salvaje, aunque precipitado en este caso, varió de 2 a 15 semanas según los análisis de seguimiento. Puesto que el equipo de Deeks examinó tantas variables, surgió un detallado -- y no tan agradable -- cuadro de SET. Por ejemplo, el virus tipo salvaje susceptible a los IP siguió manifestando algo de resistencia a los INTR en siete de los participantes. Además, se cultivó virus resistente idéntico a la variedad basal de las células sanguíneas mononucleares o CSMN (linfocitos y monocitos) de cuatro de las ocho personas evaluadas. Puesto que el virus resistente no fue erradicado sino disminuido por el salvaje, es posible que el virus resistente pueda volver a ser la cepa dominante al reiniciar el tratamiento después de una SET. El virus tipo salvaje, sin embargo, se reprodujo con mayor eficacia (un promedio del 67,1% de capacidad de reproducción) que la cepa resistente (22,3%). El virus salvaje en las personas que nunca han tomado el tratamiento manifiesta una capacidad del 100%.

Todavía queda por determinar si es preferible una cepa salvaje más virulenta a una cepa con menos capacidad de reproducción. No es sorprendente que se asociara la reversión a tipo salvaje en este estudio con un rebrote agudo de la carga viral (un promedio de aumento de 0,82 logo copias/mL, ó 6 veces) y con una reducción CD4 (promedio de 94 linfocitos/mm3), la cual es estadísticamente igual a la reducción documentada en la cohorte de Frankfurt.

Este estudio demuestra algunos de los riesgos y preguntas sin respuesta relacionados con las suspensiones estructuradas del tratamiento. Desdichadamente, los riesgos y beneficios de SET no se pueden dilucidar con una muestra tan pequeña de población y unos parámetros de tiempo tan cortos. Hubiera sido interesante evaluar los datos -- y compararlos con los de la Dra. Miller -- si se hubiera iniciado el tratamiento de nuevo en esta cohorte e implementado otro curso de SET.


Análisis

A pesar del considerable interés en SET y algunos informes alentadores, la teoría sigue sin datos concluyentes que lo apoyen y contiene peligros potenciales, dado el riesgo de desarrollar EO. Se han llevado a cabo estudios y se ha generado información, pero no se pueden extraer conclusiones definitivas sobre la utilidad o seguridad a largo plazo de las suspensiones estructuradas controladas. Todos los estudios mencionados adolecen de una participación extremadamente limitada. Muchos de los investigadores que han hecho análisis retrospectivos, como la Dra. Miller, se ven limitados por el mismo problema. Estos mismos estudios también están limitados por sus cortos períodos de evaluación -- la experiencia del paciente de Berlín tiene sólo dos años -- y problemas con sus diseños. Los análisis retrospectivos producen resultados menos enfocados y menos aplicables a la población general que los estudios clínicos divididos.

Una presentación durante la CROI demostró algunas de las limitaciones de la investigación actual sobre SET. La Dra. Xia Kin y sus colegas del Instituto Aaron Diamond del SIDA en Nueva York introdujeron la posibilidad de se pueda emplear SET como componente del tratamiento anti-VIH que incluya no sólo TARSA sino también una vacuna inmunoduladora. En su estudio, cuatro personas recibieron una serie de vacunas terapéuticas de ALVAC 1452, una vacuna recombinante (genéticamente alterada), y gp120 recombinante después de tomar un régimen TARSA que incluyó AZT, 3TC e indinavir durante cerca de 2 años y medio (desde la etapa de infección inicial).

Después de la última inyección de vacuna, los cuatro participantes decidieron suspender TARSA. Dos experimentaron un rápido incremento en su ARN del VIH, donde los períodos de replicación se doblaban cada 13-23 días (incidencia parecida a la observada cuando se suspende TARSA en personas no inoculadas que han experimentado supresión viral). Los otros participantes experimentaron un retraso del rebrote viral; su carga viral resultó detectable a los 68 y 85 díasde suspender TARSA respectivamente. Sin embargo, su carga viral resultó menor que sus niveles anteriores, indicando una reducción en el nivel basal total. Además, estas dos personas con retraso del rebrote viral demostraron incrementos en sus reacciones LRP a varias proteínas del VIH.

A pesar de estos datos alentadores, el estudio también adolece de una participación limitada, seguimiento de corto plazo, y de la ausencia de un grupo de control no inoculado. Puesto que se han recopilado datos alentadores parecidos de personas que participaron en otros estudios de SET sin componente de vacuna, debe cuestionarse el papel exacto que juega la vacuna. Aunque desde luego no es algo exclusivo del estudio SET, la generación de datos no concluyentes es un problema recurrente en cuanto a la determinación de la utilidad de SET. De significado particular es que no existe consenso sobre la duración optima de SET; algunos investigadores han diseñado límites arbitrarios, mientras que otros deciden esperar hasta que se haya cruzado la barrera virológica. No es sorprendente que los estudios se contradigan. Por ejemplo, a pesar de los informes intrigantes presentados durante la CROI, también se presentaron datos de estudios que señalaron que no hay ningún beneficio otorgado por las suspensiones de TARSA.

Sin embargo, la esperanza de SET -- que supone un aumento en la calidad de vida de las personas que toman TARSA -- parece merecer más investigación. Pero el optimismo basado en lo poco se sabe no debe oscurecer los peligros significativos de suspender el tratamiento antiretroviral. Si SET ocasiona una reducción en los linfocitos CD4 e impide su incremento de nuevo, al final puede resultar más dañino que beneficioso. Además, la reversión al virus patogénico salvaje probablemente sólo resulte beneficiosa si se puede restablecer la capacidad del cuerpo para suprimirlo.

Y la resistencia inducida por SET, aunque no tan frecuente como se esperaba, sigue siendo un riesgo grave. Los distintos fármacos contienen diferentes semividas; si se suspende de pronto un régimen de combinación, el VIH podría producir mutaciones ante la presencia de niveles subóptimos de los fármacos y desarrollar resistencia -- particularmente en el caso de los INNTRI. También es posible que el virus farmacológicamente resistente que está latente en los linfocitos no activos pueda ser activado y empezar a reproducirse cuando estas células se despierten para reaccionar a un antígeno. No se puede ignorar el riesgo del virus latente. Algunos expertos creen que la estimulación por SET de reservas latentes de virus capaces de reproducirse podría llegar a ocasionar daños considerables.


Conclusión

Todavía es demasiado temprano para deducir si SET llegará a formar parte del cuidado clínico rutinario de la enfermedad por VIH. Como con cualquier estrategia de tratamiento experimental, es preciso que transcurra cierto tiempo para poder recopilar suficientes datos que permitan tomar decisiones clínicas sobre su empleo. Como señala la Dra. Lesziewicz, los científicos todavía están "buscando el uso apropiado de SET." Sólo los estudios grandes, controlados y bien diseñados pueden avanzar en esa búsqueda. Una cosa está clara: SET no es una cura, ni es probable que resulte ser una opción beneficiosa para muchas personas. Podrían tardarse años en establecer de forma concluyente las duraciones y suspensiones apropiadas para SET, además del perfil de las personas que se beneficiarían de las suspensiones estructuradas, si es que se demuestra que son útiles.

Nicholas Cheonis es editor asociado de BETA en inglés.

Christopher Gortner es editor de las publicaciones de tratamiento en español de la Fundación del SIDA de San Francisco.


Apéndice Selecto

Atzori, C. and others. Indinavir and other HIV protease inhibitors decrease Pneumocystis carinii in vitro growth. 7th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. San Francisco. January 30--February 2, 2000. Abstract 245.

Deeks, S.G. and others. Delayed immunologic deterioration among patients who virologically fail protease inhibitor-based therapy. 7th CROI. Abstract 236.

Deeks, S.G. and others. Virologic and immunologic evaluation of structured treatment interruptions (STI) in patients experiencing long-term virologic failure. 7th CROI. Abstract LB10.

Jin, X. and others. Discontinuation of HAART after a course of therapeutic vaccination with ALVAC 1452 and rgp160 may be associated with delayed viral rebound kinetics. 7th CROI. Abstract LB12.

Kilby, J.M. and others. Significant delay in plasma vRNA rebound during a scheduled treatment interruption in HIV-1 chronically infected patients previously on effective therapy. 7th CROI. Abstract 359.

Lori, F. and Lisziewicz, J. Personal communication. February 1, 2000.

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Revisado el 26 de mayo 2000


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